España, Italia, Bélgica

mercadosi España, Italia, BélgicaTodos sabemos que los mercados son irracionales, al menos en el corto plazo. Si no lo fueran no variaría a cada minuto el valor de una divisa contra otra, la capitalización bursátil de una gran compañía o el precio de la plata. Y también hemos podido comprobar cómo muchas veces se equivocan (¿quién imaginó que el primero en caer en Europa sería Islandia?). Pero sólo nos acordamos de sus defectos cuando nos va mal, y eso no ocurre sólo con los inversores particulares. Si un país no quiere depender de “los mercados”, no debería entrar en la dinámica de la deuda pero si entra, acabará por depender de ellos. Si se recurre a la financiación de terceros, especialmente de extranjeros, entonces se debe estar preparado para que igual que compren, vendan y que igual que en un momento dado confían, en otro desconfían. O más rústicamente, hay que estar a las duras y a las maduras. No podemos presumir de inversión extranjera y luego quejarnos amargamente porque desinvierten ya que están en su derecho. Por poner un ejemplo cercano, no podemos ir a Qatar buscando que nos compren la deuda y dentro de unos meses criticarlos si deciden venderla. Como además un bajo nivel de deuda soberana no es suficiente señal de solvencia porque esta crisis nos ha enseñado –por la reacción de los gobiernos- que la deuda bancaria privada acaba convirtiéndose en pública y como actualmente los extranjeros poseen más del 50% y las familias y bancos nacionales han reducido su exposición a la deuda pública nuestras cifras económicas deben responder a las expectativas que los inversores de fuera tienen depositadas. Como país que necesita financiación y que compite por ella con otros muchos emisores públicos y privados, nos interesa que los que están arriesgando su dinero en nosotros sigan confiando.

¿Cómo un inversor decide dónde invertir? Donde encuentra seguridad y rentabilidad, y en épocas de convulsiones la primera prima más que la segunda. ¿Cómo un inversor determina que un país es lo bastante seguro? Con sus cifras macroeconómicas, con su historial crediticio, con lo que dicen las agencias de Ratings, con la seguridad de su divisa, con elementos subjetivos que seguro incluyen hasta prejuicios…y comparando con otros emisores lo más similares posibles. Actualmente en la €zona hay un trío que engloba a “los peores” (Grecia, Irlanda y Portugal) y otro, inmediatamente después, en el que están España, Italia y Bélgica. Los rescates han demostrado que el que un país esté avalado por toda Europa no garantiza la salvación, es mejor argumento el tamaño. La idea de que España es demasiado grande para caer y que por el impacto económico global que puede tener su posible insolvencia, somos un lugar seguro para invertir, nos está ayudando más en los intentos de encontrar financiación lo más barata posible que la idea de un posible rescate salvador. Ese mismo argumento le ha servido también durante años a Italia, un país que tiene el doble de deuda pública que España, tanto por volumen total como por porcentaje respecto al PIB y que desde hace años tiene una calificación de rating menor a la nuestra. Una posible suspensión de pagos italiana sería muchísimo más grave para la economía mundial que la nuestra. Para muestra visual, aquí podemos ver que el riesgo para la banca es casi 5 veces mayor que en el caso español:

chart-of-the-day-bank-holdings-of-piigs-sovereugn-debt-may-2011-575x431 España, Italia, Bélgica

Por el momento, la política de Silvio Berlusconi no ha tenido los resultados esperados, especialmente en lo que se refiere al mal endémico italiano, la economía sumergida, que merma notablemente su capacidad recaudatoria. Esto está provocando un mínimo crecimiento y el que 15 millones de personas en Italia -casi un cuarto de la población- corra el riesgo de caer en la pobreza o la exclusión social, según el informe anual de 2010 del Instituto Nacional de Estadística italiano (ISTAT). Sin embargo, la presión de los intereses de la deuda llevan a que el gobierno se tenga que preocupar más por adecuar las cifras a las exigencias de los inversores -lo que ha llevado a Berlusconi a plantear un nuevo ajuste presupuestario- que a impulsar políticas de crecimiento. La razón económica es sencilla: un país con más de un billón de euros de deuda pública emitida sufre mucho ante la más mínima subida del tipo de interés al que debe colocar la deuda ya que el coste se dispara. Hace unos días el Tribunal de Cuentas presentó en Roma su informe de 2011, en el que se indica que Italia deberá reducir su deuda pública a razón de unos 46.000 millones de euros por año para cumplir el Pacto de Estabilidad europeo que fija en el 60 % el límite máximo en la relación entre el endeudamiento y el PIB. Si se llegara a conseguir eso, a Italia le queda un largo periodo de bajo crecimiento.

A pesar de tener una tasa de paro 3 veces inferior a la española, la mitad de déficit y no padecer la –ya legendaria- burbuja inmobiliaria española, el tamaño de la deuda italiana le hacía ocupar un puesto en el despectivo acrónimo P.I.G.S., del que creyó haberse librado con la crisis de Irlanda que de repente ocupó la I…ahora esas siglas tienen menos sentido que nunca, más cuando parece que tendrían que incluir a Bélgica. Y es que Italia sufre con la subida de los tipos de interés de la deuda pero la posibilidad de la suspensión de pagos es –a mi juicio- remotísima. Es demasiado grande. Ese no es el caso de Bélgica, al que yo considero una víctima mucho más propicia a ser el cuarto país intervenido en la €zona que España o Italia, si bien los mercados no están de acuerdo con mi visión. CMA considera que tiene un riesgo un poco menor que Italia, sus CDS también son más bajos y el interés que paga por su deuda es más de un punto inferior al español:

chart España, Italia, Bélgica
Bélgica lleva más de un año con un  gobierno en funciones que está demostrando ser muy eficaz en las funciones rutinarias pero esa falta de acuerdo para gobernar esconde un problema político enorme: la división entre flamencos y valones que podría llevar a una división del país. Su deuda pública alcanza el 100% del PIB y si bien sus cifras económicas no son especialmente malas, la falta de unidad y consenso impide que se tomen decisiones. De este modo no hay ningún plan serio de reducción de la deuda y si hicieran falta implantar reformas sería muy difícil ejecutarlas. Además, se está aplazando la toma de decisiones clave para el futuro, como el problema del envejecimiento, que seguirá presionando al alza el gasto público en los próximos años.

¿Por qué entonces los mercados y las agencias de rating son tan complacientes con un país pequeño, sin apenas recursos naturales, demasiada deuda y descabezado políticamente? Podríamos inclinarnos por pensar que hay criterios subjetivos que colocan a Bélgica como la capital política y hasta física de Europa en contraste con los “periféricos” pero quizás la respuesta esté al comienzo de este escrito: “Todos sabemos que los mercados son irracionales”

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Los mejores blogs económicos

La calificación de los mejores blogs económicos puede ser algo subjetivo, puesto que depende de que tipo de información económica nosotros busquemos, ó de nuestra apreciación personal, pero en general estas calificaciones se hacen por los contenidos y por el tipo y la calidad de la información que nos facilitan, además por su conocimiento en la red ó por su poder de influencia.
Pues bien la revista Time, acaba de publicar un ránking en el cual publica, según su apreciación publica los 25 mejores blogs de economía. Hay que indicar que todos estos son en inglés y la gran mayoría hechos por autores norteamericanos.
Esta clasificación es la que sigue:
•The Conscience of a Liberal
•Felix Salmon
•Marginal Revolution
•Calculated Risk
•Freakonomics
•The Consumerist
•Ezra Klein
•Planet Money
•Zero Hedge
•The Big Picture
•Economix
•Free Exchange
•Street Sweep
•DealBook
•Megan McArdle
•Real Time Economics
•Naked Capitalism
•WalletPop
•The Wealth Report
•Paul Kedrosky
•Dealbreaker
•Rortybomb
•Econbrowser
•Grasping Reality with a Sharp Beak
•Business Insider
Indicar que el blog que ocupa el primer lugar del ránking The Conscience of a Liberal, que está escrito por el premio Nóbel Paul Krugman.
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La reforma financiera (y 2)

printer La reforma financiera (y 2)Muchos creen que el dinero lo crean los bancos centrales pero en realidad la multiplicidad del dinero es generada por el sistema financiero. Veamos por qué:

Yo ingreso 1000 euros en mi caja de ahorros. El banco destina a reservas el 2% de ese capital (20€) y destina el resto a 3 préstamos:

  1. 380€ son destinadas a Pepe, que compra un billete de avión a Iberia. Iberia compra con ese dinero unos pañuelos para las azafatas, la empresa que vende los pañuelos ingresa el dinero en su banco. En el banco destinan de los 380€ un 2% a reservas (7.6€) y el resto lo prestan curiosamente a alguien que se lo gasta en un billete de avión de Spanair.-..etc. etc.
  2. 300€ se los lleva Pepa, que compra en Ebay un disco a alguien del Perú que a su vez con ese dinero compra on-line un móvil Nokia por lo que los euros vuelven a Europa. Nokia los ingresa en el banco, que se queda con un 2% en reservas etc. etc.
  3. 300€ los utiliza otro cliente que se los gasta en unas nuevas ruedas, el vendedor de los neumáticos se gasta el dinero en el supermercado que finalmente los ingresa en su caja rural etc. etc.

Es decir, el sistema financiero convierte los 1000 euros reales en una cantidad muy superior que origina una interacción económica muy beneficiosa. Es lo que se llama el multiplicador monetario. Hay fórmulas para calcularlo pero lo que me interesa resaltar es que las matemáticas por sí mismas no sirven de nada sin tener en cuenta el contexto. En épocas de bonanza esos mil euros pueden convertirse fácilmente en 50 mil, en épocas de crisis mucho menos y en una crisis de solvencia del sistema financiero como la actual puede que todo el dinero se paralice en el banco y no circule… En cualquier caso, es labor del Banco Central vigilar el multiplicador monetario para ampliar o reducir la oferta monetaria e incluso aumentar o reducir el coeficiente de caja, y así evitar un sobrecalentamiento o un enfriamiento de la economía. La actual crisis es tan grave y tan única que la masiva inyección de liquidez que otras veces había funcionado no ha servido para aumentar lo suficiente el multiplicador monetario, lo que da la razón una vez más a los que dicen que la economía es un estado de ánimo. De hecho, de poco sirve el multiplicador monetario si hay dinero guardado debajo de un colchón.

Todo esto lo he sacado a colación para que entendamos el impacto colosal en la economía real que supone que un solo banco quiebre y porque la reforma financiera, no lo debemos olvidar, reducirá el multiplicador monetario: el coeficiente de caja se verá ampliado por mayores exigencias de liquidez -y los aumentos de aportaciones al FGD- y la circulación reducida por una menor aversión al riesgo, lo digo porque muchos insisten en que la solución a la crisis es simplemente que gastemos y movamos el dinero y esto es una zancadilla a esa “solución”, por lo que muchas veces se cae en la contradicción –Krugman es el mayor ejemplo- de insistir en ambas cosas cuando una torpedea a la otra: si una reforma financiera limita la capacidad de mover dinero del banco, habrá menos dinero en el sistema lo que repercutirá en el gasto.

Pocas  propuestas recibí para la reforma del sistema financiero por lo que me es fácil resumirlas:

  • El ejemplo español donde claramente las cajas de ahorros están en peor salud financiera que los bancos creo dejan claro que nacionalizar la banca no es una opción. Es mejor que sean los accionistas y no los políticos los que intervengan en la gestión de nuestros ahorros. Estoy de acuerdo en exigir a la banca que destinen un porcentaje mayor de sus beneficios a obras sociales, culturales e incluso a participar en ciertas infraestructuras públicas pero ya hemos visto a qué conduce el intervencionismo político. Recordemos que el inicio de la crisis inmobiliaria en los EUA procede de dos agencias semiestatales (Fannie Mae y Freddie Mac, que siguen dominando el mercado hipotecario del país incluso quebradas y nacionalizadas al completo) que por presiones gubernamentales empezaron a conceder miles de hipotecas a clientes de baja fiabilidad económica (lo que en España pasó a conocerse como NINJAs).
  • También se comentó que un banca pública podría dar intereses al 0%…he de decir que eso nunca ha pasado y que si pasara sería desastroso ya que prestar un dinero de todos a cambio de nada es un ejemplo de pésima gestión…un banco privado puede regalar el dinero si quiere, pero un banco que dispone de los recursos que le damos todos no sólo debe intentar no perder dinero, además ganar lo suficiente como para compensar posibles créditos fallidos.
  • Lo mismo ocurre con las agencias de calificación. Deben ser independientes y debe exigírseles profesionalidad. Del error y de las presiones económicas nunca vamos a estar a salvo pero si se convierten en agencias gubernamentales la influencia política se añadirá al problema. Por otra parte, a la hora de juzgar los ratings de países podrían abrirse conflictos internacionales: ¿Una agencia de la UE va a calificar mal a Grecia, se atreverá a rebajar el rating a Reino Unido, se fiarían los inversores norteamericanos de la calificación que le pondrían pro ejemplo a EADS, en conflicto permanente con Airbus?
  • El tema de la eliminación del dinero en metálico para que todas las transacciones se hagan mediante operaciones bancarias, “lo cual permitiría un control casi absoluto de la fiscalidad, eliminando el manejo de dinero negro” podría ser una buena idea pero es una situación que veo irrealizable a día de hoy, tanto cultural como tecnológicamente. Recordemos que aún votamos en las elecciones con sobres de papel depositados en urnas de cristal.
  • También se criticó que el banco preste un dinero que no tiene pero esa es la esencia de su negocio, multiplicar el dinero. Si eliminamos esa característica, desaparecería esa profesión y la base del crecimiento económico de las últimas décadas/siglos. Si sólo pudiéramos invertir lo que tenemos no habría capital suficiente para mantener el mundo en marcha. Los expertos son los que -mediante los tratados de Basilea- han decidido cual es la cifra prudente de dinero real que puede sostener sin problemas todo lo demás. Supongo que se podrá ampliar y que se podrán considerar como activos de riesgos algunos que no entraban en esa clasificación, pero más allá de eso…
  • En cuanto a la creación de un “rating” personal para intentar minimizar el riesgo a la hora de conceder un crédito, incluso se sugirió externalizarlo, es una teoría buena pero muy difícil de poner en práctica: primero porque las circunstancias de cada persona pueden variar sustancialmente y segundo porque el riesgo es un concepto subjetivo, los fundadores de Google no consiguieron créditos de ningún banco porque no le veían estabilidad financiera al proyecto y sin embargo Fernando Martín recibió montañas de liquidez para el malogrado proyecto Martinsa. Además no olvidemos que los grandes riesgos financieros son los créditos a empresas y las inversiones equivocadas, no los créditos personales.

Por último, un gráfico en el que se puede ver el enorme peso del sectorial financiero en el principal índice bursátil del mundo, sólo superado por el de tecnología, y sobre todo la fuerte recuperación que ha tenido desde los mínimos bursátiles de marzo de 2009, gracias sobre todo a la gigantesca inyección de dinero público en los principales valores del sector impulsada tanto por Bush como por Obama. Hace pocos días el déficit público norteamericano superó el billón de $… ¿Se ve la relación?

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A vueltas con los ratings

Dicen que las apariencias engañas pero también dicen que la cara es el espejo del alma.

Dicen que a quién madruga Dios le ayuda pero también dicen que no por mucho madrugar amanece más temprano.

Dicen que al que no habla dios no lo oye pero también dicen que en boca cerrada no entran moscas.

Dicen, dicen, dicen…. Y mucho se habla últimamente de la agencias de calificación de riesgo, que como en los refranes, está lleno de contradicciones.

Algunos las defienden, como Warren Buffet:

Que las agencias de rating no supieron ver la crisis y que se equivocaron en sus valoraciones es una evidencia, pero ayer en el Congreso de Estados Unidos, el famoso inversor Warren Buffet salió en su defensa: “Se equivocaron como todos”, dijo el llamado oráculo de Omaha, cuya compañía, Berkshire Hathaway, es el mayor accionista de Moody’s. Buffet excusó a las agencias asegurando que la crisis financiera fue fruto de una “mentalidad colectiva de burbuja” que consideraba que los precios no podían desplomarse: “El alza de precios es un narcótico”, admitió el inversor.

pero otro las atacan, como sus propios empleados

Ex analistas de Moody´s confiesan presiones para mejorar los ratings

Entre las palabras más polémicas que han sonado este miércoles ante el comité se encuentran las del ex vicepresidente de la unidad de derivados de la firma, Mark Froeba, que ha asegurado que estaba claro que los banqueros de inversión efectivamente controlaban a los analistas. “Esencialmente, usaron la intimidación para crear una población dócil de analistas temerosos de enojar a los banqueros de inversión y listos para cooperar”, ha afirmado.

Independientemente de quién sea el que tenga la razón (aunque uno tenga sus sospechas) lo que está claro es que en este proceso de “refundación del capitalismo” (notesé la ironía) la reforma de las agencias de calificación crediticia debería ser un elemento fundamental. Es un poco complicado, pero lo que se necesita es un mecanismo efectivo para calificar a los calificadores (y que a su vez no requiera de un mecanismo que califique al calificador, claro).

Todo el mundo reconoce que las agencias de calificación han defraudado a los inversores. Muchos productos financieros vinculados a los prestamos inmobiliarios que Standard & Poor, Moody’s, y Fitch calificaron como seguros durante los años de prosperidad, resultaron ser letalmente peligrosos. Y el problema no se limita únicamente a esos productos financieros, con emisores de otros bonos y obligaciones que eligen y compensan a las empresas que los califican, las agencias siguen teniendo grandes incentivos para recompensarlos con buenas calificaciones. Incluso recientemente hemos comprobado en nuestras carnes como su criterio evaluador afecta profundamente a la capacidad de endeudarse de un estado.

¿Qué se debería hacer? Una opción que se ha propuesto reduciría la importancia de las opiniones de los calificadores. En muchos casos, la importancia de las calificaciones proviene en parte de las exigencias legales que obligan o animan a los inversores institucionales y vehículos de inversión a mantener carteras de valores que han recibido unas valoraciones muy altas de las agencias de renombre.

La decepción respecto al comportamiento de los calificadores y el escepticismo sobre la efectividad de la regulación, han dado lugar que se quiera eliminar la dependencia regulatoria de las calificaciones. Si las calificaciones no están respaldadas por la fuerza de la ley, según este argumento, los reguladores no tendrán que preocuparse de la calidad de las calificaciones y podrán dejar el control de los calificadores en manos del mercado.

Incluso si las calificaciones ya no fueran exigidas o fomentadas por la ley, seguiría existiendo una demanda de calificaciones, así como la necesidad de mejorar su fiabilidad. Muchos inversores no pueden constatar en qué medida el elevado rendimiento de un fondo de renta fija se debe a la asunción de riesgos, y por tanto, puede de ese modo beneficiarse de una calificación de la gestora del fondo. Considerando la experiencia pasada, no podemos confiar en la reputación del mercado para garantizar que esas calificaciones sean fiables.

Otra posibilidad sería liberar el sistema de responsabilidad. Desde esta perspectiva, si los inversores pudieran llevar a los calificadores ante los tribunales, los incentivos de los calificadores mejorarían. Sin embargo, mientras esa vigilancia judicial podría ser efectiva para eliminar algunos casos flagrantes, no podría asegurar que los calificadores hicieran lo correcto cuando no se espera que los tribunales puedan pronunciarse sobre lo que es lo correcto.

No hay, por tanto, algo que pueda sustituir a los incentivos que se dan a los calificadores y que consigan que estos emitan calificaciones lo más correctas posible. Esto se puede lograr, haciendo depender los beneficios de los calificadores, no de satisfacer a los emisores que los eligen, sino de su correcta actuación con los inversores. Si los beneficios de los calificadores dependen de esa actuación, en la precisión de sus calificaciones el ánimo de lucro podría dejar de ser una fuente de incentivos perversa y empezar a proporcionarles incentivos beneficiosos.

Esto que comento se ha presentado en el senado americano y como era de esperar, encontró una fuerte resistencia de las agencias calificadoras dominantes. Standard & Poor argumentó que ese mecanismo proporcionaría a las agencias de calificación crediticia «menos incentivos para competir entre ellas, ser innovadoras, y mejorar sus modelos, criterios y metodologías.»

Pues bien, ese mecanismo reduciría de hecho los incentivos negativos de los calificadores para competir entre ellos con el fin de complacer a los emisores de valores, y para ser innovadores y mejorar para servir mejor a los inversores. Pero fortalecería los incentivos positivos de los calificadores para competir entre ellos al objeto de emitir calificaciones correctas, ser innovadores y mejorar con la finalidad de alcanzar ese objetivo más beneficioso para la sociedad.

Las agencias de calificación han sido y deberían seguir siendo un aspecto importante de los mercados de capitales modernos. Pero para que las calificaciones funcionen, los calificadores tienen que ser calificados.

En Europa andamos con la misma preocupación y la semana pasada Bruselas propuso que su control sea verificado de manera exclusiva por un supervisor europeo, la Autoridad Europea de Mercados y Valores (AEMV), que es una de las futuras cuatro nuevas instituciones previstas en la reforma del sistema financiero de la UE. La nueva autoridad controlará a las tres grandes agencias que realizan esta actividad, Fitch, Moody’s y Standard and Poor’s, así como a sus filiales europeas. Aunque viendo lo rápidos que somos en el viejo continente para estas cosas, igual lo arreglamos en la siguiente crisis.

Por tanto, para abrir el tema de debate de hoy ¿Que grado de culpabilidad asignáis a las agencias de calificación? ¿Debería haber un mayor control sobre ellas o será el mercado el que las controle?

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El rating de Caja Madrid y Sabadell puesto en vigilancia negativa

El ratin de Caja Madrid y Banco Sabadell acaba de ser puesto en vigilancia negativa por la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor`s, las calificaciones del ambas entidades se mantienen en “A/A-1”, pero las pone en vigilancia negativa, la principal razón por la cual las pone en esta situación, es porque no sabe como afectará a ambas entidades el proceso de fusiones ó adquisiciones que están llevando a cabo, en un caso Caja Madrid con la fusión fría con Bancaja, y en el otro por la posible fusión del Banco Sabadell con el Guipuzcoano.

En fin, parece que no le gustan mucho estas fusiones a la agencia de calificación de riesgo, ó mas bien, que no tiene claro todavía como podrán afectar a estas entidades, de ahí que se mantenga cautelosa.

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