El trauma infantil de Obama y la década perdida.

obama1 El trauma infantil de Obama y la década perdida.El viernes 3 de septiembre el mercado de empleo americano volvió a dar claras muestras de deterioro. Entre Junio y Julio de este año se han perdido 130 mil puestos de trabajo, a los que se le suman los 54 mil que se perdieron en Agosto. El resultado de ello es un incremento en la tasa de desempleo, que se elevó del 9,5 al 9,6%.

Pero mas allá de las estadísticas, el dato es relevante porque desnuda una “verdad incómoda” para el gobierno americano: combatir el desempleo, la promesa más importante que ha llevado a cabo el actual presidente Barak Obama, se está convirtiendo en una misión imposible para las autoridades reinantes.

Para entender un poco la frustración que produce esta promesa incumplida deberíamos remontarnos al año 2009, una fría tarde invernal del 20  de Enero en la cuál el actual presidente americano asumió la jefatura del país del norte generando una expectativa global que hoy parece encontrarse totalmente desacreditada.

En aquel momento, la crisis de las hipotecas amenazaba al mundo y la posibilidad de que la misma derive en una segunda “gran depresión” parecía ser el único tema de discusión en los medios.

En un discurso netamente “Keynesiano” y populista, Obama se comprometió a combatir el desempleo y crear “millones” de puestos de trabajo durante la primer parte de su mandato.

Sin embargo, 19 meses más tarde, lo único que ha hecho el mandatario es fomentar una serie de iniciativas dedicadas a favorecer los intereses de los ciudadanos de mayor poder adquisitivo, en línea con su sucesor, George W. Bush, como son:

  • El rescate de las entidades financieras en problemas, valorado en $1.000.000.000.000 (trillón), que efectivamente trasladó los recursos de la Tesorería de EEUU (aportado por los contribuyentes americanos) a los bancos.
  • El paquete de estímulo posterior, valorado en $787 billones,  para los gastos y cuya mayor parte terminó en las arcas empresariales  por medio de reducciones a las rentas internas y subvenciones directas.
  • El rescate de las empresas automotrices, basado en la reducción en un 50% de los salarios de los trabajadores en dichas fábricas, donde los nuevos empleados ganan ahora solo $14 la hora.
  • El proyecto de reforma financiero, que finalmente terminó siendo mas que nada una bomba de humo, ya que se eludieron los cambios profundos (y dolorosos) y dejaron abierta la puerta para otra crisis en el mercado de derivados dada la falta de control existente.
  • La legislación pro reforma del sector de la salud, cuyo propósito es reducir el costo de las contribuciones que las empresas y el gobierno de Estados Unidos hacen a la atención médica.

El maestro y el ejemplo.

Durante los últimos 30 años, EEUU se ha comportado como aquellos maestros que te enseñan y te obligan a darles el asiento a las personas mayores en el autobús, pero se quedan cómodamente sentados mientras tú lo haces. Las políticas liberales que incitan a abrir las fronteras al comercio mundial (pero, sobre todo, a sus productos) han generado varias crisis en países que necesitan de cierto proteccionismo en sus fronteras para poder competir con potencias desarrolladas e industrializadas.

Así y todo las economías en general (más allá de alguna que otra crisis luego superada) tuvieron una década de crecimiento como pocas en la historia moderna, desde el año 1990 hasta el 2000, cuando todo terminó abruptamente al explotar la burbuja del NASDAQ y entrar en lo que ya se conoce como “la década pérdida”, que dura hasta nuestro días.

A saber: El índice S&P 500, compuesto por las empresas más importantes de EEUU, se encontraba por encima de los 1.500 puntos hacía marzo del año 2000. Hoy, 10 años y algunos meses más tarde, se encuentra en los 1.100 puntos, un 26% por debajo de ese pico en términos nominales.

Esto quiere decir  que en la última década las personas  que invirtieron sus ahorros en acciones americanas en el largo plazo no solo no han podido mantener el poder adquisitivo de sus ahorros sino que además perdieron dinero al día de hoy.

Obama en su laberinto: Porque no puede hacer lo que hace el resto.

dolares El trauma infantil de Obama y la década perdida.Los números del mercado accionario americano antes citados y la pérdida de valor de mercado que ello significa para la economía de ese país no es un fenómeno que se haya vivido en todas partes del mundo: tanto China como Brasil, entre otros países, han visto crecer, en el mismo lapso, la capitalización bursátil de sus empresas en más de un 100% medido en dólares.

Lo citado habla claramente de una reorganización en cuanto a como se reparte “la torta” de riqueza global: EE.UU ha tenido que resignar parte de la misma y un grupo de los denominados “países emergentes” han incrementado su caudal.

De hecho, dejando de lado el pasado y centrándonos en el presente y el futuro inmediato, la mayoría de los analistas afirma que países como China, Brasil (o más bien, regiones como Asia y Latinoamérica) en general son los que se encuentran mejor parados para salir de este estancamiento económico replicando su ritmo de crecimiento de entre 7 y 10% al cuál están acostumbrados en los últimos años.

¿Cuál es la fórmula mágica que han aplicado los “ex alumnos” del FMI para lograr semejantes números? Con algunas modificaciones en función de sus idiosincrasia, la receta ha sido: estimulación de la demanda vía un Estado presente y creador de puestos de trabajo, emisión monetaria y asistencia social activa, junto con un tipo de cambio generalmente “controlado” y tasas de interés bancarias bajas para estimular la inversión. Este tipo de políticas expansivas (monetarias y fiscales) trae, sin duda, un aumento de la presión inflacionaria que hace que los agentes económicos se encuentren en una situación en donde consumir parecería ser la única opción posible, ya que de lo contrario se correría el riesgo de que la inflación “se coma” los ahorros.

Este “consumismo compulsivo” deriva en una economía continuamente recalentada que trae aparejado crecimiento industrial, comercial y mayor empleo, demostrando que los fantasmas inflacionarios de los años ´70-´80 (cuando a raíz del pico de los precios del petróleo el mundo vivió un proceso inflacionario muy nocivo) son un cuco del pasado con el cuál conviene ahora convivir.

La pregunta que se formula aquí es: porque entonces EE.UU. no puede hacer simplemente eso (“eso” que prometió Obama en sus discursos), es decir, devaluar su moneda, aumentar el gasto público enfocado a políticas productivas, y convertir al Estado en un tomador de empleo más agresivo? Por qué Ben Bernanke, presidente de la FED, se muestra tan reacio a emitir dinero y colocarlo en el mercado tal cuál lo que recomendaba hacer a Japón en sus épocas de académico criticador para salir del estancamiento que los orientales sufren desde hace ya casi 3 décadas?

La respuesta es muy difícil de determinar, pero yo voy a arriesgar aquí una hipótesis: EE.UU sabe que la inflación no es la misma para ellos que para el resto del mundo, ya que el dólar continua siendo la moneda de referencia mundial para transacciones comerciales e incluso refugio de valor (si hasta en el peor momento de la crisis subprime los inversores corrían a refugiarse en…bonos del tesoro americanos a 10 años!).

Una inflación mayor al 5% (en China se encuentra casi en el 10% y en Argentina, por nombrar a dos de los países que tuvieron tasas de crecimiento económico más elevados en los últimos años, 20% anual) podría generar una pérdida de confianza en el “billete verde” haciendo que los bancos centrales de los países se desprendan de los bonos americanos y que la mayor potencia mundial del último siglo pierda la línea de crédito que tanto necesita para funcionar.

De tal manera, Obama parecería estar eligiendo “el mal menor”, al no poder encontrar un punto de equilibrio en el cuál su  país pueda convivir con tasas de inflación más elevadas estimulando al mismo tiempo el mercado laboral, la demanda y el crecimiento económico.

Este miedo paralizante generado quizá por un trauma infantil producto de las narraciones que  “papá” Greenspan contara acerca de los fantasmas inflacionarios que podían hacer que el sueño americano se transformara en una pesadilla de las malas, hacen que la “esperanza demócrata” refleje una imagen que parece tener más que ver con  el conservadurismo republicano que con las  expectativas de cambio que supo generar poco tiempo atrás.

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El trauma infantil de Obama y la década perdida.

Literatura clásica (II)

El verano es una de las mejores épocas para leer, y como por aquí somos gente que cuando lee los pilares de la tierra lo que realmente nos preguntamos por el coste de la obra, os recomiendo 10 obras cuyo argumento principal es el dinero (aquí tenéis el primer artículo sobre literatura clásica)

1. El dinero

Publicada en 1891, la obra de Emile Zola trata de la especulación financiera y sus altibajos. Inspirada en el colapso de la entidad financiera l’Union Generale, su personaje protagonista, Aristide Saccard recauda dinero para establecer un banco, supuestamente para respaldar proyectos en Oriente Medio, pero fundamentalmente para enriquecerse. Saccard incrementa su patrimonio en la bolsa de París, incluso comprando periódicos para ensalzarlo, y todo va bien hasta que la burbuja estalla. Emocionante.

2. El mundo en que vivimos

Augustus Melmotte, el misterioso financiero y personaje central de la obra maestra de Anthony Trollope, es uno de los grandes personajes de la ficción del siglo XIX. Un Madoff victoriano que atrae a los londinenses adinerados a un plan de enriquecimiento rápido para construir el ferrocarril de California a México. Ninguno de sus patrocinadores pregunta cómo o cuándo verán los beneficios del ferrocarril. Esta magnífica novela de 1875 trata de mucho más que el dinero, habla de la hipocresía de la clase y el antisemitismo, aunque la codicia y la especulación financiera son el núcleo de la obra.

3. Dinero

La salvaje sátira de Martin Amis nos muestra al codicioso y depravado John Self, que despilfarra el dinero en todo lo que no debería, alcohol, drogas, pornografía, comida basura, al intentar realizar su primer largometraje. Oscura, divertida y descaradamente sucia.

4. El pozo

Esta novela de Frank Norris de 1903 sobre el comercio de materias primas en Chicago tiene como protagonista a Curtis Jadwin, quien intenta acaparar el mercado del trigo haciendo subir el precio del grano. Acaba perdiendo su fortuna, pero el amor triunfa al final.

5. Madame Bovary

Sexo ilícito y romance (la pobre Emma Bovary no recibe mucho amor) podrían constituir el núcleo de la obra maestra de Gustave Flaubert, que se publicó por primera vez como libro en 1857. Sin embargo, la deuda es la heroína del error fatal. El deseo de Emma de vivir una vida lujosa (para escapar al tedio de la vida en la provincia) la conduce inexorablemente al vacío, finalmente a… (no debemos revelar el final). Conmovedora.

6. ¿Cuánta tierra necesita un hombre?

El relato corto de León Tolstoi retrata a Pahom, un campesino que comienza la narración fanfarroneando acerca de que si poseyera mucha tierra no temería a nada, ni siquiera al mismísimo diablo. Por desgracia para él, el diablo estaba sentado detrás de su estufa y decide enseñarle una lección. El diablo se venga alentando su codicia.

7. El financiero

Desde una temprana edad, a Frank Algernon Cowperwood, el antihéroe de la novela de Theodore Dreiser de 1912, solo le interesa una cosa, ganar dinero (aunque también está bastante viciado por el poder y las mujeres). Llena de doble juego y traición, El financiero es una crítica mordaz al sueño americano.

8. Martin Chuzzlewit

Los problemas de dinero aparecen en muchas novelas de Charles Dickens, pero Martin Chuzzlewit es una de ellas debido al fraude de seguros, al estilo Ponzi, de la compañía de préstamos y seguros de vida desinteresada anglo-bengalí, que es crítico en su argumento. Varios personajes principales se ven envueltos en el fraude que estalla arruinando a muchos de ellos. Una rica fiesta.

9. El diablo de la botella

El relato corto de Robert Louis Stevenson ofrece un cuidado giro inesperado al cuento convencional de hacerse rico rápidamente. Se centra en una extraña botella que contiene un diablo que concederá a quienquiera que posea la botella cualquier cosa que desee. La trampa es que el dueño de la botella tiene que venderla por menos de lo que pagó por ella. El que se quede con la botella al morir estará condenado eternamente. A medida que la historia avanza, el precio de la botella se reduce hasta que casi llega a cero, pero siempre hay alguien dispuesto a asumir el riesgo de comprarla.

10. El Conde de Monte Cristo

La magnífica obra de mediados del siglo XIX de Alejandro Dumas que te engancha hasta el final, nos descubre la trama de Edmond Dantes para vengarse del canalla que le llevó a prisión por traición. Después de un camino largo y tortuoso aparece finalmente en París como el fabulosamente rico Conde de Monte Cristo, título que compró durante sus viajes. El Conde manipula el mercado de bonos del gobierno para destruir gran parte de la fortuna de su enemigo. La mala suerte en el mercado de valores hace el resto.

Timos piramidales, burbujas que estallan, el trigo por las nubes, especulación en bonos de los gobiernos… Ya nos avisaba la literatura hace más de 100 años.

PD: Hoy es un día duro para mi ya que se me han acabado las vacaciones, nos leemos en la zona de comentarios.

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Literatura clásica (II)

La economía de South park (II)

randy La economía de South park (II)Hace algo más de un año hablamos por aquí sobre la economía de South Park, concretamente del episodio de los gnomos de los calcetines. Hoy nos centraremos en otro de sus protagonistas, Randy Marsh el padre de Stan y uno más de los adultos desequilibrados e irresponsables del pueblo, veamos que nos cuenta la wikipedia sobre su personalidad:

Su personalidad demuestra que tiene muchísimos traumas de niño, lo que lo ha llevado al alcoholismo y a ser sumamente influenciable. Como muchos habitantes de South Park, su mente siempre tiene ideas absurdas y se mete en todo tipo de situaciones surrealistas. Aunque es un personaje secundario, es uno de los personajes secundarios con mayor actividad junto a Butters, pues sus ridículas ideas y absurdo comportamiento es bastante gracioso. Randy no es malo, en realidad es bastante amable con su familia y los demás, aunque comete demasiados errores por querer hacer las cosas bien y generalmente averguenza a Stan, por esta y muchas razones, ha terminado varias veces en la cárcel ya que su comportamiento extremo le causa muchos problemas.

Tiene un gran complejo de protagonismo, muchas veces piensa que todo gira a su alrededor y piensa que los demás necesitan o quieren ver lo que hace, cosa que nunca es cierta. Su esposa Sharon siempre trata de guiarlo, ella es más lista y Stan, su propio hijo, tiene mucha más madurez.

Las soluciones que encuentra a los problemas, como muchos adultos en South Park, por lo general son completamente absurdas.

Veamos que lecciones económicas podemos aprender de un tipo como este:

Simplemente, hazlo

“¡No hay tiempo para tu inmadurez Stanley; hazlo!”

Muchas de las causas y las cruzadas con las que se compromete Randy son tonterías. ¡Pero chico, se compromete, y rápido! Cuando se le mete algo en la cabeza (¡lo que sea!) hay que hacerlo para garantizar la seguridad, la prosperidad o el prestigio, Randy no pierde tiempo empezando. En este último pensamiento encontramos su buen hacer en la administración del dinero, que es simplemente esto: todo el conocimiento acerca de las finanzas personales en el mundo no tiene valor a menos que se actúe sobre él.

Una vez que te des cuenta de que la independencia financiera proviene de una inversión sostenida y ahorros, comienza a invertir y ahorrar. Prosperarás mucho más simplemente invirtiendo 100€ (o si es más, mejor) por mes en un aburrida cuenta corriente al 4% que continuamente intentando calcular cuáles son las “mejores” acciones y sin invertir nada todo ese tiempo. Lo que importa no es si se trata 100% de la mejor opción y la estrategia óptima, sino que lo hagas,  siempre se pueden realizar ajustes más tarde. ¿Y si no sabes que hacer?. Pregunta, que no te de verguenza hacerlo.

Administra tus riesgos

Stan: “Papá, no deseo ocultar mi cabeza en la arena.”

Randy: “Es lo mejor Stanley, ¿has comido tu panecillo de frutas?”

Stan: “Sí…”

Randy: “Bueno, asegúrate de que tu snorkel funcione y pon tu cabeza en el orificio.”

La inversión está llena de riesgos. Lo que con frecuencia determina su rentabilidad y seguridad es la forma en que administramos esos riesgos. Desafortunadamente para los aficionados de South Park, la conversación entre Stan y su padre demuestra exactamente el enfoque incorrecto para la administración de riesgos. Esconder la cabeza en la arena es tan inefectivo e incorrecto en respuesta a los riesgos de inversión que para hacer frente a terroristas. El enfoque correcto es enfrentar los riesgos, comprender sus implicaciones para su propio presupuesto y aislarse lo mejor posible.

Por ejemplo: el fraude de Enron demostró los riesgos de invertir en tan sólo una o dos cosas. En efecto, los antiguos empleados de Enron “metieron sus cabezas en la arena” colocando todos sus huevos en una canasta y esperando que sucediera lo mejor. No tenían protección contra el riesgo de que toda la compañía fracasara, lo que finalmente ocurrió. Un enfoque mucho mejor es diversificar sus inversiones en una amplia franja de fondos de índices, fondos mutuos, divisas extranjeras y otros vehículos. De esta forma, los contratiempos o desaceleraciones en un área no minarán su cartera completa.

Comparación de precios

Stan: “¿Por qué Wal-Mart puede vender todo a precios más económicos?”

Randy: “Bien hijo, es economía simple…No lo comprendo en absoluto.”

Las personas no siempre deben comprender las razones subyacentes (compras por volumen, economías de escala, eficiencia en la distribución) de por qué ciertas tiendas siempre tienen precios más bajos. Afortunadamente, no es necesario comprender nada de esto para alcanzar grandes ahorros. Todo lo que necesita es hacer comparaciones antes de realizar sus compras. No debe consumir mucho tiempo ni ser difícil; en muchos casos, con una simple búsqueda en Google de algunas tiendas para verificar sus precios te permitirá alcanzar importantes ahorros la próxima vez que compre sus muebles, electrodomésticos o alguna otra compra de importancia. No comprender la economía simple no impidió a Randy ahorrar en Wal-Mart, y no debería impedirte realizar comparaciones antes de comprar.

Desarrollar prioridades financieras

“Estuve comprando en Wal-Mart toda la noche. Estuve parado en la fila… ¡tenían autoadhesivos con brillos! ¡Quince valían tan solo noventa y nueve centavos y no me pude resistir! ¿Deseas uno?”

El vértigo de Randy en Wal-Mart ejemplifica una característica que muchos de nosotros presentamos: gastos despreocupados e impulsivos. No se preocupe, no digo que nunca hagas compras espontáneas (la vida sería tremendamente aburrida si tan sólo ahorráramos y pagáramos las cuentas). La clave es establecer prioridades que se deben satisfacer en primer lugar. Con frecuencia es la falta de tales prioridades – en lugar de los gastos mismos – la que acarrea problemas a las personas.

Finalmente, tus prioridades determinarán y dependerán de sus metas financieras. La mayoría de las personas harían bien en colocar las cuentas de su jubiliación, las inversiones y los ahorros generales en su lista, y decidir cuánto dinero pueden contribuir en cada uno de estos elementos cada semana o cada mes. La mayoría de los expertos sugiere que se deben considerar 3-6 meses de gastos cotidianos en todo momento. Toda compra importante planificada (como un coche nuevo o una casa) se puede planificar y ahorrar de mes a mes. Sin importar las prioridades que seleccione, lo importante es satisfacerlas antes de dejar que su monedero se enloquezca con los gastos impulsivos.

Aprendizaje

“¡¿Tiene algún concepto acerca del dinero?!”

Una crítica común de nuestras escuelas y universidades es la falta de una educación en finanzas personales ofrecida a los jóvenes estudiantes. Esto se atribuye a la falta de sabiduría financiera entre los adultos, tanto jóvenes como de mayor edad. Pero esto no lo libera -  simplemente porque los conceptos básicos de la administración del dinero no le fueron enseñados en su clase, ello no significa que no pueda aprenderlos por sí mismo.

Utilizar el buen criterio

“No son ‘policías del espacio’, no hay ‘prisiones del espacio, y el ‘dinero espacial solamente vale lo que usted como planeta decidió que valga.”

Randy nuevamente demuestra el opuesto del buen criterio en el episodio denominado “Pinewood Derby “. Cuando lo visitaron los extraterrestres, Randy y los demás ciudadanos de South Park fueron engañados y pensaron que una cantidad masiva de “dinero espacial” almacenado a bordo de la nave extraterrestre era dinero real y valioso. Su inocencia le terminó costando a la Tierra la membresía en la ‘Federación de Planetas’ y marginándolos del universo entero. Mientras que sus elecciones probablemente no determinen el futuro interestelar de la Tierra, aún puede alcanzar un gran éxito si no presta atención a los maestros del engaño o fraude. Innumerables personas  han vertido cantidades de millones de dólares en estafas piramidales o programas dudosos de comercialización de niveles múltiples. Estos típicamente prometían grandes recompensas por convencer a otras personas que se inscribieran. Y siempre fracasan. En general, todo aquello que prometa mucho dinero en poco tiempo con poco trabajo es un engaño.

Sea honesto acerca de impuestos e ingresos

“Stan debes aprender a mentir adecuadamente algún día, podría ser hoy.”

Algo pasa en este país cuando más de la mitad de los españoles justifica el fraude fiscal. No podemos mirar constantemente a otro lado y echar las culpas a los malvados empresarios, a los sindicatos comprados, políticos incompetentes y avariciosos banqueros quizás parte de la culpa la tenga aquél que se refleja en tu espejo….

La enseñanza

El centro del enfoque de Randy Marsh con respecto a las finanzas personales es ser activo. También podrían concluirse a partir de este artículo que es mejor administrar los riesgos y aprender en lugar de meter la cabeza en la arena. Busque el precio más bajo en lugar de comprar en la primera tienda que visita. Deje que las prioridades seleccionadas concientemente, en lugar de caprichos, manejen sus gastos. No caiga en engaños exagerados. Sea honesto en sus negocios.

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