Banco Sabadell compra otro banco americano, Lydian Private Bank de Florida

El Banco Sabadell adquirió el pasado viernes otra entidad del Estado de Florida, en concreto el Lydian Private Bank, del cual el Sabadell ha adquirido la práctica totalidad de los activos y ciertos pasivos de Lydian Private Bank, entidad con sede en Florida, en una operación de adjudicación llevada a cabo este viernes por la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC), que la administraba. La operación cuenta con la garantía de un esquema de protección de activos, de modo que la agencia federal correría con el 80% de las pérdidas en un hipotético deterioro en determinados préstamos adquiridos.
Esta ciompra del Lydian Private Bank contribuirá a consolidar el modelo de negocio de banca local en Florida y constituye la cuarta operación corporativa de Banco Sabadell en la zona en tan solo cinco años, tras la adquisición de TransAtlantic Bank en 2007, la incorporación del negocio de banca privada de BBVA en 2008, y la compra de Mellon United National Bank en 2010.
Lydian Private Bank aportará un volumen de negocio de 3.600 millones de dólares, con lo que el volumen total de negocio del grupo Sabadell en Florida se situará en los 10.700 millones de dólares, entre inversión (3.400 millones) y recursos (7.300 millones), lo que supone un 51% de incremento.
Con la compra de esta entidad, Sabadell United Bank recibe ciertos activos por un total aproximado de 1.600 millones de dólares con un descuento de aproximadamente 176 millones y asume ciertos pasivos por aproximadamente 1.600 millones de dólares, entre los que se incluyen depósitos de clientes por unos 1.200 millones de dólares.
Las 6 oficinas de Lydian Private Bank se sumarán el próximo lunes a las 19 de Sabadell United Bank, con lo que la red de este último alcanzará un total de 25 oficinas. La entidad refuerza así su posición en el estado de Florida, especialmente en la Costa Oeste –Tampa, Sarasota y Naples–, y se sitúa como séptimo banco local por volumen de depósitos.
En resumen el Sabadell continúa con su apuesta de expansión en Estados Unidos, y más en concreto en el Estado de Florida. Esta nueva adquisición, se enmarca en la estrategia de compra de pequeños bancos en el estado de Florida con el objetivo de configurar uno de los grandes bancos de negocio de la región.
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Participación de España en la ampliación de capital del BIRD y el BID

La autorización de la participación de España en la ampliación de capital del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD) y en la ampliación general del capital del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), fue aprobada en la última reunión del Consejo de Ministros celebrada el pasado viernes día 19 de agosto.
Banco Interamericano de Desarrollo
En esta ampliación de capital a España le corresponde suscribir 110.021 acciones, de las que sólo son pagaderas el 2,4 por 100 de las mismas, lo que supone un desembolso de 32.233.491 dólares a pagar en cinco años.
El BID es la principal fuente de financiación multilateral para América Latina y Caribe. Su objetivo principal es contribuir al desarrollo de la región a través de la financiación de proyectos y el apoyo a las estrategias para reducir la pobreza, promover el crecimiento, intensificar el comercio, las inversiones y la integración regional, el desarrollo del sector privado y la modernización del Estado.
Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo
La participación española en la ampliación general del capital del BIRD supone la suscripción de 9.311 acciones, por un importe de 67.393.949,10 dólares, a desembolsar en cinco años. El tramo de 2011 asciende a 13.484.580 dólares.
Por otra parte, la participación de España en la ampliación selectiva del capital del BIRD supone la suscripción de 6.851 acciones con un capital de 49.588.223,10 dólares a desembolsar en cuatro años. El tramo de 2011 asciende a 12.398.865,3 dólares.
Ambas ampliaciones de capital fueron aprobadas por la Junta de Gobernadores de la Institución en marzo de 2011.
España es miembro y accionista del Banco desde 1958. El Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo fue la primera institución del Grupo Banco Mundial y es actualmente su principal agencia prestamista financiando a países de renta media y a algunos países de renta baja con buena capacidad de repago de sus deudas. El objetivo del Banco Mundial es reducir la pobreza y promover el crecimiento económico sostenible en los países miembros.
Para más información:
Ministerio de Economía y Hacienda
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Conociendo los índices de la bolsa americana

stocks Conociendo los índices de la bolsa americanaEs habitual que la gente hable sobre «el mercado» o «la bolsa» como si hubiera un significado común de la palabra. Aunque en realidad, hay muchos índices y no siempre se mueven en tándem y si lo hicieran, no habría razón para que existiesen varios. Entendiendo de forma clara cómo se crean y que particularidades tienen estos índices, se puede ver el sentido de los movimientos diarios del mercado. Veamos los principales índices del mercado americano para que la próxima vez que oigas hablar de la bolsa de Estados Unidos entiendas algo mejor a qué se refiere.

El Dow
Si se pregunta a un inversor cómo va el «mercado», seguramente te de una respuesta basada en el Dow.  El Dow Jones Industrial Average (DJIA) es uno de los índices más antiguos, más conocidos y utilizados con más frecuencia del mundo. Incluye las acciones de 30 de las empresas más grandes e influyentes de los EEUU (y del mundo). El DJIA es lo que se conoce como un índice de precios ponderado. Originariamente se calculaba sumando el precio por acción de las acciones de cada compañía del índice y dividiendo dicha cantidad por el número de empresas, por este motivo se le denomina promedio. Lamentablemente, ya no es tan sencillo de calcular. A lo largo de los años, los fraccionamientos de las acciones, cesiones de activos y otros acontecimientos han dado lugar a cambios en el divisor, convirtiéndolo en un número muy pequeño (menos de 0,2).

El DJIA representa entorno a un cuarto del valor de toda la bolsa estadounidense, pero un porcentaje de cambio en el Dow no debería interpretarse como un indicativo definitivo de que todo el mercado ha caído en ese porcentaje. Esto se debe a la función de precio ponderado del Dow. El problema básico es que un cambio de 1$ en el precio de una acción de 120$ dentro del índice tendrá el mismo efecto sobre el DJIA que un cambio de 1$ en el precio de una acción de 20$, incluso una acción puede haber cambiado un 0,8% y la otra un 5%.

Un cambio en el Dow representa cambios en las expectativas de los inversores respecto a las ganancias y riesgos incluidos en el promedio. Como consecuencia de la actitud general respecto a las acciones de alta capitalización difiere de la actitud respecto a las acciones de baja capitalización, acciones internacionales o tecnológicas, el Dow no debería utilizarse para representar la psicología en otras áreas del mercado. Por otro lado, como el Dow está integrado por algunos de las empresas más conocidas de los estados unidos, oscilaciones importantes de este índice normalmente corresponden al movimiento de todo el mercado, aunque no necesariamente a la misma escala.

El S&P 500
Cuando los inversores afirman que sus carteras han «batido al mercado», normalmente hacen referencia al rendimiento del S&P 500. El Standard & Poor’s 500 Stock Index es un índice mayor y más diverso que el DJIA. Compuesto de 500 de las acciones más ampliamente negociadas en los EE.UU., representa entorno al 70% del valor total de las bolsas estadounidenses. En general, el índice S&P 500 es un buen indicativo del movimiento del mercado estadounidense en su conjunto.

Como el índice S&P 500 es ponderado (también denominado ponderado por capitalización), cada acción del índice está representada en proporción a su capitalización de mercado total. En otras palabras, si el valor total del mercado de todas las 500 compañías del S&P 500 cae un 10%, el valor del índice también cae un 10%. Un movimiento del 10% en todas las acciones del DJIA, por el contrario, no provocaría necesariamente un cambio del 10% en el índice. Mucha gente considera que la ponderación de mercado utilizada en el S&P 500 es una medida mejor del movimiento del mercado, porque dos carteras pueden ser más fácilmente comparables cuando los cambios se miden en porcentajes en lugar de cuantías en dólares.

El índice S&P 500 incluye compañías de diversos sectores, incluyendo el energético, industrial, tecnología de la información, asistencia sanitaria, financiero y consumo de alimentos básicos.

El Wilshire 5000
El Wilshire 5000 es a veces denominado el «índice bursátil total» o «índice de todo el mercado» porque incluye a más de 7.000 de los 10.000 valores que cotizan en los Estados Unidos. Todas las empresas cotizadas con matriz en los EE.UU y que tengan datos fácilmente disponibles sobre sus precios se incluyen en el Wilshire 5000. Finalizado en 1974, este índice es extremadamente diverso, incluyendo acciones de todos los sectores. Aunque es una medida casi perfecta de todo el mercado estadounidense, el Wilshire 5000 es un índice al que se hace menos referencia respecto al menos completo S&P 500 cuando la gente habla sobre todo el mercado.

El Nasdaq Composite Index
La mayoría de los inversores saben que el Nasdaq es la bolsa en la que cotizan las acciones tecnológicas. El Nasdaq Composite Index es un índice de valor de mercado ponderado de todas las acciones que cotizan en la bolsa de Nasdaq. Este índice incluye más de 5.000 compañías, entre otras algunas no basadas en los EE.UU. Aunque este índice es conocido por su elevada proporción de acciones tecnológicas, el Nasdaq Composite también está formado por acciones de los sectores financiero, industrial, asegurador y del transporte, entre otros. El Nasdaq Composite incluye empresas grandes y pequeñas, pero, a diferencia del Dow y del S&P 500, también incluye muchas empresas especulativas con capitalizaciones de mercado pequeñas. Por consiguiente, su movimiento suele indicar el desempeño del sector tecnológico, así como la actitud de los inversores frente a acciones más especulativas.

El Russell 2000
El Russell 2000 es un índice de valor de mercado ponderado de las 2.000 acciones más pequeñas dentro del Russell 3000, un índice de las 3.000 mayores empresas cotizadas, basado en la capitalización del mercado, dentro de la bolsa estadounidense. El índice Russell 2000 ganó popularidad en los 90, cuando las acciones de baja capitalización se dispararon y los inversores movieron más dinero dentro del sector. El Russell 2000 es el indicador más conocido del rendimiento de las pequeñas empresas del mercado, no está dominado por un único sector.

Conclusión
Es bueno saber lo que ocurre en muchos segmentos distintos de los mercados estadounidenses e internacionales. Si sólo te vas a fijar en uno, es mejor centrarse en el S&P 500, que ofrece un buen indicador de los movimientos del mercado estadounidense en general. Observando los índices y manteniendo un registro de sus movimientos a lo largo del tiempo, se puede captar bien la actitud del público en general respecto a las empresas de distintos tamaños y sectores.

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Un buen camarero no debería cobrar más que un economista experimentado

2708186878_417d20e259_m-175x149 Un buen camarero no debería cobrar más que un economista experimentadoEl título puede conducir a la conclusión de que un servidor, economista charlatán de profesión y vocación, se cree mejor que un camarero. Desde luego no del que me sirve las cañitas en jarra helada al finalizar mi jornada laboral.

No pretende ser este post un alegato a la pedantería profesional o una sublimación de las virtudes intelectuales frente al trabajo manual. Admiro el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio, en un peón de la construcción, en un camarero de chiringuito playero o en un economista rellenando declaraciones fiscales.

Tampoco es una queja porque muchos camareros cobren más que yo, lo cual es algo que marca el propio mercado y las propias capacidades. Y admito también que el valor añadido que puede aportar un economista que realiza una determinada función en una empresa puede ser menor que el valor añadido que suministra un determinado camarero a la cadena de valor.

Mi crítica tiene que ver con nuestro sistema educativo, valores sociales y empleos que proporciona nuestro tejido empresarial.

Un chico con 17 o 18 años no debería poder formularse la siguiente cuestión: ¿para qué estudiar una carrera, si al final cobraré menos que sirviendo copas? Mientras exista la posibilidad de hacerse esta pregunta, la economía no generará empleos y empresas intensivas en mano de obra cualificada, y seguiremos compitiendo en el terreno de la mano de obra menos cualificada, en el que los sueldos bajos se impondrán paulatinamente.

España no puede competir con China o la India en base a un sistema productivo que genera demanda de obra poco cualificada, salvo que estemos dispuestos a cobrar mucho menos y vivir peor. El Banco de España, cuyos informes a veces resultan útiles, constata algo que los economistas llamamos efectos perversos: los sindicatos, en una negociación colectiva anclada en épocas pasadas y supuestamente protectora de los trabajadores poco cualificados, ha conseguido aumentar los salarios de este colectivo, pero se ha desentendido del empleo cualificado y ha desincentivado la formación.

Calcula el Regulador que los nacidos después de 1978 al cumplir los 17 años empezaron a observar que los salarios menos cualificados subían más que los más cualificados. Y estadísticamente podemos ver como las mejoras educativas producidas hasta 1977 empezaron a decaer a partir de esta fecha.

No me quedo en la crítica a la falta de visión sindical; los empresarios de este país han dado muestras de paletismo manifiesto. Ganar dinero rápido y salir corriendo. No voy a dar ejemplos, pero en la mente de todos hay más casos de malos empresarios que de buenos, que los habrá.

Y la propia sociedad, que adora a efímeros ídolos del balonpié y menosprecia el trabajo concienzudo, el esfuerzo y las ganas de aprender.

Las crisis crean caos, pero del desorden puede salir un equilibrio mejor. El dinero es un aliado muy volátil, el conocimiento no. A ver si de una vez por todas entendemos que la formación es la clave del bienestar futuro.

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Y el mundo sigue girando

negro Y el mundo sigue girandoHace 3 años, los investigadores de la Universidad Rice en Houston consiguieron un material de color negro que es más negro que el más negro de los negros. Un material que absorbe el 99,9% de la luz que recibe, treinta veces más negro que la muestra de material de carbono que utiliza el organismo nacional de mediciones de aquel país para medir reflexión de los materiales.

Ayer, trás ta rebaja de la calificación de la deuda americana, todos nos esperábamos un Lunes más negro que el más negro de los Lunes. Finalmente se quedó en negro oscuro y es que pese a todo, hay motivos para creer que el mundo seguirá girando aunque EEUU haya perdido la triple A.

Aunque el impago por parte de un país respecto a la posición global de los EE.UU posiblemente cause estragos en los mercados financieros, la historia sugiere que perder una calificacion de triple A puede no supone los enormes daños para el mercado que algunos temen.

Japón, Canadá o Australia, entre otros (además de los recientes países Europeos), han experimentado el trauma de bajar de categoría desde las cimas más altas de la solvencia crediticia y en general, los costes de los préstamos se mantuvieron bastante constantes, incluso en algunos casos, finalmente disminuyeron. Las bolsas se tambalearon pero en general rebotaron, al tiempo que la respuesta de los mercados de divisa varió mucho.

Para los EE.UU., la historia sugiere que el resultado podría incluso ser positivo a largo plazo si una reducción en la calificación impulsa a los políticos a poner en order la situación fiscal del gobierno. Todo el mundo conocía la debilidad de la economía americana y era cuestión de tiempo que alguna agencia de calificación se atreviese a bajarle la nota (pese a que no sigan el mismo criterio para ambos lados del Atlántico)

Si revisamos la historia de las reducciones de calificaciones de las deudas soberanas, y su efecto sobre los mercados de bonos, desde 1990, descubriremos que que cuando bajaban las calificaciones de la deuda soberana en un grado desde la triple A, los rendimientos de los bonos apenas cambiaron. A fin de cuentas es bajar de “Matrícula de honor” a un “Sobresaliente”

Es distinto cuando los países reciben calificaciones aún inferiores, como una A o entran casi en territorio «basura». Cuando la reducción de la calificación es a grados muy bajos, el efecto es muy importante.

Cierto es que el caso americano es bastante especial ya que la deuda del Tesoro estadounidense es la inversión con mayor profusión, siendo titulares de importantes partes otras naciones como China o Japón. A diferencia de Japón, cuyos bonos están en poder principalmente de titulares nacionales. Asimismo, el dólar estadounidense es la divisa más frecuentemente utilizada para las transacciones y las cuentas de ahorro. Ambos son considerados inversiones seguras.

En 1998, Moody’s Investors Service rebajó la calificación de la deuda japonesa de su máxima valoración de Aaa a Aa1, esa rebaja no fue seguida de forma inmediata por otras compañías de calificación. Standard & Poor’s mantuvo la máxima calificación de Japón en triple A hasta febrero de 2001, momento en que la rebajó un grado hasta doble A+.

El día de 1998 en que se produjo la rebaja, el yen cayó un 0,7%, según los datos recopilados por Wells Fargo. Tres meses después, el yen subió un 1,1% desde antes de la rebaja, y seis meses más tarde, el yen estaba un 2,7% más bajo.

Entre tanto, la respuesta de las acciones y bonos japoneses el día de la rebaja fue «bastante escasa», el índice bursátil Nikkei bajó un 2% un mes después.

En el caso de Japón, la rebaja de Moody’s se produjo cuando el país salía de una recesión y el día en que la Reserva Federal estadounidense rebajaba los tipos de interés como respuesta a la crisis derivada del fondo de cobertura Long Term Capital Management. Dos semanas después de la rebaja de Moody’s, las acciones japonesas estaban más altas.

Canadá también sufrió una rebaja de múltiples etapas durante un período de varios años.

En octubre de 1992, cuando S&P redujo la calificación de la deuda extranjera de Canadá en un grado desde triple A, se produjo un efecto muy leve sobre los mercados canadienses. Pero cuando Moody’s se sumó en 1994, los rendimientos de la deuda a 10 años subieron un 0,45% durante el mes siguiente y las acciones cayeron un 6%.

Posteriormente, en abril de 1995, Moody’s rebajó la calificación de la deuda canadiense en un grado desde Aaa. Ese día, hubo poca reacción en los mercados de bonos, acciones o divisas.

Pero la calma no duró mucho ya que ña diferencia entre los bonos a 10 años estadounidenses y canadienses subió de 1,30 a 1,88 punto porcentuales durante cuatro meses.

Impulsado en parte por la rebaja de las calificaciones, Canadá promulgó estrictas reformas presupuestarias, y el mercado de bonos cambió de curso. En noviembre, los rendimientos a 10 años eran parecidos a los estadounidenses.

Se pusieron muy serios con el equilibrio de su presupuesto, la rebaja de la calificación les sirvió para acelerar las reformas.

Ha habido otros ejemplos, en los que la respuesta del mercado ha sido más dramática. Cuando Suecia sufrió una crisis bancaria y una recesión, la rebaja de su calificación triple A en 1991 presenció la pérdida de un 11,4% de la corona durante los siguientes seis meses, al contrario de lo que ocurrió en 1986 con la rebaja de Australia que trajo una subida de un 12,6% del dólar australiano.

No obstante, la calificación crediticia AAA es muy difícil de recuperar cuando se ha perdido y la prioridad es no perder nunca la calificación, algo que finalmente ha ocurrido en EEUU. Ayer mismo, S&P recordaba que los países que han perdido la máxima nota tardaron al menos 9 años en recuperarla

Por otro lado, el director general de S&P, John Chambers, indicó que, históricamente, sólo cinco emisores soberanos entre todos aquellos que perdieron la máxima nota de solvencia lograron recuperarla, para lo que necesitaron entre “9 y 18 años”.

En concreto, los cinco países que, hasta la fecha, han logrado regresar a la máxima categoría crediticia tras haber perdido la ‘triple A’ son Canadá, Suecia, Finlandia, Australia y Dinamarca.

“Cinco (países) han recuperado su ‘triple A’ y todos lo hicieron asumiendo, durante un periodo sostenido de tiempo, programas sustanciales de consolidación fiscal y no sólo estabilizando su deuda, sino reduciendo su peso en la misma”, añadió.

Como comentaban ayer en el foro de bolsa, el problema es la economía y no lo que diga una agencia de rating Mientras tanto, esperemos que la administración Obama, aunque sea por orgullo hagan todo lo posible por recuperar la triple A.

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