¿Quién crea las burbujas inmobiliarias?

“¿Quién crea las burbujas inmobiliarias?” Imaginemos que empezamos un debate con dicha pregunta en alguna mesa redonda de la geografía española. Seguramente en un primer término salga a relucir nuestro amor por la propiedad frente al alquiler o frases como “el ladrillo nunca baja”, lo que empezará a inclinar la balanza de las culpas.

Por poco tiempo, ya que el siguiente nivel suele ser el de los argumentos más científicos, “los factores demográficos”, “la laxitud en la concesión de hipotecas”… culminando en “la liquidez de los Bancos Centrales y los tipos de interés reales negativos”. Al final la balanza se equilibra y la conclusión acaba siendo una. ¿Los culpables? Los culpables somos todos.

Más o menos esta es la descripción de los debates que he presenciado al respecto, y si bien la deducción es bastante acertada presenta un enorme problema: no hay culpables. leer más

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Sobredosis

greenspan1 SobredosisEse es el título de un documental sueco  que en apenas 45 minutos intenta explicar el origen de la actual crisis financiera sobre la base de que en realidad todo comenzó con las políticas aplicadas para resolver la burbuja de las .com y el impacto psicológico del 11-S. De hecho, es en esa fecha donde empieza el relato con la imagen de Greenspan asegurando que la economía se recuperaría y sus autores criticando la fuerte bajada de los tipos de interés que la FED decidió. De hecho, señala que en las memorias que el expresidente de la FED publicó él reconoció el riesgo de generar una enorme burbuja debido al abaratamiento excesivo del dinero. Explica que los bajos tipos de interés durante un gran periodo de tiempo conducen a inversores particulares y empresas financieras a asumir más riesgos para conseguir mayores rentabilidades y favorecen el excesivo aumento del crédito. Esto es tan sabido que cada vez que se vislumbra la salida de una recesión lo primero que hacen los bancos centrales es elevar los tipos, y así evitar un sobrecalentamiento.

Salen unas imágenes de la CNBC de verano de 2006  en las que el analista P.Schiff dice textualmente: “Cuando veas a la bolsa derrumbarse y estallar la burbuja inmobiliaria toda esa riqueza ficticia se evaporará y todo lo que quedará es una gran deuda” mientras otro personaje intenta disimular una sonrisa sarcástica. Él hace responsable a la FED del alto endeudamiento del ciudadano norteamericano. Y añade que como el estado garantiza los depósitos personales, había muy poca preocupación por lo que hacían los bancos. Es más, en la teoría de que la vivienda siempre sube y que si no lo hace, basta con devolver la casa al banco, se creó una falsa seguridad en el hipotecado medio. Respecto a la crisis inmobiliaria, salen unas imágenes de Bush en 2002 identificando como parte del sueño americano el ser dueño de una casa. Y explica cómo, ante la subida de precios inmobiliarios, se generalizó la utilización de la garantía hipotecaria para conseguir créditos al consumo que los bancos raramente negaban.

Vernon Smith, nobel de economía en 2002 y considerado experto en burbujas, también advirtió de ello. Se hace una especial crítica a las 2 agencias hipotecarias creadas por el Congreso y avaladas por el estado pero de capital privado –Fannie Mae y Freddie Mac- especializadas en dar créditos a personas sin recursos, algo que los políticos de ambos partidos aplaudían como motor de crecimiento a pesar de su obvio riesgo. En concreto salen escenas de Bush animando a adelantar incluso la entrada de la hipoteca a las personas de bajos ingresos para que así pudieran ser propietarios. La excusa del presidente americano era hacer accesible la vivienda y frenar el alza de los precios pero provocó que se acelerara la subida. Las hipotecas concedidas, y eso ya es familiar para todos, se titulizaron, las agencias las sobrecalificaron confiados en un aumento permanente de valor de las propiedades inmobiliarias y fueron vendidas por medio mundo, contagiando el riesgo de esos créditos que nunca debieron concederse. P.Schiff  denuncia la corrupción del sistema en la que el estado autoriza a las agencias que son pagadas por los colocadores de la deuda…¿cómo no iban a ser serviles si era una relación “incestuosa”? Y lo denomina como la antítesis del libremercado.

Verano de 2005: en unas imágenes se ve a una periodista interrogando a Bernanke sobre la posibilidad de una bajada de precios del mercado inmobiliario, ¿Su respuesta? “No creo que eso ocurra porque nunca tuvimos una baja en los precios de las viviendas a escala nacional” En 2006 era nombrado sucesor de Greenspan. Justo en ese año la vuelta al alza de los tipos de interés dificultó la refinanciación de muchos créditos y si bien el crash no vino hasta finales de 2007 y 2008, ya se podían ver señales claras de bajadas en los precios de la vivienda. De nuevo unas imágenes de Bernanke en febrero de 2007 negando la extensión del efecto de las hipotecas subprime y lo saludable del mercado inmobiliario recalcan lo falso o equivocado del discurso de este personaje tan querido por los mercados financieros. Ese mismo verano aún anticipaba que en 2008 se crecería más que en la segunda mitad de 2007 pero eso era imposible y él debía saberlo ya que al bajar los precios de los activos inmobiliarios, empezaron las prisas por colocar todo el papel que estaba supeditado a que esto no pudiera ocurrir… y empezó la actual crisis financiera. Bear Stearns, Lehman Brothers, Fannie Mae, Freddie Mac… de repente se descapitalizaron y se quedaron sin posibilidad de obtener más liquidez.

El documental insiste que las “soluciones” ofrecidas para la actual crisis son iguales a las de las .com, ya que en ambas se está inflando de nuevo una burbuja, sólo que la actual es aún más grande y global: “la burbuja del rescate” caracterizada por los “planes de estímulo” originados en septiembre de 2008, tras la quiebra de Lehman y el miedo y la retracción del crédito que provocó. De nuevo salen las imágenes de Bush anunciando un plan para salvar al sistema financiero inyectando dinero a todos los bancos para que no se supiera quién era el que realmente lo necesitaba y frenar el pánico. Todos los políticos de todos los países y todas las ideologías se sumaron a esta política. David Walker, interventor general de los EUA desde 1998, renunció a su cargo entonces al advertir que puede que los rescates fueran necesarios pero que no se podía permitir el despilfarro de dinero público que supuso sin definir objetivos, sin seleccionar las entidades que merecían la inyección y sin establecer normas claras sobre lo que los bancos podían hacer y no hacer con ese dinero. Algo similar ocurrió con GM y Chrysler, que amenazaron con un importante aumento del desempleo si no les ayudaban pero como afirma Megan McArdle, analista de la revista The Atlantic, hubiera resultado más barato dar ese dinero -100 mil millones de $- directamente a cada uno de los trabajadores.

La FED a finales de 2008 bajó los tipos de interés a prácticamente 0%, intentando arreglar una crisis de crédito animando a que hubiera más créditos, como resume P.Schiff la solución fue: “Animemos a los endeudados a que se endeuden más,  ayudemos a apostar a los excesos en Wall Street e imprimamos dinero para los bancos”. Tras ofrecer la imagen de Obama en 2009 anunciando su plan de estímulo “el más radical en la historia”, seguidamente hace un seguimiento de algunos de los gastos que se hicieron con este dinero, como repavimentar la acera donde Julia Roberts compraba en tiendas de lujo en “Pretty Woman”  y denunciando –con ejemplos- todo el dinero perdido en burocracia y malas elecciones. Según D. Walker dos tercios de todo el paquete de estímulo se gastó en actividades que nadie quiso pagar durante los años de bonanza económica (creo todo esto recuerda al Plan E español) y que se aprovecharon del aumento del gasto público para conseguirlas.

El documental entra en sus últimos minutos en una dinámica muy pesimista e insiste en que si las medidas de 2001 produjeron un crecimiento ficticio durante 6 años, esta vez las de 2008 y 2009 aún reducirán más sus efectos benéficos en el tiempo ya que la deuda se ha multiplicado y es que todo lo que se ha hecho para recuperarnos de la crisis es lo mismo que nos llevó a ella: bajos tipos de interés, endeudamiento masivo, salvamento del sector financiero… Y aparece la imagen de Obama en enero de 2010 asegurando que lo peor de la tormenta había pasado gracias a todo ello. También describe el contraste entre la subida de las bolsas, los beneficios de las multinacionales e incluso la recuperación de algunas zonas ricas del país en contraste con la opinión de un simple barbero.

Bush creó durante su mandato más deuda que todos los presidentes de la historia de los EUA juntos y Obama va a superarle” si bien insiste en que el problema es de todas las naciones desarrollados que copiaron el mismo sistema. Advierte que incluso los EUA pueden perder su categoría de AAA y lanza una pregunta muy actual: ¿Si la quiebra de Lehman fue tan grave y al fin y al cabo era sólo un banco, qué pasará si el siguiente en quebrar es una nación? Habla de Islandia y de Grecia pero advierte que Italia, España, Portugal o Reino Unido tienen problemas similares. Y finaliza denunciando que se están inflando muchas burbujas y alguna de ellas estallará originando una profunda depresión porque nos habremos quedado sin armas para combatirla y estamos hipotecando el futuro de nuestros hijos.

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El futuro de la Eurozona

Como ya conté hace más de un año yo fui un euroescéptico antes del €, luego me pasé una década asumiendo mi error y desde finales de 2009 estoy convencido que la €zona como la conocemos tiene los meses/años contados. Estoy convencido que el € sólo puede funcionar si  las cifras macro de los diferentes países se mantienen en los mismos rangos o al menos que nadie se salte los límites establecidos y para que eso pase la soberanía económica debe tener un mando único. En otras palabras, o hay una unión política o será imposible mantener la unión económica. Y ha hecho falta que llegara la crisis para que las cifras demuestren que esto que digo es una opinión basada en los hechos. Y es que cuando las cosas iban bien nos fijábamos en datos como el que refleja este gráfico sobre los tipos de interés de largo plazo de Alemania y España:

e13 El futuro de la Eurozona

¡Qué maravilla! De tener que emitir más de 5 puntos por encima de Alemania en 1995 a ser considerado por los mercados durante casi una década igual de seguros que la primera economía europea, demostrando el éxito de compartir la misma moneda y el mismo banco central. Además, el Tesoro español no abusó de esa circunstancia para sobre-endeudarse como si hicieron en Grecia por ejemplo. Pero no hizo lo mismo el sector privado español, ni las empresas ni los ciudadanos (en gran parte por el alza del precio de los pisos, nuestro afán por ser propietarios y la facilidad con la que nos concedían las hipotecas) ni por supuesto los bancos. Y como vemos el contraste en las necesidades de financiación de algunos países y el sobrante de otros en la mejor época económica de la Unión Europea nos muestra un panorama desalentador difícil de mantener en época de crisis

e2 El futuro de la Eurozona  Lo raro es que esto haya ocurrido con la complacencia de las autoridades. Y no será por desconocimiento. Ya  en 1998, Paul de Grauwe predijo lo que iba a pasar en España:

Supongamos que un país, que arbitrariamente llamaremos España, experimenta un auge que es más fuerte que en el resto de la zona del euro. Como resultado del auge, la producción y los precios crecen más rápidamente en España que en los otros países del euro. Esto también conduce a un boom inmobiliario y una inflación de los activos en general en España. Dado que el BCE analiza los datos de euros en toda la zona, no puede hacer nada para frenar las condiciones en auge en España. De hecho, por la existencia de una unión monetaria es probable que se intensifique la inflación de los activos en España. Sin obstáculos por riesgo de cambio, el capital es atraído del resto de la zona del euro. Los bancos españoles que siguen dominando el mercado español, se suman al juego y aumentan sus préstamos. Se dejan llevar por las altas tasas de rentabilidad producidas por los cada vez mayores precios de los activos españoles, y por el hecho de que en una unión monetaria, puede conseguir fondos a los mismos tipos de interés que los bancos en Alemania, Francia, etc. Después del boom llega el colapso. Colapsa el precios de los activos, creando una crisis en el sistema bancario español.

 Más cercano en el tiempo, el 21 de febrero de este año se hizo pública una carta enviada por los inspectores del Banco de España en mayo de 2006 al entonces vicepresidente económico, Pedro Solbes, un texto en el que advertían al Ejecutivo y a sus propios superiores acerca del imparable crecimiento del crédito en manos de bancos y, sobre todo, en las cajas, ajenas a la cultura del control de riesgos. Los inspectores achacaban a la fuerte expansión crediticia el alza extraordinaria en el precio de la vivienda, que amenazaba además el bienestar de un número creciente de familias, que no podrían devolver sus hipotecas si las cosas se torcían, como efectivamente ha sucedido. ¿Cómo es posible que nadie con autoridad se diera cuenta de que esto es insostenible? De hecho El presidente del Instituto Ifo cree que el BCE lleva 3 años “rescatando” a los PIGS utilizando las cuenta Obejtivo2 (Target2 en inglés) en las que unos bancos centrales financian a otros. Y es que más allá de la actual crisis de la deuda soberana hay un problema de fondo que es el funcionamiento de BCE y su evidente desequilibrio entre aportaciones y necesidades de liquidez:

e3-575x183 El futuro de la Eurozona

Paul Volcker, el prestigioso expresidente de la FED creo que resume muy bien la situación:

La gente tiene que darse cuenta de que todos los países tienen que seguir la misma línea y que Europa tiene que tomar una decisión: si quiere tener una moneda común, tiene que haber una gestión económica común. No se puede tener una moneda única y políticas completamente independientes. No solo en el ámbito fiscal; también, por ejemplo, en el ámbito laboral. No se puede tener un mercado laboral muy bien protegido y muy rígido en un país de la unión si otros países de Europa son mucho más flexibles. Hay quien quiere tener las dos cosas, aprovechar los tipos de interés bajos del euro, pero ser independiente por otro. Y no es posible.

Y el futuro no lo conocemos pero los analistas especulan con que España necesitará mínimo una década para reducir los dos dígitos de su tasa de paro cuando en la actualidad Alemania la tiene en el 5.9%, los 3 rescatados también se encaminan –caso de seguir en el €- hacia un panorama económico complicadísimo durante muchos años. Eso sin tener en cuenta que los nuevos problemas que aparezcan –envejecimiento demográfico, dependencia energética etc.- afectarán, como viene siendo habitual, más a las economías más débiles y con menores posibilidades de recurrir al gasto público. Es decir, estamos hablando de una €zona en la que parece absurdo –¿cómo es posible que durante tantos años no lo hayamos visto?- equiparar economías tan dispares en su funcionamiento y en sus cifras sin una unión política que coordine tantos desajustes. ¿Daremos el paso adelante, echaremos el paso atrás o seguiremos con la ficción de compartir una misma moneda y un mismo banco central sin un gobierno económico común unos cuantos años más?

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La hiperinflación y los virus económicos: el Experto Euribor responde

Algunas de las preguntas que voy a intentar contestar en esta ocasión las deberíamos formular a los dirigentes en la sombra del Club Bilderberg, especialmente la posibilidad de resetear la economía para librarnos de los virus que la invaden. El problema es que tal vez sea el propio Club uno de los laboratorios de patógenos económicos, así que me temo que tampoco nos servirían de mucho sus respuestas.

Nos dice No tengo nombre:

Hay gente que cree que la hiperinflación será una consecuencia necesaria de los ríos de dinero que se han introducido en la sociedad para intentar detener la crisis financiera. ¿Como se introduce ese dinero?, porque a mí nadie me ha regalado un duro. Y si se lo dan a Botín, a lo mejor quiero mi parte. Y el BCE creo que tiene prohibido (risas) comprar deuda de los estados.

¿Como se pone ese dinero en funcionamiento? ¿El Helicóptero de Bernanke puede llegar a verse algún día?.

¿La hiperinflación llegará?. ¿Otra vez se repetirá Weimar?

Muchas preguntas para un humilde economista de provincias. Vayamos a lo simple, así diré menos sandeces:

El dinero no existe. Es una convención social, un engaño colectivo o una muestra de sintonía global, según se mire. Sí, lo admito, de simple no tiene nada mi sentencia; lo cual no significa que tenga tampoco ningún sentido. A los economistas nos gusta utilizar conceptos complejo para esconder nuestras carencias. Llevo más de 10 años estudiando y aún no entiendo qué es el dinero, esta es la realidad.

De lo que sí entiendo es de recursos escasos. De eso va la economía, de explicar cómo se reparten en el mundo los recursos (no de repartilos, para eso están los poderosos y los ciudadanos revolucionados, que también importan). El dinero, en su esencia, no es más que una forma de reparto de la riqueza. Los ricos necesitan una forma de atesorar su poder, y el dinero lo es. Guardar vacas en una caja fuerte no es posible, billetes sí.

El dinero también es una forma de intercambiar recursos, ya que pagar un cuarto de vaca para llenar el depósito de nuestro coche no es práctico, ni higiénico.

Ya los romanos experimentaron el efecto de intentar engañar a los ciudadanos en base a quitar valor a las monedas: la devaluación del denario. Si la moneda cada vez vale menos (para la consciencia colectiva), hay que pagar más para adquirir la misma cantidad de productos y servicios. Y los precios cada vez suben más.

El concepto de hiperinflación  yo diría que en esencia es una época de desconfianza colectiva. Los precios (lo que nos piden de dinero por un bien o servicio) suben sin parar, los agentes sociales internalizan que cada vez van a subir más y el virus se instala en la economía.

Una definición formal de hiperinflación podría ser:

Aumento muy elevado de precios de forma descontrolada, al mismo tiempo que la moneda pierde valor.

Introducir dinero en la economía de forma exagerada puede producir hiperinflación. Las naciones (o las organizaciones supranacionales como la UEM) tienen el monopolio del dinero legal (al menos de momento), mediante la política monetaria de sus Bancos Centrales. La explicación técnica de cómo generan masa monetaria no la acabo de entender ni yo, por tanto no os la voy a explicar.

Pero el concepto es sencillo, y con el denario lo entenderemos perfectamente. Si mi moneda cada vez tiene menos plata (en las economías modernas cada vez hay más billetes impresos de 500 euros), y la gente se da cuenta, me va a pedir más monedas para venderme el mismo cerdo ibérico. Y si esta desconfianza en el valor de la moneda se instaura en el imaginario colectivo, cada vez se pedirá más por el mismo cerdo. Además los consumidores intentarán atesorar más cerdos, ya que esperan que su precio siga subiendo (inflación esperada), y la hiperinflación se inyecta en el sistema.

No creo que se repita Weimar, ya que los mecanismos de control inflacionarios están muy desarrollados en nuestras economías. Pero la clave para evitarlo es no crear más moneda (oferta) que bienes o servicios reales (demanda). O engañar al colectivo para que no se de cuenta (y la propaganda económica está mucho mejor desarrollada en estos momentos que en tiempos de Roma).

Un visitante anónimo nos “pregunta”:

La economía actual parece un ordenador que está infectado con multitud de Virus, Malware, etc… Limpias una cosa y se infecta otra….
¿ No se podría hacer un “Formateo” de la Economía y “volver a instalar el sistema operativo en limpio”?

Limpiar de virus la economía significa tener una economía sana, producir bienes y servicios a precios competitivos, no endeudarnos más que para proyectos cuya rentabilidad futura sobrepase el interés de la deuda, crear un clima de confianza en el consumidor…

No tengo la receta para limpiar de malware nuestras economías, pero el sentido común ayuda mucho. El gran problema es que o bien el virus actual se les ha descontrolado a sus creadores (los del Bilderberg y demás hackers), o bien sigue la pauta marcada por sus creadores (enriquecer más a los ricos); desde luego no creo que los políticos que se supone nos representan tengan ni idea de cómo formatear de nuevo nuestra economía. Tal vez surja un grupo de Anonymus económicos que acabe destruyendo el virus creado por los poderosos. No creo que nada sea casual, en lo que estamos viviendo. Pero tampoco admito que los individuos no podamos influir en los acontecimientos. Sí podemos.

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La hiperinflación y los virus económicos: el Experto Euribor responde

El dinero encriptado y otros tipos de monedas 2.0

El dinero es un concepto fascinante que siempre ha llamado poderosamente mi atención. Por muy economista que uno sea, por mucho que el dinero sea la base conceptual de la economía, tengo que admitir que aún no acabo de entender qué es el dinero.

Primordialmente el dinero es confianza. Su esencia es que mediante una cosa que tiene un valor en el mercado real (sal, oro), que su valor depende de el respaldo de Bancos Centrales (dólar, euro) o cuyo valor lo da una comunidad (oro virtual en World of Warcraft), podemos intercambiar bienes y servicios.

Yo trabajo en unas empresa, o juego a recolectar oro en un mundo virtual, y gano dinero. Trabajo por dinero. Pero en realidad no se trabaja por el dinero en si, se trabaja para poder adquirir otros bienes y servicios mediante el dinero.

¿Qué es el dinero? confianza, un acto de fe colectivo, una convención mental compartida.

Si señores y señoras, algo por lo que la gente llega a matar y morir es poco más que fe en las personas. No deja de ser paradójico. Dinero y religión, economía y fe, dos conceptos mucho más cercanos de lo que diríamos en un principio.

Por tanto, el dinero no tiene el porqué ser un monopolio del Estado. Tal vez no mañana, pero como dijo Santiago Siri en el II Financial Congress, en un futuro.

Las funciones básicas del dinero son:

  1. Funcionar como medio de circulación y medio de pago, permitiendo intercambiar bienes y servicios sin tener que acudir al ineficiente truque.
  2. Ser una medida de valor; para un economista el precio de un bien o servicio se calcula en unidades monetarias. Esta relación nos permite tomar decisiones en un mundo cuyos recursos son escasos.
  3. Permitir acumular riqueza, para que podamos transferir capacidad de compra al futuro. Sin dinero, nuestro trabajo de hoy no serviría para comprar bienes en un futuro lejano. Y tampoco podríamos dejar ninguna herencia de capacidad de compra a los nuestros.
  4. Dinero mundial, para poder adquirir bienes y servicios en cualquier parte del mundo y, en función del cambio de divisas, conocer la riqueza relativa de los países y ciudadanos en el mundo.

Simplemente dando un vistazo a estas funciones del dinero podemos concluir que no sólo las monedas de curso legal pueden ser dinero. Los Estados controlan la emisión del dinero legal, por tanto tienen poder sobre nuestra riqueza, determinan cuando nuestro trabajo vale más o menos, alterando la inflación con la emisión de más dinero. Y los bancos privados disfrutan de la franquicia de ser los únicos depositantes acreditados del sistema.

La lucha de poder será dura y no exenta de víctimas, pero el nuevo poder 2.0 de la Red puede llegar a cuestionar la propia existencia de la banca y del sistema financiero tradicional. ¿Ciencia ficción o futuro?

Desde luego ya hay tendencias que unen la virtualidad con la realidad, como los personajes de World of Warcraft que se canjean por dinero real en ebay, fruto del trabajo de muchos gold farmers chinos. O la moneda de Facebook, los créditos (cuya utilización no es patrimonio de los más jóvenes, si consideramos que las que más juegan a FarmVille, por ejemplo, son madres entre 40 y 50 años).

Para Santiago Siri hay 3 tipos de nuevas monedas:

  1. Las monedas virtuales, al estilo créditos de Facebook u oro de World of Warcraft. Uno paga en moneda real para adquirir bienes virtuales. Y como hemos visto, la operación contraria es posible.
  2. Las monedas encriptadas, cuyo máximo exponente es bitcoin. Una forma de intercambiar bienes y servicios, sin la intermediación de la banca, en todo el mundo. Y sin conocer los datos personales de quien compra y quien vende. Oportunidades y riesgos, ya que las operaciones no pueden ser controladas por ningún agente fiscalizador, por lo que puede ser un campo abonado para las transacciones de bienes ilegales.
  3. Monedas sociales; imaginemos un mundo en que nuestra reputación en la red (y en un futuro fuera de ella) valga dinero. La gente más rica sería la que más aporta a la comunidad. Una utopía, tal vez nunca llegue a darse en su plenitud, si bien sin duda afectará a la economía de nuestro futuro. The Wuffie Bank sería un banco de reputación (cuando mejoren su tecnología, que lleva dos días dando problemas).

Puede parecer una ensoñación para mucha gente, pero el mundo virtual y el real cada vez tienen más puentes. Y el poder no estará siempre en el mundo físico. Ni la economía.

Os dejo con un video de Santiago Siri hablando de las monedas sociales:

 

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