Los psicópatas en la empresa

5169875398_c972c68f19_m-175x175 Los psicópatas en la empresaProbablemente no haya ni un sólo lector que desconozca el término psicopatía. Las películas están repletas de asesinos fríos y calculadores que matan por el simple placer de hacerlo. Sin embargo, si tuviéramos que definir este tipo de individuos, tal vez ni podríamos asegurar si son enfermos mentales o personas con responsabilidad penal plena.

Por desgracia la mente humana es capaz de las mayores atrocidades, además de los más virtuosos sacrificios. Estigmatizar determinados comportamientos y señalar a sus ejecutores como monstruos es una manera de aislarnos de la verdad: el ser humano es capaz de los actos más execrables.

Intentaremos primero definir la psicopatía, para después identificar este tipo de conductas en el ámbito empresarial. No todos los psicópatas matan, ni mucho menos. Pero todos hacen daño de una forma u otra.

Robert D. Hare lo define de la siguiente forma:

El psicópata es un sujeto superficial, locuaz y encantador; con una gran capacidad de manipulación y de control sobre las demás personas. Su emocionalidad es poco profunda, no se vincula efectivamente con nadie y tiene una manifiesta incapacidad de sentir culpa o remordimiento por el daño causado a sus víctimas. En general es buscador de emociones fuertes, irresponsable, y tiene un estilo de vida que depende del impulso del momento. No planifica su futuro y resta importancia a los problemas que sus acciones delictuales o transgresiones éticas pudiesen acarrearle. Adicionalmente, hay un desprecio total hacia las demás personas.

Con esta aproximación, muchas gente conocemos en nuestro entorno que puede ser un psicópata. Vayamos a ver que nos dicen los manuales de diagnóstico de trastornos mentales aceptados por la comunidad psiquiátrica (básicamente el DSM-IV y el CIE-10). La psicopatía se enmarca en el trastorno antisocial de la personalidad (F60.2 del DSM-IV y 301.7 CIE-10), también conocido como sociopatía o trastorno disocial de la personalidad.

Los criterios para el diagnóstico psiquiátrico del trastorno son:

A.- Un patrón general de desprecio de los derechos de los demás presente ya desde los 15 años, que se podrá inferir si cumple al menos 3 de los siguientes ítems:

  • fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.
  • deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.
  • impulsividad o incapacidad para planificar el futuro.
  • irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones.
  • despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.
  • irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas.
  • falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros.

B.- El sujeto ha de tener al menos 18 años para poder diagnosticar su psicopatía.

C.- Pruebas de la existencia de un trastorno disocial antes de los 15 años.

D.- El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente durante episodios maníacos o en el trascurso de una esquizofrenia.

El psicópata en la empresa

Con la información que tenemos, vayamos a hacer un perfil del directivo, colaborador o compañero cuyo comportamiento nos debería alertar. Evidentemente hay grados, no vayamos a ponernos paranoicos, que éste es otro trastorno mental. Es importante saber que a pesar de ser un comportamiento crónico, a partir de los 40 años desciende la severidad y número de síntomas, por lo que al menos tenemos la tranquilidad de saber que los psicópatas mayores, que suelen estar en la cúpula directiva, son menos letales que los jovenes tiburones.

El comportamiento delictivo del trastornado no tiene como finalidad principal conseguir un beneficio sino hacer daño. Seguramente el psicópata de nuestro entorno no habrá sido detenido, pero con toda probabilidad habrá infringido la ley.

Estos virus humanos frecuentemente engañan y manipulan para conseguir dinero, sexo o poder. Con mucha mayor frecuencia son hombres (un 3% de hombre frente a un 1% de mujeres del total de la población en general), de posición socioeconómica baja (al contrario de lo que se suele creer) y del medio urbano. No hay que lanzarse al primero que tenga un perfil agresivo en la empresa, sobretodo si el ambiente del negocio propicia este comportamiento para sobrevivir. El psicópata no trata de protegerse con su agresividad, pretende dañar a los demás.

Tienden a ser irresponsables, y en la esfera económica pueden cambiar continuamente de trabajo sin meta alguna, estar frecuentemente de baja o acumular deudas y no mantener adecuadamente a sus hijos. El consumo de drogas es frecuente.

No pide nunca perdón y justifica su comportamiento en base a que “los demás se lo merecen” o “son unos débiles”. Este tipo de individuos suelen ser engreídos, arrogantes, tercos y autosuficientes, además de fanfarrones y con facilidad de verbo y encanto superficial.

Todos tenemos algún rasgo de los citados, lo que identifica al psicópata es la acumulación de ellos, como hemos visto  en el apartado de diagnóstico. Si conoces a alguien en tu entorno laboral que cumpla con la mayoría de rasgos, o tu mismo, te recomiendo tratamiento (el problema es que el psicópata no tiene consciencia de estar enfermo).

Espero haberos ayudado a interpretar mejor el episodio de esta semana de “Mentes Criminales“, al menos.

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CatalunyaCaixa cede pisos a la población de Lorca

CatalunyaCaixa pone a disposición del yuntamiento de Lorca 65 pisos de alquiler sin coste durante los primeros meses para los afectados por el seísmo
CatalunyaCaixa es el primer grupo financiero en facilitar inmuebles sin coste al Consistorio y colaborar en la reubicación de la población de Lorca en su mismo municipio.
lorca CatalunyaCaixa cede pisos a la población de Lorca
El acuerdo firmado por CatalunyaCaixa y el Ayuntamiento de Lorca contempla la oferta de 55 pisos de alquiler sin cuota durante los primeros seis meses
Además, la entidad financiera cede al ayuntamiento un paquete de 10 pisos sin coste durante 9 meses, destinados a realojar a ciudadanos sin recursos.
El grupo CatalunyaCaixa, a través de su filial CX Inmobiliaria, ha firmado un acuerdo con el Ayuntamiento de Lorca con el fin de ofrecer pisos de alquiler para realojar a los ciudadanos que han tenido que dejar su domicilio a causa de los daños materiales provocados por el reciente terremoto acontecido en la población murciana.
Con esta iniciativa, CatalunyaCaixa se pone a disposición del Consistorio y al lado de los ciudadanos para colaborar en la resolución de esta situación extraordinaria, ofreciendo inmuebles de su cartera en Lorca, que se hallan en plenas condiciones de habitabilidad, en unos términos muy especiales, ya que la entidad no cobrará las cuotas de alquiler durante los seis primeros meses del contrato.
Concretamente, el acuerdo prevé que:

Los nuevos empresarios, trabajadores y colaboradores no admiten órdenes

1432947092_ba6ad72a24-175x175 Los nuevos empresarios, trabajadores y colaboradores no admiten órdenesTengo que admitir que, si bien me manejo adecuadamente en un entorno jerarquizado (de algo me tiene que servir ser de los últimos en han hecho el servicio militar obligatorio), me cuesta recibir y ejecutar órdenes.

No digo instrucciones, digo órdenes. De ese tipo de tareas que debes realizar sin cuestionar el cómo ni el porqué. Aún recuerdo el proceso de selección en el que participé para entrar a trabajar para Banco Zaragozano, hace más de una década. Se me quedó gravada una frase:

En los bancos no buscamos ni tontos ni genios, queremos gente regular.

Era joven e imaginé que esta estrategia de RR.HH. era la mejor para una empresa; pero me dio bastante pena oírlo. En el fondo, ese señor trajeado me decía que los bancos buscaban gente mediocre, “normal”, que no se cuestionara las órdenes. Y lo peor es que pasé el proceso de selección!

La verdad es que siempre he sido un poco contestatario. Los jefes autoritarios no me suelen aguantar mucho tiempo. Ni yo a ellos, ya que una cosa es que el cuadro de mandos sea necesario para actuar como un ejército y otra que este ejército esté mandado por un tirano. Ya lo decía Sun Bin:

Quien tiene forma puede ser definido,

y quien puede ser definido, puede ser vencido.

Una empresa con unos directivos autoritarios que se rodean de empleados y colaboradores sumisos actúan de forma predecible, ya que nadie cuestiona las órdenes del jefe. Y al ser sus estrategias demasiado rígidas, se rompen cuando el viento sopla demasiado fuerte.

Tal vez no estaba tan equivocado, por muy novato que fuera, al disgustarme la política de RR.HH. del banco. La situación actual, opino, ha demostrado que sin personas y estructuras creativas, con organigramas rígidos y empleados de sucursal reducidos a meros ejecutores de órdenes, la entidad financiera se quiebra cuando azota el huracán llamado crisis económica.

No sólo es que las empresas con mandos déspotas no sean eficientes en tiempos revueltos, además es que las nuevas generaciones ya no admiten según que trato. Los más vetustos dirán que son unos malcriados que no saben obedecer órdenes, pero la realidad es que por mucho que digan no les van a obedecer.

Unos dirán que con tasas de paro cercanas al 40% poco podrán exigir los más jóvenes. Yo les contestaré que con sueldos que ni rozan los 1.000 euros, poco se les podrá exigir a ellos. La gente que se va incorporando al mercado laboral es muy diferente a los que ya estamos en él. Mejor, diría yo.

Mejor en el sentido de que han aprendido que la democracia no son sólo palabras. Que participando se enriquecen mucho más que obedeciendo. Que la empresa para toda la vida ya no existe y que lo principal es hacer carrera uno mismo, cambiando de firma en firma si la organización no cubre sus expectativas de formación y participación.

Internet y las redes sociales han revolucionado el pensamiento de la población mundial. Ya nadie duda de que mueven el mundo, por encima de las jerarquías establecidas, si hace falta. Este movimiento llegará a la empresa, con inusitada fuerza cuando se empiecen a crear empleo.

Y además creará empleo, ya que la figura del emprendedor ha de ser la que genere riqueza en un futuro próximo. Ya hay una interesante proliferación de gente que decide emprender su negocio, con las múltiples trabas que nuestro sistema fiscal y financiero les pone. Pero el futuro está en la gente que arriesga.

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Emigrar fuera de España para trabajar

Pasaporte-Argentina-175x175 Emigrar fuera de España para trabajarHabitualmente se ha considerado una desgracia tener que dejar nuestro hogar para emigrar a otro país en busca de empleo.

Emigrar para trabajar no es una novedad para nosotros. Y la historia se repite,  no somos tan diferentes a nuestros abuelos, al final. A modo de anécdota, el país donde más españoles hay viviendo según el PERE (Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero)  actualmente es Argentina (345.866 españoles en ese país), y el pasaporte de la imagen es de un antepasado mío que volvió de Argentina en 1918. La historia se repite.

Con tasas de paro del 20% de media y de más del 40% entre los jóvenes, emigrar, para encontrar trabajo y desarrollar el potencial de la generación mejor formada de nuestra historia, no debería ser visto de forma negativa.

Sin duda estamos desperdiciando capacidad productiva de nuestras generaciones, pero mejor que viajen a otras tierras, conozcan otras culturas y lenguas y produzcan para el mundo que quedarse parado en nuestro país a la espera de que la crisis arrecie.

Si los emprendedores somos capaces de crear empleos nacionales interesantes, no dudo que nuestros jóvenes estarán encantados de volver a sus hogares y aportar sus conocimientos. Esta es la tarea que tenemos todos entre manos, cada uno en su esfera de influencia, generar un mercado laboral que pueda dar salida a las aspiraciones de la población dispuesta a trabajar.

El problema es que el modelo económico basado en mano de obra poco cualificada no puede competir con otros países cuyas rentas del trabajo son mucho menores. Ya hace mucho tiempo que sabemos que debemos ser capaces de generar empelo cualificado si queremos competir con nuestros vecinos. El problema es que la cultura del sacrificio, la austeridad y el mérito brilla por su ausencia en muchas capas de nuestra sociedad. Y deberemos cambiar si queremos una economía fuerte.

Países como Alemania, con un crecimiento de su PIB del 3,6% en el 2010, o Turquía, creciendo el año pasado a tasas del 8,9%, son destinos laborales que nos están quitando brazos y cerebros. El primero con profesiones muy cualificadas en sectores como la ingeniería civil y las telecomunicaciones, y los turcos en la construcción, el sector textil o el incipiente negocio turístico.

El deteriorado mercado laboral español, como contrapartida, ha frenado de forma brusca la llegada de nuevos ciudadanos foráneos. Si antes de la crisis llegaban más de 500.000 inmigrantes por año, en el 2008 la cifra de entradas se redujo en 400.000 incorporaciones, para caer a 100.000 en el 2009 y no más de 6.000 en el 2010. Muchas personas que llegaron para incorporarse como mano de obra al “milagro español” han visto como sus expectativas de generar riqueza se han venido abajo.

Y los que pueden se vuelven a sus países, algunos voluntariamente en busca de mejor fortuna y del cariño de los suyos y otros forzados por las deudas hipotecarias que dejan en nuestros bancos. Nadie les contó que en este país la deuda hipotecaria es una condena de por vida.

Tiempos aciagos los que nos han tocado vivir, sin duda. Pero de emigrar hay que quedarse con lo bueno: conocer otras culturas, otras gentes y otros lugares. Y formarse en un mundo cada vez más internacionalizado.

Lo único que espero es que seamos capaces de generar los empleos que los nuestros se merecen y en unos años comentemos la llegada masiva de nacionales expatriados.

 

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España, Italia, Bélgica

mercadosi España, Italia, BélgicaTodos sabemos que los mercados son irracionales, al menos en el corto plazo. Si no lo fueran no variaría a cada minuto el valor de una divisa contra otra, la capitalización bursátil de una gran compañía o el precio de la plata. Y también hemos podido comprobar cómo muchas veces se equivocan (¿quién imaginó que el primero en caer en Europa sería Islandia?). Pero sólo nos acordamos de sus defectos cuando nos va mal, y eso no ocurre sólo con los inversores particulares. Si un país no quiere depender de “los mercados”, no debería entrar en la dinámica de la deuda pero si entra, acabará por depender de ellos. Si se recurre a la financiación de terceros, especialmente de extranjeros, entonces se debe estar preparado para que igual que compren, vendan y que igual que en un momento dado confían, en otro desconfían. O más rústicamente, hay que estar a las duras y a las maduras. No podemos presumir de inversión extranjera y luego quejarnos amargamente porque desinvierten ya que están en su derecho. Por poner un ejemplo cercano, no podemos ir a Qatar buscando que nos compren la deuda y dentro de unos meses criticarlos si deciden venderla. Como además un bajo nivel de deuda soberana no es suficiente señal de solvencia porque esta crisis nos ha enseñado –por la reacción de los gobiernos- que la deuda bancaria privada acaba convirtiéndose en pública y como actualmente los extranjeros poseen más del 50% y las familias y bancos nacionales han reducido su exposición a la deuda pública nuestras cifras económicas deben responder a las expectativas que los inversores de fuera tienen depositadas. Como país que necesita financiación y que compite por ella con otros muchos emisores públicos y privados, nos interesa que los que están arriesgando su dinero en nosotros sigan confiando.

¿Cómo un inversor decide dónde invertir? Donde encuentra seguridad y rentabilidad, y en épocas de convulsiones la primera prima más que la segunda. ¿Cómo un inversor determina que un país es lo bastante seguro? Con sus cifras macroeconómicas, con su historial crediticio, con lo que dicen las agencias de Ratings, con la seguridad de su divisa, con elementos subjetivos que seguro incluyen hasta prejuicios…y comparando con otros emisores lo más similares posibles. Actualmente en la €zona hay un trío que engloba a “los peores” (Grecia, Irlanda y Portugal) y otro, inmediatamente después, en el que están España, Italia y Bélgica. Los rescates han demostrado que el que un país esté avalado por toda Europa no garantiza la salvación, es mejor argumento el tamaño. La idea de que España es demasiado grande para caer y que por el impacto económico global que puede tener su posible insolvencia, somos un lugar seguro para invertir, nos está ayudando más en los intentos de encontrar financiación lo más barata posible que la idea de un posible rescate salvador. Ese mismo argumento le ha servido también durante años a Italia, un país que tiene el doble de deuda pública que España, tanto por volumen total como por porcentaje respecto al PIB y que desde hace años tiene una calificación de rating menor a la nuestra. Una posible suspensión de pagos italiana sería muchísimo más grave para la economía mundial que la nuestra. Para muestra visual, aquí podemos ver que el riesgo para la banca es casi 5 veces mayor que en el caso español:

chart-of-the-day-bank-holdings-of-piigs-sovereugn-debt-may-2011-575x431 España, Italia, Bélgica

Por el momento, la política de Silvio Berlusconi no ha tenido los resultados esperados, especialmente en lo que se refiere al mal endémico italiano, la economía sumergida, que merma notablemente su capacidad recaudatoria. Esto está provocando un mínimo crecimiento y el que 15 millones de personas en Italia -casi un cuarto de la población- corra el riesgo de caer en la pobreza o la exclusión social, según el informe anual de 2010 del Instituto Nacional de Estadística italiano (ISTAT). Sin embargo, la presión de los intereses de la deuda llevan a que el gobierno se tenga que preocupar más por adecuar las cifras a las exigencias de los inversores -lo que ha llevado a Berlusconi a plantear un nuevo ajuste presupuestario- que a impulsar políticas de crecimiento. La razón económica es sencilla: un país con más de un billón de euros de deuda pública emitida sufre mucho ante la más mínima subida del tipo de interés al que debe colocar la deuda ya que el coste se dispara. Hace unos días el Tribunal de Cuentas presentó en Roma su informe de 2011, en el que se indica que Italia deberá reducir su deuda pública a razón de unos 46.000 millones de euros por año para cumplir el Pacto de Estabilidad europeo que fija en el 60 % el límite máximo en la relación entre el endeudamiento y el PIB. Si se llegara a conseguir eso, a Italia le queda un largo periodo de bajo crecimiento.

A pesar de tener una tasa de paro 3 veces inferior a la española, la mitad de déficit y no padecer la –ya legendaria- burbuja inmobiliaria española, el tamaño de la deuda italiana le hacía ocupar un puesto en el despectivo acrónimo P.I.G.S., del que creyó haberse librado con la crisis de Irlanda que de repente ocupó la I…ahora esas siglas tienen menos sentido que nunca, más cuando parece que tendrían que incluir a Bélgica. Y es que Italia sufre con la subida de los tipos de interés de la deuda pero la posibilidad de la suspensión de pagos es –a mi juicio- remotísima. Es demasiado grande. Ese no es el caso de Bélgica, al que yo considero una víctima mucho más propicia a ser el cuarto país intervenido en la €zona que España o Italia, si bien los mercados no están de acuerdo con mi visión. CMA considera que tiene un riesgo un poco menor que Italia, sus CDS también son más bajos y el interés que paga por su deuda es más de un punto inferior al español:

chart España, Italia, Bélgica
Bélgica lleva más de un año con un  gobierno en funciones que está demostrando ser muy eficaz en las funciones rutinarias pero esa falta de acuerdo para gobernar esconde un problema político enorme: la división entre flamencos y valones que podría llevar a una división del país. Su deuda pública alcanza el 100% del PIB y si bien sus cifras económicas no son especialmente malas, la falta de unidad y consenso impide que se tomen decisiones. De este modo no hay ningún plan serio de reducción de la deuda y si hicieran falta implantar reformas sería muy difícil ejecutarlas. Además, se está aplazando la toma de decisiones clave para el futuro, como el problema del envejecimiento, que seguirá presionando al alza el gasto público en los próximos años.

¿Por qué entonces los mercados y las agencias de rating son tan complacientes con un país pequeño, sin apenas recursos naturales, demasiada deuda y descabezado políticamente? Podríamos inclinarnos por pensar que hay criterios subjetivos que colocan a Bélgica como la capital política y hasta física de Europa en contraste con los “periféricos” pero quizás la respuesta esté al comienzo de este escrito: “Todos sabemos que los mercados son irracionales”

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