Información, seguridad, estímulo y crecimiento

electico Información, seguridad, estímulo y crecimientoImaginemos que al gobierno le da por ofrecer garantías de préstamos para todas las empresas que apuesten por el coche eléctrico, desde fabricantes de automóviles hasta talleres y parkings. Cualquier compañía, incluyendo las nuevas, podrían beneficiarse. El gobierno llevaría a cabo algunas auditorías aleatorias, sólo para determinar si la empresa en cuestión podría invertir el capital que obtuviese en proyectos reales  vinculados con coche eléctrio en vez de dedicarlo a otras cosas como sería bastante común en nuestro país.

¿No constituiría dicho programa un estímulo a la economía? Si el sector es medianamente atractivo, muchos emprendedores se lanzarían a la piscina y crearían en poco tiempo empresas con muy poco patrimonio neto y muchas deudas baratas garantizadas.  Dicho programa podría ser una forma bastante directa de estímulo fiscal. Aunque los políticos y los financieros se diviertan fingiendo otra cosa, el pasivo sigue siendo pasivo, y ofrecer garantías de préstamos a todos los que iniciaran proyectos arriesgados es, de algún modo, sólo una forma más de financiar un gasto del gobierno equivalente a las pérdidas esperadas del programa.

Pero, hay que tener en cuenta, que si, por suerte, a las nuevas empresas estimuladas de forma artificial les fuera sorprendentemente bien y se pagaran muy pocas garantías, eso no eliminaría el efecto estímulo del programa (aunque el gobierno no haya soltado un euro). Si el porgrama está bien pensado, el estímulo acaba saliendo gratis y crearía riqueza al país. No es la transferencia real del dinero del gobierno lo que sirve como estímulo. El estímulo viene única y precisamente de la seguridad que  proporciona el programa sobre la devolución del capital invertido con intereses a los inversores.

Por tanto, supongamos que el gobierno no hace nada, pero «el mercado» tiene la certeza (de forma correcta o no) de que, por ejemplo, el coche eléctrico es algo seguro, es el futuro. En la medida en la que el coste del capital de esas empresas sea suficiente, la misma dinámica tendrá lugar. Ya hemos visto como ocurría en dos ocasiones. Cuando el capital de las empresas de Internet se volvió muy barato, los emprendedores entendieron (y lo comentaron de forma bastante abierta) que era una oferta muy interesante. Dijeron ¿por qué no entrar?. Se creó una burbuja. sí, y en términos generales todos (salvo los que llegaron al final) acabaron ganando y se creó una nueva industria.

El derrumbe, tanto en aquella burbuja como en las más recientes, tiene lugar cuando el mercado no está seguro de nada, cuando los participantes en el mercado perciben un riesgo, cuando es mucho más fácil, seguro y rentable invertir en letras del tesoro que en cualquier negocio.

La información es estímulo. En la medida en la que los mercados estén más informados, el dinero se creará y prestará dentro de la economía de forma tan segura como si el gobierno lo imprimiera y lo gastara. El estímulo mal elegido y las burbujas especulativas son gemelos encubiertos, lo único que cambia son las identidades de las personas que toman malas decisiones. En cambio, las buenas elecciones económicas del gobierno pueden dar lugar a resultados tan saludables como un mercado sano.

Si tuviesemos que definir el momento actual creo que no lo podríamos poner ni en un momento “bien informado” (crecimiento saludable) ni en uno “mal informado” (creación de burbujas) lo pondríamos en uno en el cual nadie se fía de la información que recibe, ni de los mercados porque están manipulados, ni de las autoridades públicas porque mienten, con lo que las expectativas de crecimiento son nulas ya que ningún inversor (o prestamista) arriesgará a meter dinero en el sistema.

No estamos sólo en una crisis económica, estamos en una crisis de información y es ésta última la que genera la confianza y los estímulos para iniciar la recuperación. Mientras no veamos que las administraciones públicas toman decisiones inteligentes más allá de poner parches, tanto los consumidores como los inversores estamos en nuestro derecho de dejar el dinero debajo del colchón.

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Fondepósito 2013 de BES

Nuevo ESAF Fondepósito 2013 FI de Banco Espiritu Santo
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España, Italia, Bélgica

mercadosi España, Italia, BélgicaTodos sabemos que los mercados son irracionales, al menos en el corto plazo. Si no lo fueran no variaría a cada minuto el valor de una divisa contra otra, la capitalización bursátil de una gran compañía o el precio de la plata. Y también hemos podido comprobar cómo muchas veces se equivocan (¿quién imaginó que el primero en caer en Europa sería Islandia?). Pero sólo nos acordamos de sus defectos cuando nos va mal, y eso no ocurre sólo con los inversores particulares. Si un país no quiere depender de “los mercados”, no debería entrar en la dinámica de la deuda pero si entra, acabará por depender de ellos. Si se recurre a la financiación de terceros, especialmente de extranjeros, entonces se debe estar preparado para que igual que compren, vendan y que igual que en un momento dado confían, en otro desconfían. O más rústicamente, hay que estar a las duras y a las maduras. No podemos presumir de inversión extranjera y luego quejarnos amargamente porque desinvierten ya que están en su derecho. Por poner un ejemplo cercano, no podemos ir a Qatar buscando que nos compren la deuda y dentro de unos meses criticarlos si deciden venderla. Como además un bajo nivel de deuda soberana no es suficiente señal de solvencia porque esta crisis nos ha enseñado –por la reacción de los gobiernos- que la deuda bancaria privada acaba convirtiéndose en pública y como actualmente los extranjeros poseen más del 50% y las familias y bancos nacionales han reducido su exposición a la deuda pública nuestras cifras económicas deben responder a las expectativas que los inversores de fuera tienen depositadas. Como país que necesita financiación y que compite por ella con otros muchos emisores públicos y privados, nos interesa que los que están arriesgando su dinero en nosotros sigan confiando.

¿Cómo un inversor decide dónde invertir? Donde encuentra seguridad y rentabilidad, y en épocas de convulsiones la primera prima más que la segunda. ¿Cómo un inversor determina que un país es lo bastante seguro? Con sus cifras macroeconómicas, con su historial crediticio, con lo que dicen las agencias de Ratings, con la seguridad de su divisa, con elementos subjetivos que seguro incluyen hasta prejuicios…y comparando con otros emisores lo más similares posibles. Actualmente en la €zona hay un trío que engloba a “los peores” (Grecia, Irlanda y Portugal) y otro, inmediatamente después, en el que están España, Italia y Bélgica. Los rescates han demostrado que el que un país esté avalado por toda Europa no garantiza la salvación, es mejor argumento el tamaño. La idea de que España es demasiado grande para caer y que por el impacto económico global que puede tener su posible insolvencia, somos un lugar seguro para invertir, nos está ayudando más en los intentos de encontrar financiación lo más barata posible que la idea de un posible rescate salvador. Ese mismo argumento le ha servido también durante años a Italia, un país que tiene el doble de deuda pública que España, tanto por volumen total como por porcentaje respecto al PIB y que desde hace años tiene una calificación de rating menor a la nuestra. Una posible suspensión de pagos italiana sería muchísimo más grave para la economía mundial que la nuestra. Para muestra visual, aquí podemos ver que el riesgo para la banca es casi 5 veces mayor que en el caso español:

chart-of-the-day-bank-holdings-of-piigs-sovereugn-debt-may-2011-575x431 España, Italia, Bélgica

Por el momento, la política de Silvio Berlusconi no ha tenido los resultados esperados, especialmente en lo que se refiere al mal endémico italiano, la economía sumergida, que merma notablemente su capacidad recaudatoria. Esto está provocando un mínimo crecimiento y el que 15 millones de personas en Italia -casi un cuarto de la población- corra el riesgo de caer en la pobreza o la exclusión social, según el informe anual de 2010 del Instituto Nacional de Estadística italiano (ISTAT). Sin embargo, la presión de los intereses de la deuda llevan a que el gobierno se tenga que preocupar más por adecuar las cifras a las exigencias de los inversores -lo que ha llevado a Berlusconi a plantear un nuevo ajuste presupuestario- que a impulsar políticas de crecimiento. La razón económica es sencilla: un país con más de un billón de euros de deuda pública emitida sufre mucho ante la más mínima subida del tipo de interés al que debe colocar la deuda ya que el coste se dispara. Hace unos días el Tribunal de Cuentas presentó en Roma su informe de 2011, en el que se indica que Italia deberá reducir su deuda pública a razón de unos 46.000 millones de euros por año para cumplir el Pacto de Estabilidad europeo que fija en el 60 % el límite máximo en la relación entre el endeudamiento y el PIB. Si se llegara a conseguir eso, a Italia le queda un largo periodo de bajo crecimiento.

A pesar de tener una tasa de paro 3 veces inferior a la española, la mitad de déficit y no padecer la –ya legendaria- burbuja inmobiliaria española, el tamaño de la deuda italiana le hacía ocupar un puesto en el despectivo acrónimo P.I.G.S., del que creyó haberse librado con la crisis de Irlanda que de repente ocupó la I…ahora esas siglas tienen menos sentido que nunca, más cuando parece que tendrían que incluir a Bélgica. Y es que Italia sufre con la subida de los tipos de interés de la deuda pero la posibilidad de la suspensión de pagos es –a mi juicio- remotísima. Es demasiado grande. Ese no es el caso de Bélgica, al que yo considero una víctima mucho más propicia a ser el cuarto país intervenido en la €zona que España o Italia, si bien los mercados no están de acuerdo con mi visión. CMA considera que tiene un riesgo un poco menor que Italia, sus CDS también son más bajos y el interés que paga por su deuda es más de un punto inferior al español:

chart España, Italia, Bélgica
Bélgica lleva más de un año con un  gobierno en funciones que está demostrando ser muy eficaz en las funciones rutinarias pero esa falta de acuerdo para gobernar esconde un problema político enorme: la división entre flamencos y valones que podría llevar a una división del país. Su deuda pública alcanza el 100% del PIB y si bien sus cifras económicas no son especialmente malas, la falta de unidad y consenso impide que se tomen decisiones. De este modo no hay ningún plan serio de reducción de la deuda y si hicieran falta implantar reformas sería muy difícil ejecutarlas. Además, se está aplazando la toma de decisiones clave para el futuro, como el problema del envejecimiento, que seguirá presionando al alza el gasto público en los próximos años.

¿Por qué entonces los mercados y las agencias de rating son tan complacientes con un país pequeño, sin apenas recursos naturales, demasiada deuda y descabezado políticamente? Podríamos inclinarnos por pensar que hay criterios subjetivos que colocan a Bélgica como la capital política y hasta física de Europa en contraste con los “periféricos” pero quizás la respuesta esté al comienzo de este escrito: “Todos sabemos que los mercados son irracionales”

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¿Dólar débil o euro fuerte?

220px-Thaler ¿Dólar débil o euro fuerte?Durante el siglo XVI, las monedas de plata acuñadas en St. Joachimsthal, un pueblo de Bohemia, contenían una plata muy pura. Esta moneda muy apreciada se llegó a conocer como la Joachimsthaler, una palabra que fue acortada a Thaler.
En algunos lugares de Europa, la palabra se convirtió en Daler. Este fue el nombre de algunas monedas españolas que se habían utilizado en las Colonias antes de la Independencia estadounidense. En 1792 la Casa de la Moneda estadounidense utilizó ese nombre para la unidad de su nueva moneda, pero resultó mucho menos popular que el dólar español (moneda de a ocho reales)  ya que éste era más pesado y tenía mejor plata. El uso del dólar español fue abolido en 1857, cuando tenía el mismo valor teórico que el dólar estadounidense. Pero su influencia quedó patente por ejemplo en Wall Street, donde el precio de las acciones del mercado de valores se medía en octavos de dólar, ya que el real de a 8 o dólar español tenía el valor de 8 reales. Esta denominación perduró hasta 1997 (en las pelis de la época solían verse cotizaciones del tipo 45 2/8$).

Hoy muchos quieren ver el final del dólar americano, si vemos sus cotizaciones cada vez vale menos ¿Está subiendo el dólar o bajando el Euro?

Imaginemos un mundo con un pequeño déficit de cuenta corriente en los EE.UU., un déficit algo mayor en la eurozona y un no demasiado excesivo superávit en Asia. Digamos que un mundo equilibrado. A largo plazo, y dada la tendencia sería algo insostenible y exigiría una reforma importante del sistema monetario internacional, pero como aquí todo el mundo piensa a corto plazo, una caída del tipo de cambio del dólar contribuiría a calmar la situación.

Un dólar bajo puede ayudar a América a alcanzar el tipo de recuperación adecuado. La economía estadounidense está muy restringida por el nivel de endeudamiento de los hogares y del sector financiero y posiblemente por la caída permanente del crecimiento potencial. En ausencia de otra burbuja inmobiliaria y auge del consumo, una recuperación basada en la exportación es la mejor estrategia de crecimiento que los EE.UU podrían utilizar.

Oficialmente desde todos lados lanzan mensajes de “Queremos una moneda fuerte“. Esa es la línea de la política oficial. Los mercados de bonos se volverían locos si fuera de otro modo. Pero un dólar fuerte es la última cosa que la economía estadounidense necesita en estos momentos.

Hay dos factores más que respaldan un dólar débil. El primero es, sin lugar a dudas, el déficit público de dos dígitos, que ya ha puesto nerviosos a los inversores y que no va a disminuir de la noche a la mañana. El segundo es la política monetaria con tipos cercanos a cero.

¿Y qué pasa con el resto del mundo? ¿No lucharían los europeos, por ejemplo, con uñas y dientes frente al debilitamiento del dólar? No necesariamente. Basta con ver la situación desde la perspectiva del Banco Central Europeo. De forma ideal, le gustaría salir pronto, retirando las ayudas de liquidez y subiendo los tipos de interés, pero está muy restringido debido a que los bancos europeos siguen dependiendo de tipos de interés bajos para subsistir.

Desde la perspectiva del BCE, un euro fuerte es probablemente el seguro más efectivo frente a la renaciente inflación, en un momento en el que la política de tipos de interés se mantiene restringida.

El objetivo prudente de una economía mundial más equilibrada es totalmente consecuente con un dólar más débil y un euro más fuerte. Todo tiene pinta de que el dólar seguirá flojo, ya que por una vez, la política y la economía van en la misma dirección.

Los tipos de interés no pueden resolver el problema de los desequilibrios mundiales. No lo han hecho en el pasado. Es necesaria la reforma del sistema monetario mundial para lograr un equilibrio sostenible. El aumento del papel internacional del euro, que ya es importante, no es un reflejo de la fuerza de la economía de la eurozona, sino de la liquidez de sus mercados de bonos y de la necesidad de inversores extranjeros para diversificar, básicamente invierten en Euros para evitar los riesgos del dólar, casi como un mal menor.

Es importante no confundir el papel internacional de una moneda y su tipo de cambio en un momento determinado. Pero en el caso del dólar, existe un vínculo. Una caída en el tipo de cambio del dólar podría ser una contribución muy útil al equilibrio mundial. Es necesaria una reforma del sistema monetario para garantizar que no vuelvan los desequilibrios. Aún no hemos llegado ahí, ni siquiera nos hemos aproximado. Pero algunos de los parámetros están empezando a encajar lentamente.

Por otro lado, un euro fuerte puede ayudar a controlar uno de los problemas que más obsesionan al BCE, la inflación, beneficiando a los países en crecimiento pero ahogando aún más a aquellos descolgados del crecimiento y con una competitividad más baja.

Para terminar os dejo una gráfica del valor del Euro con respecto al dólar desde sus inicios.

dolar ¿Dólar débil o euro fuerte?

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Arbitraje

arbitro-175x175 ArbitrajeEn Euribor.com.es no somos ajenos a los Madrid – Barça y si por algo se han caracterizado los últimos duelos es más que por la calidad de su fútbol, por la de sus árbitros. Así que hay hablaremos tanto de ellos como del arbitraje, claro, esto último en nuestro terreno que es el económico.

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué a los jugadores o a los entrenadores se les suele llamar por su nombre o mote mientras que a los árbitros por su nombre y dos apellidos? ¿Será porque muchos se acuerdan de sus dos progenitores?. La respuesta más probable a este enigma que me ha dejado sin dormir durante años la encontré el otro día en un blog.

Las razones que explican, no se si con fundamento o sin él, porqué en nuestro país se citan ambos apellidos; a finales de los años 70 comenzó a destacar en el fútbol español un árbitro murciano apellidado Franco, un hombre que llegó a internacional y que incluso arbitró un encuentro del Mundial de fútbol celebrado en Argentina en 1978; en una ocasión el Sr. Franco dirigió un encuentro en el Sánchez Pizjuan, un partido cuyo resultado desconozco pero que debió ser poco propicio para el Sevilla porque la afición local acabó muy descontenta con la actuación del trencilla, tanto que al día siguiente los periódicos llevaban titulares tales como “Franco lo hizo muy mal”, “Franco masacró al Sevilla” o “Franco nos robó el partido”. Los comentarios citados acabaron llegando al Palacio del Pardo y no se sabe si a través de la propia casa del entonces Jefe del Estado o por vía del aquellos años vigente Ministerio de Información y Turismo, vete a saber si en época de D. Manuel Fraga, se tomaron cartas en el asunto y se prescribió que a partir de entonces a los árbitros se les llamaría con apellido paterno y materno, que manda narices.

Ahora nos centraremos en el arbitraje. Veamos como lo define el Economics Glossary

La oportunidad de comprar un activo a un precio bajo para venderlo inmediatamente después en un mercado distinto a un precio mayor.

Si puedo comprar un activo por 5€, darme la vuelta y venderlo por 20€ por las molestias, eso es arbitraje. Los 15€ que gano representan un beneficio del arbitraje. Mola el negocio ¿verdad?

Los beneficios del arbitraje pueden tener lugar de distintas maneras. Veamos algunos ejemplos:

Un tipo de arbitraje – Un bien, dos mercados

Supongamos que a Mercadona le da por vender DVDs en mi barrio y como oferta de lanzamiento saca en exclusiva “Torrente 4″ por 10€. Sin embargo, yo sé que en eBay las últimas 20 copias de Torrente en DVD se han vendido entre 15€ y 20€. Entonces, podría ir al Mercadona del barrio, comprar copias de la película y venderlas en eBay obteniendo un beneficio de entre 5€ y 10€ por cada DVD. Es improbable que pueda obtener beneficios de esta manera durante mucho tiempo, porque puede ocurrir una de las siguientes tres opciones:

  1. Mercadona se queda sin copias del DVD
  2. Mercadona sube el precio de las copias que quedan porque ven una mayor demanda de la película
  3. La oferta de los DVD de Torrente 4 se dispara en eBay, lo que provoca la caída de su precio.

Este tipo de arbitraje es realmente bastante frecuente en eBay. Muchos vendedores de esta plataforma acuden a rastrillos y mercadillos en busca de coleccionables cuyos vendedores desconocen su verdadero valor y tienen un precio mucho más bajo. Comprarán una rara colección de cromos de la liga del 82 en el mercadillo a 10€ y luego la venderán en eBay por 100€. Aún así, esta actividad tiene sus costes. En primer lugar, no se encuentran las colecciones raras de cromos merodeando por ahí, hay que emplear tiempo y energía para encontrarlos. En segundo lugar, hay que destinar tiempo a aprender a distinguir lo que vale la pena y lo que no, para no llevarse la sorpresa después de que algo que pensabas que costaba 100€ resulta que vale 5€. Por último, sólo porque algo se haya vendido en el pasado a 100€, no significa que se vaya a vender por 100€ en el futuro. Teniendo en cuenta tanto los costes financieros como los costes de oportunidad que suponen, se puede esperar que los arbitrajistas de este mercado obtengan tanto dinero como obtendrían de otras actividades productivas que requieren el mismo tipo de habilidades.

Arbitraje de apuestas deportivas

El arbitraje de apuestas deportivas, conocido como apuestas seguras (Surebet en inglés), es una técnica de apuestas que permiten ganar dinero en cada apuesta que se hace aprovechando las diferencias de cuotas entre varias casas de apuestas para apostar sobre todos los resultados posibles de un mismo partido y asegurar una ganancia.
Por ejemplo, en un partido de futbol, se apuesta sobre que gane el equipo que juega a domicilio en una casa de apuesta, que hay empate en una segunda casa de apuesta y que gane el visitante en una tercera casa de apuesta. Para que funcione la apuesta se requiere que las cuotas de cada apuesta sean suficientemente altas para generar ganancias

Las apuestas seguras siempre se ganan porque solo se hace cuando las diferencias de cuotas entre las diferentes casas de apuestas permiten ganar dinero (generalmente unos %) cubriendo todos los resultados posibles. Por lo tanto, si lo haces correctamente, siempre ganas dinero. De otro lado, si las cuentas no dan para hacer la apuesta segura, entonces no se hace. Existen programas informáticos que se encargan de detectar este tipo de oportunidades.

Dos o más bienes, el mismo mercado

Supongamos que el tipo de cambio de los dinares argelinos respecto a los lev búlgaros es 2. Podríamos esperar que el tipo de cambio entre divisa búlgara-argelina sea 0,5. Pero supongamos por un segundo que no lo fuera. En cambio, asumamos que el mercado actual de tipo de cambio entre moneda búlgara y moneda argelina es 0,6 (es un caso extremo). En tal caso, un inversor cogería cinco dinares argelinos y los cambiaría por 10 levs búlgaros. Después podría coger sus 10 levs búlgaros y cambiarlos de nuevo por dinares argelinos. Al tipo de cambio moneda búlgara-argelina entregaría 10 levs y obtendría 6 dinares. Ahora tiene un dinar argelino más que antes. Este tipo de cambio es conocido como arbitraje. Mientras nuestro inversor ganaba un dinar y no estaba creando o destruyendo ninguna divisa, el resto del mercado debe haber perdido un dinar. Esto, por supuesto, es malo para el resto del mercado. Se esperaría que otros agentes en el mercado de divisas cambien los tipos de cambio que ofrecen para que estas oportunidades de aprovechamiento se eliminen. Aún así hay una clase de inversores conocidos como arbitrajistas que intentan aprovecharse de estas diferencias.

Arbitraje de divisas en el mundo real

El arbitraje generalmente adopta formas más complejas que esta, afectando a varias divisas. Supongamos que el tipo de cambio de los dinares argelinos respecto a los levs búlgaros es 2 y que el lev búlgaro frente al peso chileno 3. Para comprender cuál tendría que ser el tipo de cambio entre la divisa argelina y la chilena, simplemente multiplicamos los tipos de cambio:

A-respecto a-C = (A-respecto a-B)*(B-respecto a-C)

Esta propiedad de los tipos de cambio se conoce como transitividad. Para evitar el arbitraje necesitaríamos que el tipo de cambio entre la divisa argelina y la chilena fuera 6 y entre la chilena y la argelina de 1/6. Supongamos que fuera solo 1/5. En tal caso, nuestro inversor podría de nuevo coger cinco dinares argelinos y cambiarlos por 10 levs búlgaros. Después podría coger los 10 levs búlgaros y obtener 30 pesos chilenos al tipo de cambio entre la divisa búlgara y la chilena de 3. Si posteriormente cambia los 30 pesos chilenos al tipo de cambio de 1/5 entre la divisa chilena y la argelina, obtendría 6 dinares a cambio. Par cualesquiera tres divisas A, B y C, cambiar A por B, B por C y C por A se conoce como un ciclo de divisa. El tipo de cambio A-respecto a-C no solo impone restricciones sobre el tipo de cambio C-respecto a-A, sino también sobre los pares de tipo de cambio A-respecto a-B y B-respecto a-C. La mayor parte del tiempo todos los tipos de cambio del mercado se sincronizarán así, pero de vez en cuando se desincronizarán y los arbitrajistas se aprovecharán de los ciclos de divisa.

Con frecuencia se puede encontrar a los arbitrajistas en los mercados de divisas. Los mercados financieros tienen la ventaja de ser bastante líquidos, por lo que no se asume el riesgo de comprar un activo que pueda costar cierto tiempo vender, como el ejemplo de la Colecovision. Este tipo de arbitraje y el de las apuestas deportivas tienen el problema de costes de transacción significativos al comprar y vender. Esto no suele ser un problema en los mercados financieros, dado que los costes de transacción son mínimos para transacciones de divisas grandes. En la medida en que los mercados de divisa extranjera son un entorno ideal para los arbitrajistas, las oportunidades de arbitraje suelen estar muy limitadas, puesto que los inversores suelen corregir bastante rápidamente cualquier discrepancia en los tipos de cambio al intentar aprovecharse de esas diferencias.

Un tercer tipo de arbitraje – Arbitraje de los mercados financieros

Hay todo tipo de oportunidades de arbitraje en los mercados financieros. La mayoría de estas oportunidades provienen del hecho de que hay muchas maneras de comerciar en esencia un mismo activo, y muy distintos activos se ven afectados por los mismos factores Algunos ejemplos:

  • Opciones. Una opción de compra es el derecho (pero no la obligación) de comprar una acción a un precio determinado en la opción. Supongamos que Microsoft está vendiendo su acción a 200$, y una opción que me permite comprar una acción de Microsoft al precio de 120$ se está vendiendo a 50$. Ahora tengo una acción de Microsoft y he pagado 170$ por ella. Después puedo vender la acción por 200$, de manera que ahora tengo 30$ más. La mayoría de los arbitrajes vinculados con opciones son más complicados que este ejemplo, pero todos tienen la misma lógica subyacente.
  • Bonos convertibles. En lugar de utilizar opciones, se puede realizar un tipo de arbitraje parecido utilizando bonos convertibles. Un bono convertible es un bono emitido por una sociedad que se puede convertir en la acción del emisor del bono.
  • Acciones y acciones indexadas. Hay un tipo de activos conocido como fondo índice (los ETFs), que básicamente son acciones designadas para emular el rendimiento de un índice bursátil. Un ejemplo lo tenemos en el fondo “Diamond” (AMEX: DIA) que imita el rendimiento del Dow Jones Industrial Average. De vez en cuando, el precio del “Diamond” no será igual a 30 acciones que compensen el Dow Jones Industrial Average. Si este es el caso, un arbitrajista puede aprovecharse comprando esas 30 acciones al valor correcto y vender los “Diamonds” (o viceversa). Este tipo de arbitraje es bastante complejo, dado que requiere la compra de muchos activos distintos. Este tipo de oportunidad normalmente no dura mucho porque hay millones de inversores esperando batir al mercado de cualquier manera posible.

Las posibilidades de arbitraje están en todas partes, desde magos de las finanzas vendiendo complicados derivados, a coleccionistas de video juegos que venden cartuchos que encontraron en un mercadillo en eBay. Las oportunidades de arbitraje con frecuencia son difíciles de conseguir, debido a costes de transacción, los costes de encontrar la oportunidad de arbitraje y al número de personas que también están buscando esa oportunidad. Los beneficios del arbitraje normalmente tienen una vida breve, puesto que comprar y vender activos puede cambiar el precio de los mismos de tal forma que puede eliminar la oportunidad de arbitraje.

Vale, esto está muy bien pero no me lo creo. Quiero ver un ejemplo de verdad.

Ayer mismo Cinco Días nos contaba cómo ganar un 13% casi sin riesgos gracias a Grifols.

Grifols pagará 19 dólares en efectivo y 0,6485 títulos de nueva emisión por cada acción de Talecris (9,13 euros). Con un cambio de 1,48 dólares por euro, esta fórmula supone valorar cada título de la estadounidense en unos 32,5 dólares, cuando ayer cerraron en Wall Street a 28,79 dólares. El margen de ganancia se sitúa cerca del 13%.

Personalmente he realizado alguna operación como la de Grifols y son oportunidades con un riesgo mínimo (pero existente) que merecen la pena aprovechar con aquellos ahorros que no necesitemos a corto plazo

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