Invirtiendo.

El comienzo de Septiembre suele ser una época en la que hacemos borrón y cuenta nueva. Al igual que el 1 de Enero muchos se hacen promesas imposibles como ir al gimnasio, mejorar su inglés, aprender a tocar la guitarra, empezar un coleccionable, cambiar de trabajo o incluso los más atrevidos empezar a invertir en algo sus ahorros.

Un consejo de inversión frecuente, que suele ser cierto, es que el mejor momento para empezar a invertir es ahora mismo. Pero también hay que recordar que para invertir se precisa de un plan personalizado. Se debe invertir teniendo en cuenta el momento personal que se está viviendo y la situación financiera personal. Con demasiada frecuencia la gente invierte en lo que otros dicen o creen. No olvidemos nunca que los medios, por norma general (y más tras la subida de ayer en la bolsa), son alcitas siempre. Cuando hay subidas porque hay subidas y cuando hay bajadas porque es un excelente momento para cazar gangas.

Un ejemplo de este comportamiento lo vemos en el blog de Hodar en Expansión, veamos cual fue uno de los últimos artículos que escribió en su blog antes de irse de vacaciones.

La experiencia de haber vivido varias crisis nos enseña cosas de las que sacar enseñanzas.  Una cosa tonta, pero que ha funcionado, es observar  la tinta que se emplea en los cuadros de cotizaciones de Expansión. Cuando un valor está en mínimos anuales, la cotización va en negrilla.  Pues bien, cuando vea casi toda la página de cotizaciones en negrilla, comience comprar. No falla. Más pronto que tarde, entrará en beneficios.

Como diría Cárpatos es una frase de “vendedor de crecepelo” utilizando eslóganes del tipo “tu puedes ser más listo que el mercado”, vale que a veces se cumpla la ley del sentimiento contrario pero de ahí a aconsejar vender cuando todo está por los suelos, me parece un suicidio financiero. Por tanto, una vez aislados de lo que nos puedan vender los medios, debemos mirarnos en el espejo y revisar nuestras cuentas. Por ejemplo, al preguntarnos ¿debo liquidar mi hipoteca o invertir? (podría darse el caso que por cuestiones fiscales nos interese mantener la hipoteca por un lado y efectivo por otro) la gente debería considerar su situación personal y darle prioridad sobre todo lo demás. Esto se debe a que es el espejo y no el Ibex ni el Dow Jones, el mejor indicador sobre cuál es la elección acertada. Invertir «ahora» solo porque suele ser lo correcto puede ser un error en muchos casos.

Te faltan conocimientos básicos sobre inversión

Hace tiempo leí esta frase en un blog americano

¿Recuerda el viejo dicho sobre lo sabio que es «aprender de los propios errores»? Es un buen consejo. Pero es más sabio aprender de los errores de otros.

Hay muchas lecciones que aprender a la hora de invertir, y no se debería empezar a invertir mientras no se tengan unos conocimientos básicos sobre inversión. Lo normal es no saber sobre inversiones ya que nadie nos lo ha enseñado, no pasa nada si no tenemos ni idea, en ese caso nuestra primera inversión debe ser en formación. Si estás pensando en fondos de inversión, entonces deberás aprender los fundamentos sobre los fondos de inversión. Puede que no sea necesario retrasar la inversión de forma indefinida, pero emplear un mes en aprender, investigar y leer (y preguntar aquí) puede suponer un camino largo hasta que se empieza a ir por el buen camino. ¿Cuántas horas le dedicas a comprar una televisión o una nevera? ¿Por qué no dedicar el mismo tiempo a una inversión?. Una vez que se sabe como empezar a invertir, se pueden tomar las decisiones acertadas para hacerlo.

Tienes deudas

Lo hemos comentado antes, es posible que si tienes una hipoteca fiscalmente sea mejor mantenerla e invertir los ahorros, esto es lo que te diría un buen asesor económico. Aunque hay ciertas excepciones a esta regla, a la mayoría de la gente que tiene deudas le iría mejor emocionalmente reducir sus deudas, lamentablemente el Excel no calcula las emociones, la tranquilidad y la comodidad, deberíamos tenerlo en cuenta como si formase parte de la rentabilidad. ¿Serías capaz de calcular cuánto vale para ti esa tranquilidad?

El futuro es muy oscuro…

Nadie puede conocer todos tus planes futuros con certeza. No obstante, al invertir, es necesario contar con una sólida idea de cómo se quiere invertir el dinero y cuánto tiempo se puede tener el dinero en el mercado. El tiempo es un componente necesario para reducir el riesgo. Cuanto más tiempo se tenga, menor riesgo se asume. Si se tiene dinero y no se sabe cuándo se va a necesitar, es mejor mantenerlo en una cuenta bancaria con rendimiento a alto interés. Este mes de Septiembre promete ser movidito (por ejemplo, el otro día el Banco Popular sacó un depósito al 4.5%), así que ¿Por qué no utilizar un comparador de depósitos en vez de dejar la pasta en una cuenta corriente que no te de nada?

A menudo, comprar, vender y hacer transferencias implican unas comisiones, por experiencia personal las amenazas (con sacar todo tu dinero) funcionan muy bien con los bancos para reducir drásticamente las comisiones. Asimismo, es necesario tomarse el tiempo imprescindible para asegurarse de que el tipo de inversión es el correcto para las propias necesidades e incluso para necesidades que ahora parecen resueltas pero que en un futuro son inciertas, sí, hablo de la jubilación.

Ya sabéis, invertir es una actividad muy personal basada por completo en la situación individual de cada persona y el mejor momento para empezar a invertir es ahora…. o no.

Hoy, me gustaría que desde el anonimato, me contéis cómo tenéis vuestras inversiones si es que sois de los afortunados que pueden ahorrar.

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Invirtiendo.

Top 10 del verano.

Tranquilos, no voy a hablar de las canciones del verano (¿Quién se acuerda ya del verano?), esta vez, como en las buenas series de televisión cuando los guionistas están de vacaciones, tiro de refrito para presentaros los 10 artículos más votados durante Julio y Agosto.

  1. Algo no funciona bien
  2. Colapso energético
  3. Profecías erróneas
  4. Burbujas socioeconómicas
  5. La viñeta de la semana
  6. Metaburbuja
  7. Las uvas de la ira.
  8. El problema con las burbujas
  9. 2 series de tv españolas
  10. La viñeta de la semana

Esperamos volver con más fuerza trás un Agosto relajadito y lleno de artículos en su mayoría programados.

Bienvenido a todos los que han vuelto esta semana, se os echaba de menos :)

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    Top 10 del verano.

    La historia de Internet y sus negocios.

    Hoy es la vuelta al trabajo para muchos, uno de esos días que uno se pone con cierto pánico delante del PC y sus cientos de correos electrónicos pendientes por leer. Es en ese momento en el que uno se acuerda de la madre que parió al inventor de Internet. Así que como aquí no somos menos, nos vamos a acordar de todos aquellos que han hecho posible la red de redes, los negocios que ahí han surgido y la presencia más destacada que las empresas españolas han tenido. El original lo tenéis aquí y gracias al photoshop, mis manazas y un poco de Google, lo he podido corregir, traducir, actualizar y añadir componentes hispanos.

    internet2 La historia de Internet y sus negocios.

    Ya sabéis, menos leer blogs y más trabajar, que el pobre Licklider no tiene la culpa de que se acaben las vacaciones.

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    El euribor hipotecario cierra el mes al alza

    El euribor, regulador de las hipotecas prioritario en Europa, cierra agosto 2010 con nueva subida media mensual, en el 1,421%.
    Esta subida se traducirá en subidas de las hipotecas, aunque sean estas muy suaves. Hace ahora justo un año, el euribor se situaba en el 1,334%, interanualmente sube, y por tanto, al revisar las hipotecas, éstas [...]

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    Biflación.

    Japón está lleno de contradicciones y para muestra de ello os dejo esta foto sacada en un mercadillo y publicada en la web Kirai (un geek en Japón)

    contradicciones Biflación.

    Tenemos de todo, simbología nazi, simbología antinazi, el che, la bandera americana con el símbolo de la paz… vaya lío….

    Como esta crisis los nipones nos llevan 20 años de ventaja, estas contradicciones también nos están llegando a los indicadores económicos. Si miramos los últimos datos del IPC uno se queda como estaba, no sabría decir si los precios suben o bajan. Si escuchamos las últimas declaraciones de Trichet o Bernanke tampoco nos ayuda mucho a salir de la duda y es que según donde miremos nos encontramos con que estamos tanto en un periodo inflacionista (por ejemplo, el de las materias primas) como en uno deflacionista (por ejemplo el de la vivienda). ¿En que quedamos?.

    Esto es como el pin de la bandera americana con el símbolo de la paz, lo mismo y lo contrario a la vez, así que puestos a ponerle un nombre lo bautizamos como  ”biflación”, un concepto descrito por el economista F. Osborne Brown en 2003 y que poco a poco va ganando adeptos en los medios económicos. El término se define generalmente como la inflación y la deflación que ocurren simultáneamente en diferentes partes de la economía, específicamente, el aumento de precios de los productos básicos que se comercializan en los mercados mundiales y la caída de los precios por las cosas compradas con tarjetas de crédito en el país, como casas y automóviles. Al tratarse de un concepto emergente, muchos economistas están en desacuerdo con lo que se refiere a su definición. A pesar de ello, su definición más popular es la de que se trata de un escenario económico donde la inflación de los activos basados en los productos básicos se produce junto a la deflación de los activos basados en la deuda.

    Me resulta sorprendente que se hable justo ahora de la biflación, ¿o es que no tuvimos biflación incluso antes de la crisis?. Basta con ver como ciertos productos tales como las televisiones, pequeños electrodomésticos, juguetes, e incluso los viajes estaban pasando por un proceso deflactario mientras que los alimentos, la gasolina, la electricidad y la vivienda (antes de la crisis) estaban pasando por la inflación.

    El problema no es que los síntomas sean ahora los mismos que hace 5 años, lo grave es que la enfermedad es distinta, antes teníamos deflación debido a la reducción en los costes productivos ahora la tenemos por la debilidad de la demanda al igual que la inflación no se debe a nuestra demanda doméstica si no a la internacional. Dicho de otra manera, sube lo que se compra en China e India y baja lo que se compra en EEUU y Europa. Que cosas…

    Resolver este problema es como la raíz cuadrada de menos uno, tendremos que utilizar herramientas “imaginarias”, vamos que basta con subir y bajar los tipos a la vez, y cambiar a Trichet y Bernanke por el Rey de corazones y un conejo blanco.

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    Biflación.

    Desestímulos

    A finales de 2009 escribía relatando el sentimiento de los mercados

    El único gran temor que parece haber es a la retirada de los estímulos antes de tiempo, esta semana la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido que ello podría retrasar durante años la recuperación del empleo y expulsar a 43 millones de personas definitivamente del mercado laboral, además de señalar que otros cinco millones de personas que actualmente todavía tienen trabajo podrían perderlo si se retiran prematuramente esas medidas.

    Y sin embargo, pocos meses después, debido a la crisis de la deuda pública periférica europea, muchos países –con la notable excepción de los EUA y Japón- se sumaron a la economía de austeridad y recorte del gasto. Los resultados están resultando sorprendentes: allí donde el déficit público (EUA) y la avalancha de deuda pública crece (en Japón casi alcanza el 200% del PIB) el crecimiento se está ralentizando y las expectativas empeoran según pasan las semanas y sin embargo Alemania, comprometida en 2010 en una campaña de austeridad y ajuste presupuestario, está teniendo crecimientos récord.

    Para los economistas liberales esto no es ninguna sorpresa y es que hace algunas semanas dos de los más prestigiosos, Jason Taylor y Richard K. Vedder, sorprendieron con un informe en el que describían una situación económica similar a la actual (podéis leer un artículo-resumen explicativo en castellano titulado “El gran desestímulo de 1946″) . El argumento del texto es histórico: a finales de la Segunda Guerra Mundial, con más del doble de déficit presupuestario en los EUA que ahora y más deuda pública emitida en proporción al PIB debido al gran gasto armamentístico se decía, como ahora, que recortar el gasto y eliminar el control estatal de tiempos de guerra, sería dramático una vez llegara la paz, que se dispararía el desempleo y se hundiría la economía. Pero el gobierno de Truman no les hizo caso y volvieron los cientos de miles de soldados, se frenó el gasto bélico, se eliminaron las medidas más intervencionistas y, en resumen, el gasto público bajó de 84 mil millones en 1945 a menos de 30 mil en 1946 y en 1947 ya se disfrutaba de superávit presupuestario. Estos profesores lo llaman el “Gran Desestímulo” pues según ellos jamás en la historia se había dado un vuelvo tan grande de un déficit desbocado a un superávit. Además, el paro no creció, manteniéndose estable en el 4.5%.  La explicación que dan a este proceso se puede resumir en la máxima que dice que “los mercados son eficientes”, ideología hoy por hoy considerada herética por la mayoría. Según ellos los mercados laborales se ajustaron al aluvión de cambios que la paz trajo gracias a que se acabaron las políticas intervencionistas que “habían alargado la Gran Depresión” y que -por ejemplo- establecían salarios mínimos y cuotas de empleados.

    No es una teoría nueva –aunque sí minoritaria- la que dice que  las políticas keynesianas no sólo no solucionaron la crisis de 1929, es que la alargaron. Como prueba se suelen comparar las tasas de desempleo de aquellos años de Canadá –donde no hubo “New Deal” o política de gasto público masivo similar al Plan Paulson” de finales de 2008- y de los EUA:

    Año Paro EEUU Paro Canadá
    1929 3.2 3.1
    1930 8.7 9.1
    1931 15.9 11.6
    1932 23.6 17.6
    1933 24.9 19.3
    1934 21.7 14.5
    1935 20.1 14.2
    1936 16.9 12.8
    1937 14.3 9.1
    1938 19.0 11.4
    1939 17.2 11.4

    No obstante, creo que entrar en polémicas históricas no nos lleva a ninguna parte, más cuando tenemos en el presente tantos datos nuevos que analizar para intentar aprender y sacar conclusiones positivas de la crisis.

    Volviendo a Alemania, es un país que en 2009 hizo lo que todos los demás: subvencionar de forma millonaria a su sistema financiero, aumentar su deuda pública y sufrir una de las más notables bajadas (-5%) de PIB. Sin embargo, un factor fue diferente: partía de cerrar en 2008 con su déficit público más bajo desde la “Reunificación” de 1990: 0.1%. Eso le permitió ese esfuerzo fiscal en 2009 brutal pero puntual. Además, el aumento del desempleo no fue tan dramático. Por otra parte, 2 sombras se cernían sobre la economía alemana en 2009 que han resultado positivas en 2010: el fuerte aumento de su deuda pública se está compensando porque cada vez paga menos por emitirla y la globalización de su economía, que tanto le afectó ante la crisis mundial de 2009 y el fortalecimiento del € contra el $, se le está volviendo a favor con la debilidad del € y la recuperación –aunque sea puntual- en otras economías que importan sus productos.

    Todo esto implica que no es quizás el “desestímulo” de 2010 del gobierno Merkel lo que está haciendo que Alemania deslumbre tanto en tasa de paro como en crecimiento sino otros factores como el buen mantenimiento de las cuentas públicas antes de la crisis o el mercado laboral basado en compromisos empresarios-sindicatos que vienen de décadas. Por supuesto, siguen teniendo problemas, como el de la mala salud de sus bancos regionales, pero a día de hoy Alemania se perfila como un vencedor de la crisis. ¿Significa esto que su política es exportable a otras naciones?

    No lo parece, igual que los EUA pueden gastar y gastar y ser considerados un “valor refugio”  por ser la primera economía del mundo, Alemania puede presumir de austeridad y crecer gracias a la debilidad del € y ambos recibir flujos de dinero del resto del mundo, confiados en su fortaleza económica. Pero son la excepción, si España gasta demasiado, acabará sin poder pagar sus deudas y si no gasta, deberá aplicar recortar sociales…¿O no? ¿Es posible gastar con la suficiente inteligencia como para obtener réditos de esa inversión y generar suficientes retornos de beneficio como para no empeorar las cuentas públicas? ¿Es posible ahorrar y no por ello hacerle pagar las facturas de la crisis a los menos culpables? El debate está abierto.

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    Desestímulos

    El problema con las burbujas

    Puedo calcular el movimiento de las estrellas, pero no puedo calcular la locura de los hombres.

    Isaac Newton, después de perder el equivalente a 3 millones de dólares en la catástrofe financiera de la burbuja de los mares del Sur de 1720.

    La verdad es que apetecía invertir en ello. “La burbuja de los mares del Sur”. Hmmmm… póngame 1.000 acciones de lo que quiera que sea eso. ¿No suena ello a un refrescante champú? ¿Y si hablamos de la burbuja de los tulipanes? ¿No huele bien? ¿A que tienen que ser buenas inversiones por narices?.

    Parece que si a un desastre financiero lo llamamos “burbuja” le quitamos hierro al asunto, es como el vino, que si le echas casera lo rebajas y lo haces más goloso para que lo pueda beber toda la familia. Esa es la fórmula, cogemos algo, le añadimos burbujas y de esta manera lo infantilizamos para que pueda ser comprendido por todo el mundo.

    Pero, ¿qué ocurriría si utilizásemos otra metáfora? Quizás una analogía más adecuada. ¿Contribuiría a provocar una respuesta más pertinente?

    Llamemos a las cosas por su nombre: Tumor económico. ¿Que ocurre en el cuerpo humano?. En un momento dado, una célula “delincuente” podría perder el sentido de su lugar en el organismo, digamos que se trata de una célula del hígado, y, en cambio, podría considerar que está sola en un entorno hostil y de pillaje. Tenemos 50 veces más células en un cuerpo humano que estrellas en la vía láctea, 10 billones frente a 200 mil millones, así que aunque sea sólo por estadística, algo tiene que ir mal en alguna parte.

    Para la mayoría de nosotros, la mayor parte del tiempo, las células “delincuentes” nunca resultan ser un problema porque existe una agencia reguladora, el sistema inmunitario, que las identifica rápidamente, las recuerda quienes son y las anima a que se suiciden, un proceso conocido como apoptosis. Este estímulo fatal puede surgir espontáneamente de dentro de la misma célula (que reconoce repentinamente su falta) o de las células sanas de su entorno (un grupo vecino que hace valer las normas de la comunidad) o de las células «policía» del sistema inmunológico que patrullan el organismo en su conjunto. Este proceso ocurre de forma constante, es parte del funcionamiento normal de un organismo normal y se lleva a cabo sin que seamos conscientes de ello.

    El problema surge cuando, por alguna razón, el funcionamiento normal de la apoptosis se rompe, el remordimiento de la propia célula no llega a activarse, la agencia reguladora local está dormida cuando ocurre y no se puede convencer a la célula en cuestión para que acabe con su vida. Por el contrario, se multiplica de forma exponencial, convirtiéndose en la semilla de un tumor cancerígeno. Solo entonces, en un determinado umbral, el organismo es consciente y se produce un conflicto existencial.

    El tumor va contra los intereses del organismo del que una vez fue parte. Sus instrucciones son florecer a cualquier precio, prosperar a costa del tejido sano que la rodea. Seguido de la consecuencia inevitable de la perdición tanto del anfitrión como del tumor. Aunque, claro está, hasta ese «pum» terrible, el tumor no ve el camino.

    ¿Qué pasaría si, en lugar de esa divertida palabra burbuja, probásemos con algo más apropiado para describir el crecimiento global a cualquier precio? Llamémoslo «tumor», «el tumor de las punto.com», «el tumor de las hipotecas de alto riesgo», «el tumor inmobiliario.». Eso si que suena amenazante.

    ¿Alguien negaría seriamente la necesidad de una mayor vigilancia sobre el correcto funcionamiento de su propio cuerpo o dudaría de la necesidad de una regulación mayor? ¿Quién, enfrentándose a un posible tumor o a la posibilidad de vivir con un cuerpo probadamente propenso a tales tumores, confiaría su cuerpo a una panda de médicos que se arriesgan constantemente la salud de sus pacientes?

    Las palabras importan y debemos exigir que nos hablen de las cosas por su nombre. Si la economía mundial tiene un cancer, quiero saberlo para ayudar a curarlo.

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    El problema con las burbujas

    Los Mayas

    Durante 1200 años, los Mayas dominaron América Central. En su momento cumbre, entorno al 900 d.C., las ciudades Mayas estaban rebosantes, con cerca de 2.000 personas por Kilómetro cuadrado, ocomparable a cualquier ciudad moderna. Incluso en las zonas rurales, los Mayas contaban con 200 a 400 personas por Kilómetro cuadrado. Pero, de repente, todo se paró. Y el profundo silencio fue testigo de uno de los mayores desastres demográficos de la prehistoria humana, la desaparición de la una vez vibrante sociedad Maya.

    ¿Qué ocurrió? Todo parece indicar que se lo hicieron a ellos mismos, se autodestruyeron. Pese a que los Mayas han sido descritos como gente que vivió en completa armonía con su entorno, acabaron deforestando y destruyendo su entorno.

    Una gran sequía tuvo lugar aproximadamente en la época en la que los Mayas empezaron a desaparecer. Y en el momento de su declive, los Mayas habían talado la mayoría de los árboles a lo largo de grandes franjas de tierra con el fin de despejar campos para cultivar maíz y alimentar a su creciente población. También talaron árboles para leña y material de construcción.

    Quemaban entorno a 20 árboles para calentar piedra caliza, sólo para hacer 1 metro cuadrado de cal que utilizaban para construir sus impresionantes templos, presas y monumentos

    Un equipo de arqueólogos financiados por la NASA ha logrado, mediante simulaciones por ordenador reconstruir cómo la deforestación podría haber jugado un papel en el empeoramiento de la sequía. Aislaron los efectos de la deforestación utilizando un par de modelos climáticos por ordenador de probada eficacia, el modelo de circulación atmosférica a escala media PSU/NCAR, conocido como MM5 y el Community Climate System Model CCSM (modelo del sistema climático comunitario).

    Tras simular los escenarios del mejor y el peor de los casos, el 100% de la deforestación en la zona Maya y la no deforestación, los resultados fueron reveladores. La pérdida de todos los árboles provocó una subida de 3 a 5 grados en la temperatura y de un 20 al 30% de descenso de la pluviosidad.

    Los resultados proporcionan información, pero es necesario llevar a cabo una mayor investigación para explicar por completo los mecanismos del declive Maya. Los registros arqueológicos revelan que mientras algunas ciudades-estado Mayas cayeron durante los períodos de sequía, algunas sobrevivieron e incluso prosperaron.

    La sequía se desarrolló de forma distinta en diferentes zonas, la subida de las temperaturas y la disminución de la pluviosidad producidas por la deforestación localizada dieron lugar a graves problemas que condujeron al abismo a algunas, aunque no a todas las ciudades-estado. Los Mayas deforestaron a través del uso de la agricultura de tala y quema, un método que aún se utiliza hoy en día en sus propios terrenos, por lo que los investigadores conocen su funcionamiento.

    Se sabe que cada 1 a 3 años cultivaban un trozo de tierra, que dejaban en barbecho durante 15 años para su recuperación. En ese tiempo, los árboles y la vegetación podían volver a crecer allí mientras se talaba y quemaba otra zona para sembrar.

    ¿Pero y si no se dejaba la tierra en barbecho el tiempo suficiente para que se regenerase por sí misma? ¿Y si se despejaban cada vez más terrenos para cubrir la creciente demanda de comida?

    Parece ser que eso es lo que ocurrió. Los Mayas despojaron grandes áreas de su paisaje por el exceso del uso agrícola. La sequía no sólo dificultó el cultivo de suficiente comida, sino también la acumulación de agua suficiente para sobrevivir a la estación seca. Las ciudades intentaron mantener un aprovisionamiento de 18 meses de agua en sus presas, por ejemplo, en Tikal había un sistema de presas que contenía millones de litros de agua. Sin lluvia suficiente, las presas se secaron. La sed y el hambre no ayudaron mucho a la hora de mantener a la población feliz. El resto, es historia.

    En algunas de las ciudades-estado de los Mayas, se han encontrado enterramientos masivos que contienen grupos de esqueletos con incrustaciones de jade en sus dientes, algo que se reservaba a las élites Mayas, quizás en este caso asesinaron a la aristocracia. Ni un solo factor postra a una civilización, pero la deforestación que contribuyó a la sequía podría fácilmente haber intensificado otros problemas, como malestar civil, guerra, hambre y enfermedad.

    Muchas de estas perspectivas son consecuencia de una imagen tomada desde el espacio. Al interpretar los datos de infrarrojo de los satélites, se han ubicado cientos de ciudades antiguas y abandonadas cuya existencia se desconocía. Los Mayas usaron cal como cimiento para construir sus grandes ciudades llenas de templos, observatorios y pirámides ornamentados. Durante cientos de años, la cal se ha filtrado en la tierra. Como consecuencia de ello, la vegetación alrededor de las ruinas se distingue con infrarrojos en la actualidad.

    ¿Se repetirá la historia? ¿Qué opináis?

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    Los Mayas

    Vaivenes millonarios

    Nota del autor: La siguiente es una nota de ficción financiera, basada en hechos que pueden (o no) ser tomados de la experiencia práctica del narrador.

    El objetivo de la misma es plantear aspectos importantes de la relación siempre asimétrica entre el asesor financiero y el cliente inversor, y aprender al mismo tiempo del proceso de toma de decisiones de inversión en tiempo real.

    Lunes 4 de agosto de 2008

    hotel-175x151 Vaivenes millonariosMarcos salió del restaurante convencido de haber realizado un buen trabajo y conseguido un nuevo cliente. Al principio se había mostrado un tanto dubitativo frente a las preguntas de Horacio, pero con el correr de los minutos sintió que lograba transmitir  con seguridad su filosofía de inversión y que aquél “compraba” su discurso. Para cuando la conversación giró hacia temas más vinculados con su currículum, sus gustos y amistades, pudo percibir cómo se afianzaba el clima de confianza que pretendía generar en ese tipo de encuentros.

    Al despedirse, notó que Horacio evaluaba la posibilidad de contratarlo en ese mismo momento como su nuevo “administrador de cartera”. Sin embargo, como era de esperar, debió conformarse con un simple “nos mantenemos en contacto”.

    Para cuando el aparcacoches del hotel de donde se había celebrado el encuentro le acercó el coche, Marcos ya había calculado mentalmente en cuánto se incrementarían sus ingresos si sumaba a Horacio a su porfolio: éste le había hablado de 2 millones de dólares para invertir, y dado el 1% fijo anual de gastos administrativos que les cobraba a sus clientes más el 15% sobre las ganancias obtenidas con el capital, estimó su ingreso en unos 52.000 dólares anuales, cifra nada despreciable que lo acompañó durante todo el trayecto hasta su oficina.

    Al llegar, su secretaria le dijo que no había recibido llamadas importantes, por lo que se dirigió directamente a su escritorio dispuesto a seguir las últimas dos horas de operaciones del mercado.

    Martes 5 de agosto

    pantalla-175x150 Vaivenes millonariosMarcos llegó más temprano que lo habitual a su oficina. Después de encender la computadora, decidió evaluar la situación actual de su cartera y sus perspectivas: tenía bajo administración 6,3 millones de dólares propiedad de dos clientes, Juan S. y Sebastián N., a quienes conocía desde los tiempos en que trabajaba en BankBoston de Argentina, hoy Standard Bank.

    En lo que iba del año, el S&P 500 había subido apenas 3,2%, mientras que su cartera se había incrementado en un 3,7% gracias a la correcta decisión de asignar desde principios de año un 20% del total de los fondos a distintos ETF de mercados emergentes.

    Marcos pasó el resto del día evaluando alternativas de inversión: oro, petróleo y un ETF de bienes raíces. Mientras tanto, el mercado comenzó a caer producto de malas noticias en el sector financiero: la crisis de las subprime (hipotecas con alto riesgo de incobrabilidad) golpeaba nuevamente a las plazas internacionales.

    Miércoles 6 de agosto

    A las 14  recibió la llamada tan esperada: Horacio habló con su secretaria y solicitó las instrucciones para la apertura de cuenta y su posterior fondeo.

    Entusiasmado, Marcos siguió analizando potenciales inversiones mientras el mercado y su cartera parecían no encontrar suelo y perdían alrededor del 1,50% por segundo día consecutivo.

    Las ganancias marginales del año para el S&P 500 y su porfolio prácticamente se habían evaporado, hecho que preocupaba pero no angustiaba a Marcos, conocedor de los vaivenes del mercado y consciente de la necesidad de mantener la calma en épocas de alta volatilidad. Proyectaba cambios favorables para lo que quedaba del año mientras recordaba aquella máxima según la cual las acciones norteamericanas observan sus mínimos anuales en octubre y registran su mejor rendimiento entre ese mes y marzo.

    Por lo tanto, reflexionó, sería conveniente armar una cartera menos correlacionada con el mercado que la actual, siguiendo el rendimiento del S&P 500 pero moderando los movimientos a fin de limitar las pérdidas en caso de bajas y las ganancias en caso de subas. Sabía que la mejor forma de hacerlo era reduciendo la Beta, es decir, el coeficiente de correlación entre sus títulos y el índice de referencia.

    “Los porfolios manager profesionales son evaluados por el rendimiento que logran en comparación con el resto del mercado. Por lo tanto, mi misión será ganarle al S&P 500”, se dijo, y comenzó a buscar activos “defensivos” o con Beta bajo para reemplazar los actuales “ofensivos”.

    Jueves 7 de agosto

    Brian, la persona que lo atendía en forma directa en el broker con el que trabajaba, lo llamó al mediodía para confirmarle que había recibido un depósito de 2 millones de dólares en una cuenta a nombre de Horacio L. vinculada -como dictaba la norma- a una cuenta madre a nombre de Financial Reports S.A., la sociedad que él mismo manejaba. De esta manera, el total administrado por nuestro protagonista ascendía a 8,1 millones de dólares una vez contabilizada la pérdida de los últimos días.

    A los pocos minutos, su secretaria le informó que tenía a Horacio en el teléfono. El nuevo cliente quería confirmar la transferencia y desearle éxitos. Marcos le agradeció la confianza y, tras cortar, decidió no perder un segundo más y ponerse en acción: vendió los papeles de Beta alto (los ETF emergentes, algunas acciones de empresas tecnológicas y el ETF del Russel 2000 -el índice de PyMEs estadounidenses-) y compró el ETF del oro, papeles de consumo masivo y de empresas de salud. Luego colocó la totalidad de la posición de Horacio replicando las inversiones realizadas para Juan y Sebastián y justo antes del cierre del mercado concluyó la operación. Ahora la Beta de la cartera había bajado a 0,52, desde los 0,98 anteriores. De esta forma, si el S&P 500 caía un 1%, su cartera debía caer aproximadamente 0,50%, y si el índice subía 2%, su cartera debía ganar alrededor de un 1%.

    Se aseguró de que la Beta de la cartera estuviera bien calculada realizando un promedio ponderado de las Betas de los activos que la componían en función de su participación en el total y se retiró de la oficina horas más tarde.

    Viernes 8 de agosto

    Varios minutos antes de que abrieran los mercados en los EE.UU. un fuerte rumor ganaba peso y derrumbaba las bolsas europeas: uno de los bancos grandes de Norteamérica estaría a punto de quebrar debido a la creciente morosidad de sus deudores hipotecarios y del retiro masivo de depósitos de sus clientes.

    Los futuros del S&P 500, el Dow Jones Industrial y del Nasdaq presagiaban lo peor. En la apertura, los tres índices abrieron con un fuerte gap bajista, esto es, con una brecha importante y a la baja respecto de los valores del último cierre. La caída se fue profundizando con el correr de las horas y el cierre encontró al S&P derrapando un 3,5%.

    Marcos miró de reojo el rendimiento de su cartera: -2,2%. Un sabor agridulce lo invadió: si bien estaba perdiendo menos que el mercado, no dejaba de hacerlo. Hubiera preferido haber vendido toda la posición el día anterior en lugar de solamente bajar la Beta de la cartera, pero sabía que en el mundo financiero no había lugar para los pensamientos melancólicos. “A la hecho, pecho”, dijo en voz alta y se mentalizó para que el traspié no lo amargara.

    Lunes 11 de agosto

    preocupa Vaivenes millonariosLa nueva semana comenzaba cargada de nerviosismo. Los bancos y las financieras vinculadas con las hipotecas seguían en caída libre y los índices, perdiendo terreno pese a algunos rebotes intradiarios.

    Marcos miró el reloj de pared de su oficina con cierta desazón: el día había pasado y su cartera había bajado otro 1,55% frente al descenso del 2,95% del mercado. A lo lejos escuchó a su secretaria despedirse pero no tuvo fuerzas siquiera para contestarle. Horacio tenía 74.000 dólares menos que al comienzo, mientras que el capital del porfolio que administraba se había reducido en nada menos que 546.000 dólares.

    Sabía, porque ya había vivido experiencias similares, que Juan S. y Sebastián N. no estarían demasiado preocupados, pero no podía adivinar el estado de ánimo de su nuevo cliente. De todas maneras, pensó, podía defender su gestión: desde que redujo la Beta de la cartera el mercado había cedido cerca de un 6,5% y sus cuentas, un 3,7%.

    Martes 12 de agosto

    Marcos llegó más temprano que de costumbre a su oficina. Su secretaria se asombró al encontrarlo sumamente concentrado en las pantallas de cotizaciones. Había dormido mal la noche anterior, aunque al amanecer una sensación de seguridad le trajo cierta calma: tras analizar la situación, llegó a la conclusión de que el mercado había estado sobreactuando en su caída y que el rebote era inminente.

    Aprovechó la primera apertura tranquila del mercado en los últimos días para hacer un nuevo rebalanceo de la cartera. Vendió los papeles de bajo Beta adquiridos recientemente y se posicionó en activos con Betas iguales o mayores a 1 (activos “ofensivos”).

    En el preciso instante en que desde el broker le confirmaron la última operación, su secretaria le pasó un llamado que esperaba: con la voz nerviosa y hasta temblorosa, Horacio le recriminó las pérdidas sufridas en tan poco tiempo. Marcos le ofreció encontrarse ese mismo día para almorzar y una hora más tarde se estaban saludando -esta vez, de manera más fría y distante por parte de Horacio- en el mismo hotel del primer encuentro.

    Marcos dejó que Horacio hablara primero sin interrumpirlo. En estas situaciones solía preguntarse cuánto de común tendría su tarea con la de un psicólogo. Entonces, una vez que Horacio calló, Marcos se plantó firme y le recordó lo hablado la primera vez: él había sido contratado para ganarle al mercado, para lograr un mejor rendimiento que éste, tanto en las alzas como en las bajas, tarea que al fin y al cabo estaba cumpliendo. Abrió su notebook y le enseñó las planillas de excel con los resúmenes de las cotizaciones y las cuentas. Asimismo, le ofreció la posibilidad de que retirar el dinero sin pagar un centavo de comisión. Horacio no tuvo más remedio que retroceder y terminar pidiendo disculpas por el arrebato, disculpas que enseguida fueron aceptadas por Marcos.

    Antes de despedirse, Marcos le contó sobre las operaciones realizadas ese mismo día y le advirtió sobre un probable incremento de la volatilidad de la cartera.

    Miércoles 13 de agosto

    Los cables inundaban los monitores de operadores y analistas: quince minutos antes de que abriera el mercado la Reserva Federal (Fed) de los EE.UU. anunciaba su decisión de rescatar a los bancos en problemas, hecho que despejaba al menos momentáneamente los fantasmas de default en las entidades comprometidas.

    El timing no podía haber sido mejor. Un rally alcista se impuso con fuerza y los mercados subieron durante todo el día. Al final de la jornada el S&P había ganado un 3,5% -incluyendo cierta recuperación observada minutos antes del cierre previo, cuando los rumores comenzaron a correr- y su porfolio, un 4,2%.

    El valor de mercado de la cartera totalizaba ahora los 8,5 millones de dólares, mientras que el saldo de Horacio regresaba a los 2 millones. “¡Al fin un buen día!”, celebró Marcos y cerró la puerta de su oficina.

    Jueves 14 de agosto

    El alza del miércoles se consolidó el jueves con otra del 1,50% del S&P. Su apuesta volvió a ganarle al promedio y aumentó un 1,80%. El mercado hacía honor a su fama de ciclotímico y ahora los mismos que días atrás veían sólo nubes negras en el horizonte, no dejaban de alabar a la Fed por sus rápidos reflejos. Marcos tomó nota, se acercaba el momento de vender.

    Viernes 15 de agosto

    cuentas-175x129 Vaivenes millonariosHoracio llamó a primera hora de la mañana. Deseaba retirar sus fondos al final del día. Decía “no tener estómago” para tanta variación de precios. La llamada no sorprendió a Marcos. Lo tomó con la naturalidad de quien espera suceda un hecho en principio negativo pero necesario. Contabilizando la subida de los activos al cierre, el saldo de Horacio ascendía a 2,1 millones de dólares. Había ganado, después de tantas idas y vueltas, 100.000 dólares en apenas 15 días.

    Marcos afinó el lápiz para calcular su comisión por los servicios prestados. Aunque estaba en su derecho, no cobraría el proporcional del 1% en concepto de gastos administrativos, por lo que el monto a percibir totalizaba 15.000 dólares, el 15% de las ganancias de Horacio.

    El vínculo contractual había finalizado y Marcos sabía que no debía buscarle responsables al hecho. Es más, estaba convencido de que era lo mejor para ambos. Para el futuro se prometió ser más claro con sus potenciales clientes en relación con las condiciones que deben reunirse para realizar este tipo de inversiones y no dejarse llevar (tanto) por las emociones. Al fin y al cabo, de subidas y bajas está hecho este mundo.

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    Profecías erróneas

    No podemos evitar intentar descifrar el futuro, ya sea el de un resultado deportivo o el de unas elecciones políticas, supongo es inherente a nuestra capacidad de tener opinión sobre todo lo que percibimos, tanto en nuestro entorno directo como en lo que nos llega a través del telediario. Todos nos equivocamos, y alguna vez acertamos, pero suelen ser las menos. En 1895 un industrial preguntó a Auguste Lumiére sobre su nuevo invento. Este respondió que no estaba en venta, que sólo tenía interés como curiosidad científica y que no tenía ningún futuro comercial. Dado que su invento era el cine, puede que debiera entrar en la lista de las profecías más erróneas de la Historia pero es la típica que se disculpa con facilidad. Y es que da gusto que nos equivoquemos minusvalorando nuestra capacidad y que el tiempo nos quite la razón. En esta categoría podíamos incluir por ejemplo estas:

    “Nunca se fabricará un avión más grande que éste”,
    dijo un ingeniero de Boeing al ver el modelo 247, con capacidad para 10 pasajeros, en 1933.

    O la famosa

    -Nadie va a necesitar más de 640 Kb de memoria en su PC”,
    frase de Bill Gates en 1981.

    El mundo de la ciencia y la tecnología es de los que más pie nos ha dado a todos para intentar prever el futuro y que también ha protagonizado algunas de las más absurdas:

    Las aspiradoras impulsadas por energía nuclear serán una realidad en 10 años“,
    afirmó Alex Lewyt, presidente del fabricante de aspiradoras Lewyt, en 1955.

    Estamos en el umbral del correo vía cohete“,
    Arthur Summerfield, director general de Servicio Postal, en 1959.

    No hay necesidad de tener un ordenador en cada casa“,
    sentenció Ken Olsen, fundador de Digital Equipment, en 1977.

    Otras profecías simplemente muestran un profundo desconocimiento de la psicología humana:

    Los estadounidenses necesitan el teléfono. Nosotros no. Nosotros tenemos mensajeros de sobra“,
    sentenció Sir William Preece, director del la oficina británica de Correos, en 1878.

    La TV no durará porque la gente se cansará rápido de pasar todas las noches mirando una caja de madera“,
    dijo Darryl Zanuck, productor de la 20th Century Fox, en 1946.

    Y algunas de las que más duelen son las que nos enseñan que en el pasado esperaban más de nosotros que lo que finalmente hemos conseguido, hace 50 años esperábamos haber conquistado otros planetas, haber acabado con el hambre en el mundo…al fin y al cabo lo humano es tener esperanza en el futuro y en que será mejor, quizás por eso Bill Gates pecó de optimista cuando afirmó en 2004 que “El spam estará resuelto en dos años“.

    La economía y los mercados financieros también nos han dado un rosario de profecías, muchas de ellas erróneas, siendo algunas muy cercanas como la del que predijo un barril de crudo a 200$ antes de que se iniciara una bajada que llevó el precio de 150 a 35 en pocos meses, aunque en España el mejor ejemplo lo tenemos en Terra, que también pronosticaron llegaría a 200 y pasó de 150€ a 5 sin haber mediado ninguna quiebra. Se podría escribir un libro pero resultaría un poco miserable sacar los colores a todos –incluido yo mismo- que por tener opinión hemos errado el tiro, y además hay que mantener el ambiente veraniego y para ello os voy a mostrar dos ejemplos gráficos de “meteduras de pata” sonadas, esta vez de periodistas, extraídas de una de mis webs financieras preferidas, www.dshort.com :

    • En esta la prestigiosa revista “BussinesWeek”, tras casi 20 años de mercado lateral y aburrido pronosticó la muerte del mercado de acciones (click en la imagen para ampliar):

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    Tras esa portada, en pocos meses se inició uno de los más grandes y largos (20 años) rallies alcistas bursátiles de la historia de los EUA.

    • Más recientemente, el 19 de abril de este año, la también prestigiosa “Newsweek” afirmó en portada que América estaba de vuelta explicando que se había acabado la crisis, incluida la bursátil. Lo curioso es que coincidió justo con los máximos bursátiles de 18 meses, y en las siguientes semanas cayó un 10%:

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    Y como, aunque parezca difícil de creer, me tira más la Historia que el mundo financiero, os voy a contar una de las actitudes vitales que más deja en entredicho nuestra capacidad de predecir: la vida de Jean-Baptiste Bernadotte, revolucionario francés nacido en 1764 que por sus méritos militares y por ser marido de la ex-amante –y cuñada- de Napoleón, consiguió llegar a general de su ejército. Lo curioso es que al conquistar –por órdenes de éste- Suecia, su moribundo rey Carlos XIII, quizás para evitar una masacre a su pueblo y ya que no tenía descendencia, decidió legar la corona al “general Bernadotte” que pasó a ser Carlos XIV de Suecia. Con el tiempo éste olvidó su origen francés y peleó incluso contra Napoleón para preservar la independencia de su nuevo país. Uno de los mayores aprietos en los que se vio metido en su corte fue cuando enfermó y sus médicos le recomendaron hacerle una sangría –remedio habitual entonces- en los brazos. Tras muchas súplicas accedió siempre y cuando lo hiciera un solo doctor y con amenaza de pena de muerte si contaba lo que iba a ver, y es que en un antebrazo tenía dibujado un tatuaje -de sus tiempos revolucionarios- con la siguiente inscripción: “Muerte a los reyes”.

    Por último están las profecías que hacemos y nos alegramos de fallar como por ejemplo cuando predije que nuestra selección sería eliminada en el Mundial de fútbol en cuartos. Ojalá también me equivoque en mi previsión de que los EUA volverán a la recesión antes de 7 trimestres…

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