Información y bolsa

eniac Información y bolsaAntes de internet recuerdo que si había suerte se podía hojear el Expansión o el Cinco Días en la oficina o las páginas de economía de algún periódico generalista para intentar saber qué pasaba en los mercados pero desde que existe la red la información es tanta que se hace preciso –más que nunca- seleccionar. En economía y en todo: el otro día leí que cada minuto se suben a youtube 48 horas de video… es imposible para un ser humano poder verlo todo. ¿Es buena tanta “información” en la bolsa?

Voy a hacer de “abuelo Cebolleta” y contar mis primeras experiencias en bolsa. Las primeras compras que yo hice –la número uno fue en Asland Cataluña- fueron yendo a una sucursal, rellenando una orden por escrito y esperando a que unos días después me llegara por correo la operación. Luego me abrí una cuenta en un bróker al que le podía dar órdenes por teléfono que me confirmaban en tiempo real y me enteré, además, que, aún no disponiendo del efectivo, podía comprar un lunes y vender antes del viernes ya que la liquidación se hacía una vez a la semana. Este sistema –que conocíamos pocos incluso dentro del sector financiero- perduró si mi memoria no me falla hasta 1992 pero no fue tan provechoso como pudiera parecer, ya que las comisiones eran muy altas y no era tan fácil en el mercado de entonces –sólo se podía comprar y al contado- sacar la suficiente rentabilidad en 3-4 días como para que mereciera la pena, más bien era un sistema que inducía a tomar demasiado riesgo a los novatos, como yo era entonces. Cuando un ministro dijo con orgullo a finales de los ´80 aquello de que “España es el país donde es más fácil enriquecerse en menor tiempo” no se refería a la bolsa, que no era muy popular, en parte porque no parecía la panacea cuando por ejemplo las letras del Tesoro a un año daban una rentabilidad superior al 10% y por aquellos tiempos hasta las cotizaciones de los precios resultaban confusas ya que no eran por su valor real en pesetas sino que había que saber el nominal de la acción para saber cuánto costaba comprarlas. Por otra parte, para seguir los precios en casa se tenía que confiar en el teletexto –si se tenía- con las cotizaciones con más de media hora de retraso. Pero se avanzó y el salmón de la páginas de información económica (de ese color por imitación del Financial Times), se amplió a la par que nacía el mercado continuo primero (que unificaba las bolsas regionales) y el índice Ibex después.

A finales de los 90, cuando internet empezó a ser utilizada por los que operábamos en bolsa, muchos creímos que tantos datos nos daban un mayor poder, además los mercados mundiales llevaban casi un cuarto de siglo de euforia alcista y la bolsa española no paraba de subir con el run-rún de la entrada en el € y la bajada de tipos. Por suerte para mi, por aquellos años ya sabía que intentar participar en los mercados buscando un pelotazo es el mejor camino para la ruina y no caí en la trampa de las .com, primero advirtiendo cómo los demás literalmente se forraban con empresas como Terra o Telepizza y luego viendo cómo según caían más compraban y se doblaban y volvían a doblar. Conocí a gente que según cobraba la nómina compraba algunas acciones más para promediar. Yo esa lección la aprendí -con mi ruina total- en 1994 comprando futuros del bono español aunque esa es otra historia. El caso es que internet y los medios en general fueron un obstáculo porque la inmensa mayoría de las fuentes animaban a seguir comprando mientras las cotizaciones se hundían e incluso algunas empresas desaparecían. Además, empezaban los primeros foros de bolsa en los que circulaban rumores, casi siempre interesados, y como la inmensa mayoría –ya que las posiciones cortas no estaban al alcance del gran público- tenía la misma posición comprada, todos se decían unos a otros lo que querían oir: que su valor era el mejor y que si vendías te perderías el rebote.

Ahora el panorama se ha profesionalizado más, no sólo hay multitud de productos diferentes y la operativa es mucho más barata, además disponemos en internet de datos sobre cotizaciones y noticias en tiempo real muy fiables, además de consejos de todo tipo, muchos de ellos de calidad y bienintencionados. Podría pensarse que esto nos da un poder superior al que podíamos tener hace décadas pero lo dudo mucho. La información es poderosa cuando pertenece a unos pocos, en la actualidad cualquiera con una cuenta de twitter puede tener el mismo servicio de noticias al instante que un trader de un banco. No es conocer el dato de la subida del IPC o el de la bajada del PIB lo que puede proporcionarnos un beneficio constante sino saber algo que los demás no saben, es decir, el poder está en manos de los de siempre: los que conocen los flujos de dinero de los grandes clientes y los que recomiendan un valor después de haberlo adquirido. Y últimamente de los que poseen las máquinas de alta frecuencia.

Yo creo que he cometido todos los errores posibles en bolsa: comprar valores de empresas que quebraron, comprar acciones de empresas en quiebra que cuando salen de ella no dan nada a los accionistas, especular brutalmente con derechos de ampliación y warrants (aunque en estos casos gané más veces que las que perdí sigo pensando que fue un error), invertir en smallcaps norteamericanos que se cruzaban por encima de cómo tenía mi orden de venta pero mi bróker no me las podía vender porque aquello va por plataformas (es decir, meterme en mercados que no conocía), comprar en tendencia bajista, vender en tendencia alcista, operar basándome en rumores, creerme más listo que nadie, creerme las recomendaciones de los analistas, subir el volumen al obtener beneficios confiándome en exceso, no dejar correr los beneficios…y por supuesto, el más grave por lo peligroso, no cortar las pérdidas a tiempo. Gran parte de todos esos errores se debieron a un exceso de información que por supuesto yo administré mal, ¿Por qué? Porque la información es importante pero la clave es la formación. Y la que se puede encontrar de forma gratuita en la red, es el auténtico tesoro que internet nos ofrece y que espero que –bien seleccionada- os pueda ahorrar pasar por algunos de los muchos sustos económicos que yo he padecido.

Y animo al foro a que también haga de abuelo Cebolleta y cuente de la primera vez que invirtió en bolsa…quien ya se haya estrenado.

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¿Por qué los americanos se preocupan de Europa?

 En esta gráfica podemos ver las interrelaciones bancarias a nivel mundial.

bancos ¿Por qué los americanos se preocupan de Europa?

El tamaño del círculo indica lo que los bancos de este país han prestado al sistema bancario, Ver Fuente

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Los lobistas son los lobos; nosotros: su presa.

lobby Los lobistas son los lobos; nosotros: su presa.Se denomina lobby (del inglés “entrada”, “salón de espera”) o sala de espera a todo aquél grupo de presión que, por medio de distintas estrategias, trata de influir en centros de poder ejecutivo o legislativo con el fin de favorecer sus propios intereses o los de aquellos a quienes representa. Los lobbies no suelen participar directa y activamente en política (por lo que no suelen formar su propio partido), pero sí procuran ganarse la complicidad de algún grupo político que pueda terminar aceptando o defendiendo los objetivos del lobby.

Estos suelen ser filósofos, economistas, sociólogos, políticos retirados, periodistas; expertos de diversos ámbitos y especialidades que optan por convertirse en vehículos de transmisión entre las demandas de los clientes que los contratan y las Cámaras Legislativas.

Cuando parecía que las sombras que caían sobre Grecia (y por consiguiente, Europa) se habían disipado, nuevamente los temores de los inversores hicieron que las bolsas tengan su “Black Monday” y los precios de algunos activos (mayoritariamente bancarios) caigan en picada.

Esta caída se da justo en el comienzo de la temporada de reporte de ganancias para las empresas americanas, en meses en los cuales el volumen suele disminuir notablemente por las vacaciones del verano boreal.

El rumor que circula entre los operadores es que los líderes Europeos habrían cambiado de opinión con respecto a Grecia y ahora serían más proclives a soltarle la mano y obligarla a declarar un default parcial de su deuda, lo cuál incrementaría las dudas que existen con respecto al efecto contagio en el resto de los países de la eurozona.

Italia, país que siempre se consideró como uno de los de “segunda importancia” en cuanto a la gravedad de la crisis (detrás de Irlanda, Portugal y España) concentra ahora la preocupación por parte de la comunidad financiera, y la tasa que pagan sus bonos aumentó drásticamente en los últimos días, coincidiendo con el anuncio de Silvio Berlusconi sobre su renuncia a presentarse como candidato para las próximas elecciones (tendrá información privilegiada de lo que se viene?). Los analistas italianos más pesimistas creen que es probable que ni siquiera llegue a concluir su mandato.

Sumado a todo esto, los datos macroeconómicos dados a conocer en las últimas jornadas para la economía americana dan cuenta de que la velocidad de la salida de la recesión que comenzó con la explosión de la burbuja de las hipotecas en 2008 no está siendo la esperada, ya que la creación de empleo continúa siendo débil y el gasto de los consumidores no se decide a repuntar. Como si fuese poco, los republicanos siguen poniéndole palos en la rueda a Barak Obama en temas de presupuestos fiscales y gastos, llevando la situación al límite ante la atenta mirada de las calificadoras de riesgo que ahora buscan actuar de manera más severa que de costumbre para no ser nuevamente acusadas de cómplices en derrumbes no previstos.

Pero…como se llegó a esta situación tan complicada? La respuesta es muy simple: gracias a las políticas neoliberales de libre mercado que terminaron comprobando lo que las finanzas del comportamiento vienen advirtiendo desde hace ya más de una década. El “espíritu animal” de Adam Smith fue el error de cálculo más grosero de la historia económica moderna.

Veamos porqué.

De la mano invisible al favoritismo empresarial.

La teoría de la mano invisible (pilar de las ideas capitalistas) nos dicen, al mejor estilo Gordon Gekko en la película Wall Street, que la codicia es buena para el conjunto de la sociedad. En el afán de hacerse cada vez más rico, un empresario monta su empresa y genera puestos de trabajo, estimula el crecimiento de las empresas proveedoras de insumos al comprarles el material necesario para su producción y paga impuestos.

Hasta aquí todo bien: el problema nace cuando, apoyados en esta teoría, el poder de lobby de los círculos empresariales comienzan a presionar al gobernante de turno para conseguir beneficios fiscales extraordinarios. La teoría que sigue a este razonamiento (siempre sobre las bases del libre mercado, la mano invisible y el espíritu animal) es que si a las empresas les alivian su carga impositiva, ese dinero extra se destinará a crear puestos de trabajo y aumentar la producción. Resumiendo: la empresas invertirán el dinero de manera más favorable para la sociedad de lo que lo haría el “ineficiente y corrupto” estado. Por ende, deberían pagar menos impuestos y poder traer, cada tanto, el dinero generado en el exterior, de manera de poder invertirlo en el país y comenzar a hacer girar la rueda económica. La ecuación pareciera ser simple: Empresas + Dinero Extra = Más Producción y Puestos de Trabajo.

Estas ideas dominaron las últimas dos décadas desde el epicentro de los EEUU, y los resultados están a la vista.

Dos burbujas financieras en menos de diez años, los índices bursátiles de los países desarrollados que se encuentran en los mismos niveles ahora que en el año 1999 (habiendo desperdiciado ya 13 años) y Europa con la soga al cuello.

¿En que fallan “ingenuamente” los lobistas?

El lobo se equivoca y perdemos todos.

La historia económica reciente ha demostrado que la ecuación expuesta no se cumple, ya que, cuando las empresas fueron favorecidas con beneficios fiscales y otras políticas (como las que llevaron a cabo de manera salvaje George Bush y otros líderes mundiales) ese dinero se usó para gastos innecesarios y ostentosos, recompra de acciones, pago de dividendos y cancelación de deudas anteriores (en el mejor de los casos) pero no fue bajo ningún punto de vista reinvertido en aumentar la oferta y crear puestos de trabajo.

La realidad marca que no es mayor dinero en manos de las empresas lo que aumenta la oferta. Lo que hace que esto suceda es, como se enseña en las primeras materias de economía de cualquier universidad, el aumento de la demanda.

Y para que aumente la demanda hay que poner dinero en los bolsillos de las personas que tiene una mayor propensión marginal a consumir, es decir, las de menores ingresos.

La mejor forma de que esto suceda es que el estado cree puestos de trabajo de manera directa, evitando caer en el clientelismo pero haciendo girar la rueda de manera inversa a como lo viene haciendo últimamente.

La ecuación que realmente habría que llevar a la práctica es: Personas de Bajos Recursos + Dinero = Aumento de Demanda

Y luego: Aumento de Demanda= Aumento de Oferta.

Cuando la rueda comienza a girar de esta forma, son las empresas las que se ven obligadas a invertir para poder calzar una demanda creciente.

Pero para que eso suceda hace falta primero enfrentar a los poderosos lobistas que hunden a las empresas que equivocadamente representan al sumergirlas en una poderosa y negativa contradicción: ganar dinero sin correr ningún riesgo a costa del bolsillo de los consumidores, que terminan pagando los dividendos de los accionistas.

Por lo menos hasta que todo explote y no hay más dinero ni en uno ni entro lado.

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Ibex y Dow Jones: fin de un paralelismo

stocks Ibex y Dow Jones: fin de un paralelismoLos índices bursátiles más famosos de los EUA –el Dow Jones Industrial- y de España –el Ibex- en apariencia no se parecen demasiado: el americano en teoría sólo tiene valores industriales –lo que no es cierto puesto que incluye bancos- y el peso de sus componentes se mide por una complicada fórmula en la que influye sobremanera el precio de la cotización y no la capitalización de las compañías como en España. Es decir, si utilizáramos el mismo sistema en España en vez de pelearse Santander y Telefónica por el primer puesto, la que más importancia tendría podría ser una empresa que en la actualidad ni siquiera llega a tener un 1%: Acciona ya que su precio de cotización es muy alto. Con todo, hay un par de similitudes que unen al Ibex y al DJI, una es el número de sus componentes (35 uno, 30 otro) y la segunda y más notable es la similitud de sus cotizaciones, que hace que nos sea fácil compararlas de un vistazo a pesar de estar denominadas en divisas diferentes.

Por este motivo he elaborado, gracias a Bloomberg -con cierres mensuales, por eso no salen los mínimos de comienzos de marzo de 2009 por ejemplo-, este gráfico en el que están sobrepuestos los dos índices desde hace 14 años y en el que se puede observar muy bien su paralela evolución:

sg2011060139758-575x411 Ibex y Dow Jones: fin de un paralelismo

Como se puede apreciar, en 1998 es la primera vez que el Ibex supera al Dow Jones en precio y lo hace con tanta fuerza que se adelanta en un año al índice americano en la conquista de los 10 mil. La primera vez que el Ibex alcanzó los 5 dígitos fue en Marzo de 1998, año en el que al final del verano casi se tocan los 7000 por efecto de la crisis rusa. Las malas finanzas de aquel país nos influyeron negativamente más a nosotros que al DJI y nos volvimos a igualar. El Ibex recuperó los 10 mil en Enero de 1999, año en el que la mayor del tiempo estuvo por debajo pero que terminó por encima del nivel, prolegómeno del pico –casi en 13 mil- alcanzado en febrero de 2000 con la burbuja .com. A pesar de ser una burbuja básicamente importada de los EUA, como se puede apreciar afectó más –por arriba y por abajo- al Ibex que al Dow Jones, ya que en los EUA fue el índice tecnológico Nasdaq el que sufrió la mayor volatilidad.

A finales del 2000 el Ibex se despidió de los 10 mil que no se recuperaron con contundencia hasta Julio de 2005, ya dentro de la última gran tendencia alcista que culminó en los casi 16 mil de finales de 2007. El Dow Jones cayó menos, no llegó a estar ni dos años por debajo de los 10 mil, pero no subió tanto y se quedó a 2 mil puntos del máximo del Ibex. Una vez más, nuestro índice exageró más los movimientos. Menos de un año después de máximos históricos el Ibex perdía de nuevo los 10 mil y en marzo de 2009 llegó a cotizar por debajo de 7000. En un fuerte rebote -que culminó en los 12000 de enero de 2010- en Julio de 2009 superó una vez más los 10 mil, nivel que perdió y recuperó media docena de veces en 2010 y bajo el que comenzó 2011. En Enero de este año los volvió a conquistar y aunque en marzo y mayo ha estado a punto de perderlos, de momento aguanta.

No es el caso del Dow Jones, que también estuvo sólo un año por debajo de los 10 mil pero no tocó los 12 mil hasta 2011 manteniéndose en la actualidad más de 2 mil puntos por encima del índice español. Si nos fijamos, es la primera vez que en una tendencia alcista desde mínimos el Ibex se queda por debajo del Dow Jones. De hecho, desde hace casi un año el Ibex se mueve en lateral a pesar de la tendencia alcista del Dow Jones, es decir, es la primera vez que la bolsa española no sigue a la americana. En el pasado exageraba los movimientos pero siempre en la misma dirección, sólo en esta ocasión el índice español ignora la tendencia del principal mercado bursátil mundial (el norteamericano). Esto tiene 2 posibles lecturas bursátiles, la positiva (el recorrido al alza de la bolsa española es enorme) y la negativa (si no subimos cuando lo hacen los demás, ¿cómo lo haremos cuando las otras bolsas corrijan sus actuales excesos?).

Este análisis esconde una gran mentira y es que estamos hablando del Ibex y el Dow Jones como si no influyera el cambio de divisa y como si fuera el mismo índice en 1998 que en 2011 y no sólo no son los mismos sus componentes, tampoco es igual el peso de sus principales valores pero creo queda claro con un simple vistazo al gráfico la delicada y excepcional situación actual del Ibex. Y si sólo fuera un problema bursátil (esto nos ofrece una lección sobre lo ineficaz del análisis fundamental de las compañías si no se combina con un análisis de la solvencia del país) no tendría tanta importancia pero como el origen de este comportamiento anómalo no está en la mala salud de sus cotizadas sino en la subida del riesgo país y a la necesidad de pagar más que los demás para poder colocar nuestra deuda, es evidente que es un síntoma más de los problemas económicos de España.

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El dato del día

El gobierno de los EEUU pide prestado 168 millones de dólares a la hora. Toda la fortuna de Bill Gates serviría sólo para cubrir el déficit americano durante 15 días.

Fuente: Dailymail

El déficit americano medido en billetes de 5$ apilados.

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