IPC julio 2011 baja cinco décimas

El IPC de julio de 2011 ha registrado una bajada de cinco décimas con respecto al mes anterior, lo cual deja la tara interanual en el 3,1%.
En esta reducción del IPC de julio con respecto a junio, destaca la reducción del precio del vestido y calzado de un -12% tras el inicio de las rebajas de verano. También resaltan, aunque en menor medida, el crecimiento de los precios del tabaco con un 2,8% intermensual tras la caída del mes pasado, y el incremento de precio de los productos relacionados con el turismo y la hostelería, que crecen un 2%.
En términos interanuales, el IPC se reduce una décima hasta el 3,1%. A esta caída contribuye el hecho de que en julio de 2010 fue cuando se aplicó el incremento del IVA. Este efecto sin embargo ha quedado parcialmente compensado por la evolución de los precios del tabaco, ocio y cultura y productos energéticos.
Como ya sucedía en los meses anteriores, la contribución principal a esta tasa interanual del IPC se debe principalmente al crecimiento del precio de los productos energéticos y de los bienes alimentarios sin elaboración (que crecieron un 10,5% interanual). En el resto de partidas, destacan los servicios que han reducido su tasa de crecimiento interanual en dos décimas, hasta alcanzar un 1,7%, sensiblemente por debajo del 2,2% de abril y muy por debajo de las tasas observadas en la serie histórica, cercanas al 4%.
Estos desarrollos mantienen la inflación subyacente en niveles moderados. En este mes la tasa se sitúa en el 1,6%, una décima menos que en junio.
Por último señalar que con este nuevo descenso de la tasa interanual del IPC, ya llevamos tres consecutivos, pasando de un 3,8% en abril al 3,1% de julio, por lo tanto se viene a confirmar el propósito de que las subidas de los meses iniciales del año eran transitorias.
Para más información:
Ministerio de Economía y Hacienda
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Y el mundo sigue girando

negro Y el mundo sigue girandoHace 3 años, los investigadores de la Universidad Rice en Houston consiguieron un material de color negro que es más negro que el más negro de los negros. Un material que absorbe el 99,9% de la luz que recibe, treinta veces más negro que la muestra de material de carbono que utiliza el organismo nacional de mediciones de aquel país para medir reflexión de los materiales.

Ayer, trás ta rebaja de la calificación de la deuda americana, todos nos esperábamos un Lunes más negro que el más negro de los Lunes. Finalmente se quedó en negro oscuro y es que pese a todo, hay motivos para creer que el mundo seguirá girando aunque EEUU haya perdido la triple A.

Aunque el impago por parte de un país respecto a la posición global de los EE.UU posiblemente cause estragos en los mercados financieros, la historia sugiere que perder una calificacion de triple A puede no supone los enormes daños para el mercado que algunos temen.

Japón, Canadá o Australia, entre otros (además de los recientes países Europeos), han experimentado el trauma de bajar de categoría desde las cimas más altas de la solvencia crediticia y en general, los costes de los préstamos se mantuvieron bastante constantes, incluso en algunos casos, finalmente disminuyeron. Las bolsas se tambalearon pero en general rebotaron, al tiempo que la respuesta de los mercados de divisa varió mucho.

Para los EE.UU., la historia sugiere que el resultado podría incluso ser positivo a largo plazo si una reducción en la calificación impulsa a los políticos a poner en order la situación fiscal del gobierno. Todo el mundo conocía la debilidad de la economía americana y era cuestión de tiempo que alguna agencia de calificación se atreviese a bajarle la nota (pese a que no sigan el mismo criterio para ambos lados del Atlántico)

Si revisamos la historia de las reducciones de calificaciones de las deudas soberanas, y su efecto sobre los mercados de bonos, desde 1990, descubriremos que que cuando bajaban las calificaciones de la deuda soberana en un grado desde la triple A, los rendimientos de los bonos apenas cambiaron. A fin de cuentas es bajar de “Matrícula de honor” a un “Sobresaliente”

Es distinto cuando los países reciben calificaciones aún inferiores, como una A o entran casi en territorio «basura». Cuando la reducción de la calificación es a grados muy bajos, el efecto es muy importante.

Cierto es que el caso americano es bastante especial ya que la deuda del Tesoro estadounidense es la inversión con mayor profusión, siendo titulares de importantes partes otras naciones como China o Japón. A diferencia de Japón, cuyos bonos están en poder principalmente de titulares nacionales. Asimismo, el dólar estadounidense es la divisa más frecuentemente utilizada para las transacciones y las cuentas de ahorro. Ambos son considerados inversiones seguras.

En 1998, Moody’s Investors Service rebajó la calificación de la deuda japonesa de su máxima valoración de Aaa a Aa1, esa rebaja no fue seguida de forma inmediata por otras compañías de calificación. Standard & Poor’s mantuvo la máxima calificación de Japón en triple A hasta febrero de 2001, momento en que la rebajó un grado hasta doble A+.

El día de 1998 en que se produjo la rebaja, el yen cayó un 0,7%, según los datos recopilados por Wells Fargo. Tres meses después, el yen subió un 1,1% desde antes de la rebaja, y seis meses más tarde, el yen estaba un 2,7% más bajo.

Entre tanto, la respuesta de las acciones y bonos japoneses el día de la rebaja fue «bastante escasa», el índice bursátil Nikkei bajó un 2% un mes después.

En el caso de Japón, la rebaja de Moody’s se produjo cuando el país salía de una recesión y el día en que la Reserva Federal estadounidense rebajaba los tipos de interés como respuesta a la crisis derivada del fondo de cobertura Long Term Capital Management. Dos semanas después de la rebaja de Moody’s, las acciones japonesas estaban más altas.

Canadá también sufrió una rebaja de múltiples etapas durante un período de varios años.

En octubre de 1992, cuando S&P redujo la calificación de la deuda extranjera de Canadá en un grado desde triple A, se produjo un efecto muy leve sobre los mercados canadienses. Pero cuando Moody’s se sumó en 1994, los rendimientos de la deuda a 10 años subieron un 0,45% durante el mes siguiente y las acciones cayeron un 6%.

Posteriormente, en abril de 1995, Moody’s rebajó la calificación de la deuda canadiense en un grado desde Aaa. Ese día, hubo poca reacción en los mercados de bonos, acciones o divisas.

Pero la calma no duró mucho ya que ña diferencia entre los bonos a 10 años estadounidenses y canadienses subió de 1,30 a 1,88 punto porcentuales durante cuatro meses.

Impulsado en parte por la rebaja de las calificaciones, Canadá promulgó estrictas reformas presupuestarias, y el mercado de bonos cambió de curso. En noviembre, los rendimientos a 10 años eran parecidos a los estadounidenses.

Se pusieron muy serios con el equilibrio de su presupuesto, la rebaja de la calificación les sirvió para acelerar las reformas.

Ha habido otros ejemplos, en los que la respuesta del mercado ha sido más dramática. Cuando Suecia sufrió una crisis bancaria y una recesión, la rebaja de su calificación triple A en 1991 presenció la pérdida de un 11,4% de la corona durante los siguientes seis meses, al contrario de lo que ocurrió en 1986 con la rebaja de Australia que trajo una subida de un 12,6% del dólar australiano.

No obstante, la calificación crediticia AAA es muy difícil de recuperar cuando se ha perdido y la prioridad es no perder nunca la calificación, algo que finalmente ha ocurrido en EEUU. Ayer mismo, S&P recordaba que los países que han perdido la máxima nota tardaron al menos 9 años en recuperarla

Por otro lado, el director general de S&P, John Chambers, indicó que, históricamente, sólo cinco emisores soberanos entre todos aquellos que perdieron la máxima nota de solvencia lograron recuperarla, para lo que necesitaron entre “9 y 18 años”.

En concreto, los cinco países que, hasta la fecha, han logrado regresar a la máxima categoría crediticia tras haber perdido la ‘triple A’ son Canadá, Suecia, Finlandia, Australia y Dinamarca.

“Cinco (países) han recuperado su ‘triple A’ y todos lo hicieron asumiendo, durante un periodo sostenido de tiempo, programas sustanciales de consolidación fiscal y no sólo estabilizando su deuda, sino reduciendo su peso en la misma”, añadió.

Como comentaban ayer en el foro de bolsa, el problema es la economía y no lo que diga una agencia de rating Mientras tanto, esperemos que la administración Obama, aunque sea por orgullo hagan todo lo posible por recuperar la triple A.

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Crítica abierta a la concesión de hipotecas

3839000325_4901d7c0df_m-175x160 Crítica abierta a la concesión de hipotecasUna de las múltiples aficiones y trabajos a los que me he dedicado ha sido la intermediación hipotecaria. Un malvado agente económico, si escuchamos a determinadas asociaciones de consumidores de banca. Un enemigo de la salud financiera de las familias, un aprovechado de las debilidades ajenas.

No voy a negar que en el sector de los brokers de hipotecas haya habido mucho mangante. Y los seguirá habiendo, si bien al menos ahora tenemos una normativa de protección al consumidor específica.

Se preguntará el lector por qué hablo de los intermediarios, si se supone que voy a criticar la concesión de préstamos hipotecarios. Los pérfidos agentes hipotecarios hemos acosado a los bancos, para que aprobaran operaciones de sobreendeudamiento a familias que no sabían ni lo que firmaban; posiblemente, en cuanto al desconocimiento del particular.

Viene siendo habitual, cuando hablamos de temas bancarios, confundir al ciudadano haciéndole mirar hacia otro lado. Sin los bancos, que concedieron las hipotecas, los intermediarios poco mal habrían podido hacer. Si un intermediario sin escrúpulos plantea al banco una reunificación de deudas que no soluciona el problema de sobreendeudamiento familiar sino que lo agrava, ¿no es la entidad financiera la que debe denegar la operación y hacer entrar en razón al cliente?

¿Acaso el banco no debería haber elegido a sus intermediarios con criterios de profesionalidad y solvencia? Evidentemente no habrían existido apenas reunificadoras de deuda tipo chiringuito financiero si los bancos no lo hubieran permitido. Y en cambio el debate público fue lo malo que eran los brokers, cuando en realidad lo que inyectan es competencia bancaria, pudiendo asesorar de forma independiente al cliente y negociando las condiciones en una posición de mayor fuerza.

Con las ejecuciones hipotecarias se ha tratado de seguir la misma estrategia, si bien me alegro de que la opinión pública se haya indignado y percibido, en cierta forma, de la propaganda oficial bancaria. La culpa es de las familias que han querido especular con las casas o vivir por encima de las posibilidades. O una que más gusta a la gente, qué los promotores y constructores, en su afán de hacerse ricos, han financiado promociones ahora fantasmas y se han cargado la economía.

El truco es genial, digo una verdad a medias para esconder la mayor: qué ha sido la banca la que ha permitido y promocionado estas actitudes suicidas de las familias y empresas del sector de la construcción. Y cuando se pone en evidencia esta realidad, muchos se tragan el sainete “la culpa es de todos“. De todos será, pero no en el mismo grado, no me cansaré de repetirlo.

Toda esta disquisición metafísica viene a colación de la intervención del Banco de España de la antaño perla del Mediterráneo, la CAM. Junto con Citi, Santander Consumer, BBVA, Banesto y algunos más, la CAM fue una de las que aprobaba hipotecas subprime a granel, al menos en mi tierra y en determinadas épocas.

Me hacía gracia la política de riesgos, aceptando sólo hipotecas al 80% de tasación (en teoría una actitud conservadora de concesión de hipotecas); era tragicómico porque al final aceptaban tasaciones con valoraciones desorbitadas, para financiar el 100% de la compra más gastos. Si sólo se quiere financiar una cantidad determinada, lo que hay que hacer es marcar el límite en función de la compra-venta, no de la tasación.

Por otra parte, no se solicitaba documentación original al cliente. ¿Imagináis vosotros dar 200.000 euros a una persona sin pedirle más que el DNI, como comprobante original? No era precisamente la mejor forma de descubrir engaños, una fotocopia negruzca de la nómina.

Y ya tenemos dos claves de la morosidad del sector particular en la CAM. No he hablado de conceder hipotecas a gente que llevaba menos de un año de vida laboral en España, a temporales, aceptar ingresos no oficiales y un largo etcétera de criterios de riesgo inexplicables.

No quiero ni imaginar los desmanes que se han producido en los préstamos promotor. Entraba un gañán (con perdón de los grandes profesionales de la construcción y la promoción), pedía un millón de euros para una nueva promoción y salía con el pan debajo del brazo. Y ahora la culpa es de los promotores especuladores. ¿Y del banco?

Los gestores de las entidades financieras que han arriesgado más dinero de sus depositantes de lo prudente, los políticos que han metido sus zarpas en los consejos de administración de las cajas, los reguladores bancarios que no han hecho bien su trabajo, ¿van a responder por ello?

Desde luego las familias que han perdido su hogar y han sido expulsados del sistema han respondido de sus errores, con todos sus bienes presentes y futuros. Ha llegado la hora de hablar claro y dejar de engañar a la opinión pública. Hay personas y dentidades que deben responder de sus errores, no sólo los ciudadanos.

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De la crisis se sale con sentido común y esfuerzo

3096028125_6764229cb7_m-175x175 De la crisis se sale con sentido común y esfuerzo

El sentido común, el menos común de los sentidos.

Sin duda esta crisis económica no la hemos iniciado ninguno de nosotros ni vamos a salir de ella individualmente. Hay agentes económicos externos que apenas podemos entender. Grupos de poder que manejan los hilos del mundo, fuera de nuestro control.

El Euribor que encarece nuestras hipotecas, el paro que nos deja en la calle y la inflación que se come nuestros ahorros; son realidades a las que apenas podemos asomarnos, sin tocar. Los Gobiernos de turno arrasan con nuestros menguados ingresos y los utilizan para abrir y cerrar zanjas o para que los banqueros puedan cobrar bonus después de una patética gestión del dinero de sus depositantes y accionistas.

Todas estas y muchas más cosas son ciertas, en mayor o menor medida. Pero también son excusas, de mal pagador como se dice en mi tierra. Es con sentido común, esfuerzo, capacidad de sacrificio, amistad, ingenio y voluntad que se sale de las crisis.

Crisis todos viviremos muchas, hasta llegar al final de todo. Perderemos seres queridos, enfermaremos, nos arruinaremos o el amor de nuestra vida nos dejara por otro más joven. La vida, en cierta manera, es una crisis constante. Tormenta tras tormenta, con momentos en que sale el Sol y la vida nos regala el olor a tierra mojada.

A mi generación, al igual que imagino que a muchas otras, nos han educado mal. Ni el hombre es bueno por naturaleza ni somos lobos para los demás hombres. La responsabilidad de lo que hacemos es nuestra, independientemente de las circunstancias en las que nos ha tocado vivir.

Cada acción propia nos hunde más en la crisis del momento, afecta a los nuestros. O nos ayuda a remontar. Todos sufrimos en mayor o menor medida las penurias económicas de la recesión, pero quejarnos no nos dará de comer.

La responsabilidad individual la hemos dejado de lado, aceptando que no podemos influir en un mundo globalizado. Acatamos como borregos lo que ocurre a nuestro alrededor, y los chacales controlan el mundo porque les dejamos. Y no al revés: no es cierto que debido a que los chacales nos controlan no podemos hacer nada.

Es porque no hacemos nada que los chacales lo hacen por nosotros.

La indignación que empieza a verse en las calles de nuestras ciudades es un buen síntoma de catarsis colectiva, pero ni es suficiente ni sirve para nada si no va acompañado de sacrificio personal. Cada uno puede cambiar su situación económica, de escalón en escalón, ciertamente. Pero sólo así se sale del sótano.

Cada uno de nosotros debemos reflexionar sobre nuestra situación:

¿Has perdido tu trabajo por qué dedicaste tu vida a un sector de baja cualificación profesional al darte pereza estudiar?

¿Ganabas mucho dinero siendo jefe de ventas y ahora no consigues ni vender aspiradoras?

¿Vas a ser sufrir uno de los múltiples ERE que se avecinan en banca y no sabes hacer otra cosa que colocar productos?

¿Pediste una hipoteca de 300.000 euros ganando 900 euros de nómina y 3.000 en B?

¿O simplemente has estudiado, te has formado, dedicas tiempo a tus amigos, a tu red de contactos, colaboras con proyectos que te ilusionan trabajando casi por nada y has tenido mala suerte?

La culpa de tu situación puede que sea del Club Bilderberg u otros lobbys de presión, pero no serán ellos los que paguen la hipoteca o te encuentren trabajo.

El sentido común, la perseverancia, el esfuerzo y la ayuda de nuestros amigos y contactos puede que sí.

Un pensador que no es precisamente de mi generación, Aristóteles, ya puso el acento en el sentido común y algunas otras virtudes humanas:

  • Entre las virtudes éticas: la fortaleza, la templanza y la justicia.
  • Y las virtudes que dependen de nuestro intelecto: la sabiduría y la prudencia.

El esfuerzo tal vez no garantice el éxito, pero sin éste lo que si se garantiza es ser un vago. Y sin trabajo no hay recompensa.

No hay ni una solución práctica en toda esta disquisición. En realidad, no soy nadie para dar respuestas. Pero las preguntas, en cierta manera, son la base de las respuestas.

Con estas palabras no pretendo adoctrinar a nadie. Con que cada uno reflexionemos sobre nuestra responsabilidad en la situación actual y lo que podemos hacer para remontar.

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El futuro de la Eurozona

Como ya conté hace más de un año yo fui un euroescéptico antes del €, luego me pasé una década asumiendo mi error y desde finales de 2009 estoy convencido que la €zona como la conocemos tiene los meses/años contados. Estoy convencido que el € sólo puede funcionar si  las cifras macro de los diferentes países se mantienen en los mismos rangos o al menos que nadie se salte los límites establecidos y para que eso pase la soberanía económica debe tener un mando único. En otras palabras, o hay una unión política o será imposible mantener la unión económica. Y ha hecho falta que llegara la crisis para que las cifras demuestren que esto que digo es una opinión basada en los hechos. Y es que cuando las cosas iban bien nos fijábamos en datos como el que refleja este gráfico sobre los tipos de interés de largo plazo de Alemania y España:

e13 El futuro de la Eurozona

¡Qué maravilla! De tener que emitir más de 5 puntos por encima de Alemania en 1995 a ser considerado por los mercados durante casi una década igual de seguros que la primera economía europea, demostrando el éxito de compartir la misma moneda y el mismo banco central. Además, el Tesoro español no abusó de esa circunstancia para sobre-endeudarse como si hicieron en Grecia por ejemplo. Pero no hizo lo mismo el sector privado español, ni las empresas ni los ciudadanos (en gran parte por el alza del precio de los pisos, nuestro afán por ser propietarios y la facilidad con la que nos concedían las hipotecas) ni por supuesto los bancos. Y como vemos el contraste en las necesidades de financiación de algunos países y el sobrante de otros en la mejor época económica de la Unión Europea nos muestra un panorama desalentador difícil de mantener en época de crisis

e2 El futuro de la Eurozona  Lo raro es que esto haya ocurrido con la complacencia de las autoridades. Y no será por desconocimiento. Ya  en 1998, Paul de Grauwe predijo lo que iba a pasar en España:

Supongamos que un país, que arbitrariamente llamaremos España, experimenta un auge que es más fuerte que en el resto de la zona del euro. Como resultado del auge, la producción y los precios crecen más rápidamente en España que en los otros países del euro. Esto también conduce a un boom inmobiliario y una inflación de los activos en general en España. Dado que el BCE analiza los datos de euros en toda la zona, no puede hacer nada para frenar las condiciones en auge en España. De hecho, por la existencia de una unión monetaria es probable que se intensifique la inflación de los activos en España. Sin obstáculos por riesgo de cambio, el capital es atraído del resto de la zona del euro. Los bancos españoles que siguen dominando el mercado español, se suman al juego y aumentan sus préstamos. Se dejan llevar por las altas tasas de rentabilidad producidas por los cada vez mayores precios de los activos españoles, y por el hecho de que en una unión monetaria, puede conseguir fondos a los mismos tipos de interés que los bancos en Alemania, Francia, etc. Después del boom llega el colapso. Colapsa el precios de los activos, creando una crisis en el sistema bancario español.

 Más cercano en el tiempo, el 21 de febrero de este año se hizo pública una carta enviada por los inspectores del Banco de España en mayo de 2006 al entonces vicepresidente económico, Pedro Solbes, un texto en el que advertían al Ejecutivo y a sus propios superiores acerca del imparable crecimiento del crédito en manos de bancos y, sobre todo, en las cajas, ajenas a la cultura del control de riesgos. Los inspectores achacaban a la fuerte expansión crediticia el alza extraordinaria en el precio de la vivienda, que amenazaba además el bienestar de un número creciente de familias, que no podrían devolver sus hipotecas si las cosas se torcían, como efectivamente ha sucedido. ¿Cómo es posible que nadie con autoridad se diera cuenta de que esto es insostenible? De hecho El presidente del Instituto Ifo cree que el BCE lleva 3 años “rescatando” a los PIGS utilizando las cuenta Obejtivo2 (Target2 en inglés) en las que unos bancos centrales financian a otros. Y es que más allá de la actual crisis de la deuda soberana hay un problema de fondo que es el funcionamiento de BCE y su evidente desequilibrio entre aportaciones y necesidades de liquidez:

e3-575x183 El futuro de la Eurozona

Paul Volcker, el prestigioso expresidente de la FED creo que resume muy bien la situación:

La gente tiene que darse cuenta de que todos los países tienen que seguir la misma línea y que Europa tiene que tomar una decisión: si quiere tener una moneda común, tiene que haber una gestión económica común. No se puede tener una moneda única y políticas completamente independientes. No solo en el ámbito fiscal; también, por ejemplo, en el ámbito laboral. No se puede tener un mercado laboral muy bien protegido y muy rígido en un país de la unión si otros países de Europa son mucho más flexibles. Hay quien quiere tener las dos cosas, aprovechar los tipos de interés bajos del euro, pero ser independiente por otro. Y no es posible.

Y el futuro no lo conocemos pero los analistas especulan con que España necesitará mínimo una década para reducir los dos dígitos de su tasa de paro cuando en la actualidad Alemania la tiene en el 5.9%, los 3 rescatados también se encaminan –caso de seguir en el €- hacia un panorama económico complicadísimo durante muchos años. Eso sin tener en cuenta que los nuevos problemas que aparezcan –envejecimiento demográfico, dependencia energética etc.- afectarán, como viene siendo habitual, más a las economías más débiles y con menores posibilidades de recurrir al gasto público. Es decir, estamos hablando de una €zona en la que parece absurdo –¿cómo es posible que durante tantos años no lo hayamos visto?- equiparar economías tan dispares en su funcionamiento y en sus cifras sin una unión política que coordine tantos desajustes. ¿Daremos el paso adelante, echaremos el paso atrás o seguiremos con la ficción de compartir una misma moneda y un mismo banco central sin un gobierno económico común unos cuantos años más?

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