Abogado del diablo: Hoy Merkel

abogado Abogado del diablo: Hoy MerkelAunque la figura del abogado del diablo es el apelativo popular con el que se aludía al procurador fiscal en los antiguos juicios y procesos de canonización de la Iglesia Católica el significado que le damos en la actualidad se refiere al que defiende a alguien que es visto como un “demonio” por la mayoría. Y hoy voy a hacer eso para defender a Merkel. Lo primero que voy a hacer es criticarla por lo mismo que he criticado a todos los líderes mundiales desde septiembre de 2008: se ha preocupado demasiado por la salud de sus bancos y ha utilizado demasiado dinero público en salvarles de sus equivocadas inversiones. Y por supuesto eso incluye todos los planes que en nombre de la solidaridad hacia Grecia,  Alemania y el resto de países europeos han elaborado para minimizar las pérdidas de inversores privados en el país heleno y que se han extendido a otros países. Han sido todos tan hipócritas que en el primer semestre de 2010, cuando empezaron todos los planes de austeridad y recortes la justificación era que no quedaban más recursos de gasto público. Bien, entonces ¿De dónde ha salido el medio billón de euros que ha aparecido en créditos para Grecia, Irlanda, Portugal y en compras de deuda de BCE?

Sin  embargo a Merkel se le critica por no ir todavía más allá. Critican que no quiere que BCE compre más bonos y critican que no esté a favor de los eurobonos.. Y a veces las críticas son tan surrealistas como esta portada del ABC. Vamos por partes.

Ángela Merkel, nacida en 1954, es la primera mujer en asumir la jefatura del Gobierno federal desde que nació el Estado alemán en 1870, y también la primera persona originaria de la extinta República Democrática Alemana –habla además de inglés, ruso- que lo hace. En el puesto lleva desde 2005 y en su primera legislatura tuvo la suficiente habilidad como para gobernar coaligada con la oposición a la que sólo superó en 4 escaños. Y aunque se la reconoce como europeísta (ella participó activamente en la aprobación del Tratado de Lisboa en 2007 bajo la presidencia europea rotatoria alemana y defiende ideas tan integradoras como la creación de un ejército común europeo) no tiene ningún cargo europeo, sino que se debe a su país y a sus electores, eso es lo primero que hay que dejar claro. La €zona tiene un defecto de funcionamiento desde que nació por el que tiene una moneda y un banco central común pero diferentes políticas económicas con unos límites que la mayoría de países se salta sin recibir castigo por ello. Merkel no tiene la culpa de ello.

Alemania tiene más de dos billones de euros de deuda pública. Si se pregunta a los alemanes si quieren que para poder colocarla en vez de pagar el tipo de interés más bajo de la €zona encarezcan esa financiación para ayudar a otros países (eurobonos) mayoritariamente dirán que no. Sin embargo, Merkel, y ha perdido muchos votos por ello, ha aceptado que haya emisiones conjuntas del Fondo de Rescate que al contar entre otros con el aval de Alemania, serán consideradas triple A y que ese dinero vaya destinado a países que no han cumplido con sus compromisos e incluso alguno –como Grecia- que nos ha mentido a todos. Y desde la última reunión del €grupo a unos tipos de interés muy competitivos y a unos plazos muy largos. Además, el fondo podrá comprar bonos de otros países incluso en subasta para asegurar el éxito de las emisiones ¿No es suficiente? No, los últimos días además acusan al Bundesbank y a Merkel de oponerse a que BCE compre bonos italianos y españoles, además de los que ya tiene –con unas pérdidas multimillonarias por cierto- en cartera de Grecia, Irlanda y Portugal.

Dejando de lado mi opinión contraria a usar el dinero de todos los europeos –que además no tenemos- para comprar deuda de algunos países porque los inversores no la consideran segura volvemos a lo mismo: preguntemos a los alemanes, que ya deben más de 2 billones de euros, si quieren que el crédito que su gobierno podría gastarse en una mejor sanidad o una mejor educación lo inviertan en deuda de otros países. Seamos serios, si nosotros fuéramos alemanes, no querríamos que nuestro gobierno hiciera eso. Yo desde luego ya la habría castigado con mi no-voto (que por cierto, es lo que ha pasado en las últimas elecciones regionales) por prestar tanto dinero a Grecia, un país donde por ejemplo las mujeres se jubilaban antes que las alemanas gracias a un gasto público exagerado disfrazado con unas cuentas falseadas. Y a pesar de que muchos politizan la figura de la canciller alemana por su ideología conservadora, a mi me quedan pocas dudas que si ganara la oposición socialista –que ya votó en contra del primer fondo europeo de 2010- la postura cambiara porque los políticos alemanes se deben a sus electores y éstos ya han demostrado que no están de acuerdo con que el dinero alemán se dedique a otros países, como tampoco estaríamos de acuerdo nosotros –seamos sinceros- en la misma situación.

No podemos ser ingenuos, está claro que todo lo que hace Merkel lo hace mirando el beneficio de la economía alemana, especialmente las inversiones de su sistema financiero, y ya la critiqué por ello pero es que es lo que han hecho todos los gobiernos del mundo: poner a su banca por delante de los ciudadanos en la creencia de que una caída de la banca al final sería peor para la población. Acertada o equivocadamente ese es el mantra en todo el globo, no es algo exclusivo de Merkel. Tampoco la podemos criticar por su nacionalismo económico, es normal que un jefe ejecutivo luche antes por sus intereses que por los de los demás y cualquiera de nosotros exigiríamos lo mismo a nuestro presidente y haríamos lo mismo en su situación. Alemania ha sido el principal aportador de fondos de la UE desde que existe, el principal del BCE, uno de los más importantes del FMI, el que más capital arriesga en los rescates, el que más avala en las emisiones conjuntas…en resumen, el que más arriesga. Cierto que es el que financia más barata su deuda pero el menor coste no compensa lo que está creciendo su volumen por todos estos recursos financieros ni por supuesto lo que perdería si empieza a haber suspensiones de pagos en la €zona. Ahora hasta se le quiere hacer co-responsable del desplome bursátil que ha costado cientos de miles de millones de euros y que argumentan se podría haber evitado si Alemania hubiera invertido aún más capital en el resto de la €zona. ¿Cuánto dinero alemán más debe arriesgar Merkel en otros países en lugar de en el suyo? Pregunta retórica que hago en una país en el que mayoritariamente se critican las subvenciones que nuestro gobierno otorga a ong´s extranjeras…

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La portada del día

Portada del último número del New Yorker

tumblr_lpnl5lkWWF1qzyllfo1_500 La portada del día

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Cosas de economía de las que poder hablar cuando este verano alguien saque el tema de la crisis (III)

scarlett Cosas de economía de las que poder hablar cuando este verano alguien saque el tema de la crisis (III)Continuamos con las cosas de economía de las que poder hablar cuando este verano alguien saque el tema de la crisis (ver primera y segunda parte). Para amenizar el artículo lo ilustro con una foto de Scarlett Johansson, quien por cierto, lo ha dejado con Sean Penn y por tanto está libre.

Tragedia de los comunes

La tragedia de los comunes es una situación en la cual múltiples individuos, actuando de manera independiente, agotan un recurso compartido, incluso cuando no le interesa a nadie hacerlo. El mejor ejemplo actual de esto son los pescadores. Nadie es dueño de las poblaciones mundiales de peces, son un recurso compartido. Los peces son algo que se consume en todo el mundo, y, como resultado, hay muchos pescadores compitiendo por ellos. Cada pescador intentará pescar todos los peces que pueda para maximizar sus beneficios. Sin embargo, es también interés del pescador el mantener las poblaciones de peces sostenibles, es decir, dejar peces suficientes para que se repueble, de modo que puedan quedar más peces para pescar. Si cada pescador se preocupase por la sostenibilidad, y deberían hacerlo si no quieren tener que buscar otro trabajo en el futuro cercano, ellos trabajarían para preservar las poblaciones de peces. He aquí el problema: falta confianza. Un pescador que actúa con responsabilidad y limita la cantidad que pesca saldrá perdiendo si los demás pescadores no lo hacen. Los otros pescadores cogerán más peces que el, ganarán más dinero y terminarán igualmente con la población de peces. De modo que, cada pescador, creyendo que los demás cogerán más peces de lo que es sostenible, cogerá todos los que pueda, y así se agotarán los recursos de peces del mundo, aunque nadie los quiera desperdiciar.

Tragedia de los anticomunes

Lo opuesto a la anterior tragedia de los comunes, la de los anticomunes, es una situación en la que demasiados propietarios (y burócratas) desalientan el cumplimiento de un resultado deseable a nivel social. Un ejemplo clásico son las patentes. Si un producto necesita varios componentes o técnicas patentadas por diferentes personas o empresas, esto hace que sea difícil, que se gaste mucho tiempo y que sea muy costoso el negociar con todos los propietarios, y puede que el producto no se llegue a producir. Esto puede suponer una gran pérdida si el producto es muy demandado o tendría grandes beneficios sociales. Todo el mundo pierde en esta situación, los propietarios de la patente, los fabricantes potenciales y los consumidores que hubiesen comprado el producto.

Hecho interesante: Un único microchip contiene hasta 5.000 patentes diferentes. Nadie puede crear un microchip salvo que todos los propietarios de las patentes acuerden conceder sus derechos.

1 kilo

Un «kilo» era la denominación popular para un millón de pesetas, atesorada por la curiosidad del torero Manuel Benítez «El Cordobés», tras pesar mil billetes de mil pesetas (un millón).

Hoy el kilo de euros cotiza más caro, sobre todo si se pesa en billetes de 500 euros, ya que si uno de estos billetes pesa 1,14 gramos, mil billetes serían 1,14 kilos, y en dinero representarían unos 83 millones de las antiguas pesetas. Siguiendo esta misma relación, 877 billetes de 500 euros pesan exactamente un kilo. Así que el famoso «kilo» de El Cordobés ahora serían 72,96 millones de pesetas.

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Un buen camarero no debería cobrar más que un economista experimentado

2708186878_417d20e259_m-175x149 Un buen camarero no debería cobrar más que un economista experimentadoEl título puede conducir a la conclusión de que un servidor, economista charlatán de profesión y vocación, se cree mejor que un camarero. Desde luego no del que me sirve las cañitas en jarra helada al finalizar mi jornada laboral.

No pretende ser este post un alegato a la pedantería profesional o una sublimación de las virtudes intelectuales frente al trabajo manual. Admiro el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio, en un peón de la construcción, en un camarero de chiringuito playero o en un economista rellenando declaraciones fiscales.

Tampoco es una queja porque muchos camareros cobren más que yo, lo cual es algo que marca el propio mercado y las propias capacidades. Y admito también que el valor añadido que puede aportar un economista que realiza una determinada función en una empresa puede ser menor que el valor añadido que suministra un determinado camarero a la cadena de valor.

Mi crítica tiene que ver con nuestro sistema educativo, valores sociales y empleos que proporciona nuestro tejido empresarial.

Un chico con 17 o 18 años no debería poder formularse la siguiente cuestión: ¿para qué estudiar una carrera, si al final cobraré menos que sirviendo copas? Mientras exista la posibilidad de hacerse esta pregunta, la economía no generará empleos y empresas intensivas en mano de obra cualificada, y seguiremos compitiendo en el terreno de la mano de obra menos cualificada, en el que los sueldos bajos se impondrán paulatinamente.

España no puede competir con China o la India en base a un sistema productivo que genera demanda de obra poco cualificada, salvo que estemos dispuestos a cobrar mucho menos y vivir peor. El Banco de España, cuyos informes a veces resultan útiles, constata algo que los economistas llamamos efectos perversos: los sindicatos, en una negociación colectiva anclada en épocas pasadas y supuestamente protectora de los trabajadores poco cualificados, ha conseguido aumentar los salarios de este colectivo, pero se ha desentendido del empleo cualificado y ha desincentivado la formación.

Calcula el Regulador que los nacidos después de 1978 al cumplir los 17 años empezaron a observar que los salarios menos cualificados subían más que los más cualificados. Y estadísticamente podemos ver como las mejoras educativas producidas hasta 1977 empezaron a decaer a partir de esta fecha.

No me quedo en la crítica a la falta de visión sindical; los empresarios de este país han dado muestras de paletismo manifiesto. Ganar dinero rápido y salir corriendo. No voy a dar ejemplos, pero en la mente de todos hay más casos de malos empresarios que de buenos, que los habrá.

Y la propia sociedad, que adora a efímeros ídolos del balonpié y menosprecia el trabajo concienzudo, el esfuerzo y las ganas de aprender.

Las crisis crean caos, pero del desorden puede salir un equilibrio mejor. El dinero es un aliado muy volátil, el conocimiento no. A ver si de una vez por todas entendemos que la formación es la clave del bienestar futuro.

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Y el mundo sigue girando

negro Y el mundo sigue girandoHace 3 años, los investigadores de la Universidad Rice en Houston consiguieron un material de color negro que es más negro que el más negro de los negros. Un material que absorbe el 99,9% de la luz que recibe, treinta veces más negro que la muestra de material de carbono que utiliza el organismo nacional de mediciones de aquel país para medir reflexión de los materiales.

Ayer, trás ta rebaja de la calificación de la deuda americana, todos nos esperábamos un Lunes más negro que el más negro de los Lunes. Finalmente se quedó en negro oscuro y es que pese a todo, hay motivos para creer que el mundo seguirá girando aunque EEUU haya perdido la triple A.

Aunque el impago por parte de un país respecto a la posición global de los EE.UU posiblemente cause estragos en los mercados financieros, la historia sugiere que perder una calificacion de triple A puede no supone los enormes daños para el mercado que algunos temen.

Japón, Canadá o Australia, entre otros (además de los recientes países Europeos), han experimentado el trauma de bajar de categoría desde las cimas más altas de la solvencia crediticia y en general, los costes de los préstamos se mantuvieron bastante constantes, incluso en algunos casos, finalmente disminuyeron. Las bolsas se tambalearon pero en general rebotaron, al tiempo que la respuesta de los mercados de divisa varió mucho.

Para los EE.UU., la historia sugiere que el resultado podría incluso ser positivo a largo plazo si una reducción en la calificación impulsa a los políticos a poner en order la situación fiscal del gobierno. Todo el mundo conocía la debilidad de la economía americana y era cuestión de tiempo que alguna agencia de calificación se atreviese a bajarle la nota (pese a que no sigan el mismo criterio para ambos lados del Atlántico)

Si revisamos la historia de las reducciones de calificaciones de las deudas soberanas, y su efecto sobre los mercados de bonos, desde 1990, descubriremos que que cuando bajaban las calificaciones de la deuda soberana en un grado desde la triple A, los rendimientos de los bonos apenas cambiaron. A fin de cuentas es bajar de “Matrícula de honor” a un “Sobresaliente”

Es distinto cuando los países reciben calificaciones aún inferiores, como una A o entran casi en territorio «basura». Cuando la reducción de la calificación es a grados muy bajos, el efecto es muy importante.

Cierto es que el caso americano es bastante especial ya que la deuda del Tesoro estadounidense es la inversión con mayor profusión, siendo titulares de importantes partes otras naciones como China o Japón. A diferencia de Japón, cuyos bonos están en poder principalmente de titulares nacionales. Asimismo, el dólar estadounidense es la divisa más frecuentemente utilizada para las transacciones y las cuentas de ahorro. Ambos son considerados inversiones seguras.

En 1998, Moody’s Investors Service rebajó la calificación de la deuda japonesa de su máxima valoración de Aaa a Aa1, esa rebaja no fue seguida de forma inmediata por otras compañías de calificación. Standard & Poor’s mantuvo la máxima calificación de Japón en triple A hasta febrero de 2001, momento en que la rebajó un grado hasta doble A+.

El día de 1998 en que se produjo la rebaja, el yen cayó un 0,7%, según los datos recopilados por Wells Fargo. Tres meses después, el yen subió un 1,1% desde antes de la rebaja, y seis meses más tarde, el yen estaba un 2,7% más bajo.

Entre tanto, la respuesta de las acciones y bonos japoneses el día de la rebaja fue «bastante escasa», el índice bursátil Nikkei bajó un 2% un mes después.

En el caso de Japón, la rebaja de Moody’s se produjo cuando el país salía de una recesión y el día en que la Reserva Federal estadounidense rebajaba los tipos de interés como respuesta a la crisis derivada del fondo de cobertura Long Term Capital Management. Dos semanas después de la rebaja de Moody’s, las acciones japonesas estaban más altas.

Canadá también sufrió una rebaja de múltiples etapas durante un período de varios años.

En octubre de 1992, cuando S&P redujo la calificación de la deuda extranjera de Canadá en un grado desde triple A, se produjo un efecto muy leve sobre los mercados canadienses. Pero cuando Moody’s se sumó en 1994, los rendimientos de la deuda a 10 años subieron un 0,45% durante el mes siguiente y las acciones cayeron un 6%.

Posteriormente, en abril de 1995, Moody’s rebajó la calificación de la deuda canadiense en un grado desde Aaa. Ese día, hubo poca reacción en los mercados de bonos, acciones o divisas.

Pero la calma no duró mucho ya que ña diferencia entre los bonos a 10 años estadounidenses y canadienses subió de 1,30 a 1,88 punto porcentuales durante cuatro meses.

Impulsado en parte por la rebaja de las calificaciones, Canadá promulgó estrictas reformas presupuestarias, y el mercado de bonos cambió de curso. En noviembre, los rendimientos a 10 años eran parecidos a los estadounidenses.

Se pusieron muy serios con el equilibrio de su presupuesto, la rebaja de la calificación les sirvió para acelerar las reformas.

Ha habido otros ejemplos, en los que la respuesta del mercado ha sido más dramática. Cuando Suecia sufrió una crisis bancaria y una recesión, la rebaja de su calificación triple A en 1991 presenció la pérdida de un 11,4% de la corona durante los siguientes seis meses, al contrario de lo que ocurrió en 1986 con la rebaja de Australia que trajo una subida de un 12,6% del dólar australiano.

No obstante, la calificación crediticia AAA es muy difícil de recuperar cuando se ha perdido y la prioridad es no perder nunca la calificación, algo que finalmente ha ocurrido en EEUU. Ayer mismo, S&P recordaba que los países que han perdido la máxima nota tardaron al menos 9 años en recuperarla

Por otro lado, el director general de S&P, John Chambers, indicó que, históricamente, sólo cinco emisores soberanos entre todos aquellos que perdieron la máxima nota de solvencia lograron recuperarla, para lo que necesitaron entre “9 y 18 años”.

En concreto, los cinco países que, hasta la fecha, han logrado regresar a la máxima categoría crediticia tras haber perdido la ‘triple A’ son Canadá, Suecia, Finlandia, Australia y Dinamarca.

“Cinco (países) han recuperado su ‘triple A’ y todos lo hicieron asumiendo, durante un periodo sostenido de tiempo, programas sustanciales de consolidación fiscal y no sólo estabilizando su deuda, sino reduciendo su peso en la misma”, añadió.

Como comentaban ayer en el foro de bolsa, el problema es la economía y no lo que diga una agencia de rating Mientras tanto, esperemos que la administración Obama, aunque sea por orgullo hagan todo lo posible por recuperar la triple A.

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