Abogado del diablo: Hoy Merkel

abogado Abogado del diablo: Hoy MerkelAunque la figura del abogado del diablo es el apelativo popular con el que se aludía al procurador fiscal en los antiguos juicios y procesos de canonización de la Iglesia Católica el significado que le damos en la actualidad se refiere al que defiende a alguien que es visto como un “demonio” por la mayoría. Y hoy voy a hacer eso para defender a Merkel. Lo primero que voy a hacer es criticarla por lo mismo que he criticado a todos los líderes mundiales desde septiembre de 2008: se ha preocupado demasiado por la salud de sus bancos y ha utilizado demasiado dinero público en salvarles de sus equivocadas inversiones. Y por supuesto eso incluye todos los planes que en nombre de la solidaridad hacia Grecia,  Alemania y el resto de países europeos han elaborado para minimizar las pérdidas de inversores privados en el país heleno y que se han extendido a otros países. Han sido todos tan hipócritas que en el primer semestre de 2010, cuando empezaron todos los planes de austeridad y recortes la justificación era que no quedaban más recursos de gasto público. Bien, entonces ¿De dónde ha salido el medio billón de euros que ha aparecido en créditos para Grecia, Irlanda, Portugal y en compras de deuda de BCE?

Sin  embargo a Merkel se le critica por no ir todavía más allá. Critican que no quiere que BCE compre más bonos y critican que no esté a favor de los eurobonos.. Y a veces las críticas son tan surrealistas como esta portada del ABC. Vamos por partes.

Ángela Merkel, nacida en 1954, es la primera mujer en asumir la jefatura del Gobierno federal desde que nació el Estado alemán en 1870, y también la primera persona originaria de la extinta República Democrática Alemana –habla además de inglés, ruso- que lo hace. En el puesto lleva desde 2005 y en su primera legislatura tuvo la suficiente habilidad como para gobernar coaligada con la oposición a la que sólo superó en 4 escaños. Y aunque se la reconoce como europeísta (ella participó activamente en la aprobación del Tratado de Lisboa en 2007 bajo la presidencia europea rotatoria alemana y defiende ideas tan integradoras como la creación de un ejército común europeo) no tiene ningún cargo europeo, sino que se debe a su país y a sus electores, eso es lo primero que hay que dejar claro. La €zona tiene un defecto de funcionamiento desde que nació por el que tiene una moneda y un banco central común pero diferentes políticas económicas con unos límites que la mayoría de países se salta sin recibir castigo por ello. Merkel no tiene la culpa de ello.

Alemania tiene más de dos billones de euros de deuda pública. Si se pregunta a los alemanes si quieren que para poder colocarla en vez de pagar el tipo de interés más bajo de la €zona encarezcan esa financiación para ayudar a otros países (eurobonos) mayoritariamente dirán que no. Sin embargo, Merkel, y ha perdido muchos votos por ello, ha aceptado que haya emisiones conjuntas del Fondo de Rescate que al contar entre otros con el aval de Alemania, serán consideradas triple A y que ese dinero vaya destinado a países que no han cumplido con sus compromisos e incluso alguno –como Grecia- que nos ha mentido a todos. Y desde la última reunión del €grupo a unos tipos de interés muy competitivos y a unos plazos muy largos. Además, el fondo podrá comprar bonos de otros países incluso en subasta para asegurar el éxito de las emisiones ¿No es suficiente? No, los últimos días además acusan al Bundesbank y a Merkel de oponerse a que BCE compre bonos italianos y españoles, además de los que ya tiene –con unas pérdidas multimillonarias por cierto- en cartera de Grecia, Irlanda y Portugal.

Dejando de lado mi opinión contraria a usar el dinero de todos los europeos –que además no tenemos- para comprar deuda de algunos países porque los inversores no la consideran segura volvemos a lo mismo: preguntemos a los alemanes, que ya deben más de 2 billones de euros, si quieren que el crédito que su gobierno podría gastarse en una mejor sanidad o una mejor educación lo inviertan en deuda de otros países. Seamos serios, si nosotros fuéramos alemanes, no querríamos que nuestro gobierno hiciera eso. Yo desde luego ya la habría castigado con mi no-voto (que por cierto, es lo que ha pasado en las últimas elecciones regionales) por prestar tanto dinero a Grecia, un país donde por ejemplo las mujeres se jubilaban antes que las alemanas gracias a un gasto público exagerado disfrazado con unas cuentas falseadas. Y a pesar de que muchos politizan la figura de la canciller alemana por su ideología conservadora, a mi me quedan pocas dudas que si ganara la oposición socialista –que ya votó en contra del primer fondo europeo de 2010- la postura cambiara porque los políticos alemanes se deben a sus electores y éstos ya han demostrado que no están de acuerdo con que el dinero alemán se dedique a otros países, como tampoco estaríamos de acuerdo nosotros –seamos sinceros- en la misma situación.

No podemos ser ingenuos, está claro que todo lo que hace Merkel lo hace mirando el beneficio de la economía alemana, especialmente las inversiones de su sistema financiero, y ya la critiqué por ello pero es que es lo que han hecho todos los gobiernos del mundo: poner a su banca por delante de los ciudadanos en la creencia de que una caída de la banca al final sería peor para la población. Acertada o equivocadamente ese es el mantra en todo el globo, no es algo exclusivo de Merkel. Tampoco la podemos criticar por su nacionalismo económico, es normal que un jefe ejecutivo luche antes por sus intereses que por los de los demás y cualquiera de nosotros exigiríamos lo mismo a nuestro presidente y haríamos lo mismo en su situación. Alemania ha sido el principal aportador de fondos de la UE desde que existe, el principal del BCE, uno de los más importantes del FMI, el que más capital arriesga en los rescates, el que más avala en las emisiones conjuntas…en resumen, el que más arriesga. Cierto que es el que financia más barata su deuda pero el menor coste no compensa lo que está creciendo su volumen por todos estos recursos financieros ni por supuesto lo que perdería si empieza a haber suspensiones de pagos en la €zona. Ahora hasta se le quiere hacer co-responsable del desplome bursátil que ha costado cientos de miles de millones de euros y que argumentan se podría haber evitado si Alemania hubiera invertido aún más capital en el resto de la €zona. ¿Cuánto dinero alemán más debe arriesgar Merkel en otros países en lugar de en el suyo? Pregunta retórica que hago en una país en el que mayoritariamente se critican las subvenciones que nuestro gobierno otorga a ong´s extranjeras…

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De la crisis se sale con sentido común y esfuerzo

3096028125_6764229cb7_m-175x175 De la crisis se sale con sentido común y esfuerzo

El sentido común, el menos común de los sentidos.

Sin duda esta crisis económica no la hemos iniciado ninguno de nosotros ni vamos a salir de ella individualmente. Hay agentes económicos externos que apenas podemos entender. Grupos de poder que manejan los hilos del mundo, fuera de nuestro control.

El Euribor que encarece nuestras hipotecas, el paro que nos deja en la calle y la inflación que se come nuestros ahorros; son realidades a las que apenas podemos asomarnos, sin tocar. Los Gobiernos de turno arrasan con nuestros menguados ingresos y los utilizan para abrir y cerrar zanjas o para que los banqueros puedan cobrar bonus después de una patética gestión del dinero de sus depositantes y accionistas.

Todas estas y muchas más cosas son ciertas, en mayor o menor medida. Pero también son excusas, de mal pagador como se dice en mi tierra. Es con sentido común, esfuerzo, capacidad de sacrificio, amistad, ingenio y voluntad que se sale de las crisis.

Crisis todos viviremos muchas, hasta llegar al final de todo. Perderemos seres queridos, enfermaremos, nos arruinaremos o el amor de nuestra vida nos dejara por otro más joven. La vida, en cierta manera, es una crisis constante. Tormenta tras tormenta, con momentos en que sale el Sol y la vida nos regala el olor a tierra mojada.

A mi generación, al igual que imagino que a muchas otras, nos han educado mal. Ni el hombre es bueno por naturaleza ni somos lobos para los demás hombres. La responsabilidad de lo que hacemos es nuestra, independientemente de las circunstancias en las que nos ha tocado vivir.

Cada acción propia nos hunde más en la crisis del momento, afecta a los nuestros. O nos ayuda a remontar. Todos sufrimos en mayor o menor medida las penurias económicas de la recesión, pero quejarnos no nos dará de comer.

La responsabilidad individual la hemos dejado de lado, aceptando que no podemos influir en un mundo globalizado. Acatamos como borregos lo que ocurre a nuestro alrededor, y los chacales controlan el mundo porque les dejamos. Y no al revés: no es cierto que debido a que los chacales nos controlan no podemos hacer nada.

Es porque no hacemos nada que los chacales lo hacen por nosotros.

La indignación que empieza a verse en las calles de nuestras ciudades es un buen síntoma de catarsis colectiva, pero ni es suficiente ni sirve para nada si no va acompañado de sacrificio personal. Cada uno puede cambiar su situación económica, de escalón en escalón, ciertamente. Pero sólo así se sale del sótano.

Cada uno de nosotros debemos reflexionar sobre nuestra situación:

¿Has perdido tu trabajo por qué dedicaste tu vida a un sector de baja cualificación profesional al darte pereza estudiar?

¿Ganabas mucho dinero siendo jefe de ventas y ahora no consigues ni vender aspiradoras?

¿Vas a ser sufrir uno de los múltiples ERE que se avecinan en banca y no sabes hacer otra cosa que colocar productos?

¿Pediste una hipoteca de 300.000 euros ganando 900 euros de nómina y 3.000 en B?

¿O simplemente has estudiado, te has formado, dedicas tiempo a tus amigos, a tu red de contactos, colaboras con proyectos que te ilusionan trabajando casi por nada y has tenido mala suerte?

La culpa de tu situación puede que sea del Club Bilderberg u otros lobbys de presión, pero no serán ellos los que paguen la hipoteca o te encuentren trabajo.

El sentido común, la perseverancia, el esfuerzo y la ayuda de nuestros amigos y contactos puede que sí.

Un pensador que no es precisamente de mi generación, Aristóteles, ya puso el acento en el sentido común y algunas otras virtudes humanas:

  • Entre las virtudes éticas: la fortaleza, la templanza y la justicia.
  • Y las virtudes que dependen de nuestro intelecto: la sabiduría y la prudencia.

El esfuerzo tal vez no garantice el éxito, pero sin éste lo que si se garantiza es ser un vago. Y sin trabajo no hay recompensa.

No hay ni una solución práctica en toda esta disquisición. En realidad, no soy nadie para dar respuestas. Pero las preguntas, en cierta manera, son la base de las respuestas.

Con estas palabras no pretendo adoctrinar a nadie. Con que cada uno reflexionemos sobre nuestra responsabilidad en la situación actual y lo que podemos hacer para remontar.

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De la crisis se sale con sentido común y esfuerzo

Historia de las agencias de calificación

agencias Historia de las agencias de calificaciónYoko Ono, Justin Bieber, Lewis Hamilton, Borja Thyssen, Gaddafi… Cualquiera de ellos es ahora más querido que las agencias de calificación y se lo han ganado a pulso ya que son los culpables directos de la actual crisis. Ya sabéis, cuánto mejor es el malo, mejor es la película. Lo comentaban muy bien el otro día en Gurusblog.

Como suele suceder en estos casos, la culpa de la situación de los PIIGS no es de la política monetaria del BCE, ni que sus gobiernos o empresas despilfarraran los recursos, ni que los acreedores les prestaran todo el dinero que querían y más, ni que sus economías no sean competitivas, ni que los políticos de la eurozona nos tengan sometidos a un sainete continúo en donde prevalecen los intereses individuales electorales de cada uno y en donde abundan las declaraciones contradictorias.

La culpa, como en muchos otros casos, es del mensajero. En el fondo el BCE y los políticos de la eurozona no se comportan de forma tan diferente a los ibéricos Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual o Ruiz Mateos, si alguien les estropea su esquema Ponzi o huida hacia adelante este es un gran villano, en este caso Moody’s, S&P y Fitch son ahora las grandes culpables.

Lo que me extraña de todo esto es que si llevan en el punto de mira desde la caída de Lehman Brothers (hace ya 3 años) ¿Por qué no se ha hecho nada? ¿Por qué nos fiamos de su criterio cuando nos conviene y las criticamos cuando no nos interesa?.

Hoy no entraremos a evaluar su función, ni a criticarles por su peculiar gestion en los tiempos de actuación, simplemente nos limitaremos a contar su historia y funciones, pare intentar entender mejor su papel en la película de la crisis.

Fitch
John Knowles Fitch fundó la Fitch Publishing Company en 1913. Fitch publicaba estadísticas financieras para su uso en el sector de la inversión a través de «The Fitch Stock and Bond Manual» (Manual de Acciones y Bonos de Fitch) y «The Fitch Bond Book» (El libro de los bonos de Fitch). En 1924, Fitch introdujo el sistema de calificación de AAA a D que se ha convertido en la base de las calificaciones en todo el sector. Con planes para convertirse en una agencia de calificación de ámbito mundial y servicio integral, a finales de los 90 Fitch se fusionó con IBCA en Londres, filial de Fimalac, S.A., un grupo de empresas francés. Fitch también adquirió a los competidores Thomson BankWatch y Duff & Phelps Credit Ratings Co.

Moody’s Investors Service
John Moody y Compañía publicaron por primera vez el «Moody’s Manual» (Manual de Moody’s) en 1900. El manual publicaba estadísticas básicas e información general sobre acciones y bonos de varios sectores. Desde 1903 hasta la caída de la bolsa de 1907, el Moody’s Manual fue una publicación nacional. En 1909 Moody empezó a publicar «Moody’s Analyses of Railroad Investments» (Análisis de Moody’s sobre inversiones en el ferrocarril), que añadía información analítica sobre el valor de los activos. Expandiendo esta idea llegó a crear en 1914 Moody’s Investors Service, que, en los siguientes 10 años, ofrecería calificaciones de prácticamente todos los mercados de bonos gubernamentales del momento. En los años 70 Moody’s empezó a calificar efectos de comercio y depósitos bancarios, convirtiéndose en la agencia de calificación a gran escala que es hoy en día.

Standard & Poor’s
Henry Varnum Poor publicó por primera vez «History of Railroads and Canals in the United States» (Historia de los ferrocarriles y canales en los Estados Unidos) en 1860, el precursor del análisis de los títulos y emisión de informes que se desarrollaría a lo largo del siglo siguiente. Standard Statistics se constituyó en 1906, la cual publicó calificaciones de obligaciones societarias, deuda pública y obligaciones municipales. Standard Statistics se fusionó con Poor’s Publishing en 1941 para constituir Standard and Poor’s Corporation, que fue adquirida por The McGraw-Hill Companies, Inc. en 1966. Standard and Poor’s se ha convertido en la más conocida por índices como el S&P 500, un índice bursátil que es tanto una herramienta para el análisis de los inversores y la adopción de decisiones, como un indicador económico.

Organizaciones de calificación estadística reconocidas en el ámbito nacional (NRSRO, en sus siglas en inglés)
A partir de 1970, el sector de la calificación crediticia empezó a adoptar algunos cambios e innovaciones importantes. Con anterioridad, los inversores se suscribían a publicaciones de cada una de las agencias de calificación y los emisores no pagaban honorarios por la realización de estudios y análisis que eran parte normal del desarrollo de calificaciones crediticias publicadas. Como sector, las agencias de calificación crediticia empezaron a reconocer que las calificaciones crediticias objetivas suponían un mayor valor para los emisores pues facilitaban su acceso al mercado y al capital al aumentar el valor de los títulos de un emisor en el mercado, y reducían los costes de obtención del capital. La expansión y complejidad de los mercados de valores unida a la creciente demanda de servicios estadísticos y analíticos condujo a la decisión ampliamente aceptada por el sector de cobrar a los emisores de títulos honorarios por los servicios de calificación.

En 1975, instituciones financieras, como bancos comerciales y agentes de bolsa, buscaban con frecuencia los requisitos de liquidez establecidos por la Securities and Exchange Commission (SEC). Como consecuencia de ello, se crearon las NRSRO. Las instituciones financieras podrían satisfacer sus requisitos de capital invirtiendo en títulos que recibían calificaciones positivas por parte de una o varias NRSRO. Esta concesión es el resultado de requisitos de registro unidos a una mayor regulación y descuido del sector de calificaciones crediticias por parte de la SEC. La creciente demanda de servicios de calificación por parte de los inversores y emisores de títulos junto con un mayor descuido regulatorio ha conducido al crecimiento y expansión del sector de calificaciones crediticias.

Durante muchos años (1990 -  2003), las 3 grandes fueron las únicas agencias reconocidas en EEUU.

Visión general de las calificaciones crediticias
Los países también obtienen calificaciones crediticias de la deuda pública emitida. Esta calificación analiza la solvencia de un país o gobierno extranjero. Las calificaciones de deuda pública tienen en consideración las condiciones generales económicas de un país, incluyendo el volumen de inversión extranjera, pública y privada, la transparencia del mercado de valores y las reservas de divisa extranjera. Las calificaciones soberanas también evalúan las condiciones políticas, tales como la estabilidad política general y el nivel de estabilidad económica que un país mantendrá en momentos de transición política. Los inversores institucionales confían en las calificaciones soberanas para calificar y cuantificar el entorno de inversión general de un país concreto. La calificación soberana con frecuencia es la información institucional imprescindible que los inversores utilizan para decidir si considerarán en el futuro compañías, sectores y clases de activos concretos emitidos en un país determinado.

Las calificaciones crediticias, de obligaciones o bonos se emiten a empresas individuales y clases específicas de títulos individuales como las acciones preferentes, obligaciones societarias y distintas clases de bonos del Estado. Las calificaciones se pueden asignar de forma separada a obligaciones a corto y largo plazo. Las calificaciones a largo plazo analizan y evalúan la capacidad de una empresa para cumplir sus obligaciones respecto a todos los títulos que ha emitido. Las calificaciones a corto plazo se centran en la capacidad de rendimiento de títulos concretos teniendo en cuenta la situación financiera actual de la empresa y las condiciones generales de rendimiento del sector.

Conclusión
Los inversores pueden utilizar información de una única agencia o de varias agencias de calificación. Los inversores esperan que las agencias de calificación crediticia les proporcionen información objetiva basada en métodos analíticos seguros y medidas estadísticas precisas. Los inversores también esperan que los emisores de títulos cumplan las normas y regulaciones establecidas por los órganos de gobierno, al igual que las agencias de calificación con los procedimientos de información desarrollados por las agencias de regulación del mercado mobiliario. Entender la historia y evolución de las agencias de calificación proporciona a los inversores una perspectiva sobre la metodología que estas utilizan, así como de la calidad de las calificaciones de cada una de ellas. Los análisis y evaluaciones proporcionados por las distintas agencias de calificación crediticia ofrecen a los inversores información y perspectivas que les facilitan su capacidad para examinar y entender los riesgos y oportunidades vinculados a los distintos entornos de inversión. Con esta perspectiva, los inversores pueden adoptar decisiones bien documentadas respecto a países, sectores y clases de títulos en los que decidan invertir.

Y para terminar un cuadro con el significado de los ratings de las 3 principales agencias de calificación.

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El futuro de la Eurozona

Como ya conté hace más de un año yo fui un euroescéptico antes del €, luego me pasé una década asumiendo mi error y desde finales de 2009 estoy convencido que la €zona como la conocemos tiene los meses/años contados. Estoy convencido que el € sólo puede funcionar si  las cifras macro de los diferentes países se mantienen en los mismos rangos o al menos que nadie se salte los límites establecidos y para que eso pase la soberanía económica debe tener un mando único. En otras palabras, o hay una unión política o será imposible mantener la unión económica. Y ha hecho falta que llegara la crisis para que las cifras demuestren que esto que digo es una opinión basada en los hechos. Y es que cuando las cosas iban bien nos fijábamos en datos como el que refleja este gráfico sobre los tipos de interés de largo plazo de Alemania y España:

e13 El futuro de la Eurozona

¡Qué maravilla! De tener que emitir más de 5 puntos por encima de Alemania en 1995 a ser considerado por los mercados durante casi una década igual de seguros que la primera economía europea, demostrando el éxito de compartir la misma moneda y el mismo banco central. Además, el Tesoro español no abusó de esa circunstancia para sobre-endeudarse como si hicieron en Grecia por ejemplo. Pero no hizo lo mismo el sector privado español, ni las empresas ni los ciudadanos (en gran parte por el alza del precio de los pisos, nuestro afán por ser propietarios y la facilidad con la que nos concedían las hipotecas) ni por supuesto los bancos. Y como vemos el contraste en las necesidades de financiación de algunos países y el sobrante de otros en la mejor época económica de la Unión Europea nos muestra un panorama desalentador difícil de mantener en época de crisis

e2 El futuro de la Eurozona  Lo raro es que esto haya ocurrido con la complacencia de las autoridades. Y no será por desconocimiento. Ya  en 1998, Paul de Grauwe predijo lo que iba a pasar en España:

Supongamos que un país, que arbitrariamente llamaremos España, experimenta un auge que es más fuerte que en el resto de la zona del euro. Como resultado del auge, la producción y los precios crecen más rápidamente en España que en los otros países del euro. Esto también conduce a un boom inmobiliario y una inflación de los activos en general en España. Dado que el BCE analiza los datos de euros en toda la zona, no puede hacer nada para frenar las condiciones en auge en España. De hecho, por la existencia de una unión monetaria es probable que se intensifique la inflación de los activos en España. Sin obstáculos por riesgo de cambio, el capital es atraído del resto de la zona del euro. Los bancos españoles que siguen dominando el mercado español, se suman al juego y aumentan sus préstamos. Se dejan llevar por las altas tasas de rentabilidad producidas por los cada vez mayores precios de los activos españoles, y por el hecho de que en una unión monetaria, puede conseguir fondos a los mismos tipos de interés que los bancos en Alemania, Francia, etc. Después del boom llega el colapso. Colapsa el precios de los activos, creando una crisis en el sistema bancario español.

 Más cercano en el tiempo, el 21 de febrero de este año se hizo pública una carta enviada por los inspectores del Banco de España en mayo de 2006 al entonces vicepresidente económico, Pedro Solbes, un texto en el que advertían al Ejecutivo y a sus propios superiores acerca del imparable crecimiento del crédito en manos de bancos y, sobre todo, en las cajas, ajenas a la cultura del control de riesgos. Los inspectores achacaban a la fuerte expansión crediticia el alza extraordinaria en el precio de la vivienda, que amenazaba además el bienestar de un número creciente de familias, que no podrían devolver sus hipotecas si las cosas se torcían, como efectivamente ha sucedido. ¿Cómo es posible que nadie con autoridad se diera cuenta de que esto es insostenible? De hecho El presidente del Instituto Ifo cree que el BCE lleva 3 años “rescatando” a los PIGS utilizando las cuenta Obejtivo2 (Target2 en inglés) en las que unos bancos centrales financian a otros. Y es que más allá de la actual crisis de la deuda soberana hay un problema de fondo que es el funcionamiento de BCE y su evidente desequilibrio entre aportaciones y necesidades de liquidez:

e3-575x183 El futuro de la Eurozona

Paul Volcker, el prestigioso expresidente de la FED creo que resume muy bien la situación:

La gente tiene que darse cuenta de que todos los países tienen que seguir la misma línea y que Europa tiene que tomar una decisión: si quiere tener una moneda común, tiene que haber una gestión económica común. No se puede tener una moneda única y políticas completamente independientes. No solo en el ámbito fiscal; también, por ejemplo, en el ámbito laboral. No se puede tener un mercado laboral muy bien protegido y muy rígido en un país de la unión si otros países de Europa son mucho más flexibles. Hay quien quiere tener las dos cosas, aprovechar los tipos de interés bajos del euro, pero ser independiente por otro. Y no es posible.

Y el futuro no lo conocemos pero los analistas especulan con que España necesitará mínimo una década para reducir los dos dígitos de su tasa de paro cuando en la actualidad Alemania la tiene en el 5.9%, los 3 rescatados también se encaminan –caso de seguir en el €- hacia un panorama económico complicadísimo durante muchos años. Eso sin tener en cuenta que los nuevos problemas que aparezcan –envejecimiento demográfico, dependencia energética etc.- afectarán, como viene siendo habitual, más a las economías más débiles y con menores posibilidades de recurrir al gasto público. Es decir, estamos hablando de una €zona en la que parece absurdo –¿cómo es posible que durante tantos años no lo hayamos visto?- equiparar economías tan dispares en su funcionamiento y en sus cifras sin una unión política que coordine tantos desajustes. ¿Daremos el paso adelante, echaremos el paso atrás o seguiremos con la ficción de compartir una misma moneda y un mismo banco central sin un gobierno económico común unos cuantos años más?

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Información, seguridad, estímulo y crecimiento

electico Información, seguridad, estímulo y crecimientoImaginemos que al gobierno le da por ofrecer garantías de préstamos para todas las empresas que apuesten por el coche eléctrico, desde fabricantes de automóviles hasta talleres y parkings. Cualquier compañía, incluyendo las nuevas, podrían beneficiarse. El gobierno llevaría a cabo algunas auditorías aleatorias, sólo para determinar si la empresa en cuestión podría invertir el capital que obtuviese en proyectos reales  vinculados con coche eléctrio en vez de dedicarlo a otras cosas como sería bastante común en nuestro país.

¿No constituiría dicho programa un estímulo a la economía? Si el sector es medianamente atractivo, muchos emprendedores se lanzarían a la piscina y crearían en poco tiempo empresas con muy poco patrimonio neto y muchas deudas baratas garantizadas.  Dicho programa podría ser una forma bastante directa de estímulo fiscal. Aunque los políticos y los financieros se diviertan fingiendo otra cosa, el pasivo sigue siendo pasivo, y ofrecer garantías de préstamos a todos los que iniciaran proyectos arriesgados es, de algún modo, sólo una forma más de financiar un gasto del gobierno equivalente a las pérdidas esperadas del programa.

Pero, hay que tener en cuenta, que si, por suerte, a las nuevas empresas estimuladas de forma artificial les fuera sorprendentemente bien y se pagaran muy pocas garantías, eso no eliminaría el efecto estímulo del programa (aunque el gobierno no haya soltado un euro). Si el porgrama está bien pensado, el estímulo acaba saliendo gratis y crearía riqueza al país. No es la transferencia real del dinero del gobierno lo que sirve como estímulo. El estímulo viene única y precisamente de la seguridad que  proporciona el programa sobre la devolución del capital invertido con intereses a los inversores.

Por tanto, supongamos que el gobierno no hace nada, pero «el mercado» tiene la certeza (de forma correcta o no) de que, por ejemplo, el coche eléctrico es algo seguro, es el futuro. En la medida en la que el coste del capital de esas empresas sea suficiente, la misma dinámica tendrá lugar. Ya hemos visto como ocurría en dos ocasiones. Cuando el capital de las empresas de Internet se volvió muy barato, los emprendedores entendieron (y lo comentaron de forma bastante abierta) que era una oferta muy interesante. Dijeron ¿por qué no entrar?. Se creó una burbuja. sí, y en términos generales todos (salvo los que llegaron al final) acabaron ganando y se creó una nueva industria.

El derrumbe, tanto en aquella burbuja como en las más recientes, tiene lugar cuando el mercado no está seguro de nada, cuando los participantes en el mercado perciben un riesgo, cuando es mucho más fácil, seguro y rentable invertir en letras del tesoro que en cualquier negocio.

La información es estímulo. En la medida en la que los mercados estén más informados, el dinero se creará y prestará dentro de la economía de forma tan segura como si el gobierno lo imprimiera y lo gastara. El estímulo mal elegido y las burbujas especulativas son gemelos encubiertos, lo único que cambia son las identidades de las personas que toman malas decisiones. En cambio, las buenas elecciones económicas del gobierno pueden dar lugar a resultados tan saludables como un mercado sano.

Si tuviesemos que definir el momento actual creo que no lo podríamos poner ni en un momento “bien informado” (crecimiento saludable) ni en uno “mal informado” (creación de burbujas) lo pondríamos en uno en el cual nadie se fía de la información que recibe, ni de los mercados porque están manipulados, ni de las autoridades públicas porque mienten, con lo que las expectativas de crecimiento son nulas ya que ningún inversor (o prestamista) arriesgará a meter dinero en el sistema.

No estamos sólo en una crisis económica, estamos en una crisis de información y es ésta última la que genera la confianza y los estímulos para iniciar la recuperación. Mientras no veamos que las administraciones públicas toman decisiones inteligentes más allá de poner parches, tanto los consumidores como los inversores estamos en nuestro derecho de dejar el dinero debajo del colchón.

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