Información, seguridad, estímulo y crecimiento

electico Información, seguridad, estímulo y crecimientoImaginemos que al gobierno le da por ofrecer garantías de préstamos para todas las empresas que apuesten por el coche eléctrico, desde fabricantes de automóviles hasta talleres y parkings. Cualquier compañía, incluyendo las nuevas, podrían beneficiarse. El gobierno llevaría a cabo algunas auditorías aleatorias, sólo para determinar si la empresa en cuestión podría invertir el capital que obtuviese en proyectos reales  vinculados con coche eléctrio en vez de dedicarlo a otras cosas como sería bastante común en nuestro país.

¿No constituiría dicho programa un estímulo a la economía? Si el sector es medianamente atractivo, muchos emprendedores se lanzarían a la piscina y crearían en poco tiempo empresas con muy poco patrimonio neto y muchas deudas baratas garantizadas.  Dicho programa podría ser una forma bastante directa de estímulo fiscal. Aunque los políticos y los financieros se diviertan fingiendo otra cosa, el pasivo sigue siendo pasivo, y ofrecer garantías de préstamos a todos los que iniciaran proyectos arriesgados es, de algún modo, sólo una forma más de financiar un gasto del gobierno equivalente a las pérdidas esperadas del programa.

Pero, hay que tener en cuenta, que si, por suerte, a las nuevas empresas estimuladas de forma artificial les fuera sorprendentemente bien y se pagaran muy pocas garantías, eso no eliminaría el efecto estímulo del programa (aunque el gobierno no haya soltado un euro). Si el porgrama está bien pensado, el estímulo acaba saliendo gratis y crearía riqueza al país. No es la transferencia real del dinero del gobierno lo que sirve como estímulo. El estímulo viene única y precisamente de la seguridad que  proporciona el programa sobre la devolución del capital invertido con intereses a los inversores.

Por tanto, supongamos que el gobierno no hace nada, pero «el mercado» tiene la certeza (de forma correcta o no) de que, por ejemplo, el coche eléctrico es algo seguro, es el futuro. En la medida en la que el coste del capital de esas empresas sea suficiente, la misma dinámica tendrá lugar. Ya hemos visto como ocurría en dos ocasiones. Cuando el capital de las empresas de Internet se volvió muy barato, los emprendedores entendieron (y lo comentaron de forma bastante abierta) que era una oferta muy interesante. Dijeron ¿por qué no entrar?. Se creó una burbuja. sí, y en términos generales todos (salvo los que llegaron al final) acabaron ganando y se creó una nueva industria.

El derrumbe, tanto en aquella burbuja como en las más recientes, tiene lugar cuando el mercado no está seguro de nada, cuando los participantes en el mercado perciben un riesgo, cuando es mucho más fácil, seguro y rentable invertir en letras del tesoro que en cualquier negocio.

La información es estímulo. En la medida en la que los mercados estén más informados, el dinero se creará y prestará dentro de la economía de forma tan segura como si el gobierno lo imprimiera y lo gastara. El estímulo mal elegido y las burbujas especulativas son gemelos encubiertos, lo único que cambia son las identidades de las personas que toman malas decisiones. En cambio, las buenas elecciones económicas del gobierno pueden dar lugar a resultados tan saludables como un mercado sano.

Si tuviesemos que definir el momento actual creo que no lo podríamos poner ni en un momento “bien informado” (crecimiento saludable) ni en uno “mal informado” (creación de burbujas) lo pondríamos en uno en el cual nadie se fía de la información que recibe, ni de los mercados porque están manipulados, ni de las autoridades públicas porque mienten, con lo que las expectativas de crecimiento son nulas ya que ningún inversor (o prestamista) arriesgará a meter dinero en el sistema.

No estamos sólo en una crisis económica, estamos en una crisis de información y es ésta última la que genera la confianza y los estímulos para iniciar la recuperación. Mientras no veamos que las administraciones públicas toman decisiones inteligentes más allá de poner parches, tanto los consumidores como los inversores estamos en nuestro derecho de dejar el dinero debajo del colchón.

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Petróleo y los especuladores

riqueza Petróleo y los especuladoresTodo lo que se pueda comprar o vender tiene lo que el economista del siglo XVIII, Adam Smith, denominaba un precio natural. Este precio es la suma total de los valores de todo lo que en conjunto sirva para crear el producto o servicio. Las materias primas, la mano de obra, la distribución — todo ello se suma al precio natural de un producto. Cualquier importe que el vendedor de un bien o servicio pueda obtener por encima de su precio natural es beneficio.

Lo que hacen los especuladores es apostar sobre cuál será el precio que alcance una materia prima en una fecha futura a través de instrumentos llamados derivados. A diferencia de una inversión en una materia prima real (como un barril de petróleo), el valor de un derivado se basa en el valor de una materia prima (por ejemplo, una apuesta sobre si un barril de petróleo aumentará o disminuirá de valor). Los especuladores no intervienen en la venta de la materia prima sobre la que están apostando. No son ni el comprador ni el vendedor.

Al apostar sobre el precio por medio únicamente de un único contrato de futuros, un especulador no influye sobre el mercado. Se trata simplemente de una apuesta. Pero un especulador con el capital para comprar un número considerable de derivados futuros a un precio pueden llegar a dominar el mercado real. Un especulador que compra enormes cantidades de futuros a un precio superior al precio real del mercado puede dar lugar a que los productores de petróleo inunden el mercado con su materia prima con la esperanza de que podrán venderla más tarde al precio futuro. Esto hace que los precios suban en la realidad — tanto los precios futuros como presentes — debido a la disminución de la cantidad de petróleo disponible en el mercado.

Las entidades de inversión que pueden influir en los mercados de futuros de petróleo pueden llegar a hacer mucho, las empresas petrolíferas que se dedican tanto a la producción del bien como a subir su precio a través de derivados futuros pueden llegar a hacer más aún. Por ejemplo, el productor de energía Suizo Vitol, llegó a tener el 11 por ciento de los contratos sobre futuros de petróleo en la Bolsa de Nueva York.

Se estima que el 70% de los contratos del mercado de futuros del petróleo son de naturaleza especulativa, es decir, petróleo de papel que no se llega nunca a comprar de verdad, como consecuencia se estima que un barril de petróleo de 100$, en realidad, debería costar 40$, aunque nunca podremos saber exactamente esta cantidad.

En los Estados Unidos, los futuros de petróleo adoptan tres formas principales: contratos sobre petróleo crudo, gasolina y fuelóleo. Estas tres materias primas son esenciales para que el país pueda funcionar y prosperar y para evitar la especulación sobre ellas se creó la Comisión de Comercio en Futuros sobre Mercancías de los Estados Unidos que tiene una interesante historia.

La CFTC fue establecida por el Congreso en 1974 para evitar que especulación inflase de forma artificial el precio de las materias primas. A lo largo del tiempo, fue perdiendo lentamente sus poderes. El alcance de su poder para regular se limita a la comercialización dentro del marco formal de la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX, en sus siglas en inglés). Los agentes de esta bolsa deber proporcionar informes diarios sobre los intercambios para que la comisión pueda controlar la especulación. Sin embargo, los especuladores encontraron una vía para escapar del poder regulador de la CFTC, gracias a la ayuda del gigante petrolero Enron.

El año 2000 el petróleo andaba por debajo de los 30$ el barril, pero se establecieron mecanismos que subirían los precios y aumentarían enormemente los beneficios de las compañías petroleras. Ese año, el Congreso (bajo presión de Enron y otras compañías petroleras) despojó de poderes reguladores a la CFTC sobre los futuros de petróleo comerciados sin fuera de los cauces formales. Enron había creado un programa informático especializado que permitía comerciar con los futuros fuera de los cauces formales – intercambios fuera de los mercados bursátiles formales. El programa y lo que se conoció como la laguna jurídica de Enron para la comercialización fuera de los cauces formales permitió que se realizaran intercambios de futuros sin control del gobierno.

Asimismo en 2000, un consorcio de empresas petroleras e instituciones financieras creó la Bolsa Intercontinental (ICE, en sus siglas en inglés) en Londres para comercializar futuros de petróleo europeos a pesar de que el grupo tenía su sede central en Atlanta. Como la bolsa estaba en Europa, el alcance de la CFTC no podía llegar a ella.

La CFTC perdió mayor poder regulador a principios de 2006 cuando permitió que la Bolsa Intercontinental instalase terminales en los Estados Unidos. Hasta ese momento, solo los especuladores fuera de los cauces formales podrían comerciar fuera del control de la CFTC. Pero una vez que la comisión permitió que los futuros estadounidenses se negociaran en la ICE, y no únicamente en la NYMEX, la CFTC perdió su capacidad para regular incluso las bolsas formales. Una vez que se comercializaban en la ICE, un derivado de futuros americano salía de la jurisdicción de la CFTC. La convergencia de la laguna jurídica de Enron y el establecimiento de la ICE significaron que la CFTC ya no podría fiscalizar con precisión a los especuladores que pretendieran subir los precios energéticos a través de la especulación de los futuros.

Aún se sigue debatiendo si fueron los especuladores los que subieron los precios del petróleo y el gas entonces y son quienes lo hacen ahora. Un informe de julio de 2008 de la Agencia Internacional de Energía concluyó que la especulación tenía poco que ver con las subidas del precio. Sin embardo, hace dos años, el precio del petróleo subió en un año de 67 a 147 dólares para después hundirse hasta 45 dólares por barril. Mientras los aumentos de precio fueron del 100%, los incrementos en la demanda fueron sólo del 5%. No quiero ser malpensado…

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La estanflación, los baby boomers y el precio del Oro.

creci La estanflación, los baby boomers y el precio del Oro.Mientras que en todo el mundo se sigue hablando de la crisis,  la economía global creció a una tasa anualizada del 5,25% en el primer semestre de 2010; y se piensa que si bien en el período en curso el alza será menor, el fuerte crecimiento tenderá a mantenerse, al menos por ahora.

La mayor parte deriva del aumento del PBI de los países Emergentes, que vienen creciendo a tasas del 9,5% anual desde el año 2003, veamos los datos y las previsiones globales:

previsiones-macroeconómicas-PIB-2010_2011-575x390 La estanflación, los baby boomers y el precio del Oro.

Los fríos números no hacen más que mostrar un cambio importante en el paradigma global que tiende a acelerarse en la última década: fuerte crecimiento en los países emergentes y estancamiento en los G7.

Este estancamiento es aún más preocupante al observar el precio de las materias primas (en niveles máximos históricos) y del Oro, cuya incremento suele anticipar presiones inflacionarias y que, después de subir  30% en 2009, ya lleva casi 18% de suba faltando poco más de 3 meses para que termine el 2010.

¿Es posible entonces pensar en un escenario de estancamiento con inflación para las potencias globales en los próximos años?

Para poder contestar esta pregunta necesitaríamos primero definir lo que se conoce en Economía como Estanflación y realizar luego una visión histórica de las ocasiones en las cuales este fenómeno se dio en la historia reciente.

Estanflación: Definición e historia.

estanfla La estanflación, los baby boomers y el precio del Oro.Estanflación: “La estanflación indica el momento o coyuntura económica, en que, en una situación inflacionaria se produce un estancamiento de la economía y el ritmo de la inflación no cede. Definiendo el término, podemos decir que estanflación es la situación económica que indica la simultaneidad del alza de precios, el aumento del desempleo y el estancamiento económico”.

Fuente: www.investopedia.com

Cuando el PIB decrece durante dos trimestres consecutivos, se dice técnicamente que existe una recesión. Cuando esta recesión es acompañada por una fuerte subida de precios en forma sostenida, se llega a uno de los peores escenarios económicos posibles, la estanflación, en donde las políticas monetarias y fiscales que suelen utilizarse para reactivar la economía y contener la inflación no hacen más que empeorar la situación, que se torna difícil de manejar y corregir.

Entre 1973 y 1975, el precio del barril del petróleo aumentó un 77,3%, hecho que repercutió en la economía global vía reducción de la producción y aumento de los precios.

1974 y 1975 fueron años de crecimiento nulo o negativo para el PIB americano y el resto del planeta en mayor o menor medida. Mientras el PIB se estancaba, la inflación aumentaba año tras año, influenciada por el precio del “oro negro”.

Los analistas financieros y economistas académicos se encontraban en estado de “shock”, y la aparición de la estanflación fue el detonante de una gran cantidad de investigaciones sobre los efectos de las perturbaciones de la oferta durante el resto de la década.

A finales de los ´70 se produjo una segunda crisis del petróleo, pero ahora los economistas estaban mejor equipados para comprenderla, al “apalancarse” en la experiencia anterior, y el gasto social y militar de John F. Kennedy y Lyndon B. Jhonson desencadenaron un período de altos niveles de demanda, que junto con el aumento de los precios del petróleo aumentaron las presiones inflacionarias.

Ya a fines de los ´80, los países Europeos tomaron la decisión de reducir la inflación por medio de la contracción monetaria. Inglaterra, bajo el mandato de Margaret Thatcher, fue el país que primero actuó, seguido unos años mas tarde por casi todos los demás. El resultado fue el mismo que el de EE.UU, el país de origen del “virus”: un brusco aumento del desempleo.

Los baby boomers y las estrategias de inversión para un escenario de estanflación.

Sin querer ser alarmistas, debemos tener en cuenta además de todo lo planteado un dato fundamental: los baby boomers (término usado para describir a una persona que nació durante la explosión de natalidad que siguió el período posterior a la Segunda Guerra Mundial entre los años 1946 y principios del decenio de 1960) comenzarán a retirarse masivamente en los próximos 10 años, pudiendo generar una importante crisis fiscal y frenando el crecimiento de la fuerza laboral americana.

Frente a este panorama, me parece útil terminar este artículo analizando que es lo que tendría que hacer un inversor que busca mantener el poder adquisitivo de sus ahorros en el largo plazo.

En los contextos de estanflación del pasado, los sectores mas castigados fueron los industriales, dado que el petróleo es uno de los suministros mas utilizados por los mismos, no solo para los transportes si no para la mayoría de las fábricas que utilizan el oil como energía en la producción. Las empresas de servicios, en cambio, se las arreglan mejor en un escenario de este tipo, sufriendo solo uno de los dos males, el recesivo, pero enfrentado de mejor manera los riesgos inflacionarios.

Dicho esto, el porcentaje de acciones en nuestra cartera debería estar compuesto en su mayoría por empresas de servicios. Los bancos y las empresas de servicios financieros son, por excelencia, los que más experiencia tienen en el tema y sus acciones pueden convertirse en una buena alternativa. Y, desde ya, el Oro y la inversión en empresas productoras y exportadoras de materias primas se presentan como algo a tener muy en cuenta.

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John Law

jlaw John LawLa figura de este escocés nacido a finales del siglo XVII tiene algo de personaje literario de novela de aventuras: hijo de un banquero o un joyero (según las fuentes), jugador empedernido, de gran atractivo físico, mató en un duelo de honor al marido de su amante (que se dice años atrás lo había sido del rey Guillermo III de Inglaterra) y eso le llevó a huir a Amsterdam, la entonces capital de la innovación económica. Hacía ya 100 años que en esa ciudad existían las sociedades accionariales de responsabilidad limitada (lo que hoy conocemos como acciones de bolsa), inventadas para poder financiar los mercaderes de forma conjunta la construcción y equipamiento de barcos que hicieran los largos y peligrosos viajes a las Indias, ya que los onerosos rendimientos requerían una amplia inversión. Con lo que aprendió allí elaboró unas ideas propias (¿por qué limitar el número de acciones a la venta, porque no crear un banco público que emitiera el dinero que hiciera falta?…) que supo llevar a cabo en Francia, país en el que llegó a ser el más querido y el más odiado en pocos años y que le hizo rico y también acabó convirtiéndolo en un fugitivo que murió en Venecia, según algunos en la casi indigencia, según otros invirtiendo su amplio capital en obras de arte, siempre sin dejar de jugar a las cartas como en su juventud.

En su tumba en Venecia dice:

En honor y memoria de John Law de Edinburgo, el más distinguido tesorero de los reyes de Francia.

law-575x282 John Law

¿Qué hizo a este personaje tan controvertido y por qué ocupa hoy un lugar en un blog de economía?

Puede haber varios motivos, por ejemplo en su libro El dinero y el comercio: una propuesta para proveer de dinero a la nación anticipaba una de las ideas más discutidas de toda la historia del pensamiento económico: la conveniencia de incrementar la circulación monetaria para estimular la actividad económica, también fue el responsable de la primera gran burbuja bursátil de la historia (y eso que en Holanda seguro debió conocer la de los tulipanes de 1630) si bien en el mundo económico fue más famoso por ser considerado el inventor del billete bancario. Y es que lo normal en su época era pagar con monedas de oro o plata, joyas o títulos de propiedad lo que ralentizaba el intercambio comercial. Por ejemplo, en Francia la Corona y sus súbditos estaban tan endeudados y faltos de metales preciosos que ni se acuñaba ni se movía capital lo que provocaba la deflación y la anemia que tenían al país entero paralizado. Seguro ese fue uno de los argumentos que utilizó para convencer al regente del trono de Francia Felipe de Orlenas – acuciado por la necesidad de aligerar el peso de la deuda pública que había dejado Luis XIV al morir-, que le concedió una autorización para poner en marcha un banco privado emisor de billetes convertibles al portador (el Banco General) en 1716.

En 1717 creó una compañía privilegiada de comercio ligada al banco (la Compañía de Occidente o del Mississippi, luego llamada Compañía de Indias), que explotaba negocios como el comercio con la Luisiana, la recaudación de los impuestos reales o la acuñación de moneda. Consiguió tantos favores porque redujo la deuda pública por la vía de pagar a los acreedores de la Monarquía entregándoles acciones de la Compañía y del Banco por lo que en 1718 el Banco General fue nacionalizado y se transformó en banco de la Corona. Law fue elevado al rango de ministro de Finanzas del rey de Francia. De este modo ligó la política monetaria del país a la buena salud de las acciones de una gran empresa. Como  director general de las finanzas controló los impuestos de toda Francia, así como la deuda pública, la emisión de dinero y la Compañía de las Indias (que a su vez controlaba el monopolio de la importación de tabaco, monopolio del comercio con África, Asia y Luisiana, que era la cuarta parte de los EUA entonces). Confiado en el éxito de un sistema en el que lo controlaba aparentemente todo (acuñó la frase “La economía soy yo”), Law aumentó la emisión de billetes muy por encima de lo que le permitían los recursos de su Banco. Hasta entonces, se entendía por dinero a las monedas de oro y plata, la novedad de Law fue hacer circular billetes cuyo valor residía en su convertibilidad en metálico; en teoría, cualquier tenedor de esos billetes podía ir al banco y convertir en oro o plata la suma expresada en ellos (de algún modo fue el inventor del patrón oro), por eso emitir demasiados sin respaldo era, de hecho, una estafa.

Una activa propaganda y unos rumores fantasiosos sobre la riqueza de Luisiana consiguieron que la cotización de las acciones de la Compañía subiera extraordinariamente, en medio de una fiebre especulativa generalizada: cuanto más subían más interés había en comprarlas. Cuando las acciones de la Compañía se vendían a diez veces su valor de emisión, Law hizo emitir tres nuevas series (ampliaciones de capital). En noviembre de 1719 las acciones cotizaban a 36 veces el valor de emisión (habían pasado de 500 a 18 mil). Por ese entonces, la gente de toda Francia iba a París a comprar acciones en tal número que los asientos de carruajes públicos estaban vendidos con días de anticipación. Los problemas empezaron curiosamente por la generosidad del dividendo, cuando a fines de 1719 se abonó un 40% muchos accionistas lo cobraron en oro en lugar de en billetes o acciones. Para que esto no pasara, a principios de 1720, Felipe de Orleans prohibió tener joyas y más de 500 libras en metálico dentro de casa. Si el Gobierno prohibía el oro y las joyas, el mensaje que lanzaba era que precisamente el oro y las joyas era lo que valía. Si a eso le sumamos que todo se basaba en la supuesta “generosidad” de las las tierras de Lousiana, bastó la vuelta de varios emigrantes contando que aquello era una tierra de pantanos y ciénagas para que se iniciara una aguda crisis de confianza.

Para evitar que el castillo de naipes se derrumbara, John Law entonces decidió fusionar la Compañía y el banco. Los accionistas tuvieron derecho a cambiar sus participaciones por billetes, al precio todavía notable de 9 mil. Pero para reembolsar las acciones, tuvo que emitir (sin respaldo alguno) una cantidad tal de billetes que duplicó bruscamente la oferta monetaria. La consecuencia fue que la inflación llegó a un 23 % mensual en enero de 1720 y la cotización de las acciones se hundiera, a la vez que reclamaban al banco la conversión de sus billetes en oro y plata. El papel moneda y las acciones, que sólo unos días antes todos querían tener, eran abiertamente repudiados. Para calmar los ánimos, el regente Felipe anunció que se habían encontrado minas de oro en América, e hizo desfilar por París a 6.000 vagabundos vestidos como mineros. Con esa estratagema ganó tiempo y pudo colocar algunas acciones de la Compañía de las Indias y siguió imprimiendo billetes cargando las culpas sobre John Law pero evidentemente era el Estado el que debía responder de la estafa.

Fue la primera gran burbuja bursátil (salieron a cotizar a 500, llegaron a 18 mil y acabaron valiendo 200) y vino acompañada por una fuerte crisis financiera. Pero lo peor, más allá del desastre de la compañía, fue el coste social. Los inversores se dirigieron al Banco Real a reclamar el reintegro de las acciones sin éxito pero peor era la situación de los asalariados. ya que se les pagaba en papel, esos billetes que no tenían respaldo ya que habían sido emitidos por un banco insolvente. Muchos iban a hacer cola desde el amanecer ante las puertas del banco para cambiarlos –sin éxito- por oro. El 17 de julio de 1720 hubo un tumulto, y 15 personas murieron. Law tuvo que huir del país. Francia volvió a la quiebra en la que le había dejado Luis XIV acrecentada por la ruina de muchos ahorradores privados Hay autores que defienden a John Law como Claude Cueni:

El problema saltó ante la imposibilidad de frenar a toda la nobleza. Obligaron a emitir tanto papel para financiar sus extravagancias, que arruinaron todo el sistema.

Aunque no le exculpa, algo de eso también hubo, de hecho el dinero corría de tal manera que en plena euforia el regente compró el mayor diamante del mundo, una gema de 140 kilates, obnubilado con la cantidad de beneficios que daban las acciones. El diamante, denominado Le Régent, está expuesto en el museo del Louvre como testigo mudo de aquella época de despilfarro.

John Law sobrevivió nueve años al desastre, cuando llegó la noticia a Francia, un periódico le dedicó estas palabras:

Murió un escocés célebre, un calculador sin igual, que con las reglas del álgebra ha puesto a Francia en el hospital.

Su sistema, frustrado por la ambición excesiva de ganancias especulativas, sembró entre la opinión pública francesa una desconfianza duradera hacia instituciones como el papel moneda, los bancos centrales y toda experiencia financiera, lo cual contribuyó a retrasar la modernización del sistema bancario hasta el siglo XIX y se dice que ese retraso y la pobreza que originó fue un germen para la Revolución Francesa. Pero mi reflexión personal va un poco más allá, ¿Es tan diferente la política actual de la FED a la de John Law? ¿No se está acaso emitiendo demasiado papel sin respaldo? ¿No reconoció Greenspan la importancia de una bolsa alcista para el buen desempeño de la economía? ¿No está ligada la solvencia de las naciones a las de sus más grandes bancos y de ahí la expresión “demasiados grandes para caer”? ¿No están reaccionando los inversores como entonces acumulando materias primas ante la desconfianza en el dinero de papel?

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Wall Street

ws2 Wall StreetEl Jueves pasado, la gente de Unience me invitó a ver la peli de Wall Street 2, la secuela del clásico de Oliver Stone de 1987.  La película ha de tomarse como un mero entretenimiento que toma como base la crisis financiera, no esperemos un tratado sobre el capitalismo, porque no lo es. Veamos que nos cuenta la crítica de El País.

Paradigma del tiburón de cuello blanco de unos años ochenta regidos por la ley de la codicia desaforada y del subidón especulador, el Gekko que aquí reingresa en la vida civil se reformula como gurú financiero sobre el paisaje de un preapocalipsis económico propiciado por formas más sofisticadas y amorales de sí mismo. Cuando Stone comenta, con la imagen de unos niños jugando en Central Park con pompas de jabón, la secuencia en que Frank Langella le expone a su discípulo (Shia LaBeouf) la teoría de las burbujas financieras, incluso el espectador más cándido intuye que la película no va a esforzarse demasiado para ser tomada en serio. No es, pues, una lúcida disección de la crisis, sino la respuesta crepuscular -pero de final incomprensiblemente optimista, y ultrakitsch- al modelo de western con agentes de Bolsa que podría haber fundado el primer Wall street.

Sin duda, lo mejor de esta película es que te obliga a ver de nuevo la primera parte, los años en el que los brokers Newyorkinos eran los gurús a emular por los jóvenes de medio mundo, en el que los inversores mandaban a los ordenadores y no al revés, cuando los móviles tenían el tamaño de un ladrillo y cuando se fumaba en los hospitales. Muchas cosas han cambiado desde entonces, aunque muchas también siguen igual…

Me pareció muy interesante ver como el protagonista de la película daba una gran importancia a una ilustración sobre la Tulipomania (la burbuja de los tulipanes), me recuerda de alguna manera a lo que hacen algunos cuando quieren adelgazar y se ponen un foto, con algunos kilos de más, en la nevera. Es imprescindible, tanto para los especuladores profesionales como para los inversores particulares, tener en mente siempre los errores cometidos tanto por nosotros como por los demás en cualquier momento histórico.  Por otro lado, hay que ser realista sobre la causa de la crisis y es algo que Gekko lo deja claro, la culpa de la crisis a la codicia de la sociedad entera. Mientras escribo este artículo, estoy escuchando en la radio el programa de Carlos Herrera en Onda Cero y entrevistan a un minero, una profesión que parece estar en las antípodas de la banca, el entrevistado habla acerca de lo golosa que es la mina, lo bien que pagan las horas extra por lo que uno intenta trabajar, arriesgando incluso su propia salud. No hace falta irse a Wall Street para encontrar la codicia, la tenemos en todos lados y la codicia en si no es mala, es la que nos permite alcanzar muchas de las metas que nos ponemos, pero la codicia puede convertirse en algo dañino, tanto para la sociedad como para uno mismo. Esta es la base de ambas películas y como esta codicia te puede llevar tanto a lo más alto como al mismo infierno en cuestión de horas.

Una vez vista la moraleja, pasemos a 5 lecciones más que podemos sacar de las 2 pelis de Wall Street

1. El dinero nunca duerme

Cita: «El dinero nunca duerme amigo. Acabo de ganar 800.000$ en oro de Hong Kong. Ha estado enganchado a ti, juega con ello. Lo hiciste bien, pero tienes que seguir haciéndolo. Te enseñé cómo funciona el juego, ahora el colegio se acabó.»

Lección: Esta frase la pronunció Gekko por primera vez en la película Wall Street original, cuando estaba enseñando a su protegido, Bud Fox (Charlie Sheen), cómo hacerse rico.

Es cierto, no obstante. El dinero nunca duerme. Mientras uno se va a dormir cada noche, el dinero sigue trabajando, ya sea a su favor a través de una inversión, o en su contra por medio de el tipo de interés sobre un préstamo.

La cita es particularmente cierta en mercados internacionales, porque allí la gente se levanta cuando uno está normalmente durmiendo. Droblo lo sabe y le veo conectado al foro desde muy temprano.

2. El tiempo es oro

Cita: «Si hay algo que he aprendido en la cárcel, es que el dinero no es lo primordial en nuestras vidas… lo es el tiempo

Lección: Gekko aconseja al que parece que va a ser su nuevo aprendiz y potencial yerno,  Jacob Moore (LaBeouf).

Gekko estuvo 23 años en la cárcel trás lo ocurrido en la primera película, cuando Fox lo denunció ante la Securities and Exchange Commission (Comisión de Valores y Bolsa). Si el dinero nunca duerme, imagínese cuánto dinero perdió Gekko mientras estuvo entre rejas durante dos décadas. No importa si se trata de ti o de tu dinero, cada segundo desperdiciado es dinero y oportunidades perdidas.

3. La codicia es legal, pero no es tan  buena

Cita: Alguien me recordó que una vez dije que la codicia es buena. Ahora parece que es legal.

Lección: De nuevo otra cita de Gekko. Todo el mundo recuerda el discurso original sobre la codicia. Definía una década entera de Wall Street, y hoy sigue siendo igualmente aplicable.

“Bueno, disculpa por interrumpirte, Gordon, pero la codicia siempre ha sido legal.”

¿Te imaginas a lo que se enfrentarían los legisladores si intentasen prohibir la codicia?. Pero aunque sea legal, las cosas que la gente hace motivada por ella pueden no serlo. Por ejemplo, la estafa piramidal de Bernie Madoff, o cometer fraude financiero como del que la SEC acusó a Goldman Sachs.

4. Asume riesgos calculados

Cita: «Si no fuera por la gente que asume riesgos, ¿dónde estaríamos en este mundo?»

Lección: De forma parecida a Bud Fox, Jacob Moore, el protagonista de la secuela, es un joven y ambicioso neófito de Wall Street. Esta cita ofrece una instantánea del tipo de persona que es.

Moore considera que con el riesgo se obtiene una recompensa. Por supuesto, también tiene consecuencias. Los inversores también tienen que entender esto. Para obtener unos resultados atractivos, es necesario aceptar cierto nivel de riesgo. Hay una razón para ello, que la mayoría de la gente no se puede jubilar únicamente con los intereses de una cuenta de ahorro. La cantidad de riesgo que se está dispuesto a asumir, sin embargo, depende de cada uno.

5. Ten un plan

Cita: «No saber lo que se está haciendo, es fatal, Sr. Moore.»

Lección: Esta cita es del principal antagonista de la película, Bretton James (James Brolin). James dirige una compañía de inversiones parecida a la Goldman Sachs de la vida real. En esta escena, es acertado decir que está amenazando la vida de alguien.

No obstante, si se aplica la idea básica de las finanzas personales, se trata de un consejo verdaderamente sabio. Siempre se debe saber lo que se está haciendo con el dinero, y, a su vez, saber en lo que se está invirtiendo.

Si no se entiende lo que es invertir, ya sea en acciones, bonos, fondos de inversión, materias primas, etc., se deberían estudiar y saber exactamente en lo que el propio dinero está financiando o no invertir en absoluto. Internet está llena de herramientas de inversión gratuitas a tal fin.

Teniendo en cuenta que la economía sigue intentando recuperarse de la reciente recesión y fracaso de toda la infraestructura financiera, es acertado decir que la atención del público sigue centrada en Wall Street. Mezclando algunos banqueros villanos desagradables, El dinero nunca duerme puede hacer parecer que las finanzas son muy divertidas. Pero no olvidemos las importantes lecciones financieras que se pueden extraer a lo largo del camino.

Podría seguir hablando más de la película, como la madre de la protagonista que dejó su carrera de enfermera para dedicarse a comprar y vender viviendas pero prefiero dejarlo para la zona de comentarios. ¿La habéis visto? ¿Que lecciones sacasteis?

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