El impacto de Internet en el PIB

Es evidente que Internet está cambiando nuestras vidas, nuestra forma de trabajar, comprar, buscar información, comunicarse y conocer gente. Dosmil millones de personas están conectadas a Internet, y este número está creciendo en 200 millones cada año. Pero la magnitud del impacto económico de las actividades relacionadas con Internet no es evidente. Hay muchos estudios sobre el impacto de las TI y las telecomunicaciones, pero poco análisis, sobre el impacto mundial de Internet en el crecimiento, el empleo y la creación de riqueza. ¿Internet realmente crea riqueza, o simplemente la desplaza? ¿Cuál es el impacto económico de Internet en términos objetivos?

Hace poco más de un mes salió un estudio en España que decía que Internet aporta más de 23.000 millones al PIB español,

El estudio también estima el impacto “directo” de Internet en la evolución del PIB en los próximos años, que se elevará a una contribución de 63.000 millones de euros en 2015, lo que supondría un incremento del 18% anual, pues llegaría a representar un 5,1% del PIB, esto es, 2,9 puntos porcentuales más que en 2009

Y hace unos días, McKinsey sacó otro informe en el que intentaban calcular el impacto de Internet a la economía mundial, veamos unos datos.

  • 2.000.000.000 de Internautas en el mundo.
  • Internet supone el 3.4% del PIB en los 13 países estuidados.
  • Ha contribuído en un 21% al crecimiento de los países
  • Ha creado 2.6 trabajos por cada uno que ha destruido
  • El 75% del impacto total proviene de sectores tradicionales
  • Incrementa un 10% la productividad en las PYMES
  • Las PYMES que utilizan activamente tecnologías web crecen y exportan el doble que las que no lo hacen

Contribución al PIB mundial por sectores (Internet, el 3.4%)

Internet1 El impacto de Internet en el PIB

Contribución al crecimiento del PIB de Internet por países

Internet2 El impacto de Internet en el PIB

Crecimiento de las PYMEs en función de su grado de expsición a Internet

internet3 El impacto de Internet en el PIB

Entender hasta qué punto Internet contribuye a las economías nacionales animar a los políticos y las empresas a buscar formas de optimizar su participación en el ecosistema global de Internet. Hemos visto cómo afecta a la productividad de la empresa privada, cómo pueden vender más y escuchar mejor a los clientes, también hemos comprobado cómo ha colaborado en el crecimiento mundial, creo que el siguiente paso lógico es utilizarlo como herramienta para optimizar el gasto público y la participación ciudadana.

Hay lecciones importantes para los responsables de la política del gobierno de este informe. Esto demuestra que los países que ayudaron a poner en marcha la infraestructura de Internet y promovieron su uso, finalmente han cosechado los beneficios de sus esfuerzos mediante una mayor contribución al crecimiento. El dinamismo del sector privado ha sido clave a la velocidad de despliegue de Internet y al desarrollo de sus aplicaciones, pero los orígenes de Internet y su transición hacia una red global también debe algo a las apuestas que muchos gobiernos hicieron en su día. Los gobiernos como usuarios también son un catalizador clave para la difusión de las tecnologías de Internet. El crecimiento futuro de Internet requerirá de la cooperación entre los gobiernos y el tipo de regulación inteligente y el apoyo, tanto a nivel nacional e internacional. Otra lección importante para la política es que Internet es una de las tecnologías emergentes que está obligando a los cambios económicos y la flexibilidad que exige. Este informe revela que Internet es una fuente de empleo neto, contribuyendo a algunas pérdidas de empleo per creando muchas más.

Lástima que en nuestro país, Internet más que ser tomada como la oportunidad para alcanzar el crecimiento necesario se ha tomado como la amenaza para los sectores en decadencia, fijándose más en cada empleo perdido en vez de los 2,6 que proporcionalmente se crean.

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España, Italia, Bélgica

mercadosi España, Italia, BélgicaTodos sabemos que los mercados son irracionales, al menos en el corto plazo. Si no lo fueran no variaría a cada minuto el valor de una divisa contra otra, la capitalización bursátil de una gran compañía o el precio de la plata. Y también hemos podido comprobar cómo muchas veces se equivocan (¿quién imaginó que el primero en caer en Europa sería Islandia?). Pero sólo nos acordamos de sus defectos cuando nos va mal, y eso no ocurre sólo con los inversores particulares. Si un país no quiere depender de “los mercados”, no debería entrar en la dinámica de la deuda pero si entra, acabará por depender de ellos. Si se recurre a la financiación de terceros, especialmente de extranjeros, entonces se debe estar preparado para que igual que compren, vendan y que igual que en un momento dado confían, en otro desconfían. O más rústicamente, hay que estar a las duras y a las maduras. No podemos presumir de inversión extranjera y luego quejarnos amargamente porque desinvierten ya que están en su derecho. Por poner un ejemplo cercano, no podemos ir a Qatar buscando que nos compren la deuda y dentro de unos meses criticarlos si deciden venderla. Como además un bajo nivel de deuda soberana no es suficiente señal de solvencia porque esta crisis nos ha enseñado –por la reacción de los gobiernos- que la deuda bancaria privada acaba convirtiéndose en pública y como actualmente los extranjeros poseen más del 50% y las familias y bancos nacionales han reducido su exposición a la deuda pública nuestras cifras económicas deben responder a las expectativas que los inversores de fuera tienen depositadas. Como país que necesita financiación y que compite por ella con otros muchos emisores públicos y privados, nos interesa que los que están arriesgando su dinero en nosotros sigan confiando.

¿Cómo un inversor decide dónde invertir? Donde encuentra seguridad y rentabilidad, y en épocas de convulsiones la primera prima más que la segunda. ¿Cómo un inversor determina que un país es lo bastante seguro? Con sus cifras macroeconómicas, con su historial crediticio, con lo que dicen las agencias de Ratings, con la seguridad de su divisa, con elementos subjetivos que seguro incluyen hasta prejuicios…y comparando con otros emisores lo más similares posibles. Actualmente en la €zona hay un trío que engloba a “los peores” (Grecia, Irlanda y Portugal) y otro, inmediatamente después, en el que están España, Italia y Bélgica. Los rescates han demostrado que el que un país esté avalado por toda Europa no garantiza la salvación, es mejor argumento el tamaño. La idea de que España es demasiado grande para caer y que por el impacto económico global que puede tener su posible insolvencia, somos un lugar seguro para invertir, nos está ayudando más en los intentos de encontrar financiación lo más barata posible que la idea de un posible rescate salvador. Ese mismo argumento le ha servido también durante años a Italia, un país que tiene el doble de deuda pública que España, tanto por volumen total como por porcentaje respecto al PIB y que desde hace años tiene una calificación de rating menor a la nuestra. Una posible suspensión de pagos italiana sería muchísimo más grave para la economía mundial que la nuestra. Para muestra visual, aquí podemos ver que el riesgo para la banca es casi 5 veces mayor que en el caso español:

chart-of-the-day-bank-holdings-of-piigs-sovereugn-debt-may-2011-575x431 España, Italia, Bélgica

Por el momento, la política de Silvio Berlusconi no ha tenido los resultados esperados, especialmente en lo que se refiere al mal endémico italiano, la economía sumergida, que merma notablemente su capacidad recaudatoria. Esto está provocando un mínimo crecimiento y el que 15 millones de personas en Italia -casi un cuarto de la población- corra el riesgo de caer en la pobreza o la exclusión social, según el informe anual de 2010 del Instituto Nacional de Estadística italiano (ISTAT). Sin embargo, la presión de los intereses de la deuda llevan a que el gobierno se tenga que preocupar más por adecuar las cifras a las exigencias de los inversores -lo que ha llevado a Berlusconi a plantear un nuevo ajuste presupuestario- que a impulsar políticas de crecimiento. La razón económica es sencilla: un país con más de un billón de euros de deuda pública emitida sufre mucho ante la más mínima subida del tipo de interés al que debe colocar la deuda ya que el coste se dispara. Hace unos días el Tribunal de Cuentas presentó en Roma su informe de 2011, en el que se indica que Italia deberá reducir su deuda pública a razón de unos 46.000 millones de euros por año para cumplir el Pacto de Estabilidad europeo que fija en el 60 % el límite máximo en la relación entre el endeudamiento y el PIB. Si se llegara a conseguir eso, a Italia le queda un largo periodo de bajo crecimiento.

A pesar de tener una tasa de paro 3 veces inferior a la española, la mitad de déficit y no padecer la –ya legendaria- burbuja inmobiliaria española, el tamaño de la deuda italiana le hacía ocupar un puesto en el despectivo acrónimo P.I.G.S., del que creyó haberse librado con la crisis de Irlanda que de repente ocupó la I…ahora esas siglas tienen menos sentido que nunca, más cuando parece que tendrían que incluir a Bélgica. Y es que Italia sufre con la subida de los tipos de interés de la deuda pero la posibilidad de la suspensión de pagos es –a mi juicio- remotísima. Es demasiado grande. Ese no es el caso de Bélgica, al que yo considero una víctima mucho más propicia a ser el cuarto país intervenido en la €zona que España o Italia, si bien los mercados no están de acuerdo con mi visión. CMA considera que tiene un riesgo un poco menor que Italia, sus CDS también son más bajos y el interés que paga por su deuda es más de un punto inferior al español:

chart España, Italia, Bélgica
Bélgica lleva más de un año con un  gobierno en funciones que está demostrando ser muy eficaz en las funciones rutinarias pero esa falta de acuerdo para gobernar esconde un problema político enorme: la división entre flamencos y valones que podría llevar a una división del país. Su deuda pública alcanza el 100% del PIB y si bien sus cifras económicas no son especialmente malas, la falta de unidad y consenso impide que se tomen decisiones. De este modo no hay ningún plan serio de reducción de la deuda y si hicieran falta implantar reformas sería muy difícil ejecutarlas. Además, se está aplazando la toma de decisiones clave para el futuro, como el problema del envejecimiento, que seguirá presionando al alza el gasto público en los próximos años.

¿Por qué entonces los mercados y las agencias de rating son tan complacientes con un país pequeño, sin apenas recursos naturales, demasiada deuda y descabezado políticamente? Podríamos inclinarnos por pensar que hay criterios subjetivos que colocan a Bélgica como la capital política y hasta física de Europa en contraste con los “periféricos” pero quizás la respuesta esté al comienzo de este escrito: “Todos sabemos que los mercados son irracionales”

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Las empresas no son de sus propietarios

Rotunda afirmación, pensará la mayoría. Una estupidez anarquista o comunista, otros. Y aceptaría de buen grado cualquiera de ambas críticas.

En los matices está la verdad, pienso yo. Intentaré matizar y argumentar mi afirmación para hacerla más cercana a la realidad. Pero antes de matizar me rafirmo: las empresas no son de sus accionistas y, mucho menos, de sus administradores. Al menos no sólo de ellos.

Estamos pasando por una crisis financiera, productiva y, también, de valores sociales y empresariales. Y de las crisis se sale reforzado o se sale malherido.

Valores empresariales

Antes de seguir deberíamos concretar de qué hablamos cuando tratamos el concepto de valores empresariales.

No me refiero a la vetusta concepción paternalista del empleador y los empleados del sindicato vertical de antaño. Los empresarios buscan maximizar sus beneficios, ya que han arriesgado su capital, y los trabajadores que se les remunere lo mejor posible. Y nada malo hay en ello.

Pero no seamos ilusos, con maximizar la remuneración del capital o el trabajo no se obtiene una economía competitiva. Hay muchos matices que determinan el éxito o fracaso de un país. En un entorno económico donde los intangibles aportan la mayor parte del valor añadido del producto o servicio de las empresas y negocios, los valores importan. Y mucho.

Cuando hablo de valores empresariales, por tanto, me refiero al conjunto de reglas sociales, acuerdos tácitos, vínculos, emociones, compromisos y creencias compartidas que se producen en el seno de una empresa. En definitiva, y simplificando, el respeto mutuo entre los integrantes de una organización económica privada.

Los valores no dan de comer

Con esta máxima uno podría atacar directamente mi discurso: los valores forman parte de la esfera privada de cada uno y no tienen cabida en el ámbito empresarial, se podría argumentar en mi contra.

Lo siento pero creo que los valores sí dan de comer. Las relaciones entre personas de la empresa generan beneficios o pérdidas, ya que influyen en su motivación, en su productividad, en el mensaje que transmiten al resto de la sociedad, a sus clientes, a sus proveedores y al resto de organizaciones que influyen en la empresa.

Tratar mal a un compañero de trabajo, sea uno su superior jerárquico o su inferior, genera pérdidas empresariales. Las corporaciones sin valores empresariales acordes con la sociedad que les rodea desmotivan a su gente; los empleados, mandos intermedios y directivos no se sacrifican por su empresa, hay mayor rotación, no se potencia la innovación ni la creatividad, no se aportan mejoras en los procesos y se hacen las cosas para no tener problemas.

Un cáncer que corroe el negocio por dentro y por fuera (los que abandonan la nave suelen hablar mal de nosotros y los que la tratan suelen percibir la falta de valores en el resultado) y que genera pérdidas cuantificables.

Las empresas no son sólo de sus propietarios

Si queremos una economía en que se valore al emprendedor (empresario o empleado), en que la gente aporte valor a las empresas por encima de cumplir con su horario laboral, deberemos rediseñar la empresa del futuro. La mayoría de empresas que he conocido vivían ancladas en la época industrial. El “mando y ordeno” resultante de creerse propietario único de la empresa.

Las empresas gestionadas bajo criterios industriales en una época post-industrial tienden a desaparecer. Las entidades financieras, actividad que he conocido brevemente por dentro, son un ejemplo paradigmático: muchos recursos gestionados sin apenas valores empresariales auténticos. Lo pensaba hace más de diez años cuando las cosas les iban muy bien y lo pienso ahora que muchas habrían quebrado si no fuera por la ayuda pública.

El tejido empresarial existe no sólo porque el empresario maximice su beneficio, el entorno social y político influye notablemente en éste. Y actualmente diría que lo que piensa el mundo de una empresa influye en ella, dada la capacidad de comunicación que da la Red.

El propietario ha arriesgado sus recursos (no siempre, que los hay que arriesgan los recursos ajenos), pero los empleados arriesgan su futuro laboral trabajando para él. Y los bancos arriesgan su dinero financiando el proyecto, y los gobiernos influyen en su mercado mediante sus regulaciones. Y los clientes arriegan su dinero en productos y servicios que no conoce perfectamente.

Dado que en el emprendimiento todos asumimos riesgos, es lógico que todos debamos recibir beneficios. El discurso es muy antiguo, pero seguimos igual que siempre. Y espero que con una crisis económica como la que vivimos las sociedades exijamos a las empresas unos valores empresariales que justifiquen su mantenimiento.

Los recursos dedicados a una empresa no salen sólo de sus propietarios. Las empresas son también de sus trabajadores, de sus proveedores y de sus clientes. Y del conjunto de la sociedad. Y la época del “mando y ordeno” debería dejarse atrás si queremos una economía rica y enriquecedora.

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No quebrar no es suficiente

greciausa No quebrar no es suficienteLas últimas semanas la deuda pública ha vuelto a la actualidad de forma negativa, con 2 protagonistas: por un lado Grecia y por otro los EUA. En el fondo hay una gran similitud entre los problemas de ambos: se creyeron invulnerables a gastar mucho más de lo que ingresaban y a mantener el sistema en funcionamiento confiando en que la enorme deuda generada por el descuadre iba a ser absorbida sin problemas debido al prestigio del país en el caso norteamericano, y de la €zona en el caso heleno. Pero en este segundo caso, y a pesar de todo el apoyo político y económico del resto de miembros, no ha sido suficiente. ¿Y en el caso de los EUA, es sostenible que no ajuste los desequilibrios de su economía? Mi respuesta es que no, pero de momento no van a adoptar ninguna medida extrema.

Mi teoría es que los EUA juegan con fuego porque pueden hacerlo, y ya que pueden, lo hacen. Sería relativamente sencillo para un país tan poderoso y con tan grandes recursos recortar el déficit aumentando los impuestos a sus multinacionales que son de los más bajos del mundo o establecer un IVA estatal que en la sociedad más consumista del mundo produciría, aunque fuera a un tipo mínimo, unos enormes ingresos. También podría reducir sus gastos, si de verdad estuvieran tan apurados como para que su solvencia peligrara, ¿De qué serviría mantener tropas en Afganistán, no es acaso la ruina más peligrosa que un posible ataque terrorista? Pero cuando un país dispara su deuda y aumenta su déficit y aún así consigue colocar billones de deuda en los mercados a unos tipos de interés bajísimos y si se beneficia de que su moneda, que es la divisa de referencia mundial, se deprecie porque así aumentan los beneficios de sus multinacionales y aún así de momento su inflación sigue en niveles bajos, ¿Para qué cambiar?

Si la crisis global es tan grave es porque gobiernos -locales y estatales- particulares y empresas se endeudaron demasiado y los bancos les prestaron ese dinero con demasiada alegría. Todos estamos sufriendo con ello excepto quien más se ha endeudado: los EUA. Cierto que todo esto lo consiguen porque la Reserva Federal está comprando gran parte de esa deuda que el país emite y de ese modo hace trampas en la competencia con el resto de países emisores pero, ¿Alguien se lo impide? No. Es más, algunos premios nobel como Krugman apoyan y alientan esa política que convierte a la economía en una cuestión de impunidad. Como todo el planeta se vería gravemente perjudicado por una nueva recesión en los EUA y temblamos ante la posibilidad de que aumenten los tipos de interés, tengan problemas para colocar su deuda o simplemente les rebajen el rating, todas las autoridades económicas mundiales aceptan unas reglas que no se le permitiría a otro país. Es similar a la complacencia política que se tiene con China o Qatar gracias a su enorme liquidez y que lleva a todos nuestros políticos a obviar que son dictaduras donde se violan derechos humanos.

Y poco importa que de repente las agencias calificadoras demuestren algo de honestidad y amenacen con una rebaja de rating…de hecho el día del anuncio de S&P de situar la perspectiva en negativo mejoró la rentabilidad de la deuda de los EUA que se negoció. Al final los inversores mundiales confían en la solvencia del país más poderoso de la Tierra porque saben que no es posible que ésta se dañe gravemente porque a nadie le interesa que eso ocurra. Más que una cuestión de confianza es una cuestión de supervivencia, porque si los EUA no fueran solventes el sistema financiero mundial colapsaría. Por supuesto nada es seguro al 100%, y argumentos similares se decían de Grecia: “¿Cómo va a dejar la €zona que quiebre uno de sus miembros, más siendo tan pequeño?” Pero no es lo mismo, porque al final lo de Grecia ni siquiera hundirá a la €zona, si acaso sólo a algunos miembros. No es pues comparable, es como si suspendiera pagos el pequeño estado de Conécticut. De hecho, los problemas de solvencia de estados grandes como Illinois o California no han mermado la confianza en el país.

Pero el que los EUA puedan ser invulnerables a una crisis de deuda soberana no significa que su deuda local y privada sea inmune ni que sus ciudadanos no puedan sentir una recesión económica grave. Lo mismo pasa con Europa, en España es normal sentirnos aliviados porque la quiebra del país parece que vuelve a ser una posibilidad remota pero eso no va a resolver el drama del paro. En mi opinión nos enfrentamos a una segunda fase de la crisis financiera en la que puede que la deuda soberana pierda protagonismo pero que se verá potenciada por aspectos similares a la recesión de los años ´70 del siglo pasado ya que estará marcada por la inflación y los altos precio del crudo. De hecho, aquella también empezó por la manipulación norteamericana –concretamente de Nixon- de abandonar el patrón oro para debilitar el $ y que motivó la decidida respuesta de los productores del petróleo que se vieron afectados por ello. Las grandes diferencias/incógnitas: saber si un mundo tan endeudado como el actual podrá soportar la fuerte subida de los tipos de interés que podría darse y si la globalización y el ciclo económico diferente de las economías emergentes pueden influir positiva o negativamente.

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3 años ya del inicio oficial

wal 3 años ya del inicio oficialUna o dos veces al mes, poco después de la medianoche, los sonidos de los escáneres del supermercado Walmart de algún remoto lugar de los EUA comienzan a sonar. No son las únicas, en tiendas de alimentos de todo el país, las cajas registradoras empiezan una frenética actividad minutos después de que el dinero con que el gobierno asiste a las familias más pobres es depositado en sus cuentas. Gente que ha estado racionando cosas básicas como la leche, la carne picada y el papel higiénico puede finalmente llenar sus estanterías de nuevo. Son miles de personas que llevan haciendo la compra desde las 11 de la noche pero no pasan por caja hasta pasadas las 12, que es la hora a la que el gobierno ingresa el dinero de la ayuda social en sus cuentas. No es una situación atípica, 1 de cada 7 personas vive en la pobreza y más de 41 millones de habitantes reciben cupones alimenticios, comparados con los 35 millones del año pasado. Sin contar las pensiones del servicio de bienestar social conocido como Social Security, una de cada seis personas recibe alguna forma de asistencia del gobierno en Estados Unidos, incluidos cupones alimenticios, seguro médico y seguro de desempleo.

Las tiendas ya saben que en los días previos a los pagos del gobierno, generalmente el 1 y el 15 de cada mes, la actividad disminuye y que en cuanto se deposita ese dinero, hay un frenesí de compras. Walmart, Kroger, Kmart y otras cadenas de tiendas reciben más leche y otros productos básicos al principio del mes. En los días previos a los pagos, cuando la gente ya no tiene dinero, tienden a exhibir paquetes más pequeños y baratos. Walmart está trabajando con algunos abastecedores para que le entreguen productos en envases pequeños, que puedan vender por menos de un dólar, para evitar que la gente acuda a los negocios en los que todo se vende a 99 centavos. “Eso es normal ahora”, y según Richard Hastings, especialista en hábitos del consumidor de la firma Global Hunter Securities, aludiendo a los negocios que ofrecen cantidades pequeñas de un artículo. “Es algo que va a durar años”. “No es común que a esta altura de la etapa de recuperación haya tanta gente que dependa de estos beneficios”, opina David Rosenberg, economista de la firma de inversiones Gluskin Sheff. Sin embargo, según los informes del Buró Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER), cuyos análisis son ampliamente respetados por su reconocido prestigio,, desde 1854 los EUA han experimentado 64 recesiones “oficiales” y la última, que se inició oficialmente en diciembre del 2007, acabó en Junio de 2009.

Si bien el consenso económico dice que una recesión se da por dos caídas consecutivas del PIB trimestral, el NBER no se guía sólo por ese indicador sino que toma en cuenta los datos sobre empleo, el ingreso personal real, las ventas mayoristas y la producción industrial. El comportamiento de estos indicadores llevó al NBER a “oficializar” la recesión hace ahora 3 años y a finalizarla al año y medio, si bien la comunicación de estas fechas fue bastante tiempo después. No es algo raro, desde 1871, Estados Unidos ha estado en recesión el 29,8 % del tiempo. De hecho, este siglo lo empezamos con crisis, la que finalizó, siempre según el NBER, en octubre de 2001. Afortunadamente las condiciones económicas han mejorado gradualmente durante este período de tiempo:

  • De 1871-1900 las recesiones fueron el 48,3 % del tiempo
  • De 1901-1950 las recesiones fueron el 36,8 % del tiempo
  • De 1951-2010 las recesiones fueron el 15,2 % del tiempo

Sin embargo, con 18 meses de duración, la última recesión ha sido la más larga desde los 43 meses de la Gran Depresión (agosto 1929-marzo 1933). Y, como pasó entonces, los efectos de la crisis es evidente que permanecen durante mucho más tiempo del que dictan los informes oficiales. Esto ensombrece aún más la situación en España, cuando aún no podemos decir que la recesión acabó vemos que en la primera economía del mundo ni con crecimientos del PIB se dejan de notar sus efectos. Y es que ésta no es una crisis normal, ni a nivel global ni a nivel nacional. Los gobiernos en 2009 decidieron aumentar la deuda para crear empleo y fallaron, especialmente en España y los EUA. Como claramente se ve en este gráfico de la primera potencia mundial el gasto público (azul) aumenta sin pausa mientras los ingresos primero empeoran y luego mejoran pero poco, lo que mantiene el déficit en niveles peligrosísimos

fredgraph 3 años ya del inicio oficial

Y en España la deuda pública aumenta y la privada se mantiene. A principios de 2008, la deuda vinculada al crédito al promotor, que financiaba directamente la construcción de promociones, ascendía a 320.000 millones de euros. Dos años después, y tras más de un centenar de procesos de refinanciación, la cifra sigue apenas inalterable. La principal razón: la acumulación de intereses. “Estos 320.000 millones se mantienen prácticamente igual ya que, aunque se han entregado viviendas, el resto del crédito genera unos intereses que vuelven al mismo montante”, explica Mikel Echavarren, consejero delegado de la consultora Irea.

Cuando intento ser optimista recuerdo el artículo que publiqué hace año y medio por qué esta crisis va para largo y las 3 principales razones que di para el título fueron:

  • Nadie sabe a ciencia cierta cuántos activos tóxicos hay en el sistema financiero
  • El desempleo sigue creciendo
  • La ineficacia de las autoridades

La primera sigue siendo vigente –y no puedo entender cómo es posible- a nivel mundial, la segunda parece haberse frenado pero en tasas que al menos en España son inasumibles y la tercera…bueno, eso ya lo dejo a juicio del lector. Eso sí, dejando a un lado cargos políticos recuerdo que las autoridades económicas que más nos afectan: Bernanke, Trichet, MAFO… son los mismos que no evitaron la crisis financiera, que la negaron, que la minimizaron, que alabaron una y otra vez la fortaleza del sistema bancario…y que llevan años aplaudiendo que los recursos públicos arreglen lo que según ellos estaba bien supervisado. Voy a acabar el artículo como lo acabé hace más de dos años

Sin exigir responsabilidades monetarias, políticas e incluso penales si llega el caso, considero que no se resolverá la falta de confianza en el sistema.

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