Sobredosis

greenspan1 SobredosisEse es el título de un documental sueco  que en apenas 45 minutos intenta explicar el origen de la actual crisis financiera sobre la base de que en realidad todo comenzó con las políticas aplicadas para resolver la burbuja de las .com y el impacto psicológico del 11-S. De hecho, es en esa fecha donde empieza el relato con la imagen de Greenspan asegurando que la economía se recuperaría y sus autores criticando la fuerte bajada de los tipos de interés que la FED decidió. De hecho, señala que en las memorias que el expresidente de la FED publicó él reconoció el riesgo de generar una enorme burbuja debido al abaratamiento excesivo del dinero. Explica que los bajos tipos de interés durante un gran periodo de tiempo conducen a inversores particulares y empresas financieras a asumir más riesgos para conseguir mayores rentabilidades y favorecen el excesivo aumento del crédito. Esto es tan sabido que cada vez que se vislumbra la salida de una recesión lo primero que hacen los bancos centrales es elevar los tipos, y así evitar un sobrecalentamiento.

Salen unas imágenes de la CNBC de verano de 2006  en las que el analista P.Schiff dice textualmente: “Cuando veas a la bolsa derrumbarse y estallar la burbuja inmobiliaria toda esa riqueza ficticia se evaporará y todo lo que quedará es una gran deuda” mientras otro personaje intenta disimular una sonrisa sarcástica. Él hace responsable a la FED del alto endeudamiento del ciudadano norteamericano. Y añade que como el estado garantiza los depósitos personales, había muy poca preocupación por lo que hacían los bancos. Es más, en la teoría de que la vivienda siempre sube y que si no lo hace, basta con devolver la casa al banco, se creó una falsa seguridad en el hipotecado medio. Respecto a la crisis inmobiliaria, salen unas imágenes de Bush en 2002 identificando como parte del sueño americano el ser dueño de una casa. Y explica cómo, ante la subida de precios inmobiliarios, se generalizó la utilización de la garantía hipotecaria para conseguir créditos al consumo que los bancos raramente negaban.

Vernon Smith, nobel de economía en 2002 y considerado experto en burbujas, también advirtió de ello. Se hace una especial crítica a las 2 agencias hipotecarias creadas por el Congreso y avaladas por el estado pero de capital privado –Fannie Mae y Freddie Mac- especializadas en dar créditos a personas sin recursos, algo que los políticos de ambos partidos aplaudían como motor de crecimiento a pesar de su obvio riesgo. En concreto salen escenas de Bush animando a adelantar incluso la entrada de la hipoteca a las personas de bajos ingresos para que así pudieran ser propietarios. La excusa del presidente americano era hacer accesible la vivienda y frenar el alza de los precios pero provocó que se acelerara la subida. Las hipotecas concedidas, y eso ya es familiar para todos, se titulizaron, las agencias las sobrecalificaron confiados en un aumento permanente de valor de las propiedades inmobiliarias y fueron vendidas por medio mundo, contagiando el riesgo de esos créditos que nunca debieron concederse. P.Schiff  denuncia la corrupción del sistema en la que el estado autoriza a las agencias que son pagadas por los colocadores de la deuda…¿cómo no iban a ser serviles si era una relación “incestuosa”? Y lo denomina como la antítesis del libremercado.

Verano de 2005: en unas imágenes se ve a una periodista interrogando a Bernanke sobre la posibilidad de una bajada de precios del mercado inmobiliario, ¿Su respuesta? “No creo que eso ocurra porque nunca tuvimos una baja en los precios de las viviendas a escala nacional” En 2006 era nombrado sucesor de Greenspan. Justo en ese año la vuelta al alza de los tipos de interés dificultó la refinanciación de muchos créditos y si bien el crash no vino hasta finales de 2007 y 2008, ya se podían ver señales claras de bajadas en los precios de la vivienda. De nuevo unas imágenes de Bernanke en febrero de 2007 negando la extensión del efecto de las hipotecas subprime y lo saludable del mercado inmobiliario recalcan lo falso o equivocado del discurso de este personaje tan querido por los mercados financieros. Ese mismo verano aún anticipaba que en 2008 se crecería más que en la segunda mitad de 2007 pero eso era imposible y él debía saberlo ya que al bajar los precios de los activos inmobiliarios, empezaron las prisas por colocar todo el papel que estaba supeditado a que esto no pudiera ocurrir… y empezó la actual crisis financiera. Bear Stearns, Lehman Brothers, Fannie Mae, Freddie Mac… de repente se descapitalizaron y se quedaron sin posibilidad de obtener más liquidez.

El documental insiste que las “soluciones” ofrecidas para la actual crisis son iguales a las de las .com, ya que en ambas se está inflando de nuevo una burbuja, sólo que la actual es aún más grande y global: “la burbuja del rescate” caracterizada por los “planes de estímulo” originados en septiembre de 2008, tras la quiebra de Lehman y el miedo y la retracción del crédito que provocó. De nuevo salen las imágenes de Bush anunciando un plan para salvar al sistema financiero inyectando dinero a todos los bancos para que no se supiera quién era el que realmente lo necesitaba y frenar el pánico. Todos los políticos de todos los países y todas las ideologías se sumaron a esta política. David Walker, interventor general de los EUA desde 1998, renunció a su cargo entonces al advertir que puede que los rescates fueran necesarios pero que no se podía permitir el despilfarro de dinero público que supuso sin definir objetivos, sin seleccionar las entidades que merecían la inyección y sin establecer normas claras sobre lo que los bancos podían hacer y no hacer con ese dinero. Algo similar ocurrió con GM y Chrysler, que amenazaron con un importante aumento del desempleo si no les ayudaban pero como afirma Megan McArdle, analista de la revista The Atlantic, hubiera resultado más barato dar ese dinero -100 mil millones de $- directamente a cada uno de los trabajadores.

La FED a finales de 2008 bajó los tipos de interés a prácticamente 0%, intentando arreglar una crisis de crédito animando a que hubiera más créditos, como resume P.Schiff la solución fue: “Animemos a los endeudados a que se endeuden más,  ayudemos a apostar a los excesos en Wall Street e imprimamos dinero para los bancos”. Tras ofrecer la imagen de Obama en 2009 anunciando su plan de estímulo “el más radical en la historia”, seguidamente hace un seguimiento de algunos de los gastos que se hicieron con este dinero, como repavimentar la acera donde Julia Roberts compraba en tiendas de lujo en “Pretty Woman”  y denunciando –con ejemplos- todo el dinero perdido en burocracia y malas elecciones. Según D. Walker dos tercios de todo el paquete de estímulo se gastó en actividades que nadie quiso pagar durante los años de bonanza económica (creo todo esto recuerda al Plan E español) y que se aprovecharon del aumento del gasto público para conseguirlas.

El documental entra en sus últimos minutos en una dinámica muy pesimista e insiste en que si las medidas de 2001 produjeron un crecimiento ficticio durante 6 años, esta vez las de 2008 y 2009 aún reducirán más sus efectos benéficos en el tiempo ya que la deuda se ha multiplicado y es que todo lo que se ha hecho para recuperarnos de la crisis es lo mismo que nos llevó a ella: bajos tipos de interés, endeudamiento masivo, salvamento del sector financiero… Y aparece la imagen de Obama en enero de 2010 asegurando que lo peor de la tormenta había pasado gracias a todo ello. También describe el contraste entre la subida de las bolsas, los beneficios de las multinacionales e incluso la recuperación de algunas zonas ricas del país en contraste con la opinión de un simple barbero.

Bush creó durante su mandato más deuda que todos los presidentes de la historia de los EUA juntos y Obama va a superarle” si bien insiste en que el problema es de todas las naciones desarrollados que copiaron el mismo sistema. Advierte que incluso los EUA pueden perder su categoría de AAA y lanza una pregunta muy actual: ¿Si la quiebra de Lehman fue tan grave y al fin y al cabo era sólo un banco, qué pasará si el siguiente en quebrar es una nación? Habla de Islandia y de Grecia pero advierte que Italia, España, Portugal o Reino Unido tienen problemas similares. Y finaliza denunciando que se están inflando muchas burbujas y alguna de ellas estallará originando una profunda depresión porque nos habremos quedado sin armas para combatirla y estamos hipotecando el futuro de nuestros hijos.

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Los lobistas son los lobos; nosotros: su presa.

lobby Los lobistas son los lobos; nosotros: su presa.Se denomina lobby (del inglés “entrada”, “salón de espera”) o sala de espera a todo aquél grupo de presión que, por medio de distintas estrategias, trata de influir en centros de poder ejecutivo o legislativo con el fin de favorecer sus propios intereses o los de aquellos a quienes representa. Los lobbies no suelen participar directa y activamente en política (por lo que no suelen formar su propio partido), pero sí procuran ganarse la complicidad de algún grupo político que pueda terminar aceptando o defendiendo los objetivos del lobby.

Estos suelen ser filósofos, economistas, sociólogos, políticos retirados, periodistas; expertos de diversos ámbitos y especialidades que optan por convertirse en vehículos de transmisión entre las demandas de los clientes que los contratan y las Cámaras Legislativas.

Cuando parecía que las sombras que caían sobre Grecia (y por consiguiente, Europa) se habían disipado, nuevamente los temores de los inversores hicieron que las bolsas tengan su “Black Monday” y los precios de algunos activos (mayoritariamente bancarios) caigan en picada.

Esta caída se da justo en el comienzo de la temporada de reporte de ganancias para las empresas americanas, en meses en los cuales el volumen suele disminuir notablemente por las vacaciones del verano boreal.

El rumor que circula entre los operadores es que los líderes Europeos habrían cambiado de opinión con respecto a Grecia y ahora serían más proclives a soltarle la mano y obligarla a declarar un default parcial de su deuda, lo cuál incrementaría las dudas que existen con respecto al efecto contagio en el resto de los países de la eurozona.

Italia, país que siempre se consideró como uno de los de “segunda importancia” en cuanto a la gravedad de la crisis (detrás de Irlanda, Portugal y España) concentra ahora la preocupación por parte de la comunidad financiera, y la tasa que pagan sus bonos aumentó drásticamente en los últimos días, coincidiendo con el anuncio de Silvio Berlusconi sobre su renuncia a presentarse como candidato para las próximas elecciones (tendrá información privilegiada de lo que se viene?). Los analistas italianos más pesimistas creen que es probable que ni siquiera llegue a concluir su mandato.

Sumado a todo esto, los datos macroeconómicos dados a conocer en las últimas jornadas para la economía americana dan cuenta de que la velocidad de la salida de la recesión que comenzó con la explosión de la burbuja de las hipotecas en 2008 no está siendo la esperada, ya que la creación de empleo continúa siendo débil y el gasto de los consumidores no se decide a repuntar. Como si fuese poco, los republicanos siguen poniéndole palos en la rueda a Barak Obama en temas de presupuestos fiscales y gastos, llevando la situación al límite ante la atenta mirada de las calificadoras de riesgo que ahora buscan actuar de manera más severa que de costumbre para no ser nuevamente acusadas de cómplices en derrumbes no previstos.

Pero…como se llegó a esta situación tan complicada? La respuesta es muy simple: gracias a las políticas neoliberales de libre mercado que terminaron comprobando lo que las finanzas del comportamiento vienen advirtiendo desde hace ya más de una década. El “espíritu animal” de Adam Smith fue el error de cálculo más grosero de la historia económica moderna.

Veamos porqué.

De la mano invisible al favoritismo empresarial.

La teoría de la mano invisible (pilar de las ideas capitalistas) nos dicen, al mejor estilo Gordon Gekko en la película Wall Street, que la codicia es buena para el conjunto de la sociedad. En el afán de hacerse cada vez más rico, un empresario monta su empresa y genera puestos de trabajo, estimula el crecimiento de las empresas proveedoras de insumos al comprarles el material necesario para su producción y paga impuestos.

Hasta aquí todo bien: el problema nace cuando, apoyados en esta teoría, el poder de lobby de los círculos empresariales comienzan a presionar al gobernante de turno para conseguir beneficios fiscales extraordinarios. La teoría que sigue a este razonamiento (siempre sobre las bases del libre mercado, la mano invisible y el espíritu animal) es que si a las empresas les alivian su carga impositiva, ese dinero extra se destinará a crear puestos de trabajo y aumentar la producción. Resumiendo: la empresas invertirán el dinero de manera más favorable para la sociedad de lo que lo haría el “ineficiente y corrupto” estado. Por ende, deberían pagar menos impuestos y poder traer, cada tanto, el dinero generado en el exterior, de manera de poder invertirlo en el país y comenzar a hacer girar la rueda económica. La ecuación pareciera ser simple: Empresas + Dinero Extra = Más Producción y Puestos de Trabajo.

Estas ideas dominaron las últimas dos décadas desde el epicentro de los EEUU, y los resultados están a la vista.

Dos burbujas financieras en menos de diez años, los índices bursátiles de los países desarrollados que se encuentran en los mismos niveles ahora que en el año 1999 (habiendo desperdiciado ya 13 años) y Europa con la soga al cuello.

¿En que fallan “ingenuamente” los lobistas?

El lobo se equivoca y perdemos todos.

La historia económica reciente ha demostrado que la ecuación expuesta no se cumple, ya que, cuando las empresas fueron favorecidas con beneficios fiscales y otras políticas (como las que llevaron a cabo de manera salvaje George Bush y otros líderes mundiales) ese dinero se usó para gastos innecesarios y ostentosos, recompra de acciones, pago de dividendos y cancelación de deudas anteriores (en el mejor de los casos) pero no fue bajo ningún punto de vista reinvertido en aumentar la oferta y crear puestos de trabajo.

La realidad marca que no es mayor dinero en manos de las empresas lo que aumenta la oferta. Lo que hace que esto suceda es, como se enseña en las primeras materias de economía de cualquier universidad, el aumento de la demanda.

Y para que aumente la demanda hay que poner dinero en los bolsillos de las personas que tiene una mayor propensión marginal a consumir, es decir, las de menores ingresos.

La mejor forma de que esto suceda es que el estado cree puestos de trabajo de manera directa, evitando caer en el clientelismo pero haciendo girar la rueda de manera inversa a como lo viene haciendo últimamente.

La ecuación que realmente habría que llevar a la práctica es: Personas de Bajos Recursos + Dinero = Aumento de Demanda

Y luego: Aumento de Demanda= Aumento de Oferta.

Cuando la rueda comienza a girar de esta forma, son las empresas las que se ven obligadas a invertir para poder calzar una demanda creciente.

Pero para que eso suceda hace falta primero enfrentar a los poderosos lobistas que hunden a las empresas que equivocadamente representan al sumergirlas en una poderosa y negativa contradicción: ganar dinero sin correr ningún riesgo a costa del bolsillo de los consumidores, que terminan pagando los dividendos de los accionistas.

Por lo menos hasta que todo explote y no hay más dinero ni en uno ni entro lado.

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La hiperinflación y los virus económicos: el Experto Euribor responde

Algunas de las preguntas que voy a intentar contestar en esta ocasión las deberíamos formular a los dirigentes en la sombra del Club Bilderberg, especialmente la posibilidad de resetear la economía para librarnos de los virus que la invaden. El problema es que tal vez sea el propio Club uno de los laboratorios de patógenos económicos, así que me temo que tampoco nos servirían de mucho sus respuestas.

Nos dice No tengo nombre:

Hay gente que cree que la hiperinflación será una consecuencia necesaria de los ríos de dinero que se han introducido en la sociedad para intentar detener la crisis financiera. ¿Como se introduce ese dinero?, porque a mí nadie me ha regalado un duro. Y si se lo dan a Botín, a lo mejor quiero mi parte. Y el BCE creo que tiene prohibido (risas) comprar deuda de los estados.

¿Como se pone ese dinero en funcionamiento? ¿El Helicóptero de Bernanke puede llegar a verse algún día?.

¿La hiperinflación llegará?. ¿Otra vez se repetirá Weimar?

Muchas preguntas para un humilde economista de provincias. Vayamos a lo simple, así diré menos sandeces:

El dinero no existe. Es una convención social, un engaño colectivo o una muestra de sintonía global, según se mire. Sí, lo admito, de simple no tiene nada mi sentencia; lo cual no significa que tenga tampoco ningún sentido. A los economistas nos gusta utilizar conceptos complejo para esconder nuestras carencias. Llevo más de 10 años estudiando y aún no entiendo qué es el dinero, esta es la realidad.

De lo que sí entiendo es de recursos escasos. De eso va la economía, de explicar cómo se reparten en el mundo los recursos (no de repartilos, para eso están los poderosos y los ciudadanos revolucionados, que también importan). El dinero, en su esencia, no es más que una forma de reparto de la riqueza. Los ricos necesitan una forma de atesorar su poder, y el dinero lo es. Guardar vacas en una caja fuerte no es posible, billetes sí.

El dinero también es una forma de intercambiar recursos, ya que pagar un cuarto de vaca para llenar el depósito de nuestro coche no es práctico, ni higiénico.

Ya los romanos experimentaron el efecto de intentar engañar a los ciudadanos en base a quitar valor a las monedas: la devaluación del denario. Si la moneda cada vez vale menos (para la consciencia colectiva), hay que pagar más para adquirir la misma cantidad de productos y servicios. Y los precios cada vez suben más.

El concepto de hiperinflación  yo diría que en esencia es una época de desconfianza colectiva. Los precios (lo que nos piden de dinero por un bien o servicio) suben sin parar, los agentes sociales internalizan que cada vez van a subir más y el virus se instala en la economía.

Una definición formal de hiperinflación podría ser:

Aumento muy elevado de precios de forma descontrolada, al mismo tiempo que la moneda pierde valor.

Introducir dinero en la economía de forma exagerada puede producir hiperinflación. Las naciones (o las organizaciones supranacionales como la UEM) tienen el monopolio del dinero legal (al menos de momento), mediante la política monetaria de sus Bancos Centrales. La explicación técnica de cómo generan masa monetaria no la acabo de entender ni yo, por tanto no os la voy a explicar.

Pero el concepto es sencillo, y con el denario lo entenderemos perfectamente. Si mi moneda cada vez tiene menos plata (en las economías modernas cada vez hay más billetes impresos de 500 euros), y la gente se da cuenta, me va a pedir más monedas para venderme el mismo cerdo ibérico. Y si esta desconfianza en el valor de la moneda se instaura en el imaginario colectivo, cada vez se pedirá más por el mismo cerdo. Además los consumidores intentarán atesorar más cerdos, ya que esperan que su precio siga subiendo (inflación esperada), y la hiperinflación se inyecta en el sistema.

No creo que se repita Weimar, ya que los mecanismos de control inflacionarios están muy desarrollados en nuestras economías. Pero la clave para evitarlo es no crear más moneda (oferta) que bienes o servicios reales (demanda). O engañar al colectivo para que no se de cuenta (y la propaganda económica está mucho mejor desarrollada en estos momentos que en tiempos de Roma).

Un visitante anónimo nos “pregunta”:

La economía actual parece un ordenador que está infectado con multitud de Virus, Malware, etc… Limpias una cosa y se infecta otra….
¿ No se podría hacer un “Formateo” de la Economía y “volver a instalar el sistema operativo en limpio”?

Limpiar de virus la economía significa tener una economía sana, producir bienes y servicios a precios competitivos, no endeudarnos más que para proyectos cuya rentabilidad futura sobrepase el interés de la deuda, crear un clima de confianza en el consumidor…

No tengo la receta para limpiar de malware nuestras economías, pero el sentido común ayuda mucho. El gran problema es que o bien el virus actual se les ha descontrolado a sus creadores (los del Bilderberg y demás hackers), o bien sigue la pauta marcada por sus creadores (enriquecer más a los ricos); desde luego no creo que los políticos que se supone nos representan tengan ni idea de cómo formatear de nuevo nuestra economía. Tal vez surja un grupo de Anonymus económicos que acabe destruyendo el virus creado por los poderosos. No creo que nada sea casual, en lo que estamos viviendo. Pero tampoco admito que los individuos no podamos influir en los acontecimientos. Sí podemos.

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3 años ya del inicio oficial

wal 3 años ya del inicio oficialUna o dos veces al mes, poco después de la medianoche, los sonidos de los escáneres del supermercado Walmart de algún remoto lugar de los EUA comienzan a sonar. No son las únicas, en tiendas de alimentos de todo el país, las cajas registradoras empiezan una frenética actividad minutos después de que el dinero con que el gobierno asiste a las familias más pobres es depositado en sus cuentas. Gente que ha estado racionando cosas básicas como la leche, la carne picada y el papel higiénico puede finalmente llenar sus estanterías de nuevo. Son miles de personas que llevan haciendo la compra desde las 11 de la noche pero no pasan por caja hasta pasadas las 12, que es la hora a la que el gobierno ingresa el dinero de la ayuda social en sus cuentas. No es una situación atípica, 1 de cada 7 personas vive en la pobreza y más de 41 millones de habitantes reciben cupones alimenticios, comparados con los 35 millones del año pasado. Sin contar las pensiones del servicio de bienestar social conocido como Social Security, una de cada seis personas recibe alguna forma de asistencia del gobierno en Estados Unidos, incluidos cupones alimenticios, seguro médico y seguro de desempleo.

Las tiendas ya saben que en los días previos a los pagos del gobierno, generalmente el 1 y el 15 de cada mes, la actividad disminuye y que en cuanto se deposita ese dinero, hay un frenesí de compras. Walmart, Kroger, Kmart y otras cadenas de tiendas reciben más leche y otros productos básicos al principio del mes. En los días previos a los pagos, cuando la gente ya no tiene dinero, tienden a exhibir paquetes más pequeños y baratos. Walmart está trabajando con algunos abastecedores para que le entreguen productos en envases pequeños, que puedan vender por menos de un dólar, para evitar que la gente acuda a los negocios en los que todo se vende a 99 centavos. “Eso es normal ahora”, y según Richard Hastings, especialista en hábitos del consumidor de la firma Global Hunter Securities, aludiendo a los negocios que ofrecen cantidades pequeñas de un artículo. “Es algo que va a durar años”. “No es común que a esta altura de la etapa de recuperación haya tanta gente que dependa de estos beneficios”, opina David Rosenberg, economista de la firma de inversiones Gluskin Sheff. Sin embargo, según los informes del Buró Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER), cuyos análisis son ampliamente respetados por su reconocido prestigio,, desde 1854 los EUA han experimentado 64 recesiones “oficiales” y la última, que se inició oficialmente en diciembre del 2007, acabó en Junio de 2009.

Si bien el consenso económico dice que una recesión se da por dos caídas consecutivas del PIB trimestral, el NBER no se guía sólo por ese indicador sino que toma en cuenta los datos sobre empleo, el ingreso personal real, las ventas mayoristas y la producción industrial. El comportamiento de estos indicadores llevó al NBER a “oficializar” la recesión hace ahora 3 años y a finalizarla al año y medio, si bien la comunicación de estas fechas fue bastante tiempo después. No es algo raro, desde 1871, Estados Unidos ha estado en recesión el 29,8 % del tiempo. De hecho, este siglo lo empezamos con crisis, la que finalizó, siempre según el NBER, en octubre de 2001. Afortunadamente las condiciones económicas han mejorado gradualmente durante este período de tiempo:

  • De 1871-1900 las recesiones fueron el 48,3 % del tiempo
  • De 1901-1950 las recesiones fueron el 36,8 % del tiempo
  • De 1951-2010 las recesiones fueron el 15,2 % del tiempo

Sin embargo, con 18 meses de duración, la última recesión ha sido la más larga desde los 43 meses de la Gran Depresión (agosto 1929-marzo 1933). Y, como pasó entonces, los efectos de la crisis es evidente que permanecen durante mucho más tiempo del que dictan los informes oficiales. Esto ensombrece aún más la situación en España, cuando aún no podemos decir que la recesión acabó vemos que en la primera economía del mundo ni con crecimientos del PIB se dejan de notar sus efectos. Y es que ésta no es una crisis normal, ni a nivel global ni a nivel nacional. Los gobiernos en 2009 decidieron aumentar la deuda para crear empleo y fallaron, especialmente en España y los EUA. Como claramente se ve en este gráfico de la primera potencia mundial el gasto público (azul) aumenta sin pausa mientras los ingresos primero empeoran y luego mejoran pero poco, lo que mantiene el déficit en niveles peligrosísimos

fredgraph 3 años ya del inicio oficial

Y en España la deuda pública aumenta y la privada se mantiene. A principios de 2008, la deuda vinculada al crédito al promotor, que financiaba directamente la construcción de promociones, ascendía a 320.000 millones de euros. Dos años después, y tras más de un centenar de procesos de refinanciación, la cifra sigue apenas inalterable. La principal razón: la acumulación de intereses. “Estos 320.000 millones se mantienen prácticamente igual ya que, aunque se han entregado viviendas, el resto del crédito genera unos intereses que vuelven al mismo montante”, explica Mikel Echavarren, consejero delegado de la consultora Irea.

Cuando intento ser optimista recuerdo el artículo que publiqué hace año y medio por qué esta crisis va para largo y las 3 principales razones que di para el título fueron:

  • Nadie sabe a ciencia cierta cuántos activos tóxicos hay en el sistema financiero
  • El desempleo sigue creciendo
  • La ineficacia de las autoridades

La primera sigue siendo vigente –y no puedo entender cómo es posible- a nivel mundial, la segunda parece haberse frenado pero en tasas que al menos en España son inasumibles y la tercera…bueno, eso ya lo dejo a juicio del lector. Eso sí, dejando a un lado cargos políticos recuerdo que las autoridades económicas que más nos afectan: Bernanke, Trichet, MAFO… son los mismos que no evitaron la crisis financiera, que la negaron, que la minimizaron, que alabaron una y otra vez la fortaleza del sistema bancario…y que llevan años aplaudiendo que los recursos públicos arreglen lo que según ellos estaba bien supervisado. Voy a acabar el artículo como lo acabé hace más de dos años

Sin exigir responsabilidades monetarias, políticas e incluso penales si llega el caso, considero que no se resolverá la falta de confianza en el sistema.

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Dinero, activos, crédito

mesopo Dinero, activos, créditoEn la Antigua Mesopotamia –hace más de 4 mil años- se usaban tablas de arcilla como dinero, o como rudimentarios cheques, ya que estaba escrito sobre ellas “se pagará al portador” tanto trigo o tanta cebada, exactamente lo que pone en los billetes, que un papel vale algo, es decir, una simple cuestión de confianza. En la actualidad se ha llegado al extremo de que confiamos en algo tan virtual como las anotaciones que vemos en el ordenador hasta tal punto que se calcula que todos los días 3 billones de $ cambian de mano en los mercados de divisas sin que nadie los vea. En el mundo hay aproximadamente 60 billones de $ de dinero y los economistas lo diferencian de un modo que ya se ha explicado alguna vez en esta web siendo la más importante la M3, que prácticamente engloba todo el efectivo que hay.

Si entráis en el vínculo veréis que en ninguna de las clasificaciones se habla de activos, y es que aunque algunos lo confundan una cosa es el dinero y otra los activos. Un activo es cualquier bien que se puede convertir en dinero pero sólo es dinero cuando se convierte y no antes. Y es el movimiento alcista o bajista del precio de los activos lo que últimamente más influye en las expansiones y recesiones económicas. Una sobrevaloración de activos, sean bursátiles o inmobiliarios, nos lleva a creer que tenemos más dinero y lo contrario a sentirnos más pobres, aunque el asunto no es sólo psicológico porque es el valor de nuestros activos lo que determina también cuanto crédito tenemos. Si pedimos un crédito utilizando como aval un activo, el precio al que ese activo se puede convertir en dinero es vital. Si tenemos 1000 acciones de Santander y valen 10 euros, dispondremos de 10 mil euros si las vendemos, pero si basándonos en esa propiedad solicitamos un préstamo de 8 mil euros, si el precio de las acciones baja de 8 tenemos un problema, y lo mismo ocurre con las hipotecas.

El crédito (que viene de la misma raíz latina que creer) también se basa en la confianza, y sin él no es explicable el desarrollo de la civilización tal y como la conocemos ya que las grandes inversiones comerciales e industriales se han podido desarrollar gracias a él. Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci (famoso por el número áureo y en los mercados financieros por el uso de sus proporciones en el análisis técnico), escribió en 1202 el Liber Abaci (o Libro acerca del Ábaco), una extensa obra que contiene casi todo el conocimiento algebraico y aritmético de la época. En ella Fibonacci exponía entre otras cosas, la importancia del sistema de numeración indo-arábigo y demostró que el sistema numérico romano no era útil para el comercio y las matemáticas (por ejemplo para calcular porcentajes) y explicó la conveniencia de adoptar los números que conocemos a día de hoy por lo que es considerado como el impulsor de los créditos, ya que los animó.

Los créditos de la Italia medieval, al estar basados en actividades comerciales arriesgadas, obligaban a los prestamistas a exigir intereses onerosos –de ahí el nombre de usureros- a los prestatarios, algo prohibido por la iglesia católica pero no en la judía (siempre y cuando fuera a un no judío), por lo que rápidamente monopolizaron ese mercado, lo cual ayudó a su exclusión social. Algo que ha trascendido a nuestra época: los que conceden créditos en la actualidad –los banqueros- suelen estar mal vistos en la sociedad. De hecho, los usureros judíos tenían problemas para conseguir presionar de forma no violenta a un moroso, ya que éste tenía un fuerte apoyo social a no devolver el dinero a un judío, lo que provocaba continuos problemas con la ley. Probablemente los bancos nacen –en el siglo XV- como reacción a los problemas que los usureros judíos tenían para cobrar sus préstamos, lo que permitía a un cristiano inteligente dominar ese mercado con poca competencia. ¿Cómo pudo un cristiano cobrar intereses sin ser atacado por la iglesia en aquella época? El truco para resolverlo fue ocultar los créditos por interés (prohibidos) con cambios de moneda por los que cobraban comisión (cada vez mayor según había más demora) que sí eran legales. Esta argucia no les libraba del problema con los morosos pero era mucho más fácil para un banco de cristianos como la Banca Médici –que además pronto se expandió de Florencia a Venecia y Roma- conseguir tener a la ley de su lado que a un usurero judío. También ayudaba que pagaban impuestos. Es decir, la banca se convirtió en un negocio rentable y respetado y ya entonces el poder de los banqueros era tan grande que de hecho en el caso de los Médici era mayor que el del poder civil de Florencia y en ocasiones incluso del religioso (3 papas fueron de la familia).

Los Médici acabaron quebrando por conceder demasiados créditos a la nobleza, personas que luego no resultaron ser tan solventes como parecían. Pero muchos bancos modernos en la última orgía de crédito ni siquiera tienen la excusa de dejarse llevar por la apariencia. Como recuerda el profesor de Harvard Niall Ferguson analizando la actual crisis, las entidades financieras prestaron durante años dinero a personas poco solventes, especialmente en los EUA. Él pone como ejemplo Menphis, una ciudad deprimida en la que prosperan negocios como el de venta de sangre por 25$ o el de los recuperadores de coches de los morosos a veces a punta de pistola (y los que los compran baratos en las subastas posteriores) o el de los abogados de quiebras. Y es que las leyes de bancarrota personal ayudan a que los morosos no vayan a la cárcel por sus deudas en los EUA, por lo que los norteamericanos son más proclives al riesgo financiero. Absurdo que los bancos, conociendo esto, no fueran más estrictos en sus préstamos y, sobre todo, que se consideren inocentes de que esos créditos pasaran a ser colaterales de emisiones de bonos globalizando los problemas financieros de personas de baja solvencia.

En resumen, el dinero es inocente de esta crisis. De hecho, la historia desde hace milenios nos enseña que no es posible que la economía –tal y como la entendemos- se desarrolle en su ausencia pues el dinero posibilita la especialización en el trabajo, la innovación y la acumulación de capital. Sin estos factores, difícilmente puede aumentar la productividad y, por tanto, desarrollarse la sociedad. Es el precio poco realista de los activos y los créditos concedidos basados en esa valoración irreal los responsables de la actual depresión económica. Ahí tenemos la pista de cómo salir de ésta: ajustando precios y reduciendo deuda (desapalancamiento). No es un proceso fácil pero el concepto sí lo es, lástima que los que manejan el mundo sigan empeñados en mantener artificialmente altos el valor de algunos activos -como la vivienda en España- y se empeñen en combatir una crisis de deuda con más deuda y debilitando –como Bernanke- el valor del dinero.

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