¿Sufrimos los ciudadanos el “Síndrome de Estocolomo” con la crisis?

stocolmo ¿Sufrimos los ciudadanos el “Síndrome de Estocolomo” con la crisis?Todos hemos oído hablar de este famoso síndrome, que algunos explican como una simple reacción psicológica que lleva a la víctima de un secuestro, o retención ilegal, a encontrar una cierta complicidad con su captor. En casos extremos, el secuestrado llega incluso a ayudar al secuestrador a huir de la policía  o a evadir la acción judicial.

El caso quizás más famoso y conocido fue el de Patricia Hearst, nieta de un afamado y rico editor, que tras ser secuestrada por el Ejercito Simbiótico de Liberación (tiene tela el nombre) y una vez liberada, terminó uniéndose a la banda.

De los varios aspectos que los expertos en esta materia destacan para explicar por qué se produce este síndrome, me quedo con aquel que dice: “la víctima y el autor del delito tienen algo en común, como es el hecho de querer salir ilesos de la situación”.

Ese aspecto común les lleva a colaborar y como al final resulta que “el roce hace cariño”, pues pueden terminar entendiéndose.

Pero conviene recordar que a pesar de la explicación psicológica del fenómeno, sigue habiendo un delincuente y una víctima, con independencia de que se acaben entendiendo y perdonando.

SI todo este tema lo trasladamos a la economía en general, o en particular a la situación económica de nuestro país ¿acaso no es cierto que los ciudadanos en su conjunto, víctimas indiscutibles de la crisis, estamos en cierto modo ayudando o restándoles responsabilidad a los culpables de la situación?

Durante estos tres últimos años, por distintas vías, hemos identificado a aquellos agentes que de forma activa han contribuido, en mayor o menor medida, a generar la situación actual: hemos señalado al sector financiero como principal actor, pero seguido muy de cerca por la casta política (de todo color y condición), hemos también señalado con los dedos restantes de la mano a constructoras e inmobiliarias. Y por último también a una parte de la sociedad que jugó a especular con los ladrillos. Sin olvidar a organizaciones empresariales y sindicatos de trabajadores.

Y, como reza el dicho: “Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Y me estoy refiriendo a la sociedad del “bienestar”.

Estos últimos días hemos desgranado muchos datos alarmantes:

PRIMERO.- Por ejemplo, el avance de los datos de la “Encuesta de condiciones de vida” del año 2010 que publica el INE, nos proporciona unos datos muy significativos:

  • Los ingresos medios anuales de los hogares españoles alcanzaron los 25.732 euros en 2009, lo que supone una disminución del 2,9% respecto al año anterior.
  • El 36,7% de los hogares afirma que no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos, con un aumento de 2,7 puntos respecto al año 2009.
  • El 20,8% de la población residente en España está por debajo del umbral de la pobreza relativa. En 2009 ese porcentaje se situó en el 19,5%.
  • Tres de cada 10 hogares manifiestan llegar a fin de mes con dificultad o mucha dificultad.

Esa misma encuesta de condiciones de vida también nos aporta otro dato por el que en ocasiones nos hemos preguntado en este blog. Me refiero a la distribución del régimen de tenencia de la vivienda principal:

  • El 49,8% de los hogares españoles disponen de vivienda en propiedad sin hipoteca.
  • El 32,3% son hogares con vivienda con hipoteca.
  • El 8,5% de los hogares están en régimen de alquiler a precio de mercado.
  • El 3% son hogares en régimen de alquiler a precio inferior al mercado
  • El 6,4% de los hogares disponen de vivienda gratuita.

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Que prácticamente la mitad de los hogares disponga de viviendas en propiedad sin hipoteca, explica, tal vez, por qué se aguanta todavía la grave situación económica por parte de muchas familias sin que la situación social se deteriore hasta extremos que rayen en el conflicto social.

SEGUNDO.- Es conocido por todos que en este momento la tasa de desempleo en España supera el 20%. La verdad es que reconocer que una de cada cinco personas trabajadoras está en paro es un dato escalofriante. En concreto el dato oficial del INE sitúa la tasa de paro en el 20,09 a cierre del segundo trimestre. Pero ya sabemos que los datos de Septiembre incrementan esa cifra aun más.

TERCERO.- También somos conocedores del dato que augura que hacia 2026 el sistema de pensiones alcanzará la quiebra de no mediar medidas rápidas y contundentes que deberían aprobarse ya.

Inquietante es el dato de que en realidad estas medidas lo único que podrán es retrasar esa quiebra para situarla alrededor de 2040. Pero que en todo caso será inevitable.

Manifiesta recientemente Rodrigo Rato (por todos conocido, huelgan pues presentaciones) que esa situación se producirá en 2022. Ese año el sistema de pensiones entrará “en barrena”.

Rato presentó recientemente las conclusiones de una comisión creada por Unespa para analizar el futuro del Estado de bienestar. La comisión rechaza la existencia de una edad de jubilación obligatoria y estima que hay que desincentivar las prejubilaciones.

Juan Chozas, ex secretario general de Empleo; Juan Manuel Eguiagaray, ex ministro de Industria; José Maria Fidalgo, ex secretario general de Comisiones Obreras; el catedrático Víctor Pérez Díaz; el profesor de Columbia y la Pompeu Fabra Françesc-Xavier Sala-i-Martín; y la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, advierten que la cuestión de las pensiones debe movilizar a toda la sociedad, con el objetivo de concienciarse sobre la magnitud de este problema.

Analizados los tres datos anteriores y considerando que no es necesario enumerar muchos otros que podrían enriquecer la explicación, vuelvo al inicio de la cuestión que se plantea en este artículo: ¿nos afecta el síndrome de Estocolmo en esta situación de crisis? ¿No sabemos perfectamente quienes son culpables y quienes son víctimas en esta situación?

Sin embargo, la respuesta ciudadana ante esta situación es tibia, muy tibia.

Rectores de cualquier institución financiera que han alentado esta crisis, ya sean bancos o cajas; responsables de cualquier partido político en la que miembros de los mismos se han visto involucrados en infinidad de asuntos turbios; responsables de cualquier gran empresa o pequeña empresa constructora que deja a medio hacer pisos de los que ya han recibido pagos; responsables de organizaciones empresariales o sindicales que han ejercido de efigies egipcias tendiendo una mano por delante a sus representados y cobrando con la otra por detrás…..

¿Acaso no siguen todos ellos ahí, en sus puestos? Y nosotros que somos los secuestrados, los retenidos, ¿acaso no somos cómplices por omisión de esta situación? ¿Hacemos algo por cambiarla?

O tal vez lo cierto es que la magnitud de todo este problema  hace que ambas partes queramos superarlo sin entrar, de momento, a exigir responsabilidades.

Como se decía al inicio del síndrome de Estocolmo:

“La víctima y el autor del delito tienen algo en común, como es el hecho de querer salir ilesos de la situación”.

A la vista de los datos y de la enorme magnitud del problema, de forma más castiza, se suele decir: ¡Virgencita que me quede como estoy!

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John Law

jlaw John LawLa figura de este escocés nacido a finales del siglo XVII tiene algo de personaje literario de novela de aventuras: hijo de un banquero o un joyero (según las fuentes), jugador empedernido, de gran atractivo físico, mató en un duelo de honor al marido de su amante (que se dice años atrás lo había sido del rey Guillermo III de Inglaterra) y eso le llevó a huir a Amsterdam, la entonces capital de la innovación económica. Hacía ya 100 años que en esa ciudad existían las sociedades accionariales de responsabilidad limitada (lo que hoy conocemos como acciones de bolsa), inventadas para poder financiar los mercaderes de forma conjunta la construcción y equipamiento de barcos que hicieran los largos y peligrosos viajes a las Indias, ya que los onerosos rendimientos requerían una amplia inversión. Con lo que aprendió allí elaboró unas ideas propias (¿por qué limitar el número de acciones a la venta, porque no crear un banco público que emitiera el dinero que hiciera falta?…) que supo llevar a cabo en Francia, país en el que llegó a ser el más querido y el más odiado en pocos años y que le hizo rico y también acabó convirtiéndolo en un fugitivo que murió en Venecia, según algunos en la casi indigencia, según otros invirtiendo su amplio capital en obras de arte, siempre sin dejar de jugar a las cartas como en su juventud.

En su tumba en Venecia dice:

En honor y memoria de John Law de Edinburgo, el más distinguido tesorero de los reyes de Francia.

law-575x282 John Law

¿Qué hizo a este personaje tan controvertido y por qué ocupa hoy un lugar en un blog de economía?

Puede haber varios motivos, por ejemplo en su libro El dinero y el comercio: una propuesta para proveer de dinero a la nación anticipaba una de las ideas más discutidas de toda la historia del pensamiento económico: la conveniencia de incrementar la circulación monetaria para estimular la actividad económica, también fue el responsable de la primera gran burbuja bursátil de la historia (y eso que en Holanda seguro debió conocer la de los tulipanes de 1630) si bien en el mundo económico fue más famoso por ser considerado el inventor del billete bancario. Y es que lo normal en su época era pagar con monedas de oro o plata, joyas o títulos de propiedad lo que ralentizaba el intercambio comercial. Por ejemplo, en Francia la Corona y sus súbditos estaban tan endeudados y faltos de metales preciosos que ni se acuñaba ni se movía capital lo que provocaba la deflación y la anemia que tenían al país entero paralizado. Seguro ese fue uno de los argumentos que utilizó para convencer al regente del trono de Francia Felipe de Orlenas – acuciado por la necesidad de aligerar el peso de la deuda pública que había dejado Luis XIV al morir-, que le concedió una autorización para poner en marcha un banco privado emisor de billetes convertibles al portador (el Banco General) en 1716.

En 1717 creó una compañía privilegiada de comercio ligada al banco (la Compañía de Occidente o del Mississippi, luego llamada Compañía de Indias), que explotaba negocios como el comercio con la Luisiana, la recaudación de los impuestos reales o la acuñación de moneda. Consiguió tantos favores porque redujo la deuda pública por la vía de pagar a los acreedores de la Monarquía entregándoles acciones de la Compañía y del Banco por lo que en 1718 el Banco General fue nacionalizado y se transformó en banco de la Corona. Law fue elevado al rango de ministro de Finanzas del rey de Francia. De este modo ligó la política monetaria del país a la buena salud de las acciones de una gran empresa. Como  director general de las finanzas controló los impuestos de toda Francia, así como la deuda pública, la emisión de dinero y la Compañía de las Indias (que a su vez controlaba el monopolio de la importación de tabaco, monopolio del comercio con África, Asia y Luisiana, que era la cuarta parte de los EUA entonces). Confiado en el éxito de un sistema en el que lo controlaba aparentemente todo (acuñó la frase “La economía soy yo”), Law aumentó la emisión de billetes muy por encima de lo que le permitían los recursos de su Banco. Hasta entonces, se entendía por dinero a las monedas de oro y plata, la novedad de Law fue hacer circular billetes cuyo valor residía en su convertibilidad en metálico; en teoría, cualquier tenedor de esos billetes podía ir al banco y convertir en oro o plata la suma expresada en ellos (de algún modo fue el inventor del patrón oro), por eso emitir demasiados sin respaldo era, de hecho, una estafa.

Una activa propaganda y unos rumores fantasiosos sobre la riqueza de Luisiana consiguieron que la cotización de las acciones de la Compañía subiera extraordinariamente, en medio de una fiebre especulativa generalizada: cuanto más subían más interés había en comprarlas. Cuando las acciones de la Compañía se vendían a diez veces su valor de emisión, Law hizo emitir tres nuevas series (ampliaciones de capital). En noviembre de 1719 las acciones cotizaban a 36 veces el valor de emisión (habían pasado de 500 a 18 mil). Por ese entonces, la gente de toda Francia iba a París a comprar acciones en tal número que los asientos de carruajes públicos estaban vendidos con días de anticipación. Los problemas empezaron curiosamente por la generosidad del dividendo, cuando a fines de 1719 se abonó un 40% muchos accionistas lo cobraron en oro en lugar de en billetes o acciones. Para que esto no pasara, a principios de 1720, Felipe de Orleans prohibió tener joyas y más de 500 libras en metálico dentro de casa. Si el Gobierno prohibía el oro y las joyas, el mensaje que lanzaba era que precisamente el oro y las joyas era lo que valía. Si a eso le sumamos que todo se basaba en la supuesta “generosidad” de las las tierras de Lousiana, bastó la vuelta de varios emigrantes contando que aquello era una tierra de pantanos y ciénagas para que se iniciara una aguda crisis de confianza.

Para evitar que el castillo de naipes se derrumbara, John Law entonces decidió fusionar la Compañía y el banco. Los accionistas tuvieron derecho a cambiar sus participaciones por billetes, al precio todavía notable de 9 mil. Pero para reembolsar las acciones, tuvo que emitir (sin respaldo alguno) una cantidad tal de billetes que duplicó bruscamente la oferta monetaria. La consecuencia fue que la inflación llegó a un 23 % mensual en enero de 1720 y la cotización de las acciones se hundiera, a la vez que reclamaban al banco la conversión de sus billetes en oro y plata. El papel moneda y las acciones, que sólo unos días antes todos querían tener, eran abiertamente repudiados. Para calmar los ánimos, el regente Felipe anunció que se habían encontrado minas de oro en América, e hizo desfilar por París a 6.000 vagabundos vestidos como mineros. Con esa estratagema ganó tiempo y pudo colocar algunas acciones de la Compañía de las Indias y siguió imprimiendo billetes cargando las culpas sobre John Law pero evidentemente era el Estado el que debía responder de la estafa.

Fue la primera gran burbuja bursátil (salieron a cotizar a 500, llegaron a 18 mil y acabaron valiendo 200) y vino acompañada por una fuerte crisis financiera. Pero lo peor, más allá del desastre de la compañía, fue el coste social. Los inversores se dirigieron al Banco Real a reclamar el reintegro de las acciones sin éxito pero peor era la situación de los asalariados. ya que se les pagaba en papel, esos billetes que no tenían respaldo ya que habían sido emitidos por un banco insolvente. Muchos iban a hacer cola desde el amanecer ante las puertas del banco para cambiarlos –sin éxito- por oro. El 17 de julio de 1720 hubo un tumulto, y 15 personas murieron. Law tuvo que huir del país. Francia volvió a la quiebra en la que le había dejado Luis XIV acrecentada por la ruina de muchos ahorradores privados Hay autores que defienden a John Law como Claude Cueni:

El problema saltó ante la imposibilidad de frenar a toda la nobleza. Obligaron a emitir tanto papel para financiar sus extravagancias, que arruinaron todo el sistema.

Aunque no le exculpa, algo de eso también hubo, de hecho el dinero corría de tal manera que en plena euforia el regente compró el mayor diamante del mundo, una gema de 140 kilates, obnubilado con la cantidad de beneficios que daban las acciones. El diamante, denominado Le Régent, está expuesto en el museo del Louvre como testigo mudo de aquella época de despilfarro.

John Law sobrevivió nueve años al desastre, cuando llegó la noticia a Francia, un periódico le dedicó estas palabras:

Murió un escocés célebre, un calculador sin igual, que con las reglas del álgebra ha puesto a Francia en el hospital.

Su sistema, frustrado por la ambición excesiva de ganancias especulativas, sembró entre la opinión pública francesa una desconfianza duradera hacia instituciones como el papel moneda, los bancos centrales y toda experiencia financiera, lo cual contribuyó a retrasar la modernización del sistema bancario hasta el siglo XIX y se dice que ese retraso y la pobreza que originó fue un germen para la Revolución Francesa. Pero mi reflexión personal va un poco más allá, ¿Es tan diferente la política actual de la FED a la de John Law? ¿No se está acaso emitiendo demasiado papel sin respaldo? ¿No reconoció Greenspan la importancia de una bolsa alcista para el buen desempeño de la economía? ¿No está ligada la solvencia de las naciones a las de sus más grandes bancos y de ahí la expresión “demasiados grandes para caer”? ¿No están reaccionando los inversores como entonces acumulando materias primas ante la desconfianza en el dinero de papel?

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John Law

China y la guerra

pekin-175x156 China y la guerraPekín es una macrourbe que se distribuye en anillos concéntricos, siendo el número 1 la turística “Ciudad Prohibida” (donde vivía el emperador), la 2 donde están los hoteles, viviendas  y comercios de más lujo…y autopistas radiales van separando las zonas que son peores según se alejan de la zona centro. Cuando una chica china me dijo que había cortado con su novio porque ella vivía en el círculo 3 y él en el 4 y que para salir bien pero que ella si se casaba era para vivir mejor y mejorar su calidad de vida por lo que nunca lo haría con alguien que no fuera del círculo 2 o del 3, se confirmó la impresión que en las 2 semanas que estuve en el país me había formado: En ningún otro país del mundo de la veintena que he visitado me he encontrado una sociedad más materialista, más interesada en acumular capital a pesar de la etiqueta “comunista” del partido gobernante. Por supuesto es una visión subjetiva pero que coincide con la capacidad de trabajo y ahorro de la comunidad china en España e incluso con la estrategia política de sus dirigentes. China se encamina hacia el liderazgo mundial y no ha necesitado participar bélicamente en dos guerras ayudando a la anterior potencia global como hicieron los EUA con Reino Unido, le está bastando un hábil manejo de la situación económica.

La fuerte capacidad de ahorro del estado chino y las masivas entradas de divisas procedentes de su capacidad exportadora han creado una potencia con liquidez abundante que sólo parcialmente ha sido utilizada para mejorar la calidad de vida de sus habitantes (aunque en menos de 30 años más de 400 millones de personas han salido de la pobreza al dividir su PIB por el número de habitantes pasa de ser la segunda potencia mundial en cifras absolutas a rondar los 3600 dólares per cápita, similares a El Salvador o Albania). Tiene las más grandes reservas de divisas del mundo: 2.45 billones de dólares: 65% en dólares, un 26% en euros, un 5% en libras esterlinas y un 3% en yenes. Para obtener beneficio financiero de todo esto hace ya décadas empezaron a comprar deuda americana, rentable y segura. Quién sabe si ya en su planteamiento inicial había motivaciones políticas o fue una decisión lógica dado su alto saldo de $, el caso es que la situación actual recuerda al malvado de las viejas películas del Oeste que compra las deudas del rancho para obligar al dueño a vendérselo. El economista jefe del HSBC, Stephen King, ha asegurado que los países occidentales han perdido el control de la agenda económica internacional y que, con la globalización, el mundo occidental se está hundiendo lentamente, al tiempo que otras naciones están emergiendo y se están haciendo fuertes más rápidamente y China se convertirá en la primera potencia económica del mundo en veinte o treinta años, por lo que, en su opinión, el yuan sustituirá al dólar como principal divisa.

De hecho, en el mundo económico pocas dudas hay sobre el futuro liderazgo chino, la economía de Estados Unidos hace muchos años que eligió convertirse en una economía de servicios, dejando la responsabilidad de la producción industrial en manos de China, que se ha convertido en el mayor exportador y receptor de inversión extrajera directa, el mayor consumidor de energía, el mayor productor de televisores, DVD, computadoras y manufacturas en general, el más grande destino turístico, el mayor consumidor de artículos de lujo y gran generador de ingenieros y científicos… Lo que no parece tener sentido es que en Occidente asistamos impávidos a este giro contribuyendo a él sin luchar; y que incluso midamos con el mismo rasero los datos chinos que los europeos o norteamericanos, si ya de por sí parece absurdo que los mercados se muevan tanto por encuestas como el IFO o el PMI que por datos como el PIB o el paro, aún lo es más que se otorgue credibilidad a las cifras oficiales de una dictadura famosa por coartar el libre acceso a la información. Pongamos un ejemplo real: en China hay cerca de 64 millones de pisos que han permanecido vacíos en los últimos seis meses, y sin embargo los precios inmobiliarios subieron un 9,3% interanual según el gobierno. Es evidente que algo falla, tras escandalizarnos tanto con la burbuja inmobiliaria norteamericana se asume con normalidad que exista en China y no por eso se reduce la inversión extranjera.

Todo esto no es nuevo pero está de actualidad. Las buenas cifras de crecimiento alemanas, impulsadas por las exportaciones a las que ayudaron el € débil y la reacción japonesa de intervenir unilateralmente vendiendo masivamente su propio divisa para debilitar el yen, han llevado a la gran otra zona económica, los EUA, a intentar ganar crecimiento también debilitando su moneda, cuya primera víctima ha sido la que menos oposición podía hacer: Latinoamérica. De hecho, Guido Mantega, ministro brasileño de Finanzas, reconoció hace 7 días que el mundo estaba en una “guerra de divisas” , que los gobiernos de todo el mundo están tratando de debilitar sus monedas para promover la competitividad y eso les perjudica. Por supuesto los EUA también están intentando conseguir que China devalúe el yuan para que los norteamericanos compren más caro lo que viene de China y para los chinos sea más atractivo comprar productos de las empresas de los EUA pero eso no es tan fácil: China ha declarado que “el Yuan se moverá según su evaluación propia y no por la presión de nadie”. Una guerra comercial usando el valor de la moneda como arma. Si excluimos Hong Kong, sus cuatro primeros socios comerciales a quienes China exportó 1.3 billones de dólares en 2009 fueron: Estados Unidos (20%), Japón (8.2%), Corea del Sur (4.5%) y Alemania (4.3%), mientras que las importaciones realizadas en el 2009 por 1.02 billones procedieron de: Japón  (12.2%), Corea del Sur (9.1%) Estados Unidos (7.6%) y Alemania (5.5%). Parece muy claro el desequilibrio con los EUA que aún es más grave ya que las exportaciones chinas son mayormente productos de venta al público mientras que las importaciones no están principalmente destinadas al consumidor chino sino a su tejido industrial.

La única solución, si China se niega a devaluar el yuan, es imponer aranceles, algo que ya ocurre puntualmente y en ambos sentidos (China establece fuerte arancel al pollo americano ) pero que puede conducir a una guerra comercial que debilite el comercio mundial en el peor momento. Sería una guerra sin ganadores, todos perderíamos aunque no estuviéramos directamente implicados como es el caso español y europeo. “Desafortunadamente, el euro está siendo dirigido actualmente por fuerzas que son, en gran medida, externas a la eurozona. Una vez que los puertos seguros de la primera mitad del año, el yen y el franco suizo, están siendo sometidos a control por sus propias autoridades monetarias y que China ha expresado su preocupación por las perspectivas del dólar, a los inversores no les quedan muchas alternativas “, resume Simon Derrick, estratega jefe de divisas de Bank of New York-Mellon. El resultado es que el euro se ha apreciado un 16% frente al dólar desde los mínimos de junio, haciendo un viaje desde 1,19 hasta 1,38 dólares. Eso nos perjudica ya que Europa necesita exportar: las restricciones del gasto público y las subidas de impuestos no constituyen un incentivo al consumo interno y por tanto no se espera que éste repunte de forma sostenida. Otra opción es que esta guerra comercial mundial que parece está dando sus primeros pasos tenga algo que ver con la búsqueda de más inflación por parte de los gobiernos y utilizar el encarecimiento de las importaciones como una forma de combatir la temida deflación

China China y la guerra

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Las uvas de la ira.

Las uvas de la ira es una novela escrita por John Steinbeck que recibió el premio Pulitzer en 1940 y fue llevada al cine en ese mismo año por el genial John Ford. Está ambientada en la década de 1930, cuando Estados Unidos sufre una gran crisis económica tras el crack del 29. Describe el proceso por el cual los pequeños productores agrícolas son expulsados de sus tierra por cambios en las condiciones de explotación de las mismas y obligados a emigrar a California donde el tipo de agricultura requiere mano de obra durante la cosecha. Concretamente narra las dificultades de la familia Joad en su éxodo desde Oklahoma hacia California en busca de mejores condiciones de vida.

Esta película la ví hace muchos años y quería hablar de ella como introducción hacia un artículo relacionado con las empresas que nacieron de la ira y la rivalidad, cuando me di cuenta de que la novela de Steinbeck da por si sola para más de un artículo.

Como al hacer un análisis de esta película uno puede caer en la tentación del populismo barato, prefiero tirar de las críticas que los usuarios de Filmaffinity hacen de esta película ya que la mayoría están realizadas hace 3 o 4 años y pese a lo que nos contaban ya se veía venir lo que tenemos ahora encima.

Siempre adelante.

¿De qué coño me quejo yo, que como tres veces al día y cago en retrete acrílico? Esto es algo más que política, es la dura realidad que asola a muchas familias, es la realidad que el día menos esperado puede llegarle a cualquiera. Pero la vida sigue y las heridas cicatrizan si uno no sucumbe. Muchos de nuestros antepasados pasaron por ello, y aquí seguimos nosotros.

Magistral crónica de una historia eterna

Parece como si el espacio temporal durante el que se desarrolla la película no hubiera pasado…En pleno siglo XXI aún andamos con las mismas historias y los mismos personajes…

Inmigración, racismo, desconfianza hacia lo de fuera, precariedad en el trabajo, insolidaridad….Reflexión algo está pasando y no hemos actuado.

Un crudo retrato sobre la depresión norteamericana de los años treinta. Resulta casi imposible concebir hoy día la idea de que un país con tanto progreso y prosperidad haya pasado por tamaña época de hambrunas y de denigración de la dignidad humana. Y ello está reflejado de manera contundente y sólida de la mano de John Ford, quien supo mostrar en forma admirable los avatares de esa época tan tétrica y dolorosa que debió sobrellevar el país.

Ésta es una película que sensibiliza por la miseria y la extrema pobreza que acarrean la desesperación de las personas que son echadas de sus tierras áridas e infértiles hacia una tierra prometida llena de mentiras y de explotación. Se les expropia de su miseria para otorgarle mentirosas promesas y caer en peores situaciones de vida donde abunda la explotación y el avasallamiento de la dignidad.

Los ojos que rezan

Los auténticos héroes de esos tiempos de ira, fueron los Henry Fonda que sacaron fuerza de flaqueza y siendo pobres de solemnidad, levantaron de nuevo a los gloriosos United States of America. Roosevelt debiera haberlos condecorado a todos. El cine, desde luego ya lo hizo, con un tal Fonda jovencísimo, que se va haciendo viejo, eso sí, por echarse a sus espaldas la desesperación de millones de norteamericanos que hierven ortigas para sobrevivir.

Y para terminar un diálogo de la película:

-Me mandaron a deciros que estáis deshauciados.

-Quiere decir que me echa de mi tierra.

-No hay porque enfadarse conmigo, yo no tengo la culpa.

-Pues entonces ¿quién la tiene?.

-Ya sabes que la dueña de la tierra es la compañía Sonvilland.

-¿Y quién es la compañía Sonvilland?

-No es nadie es una compañía.

-Pero tiene un presidente.Tendrán alguién que sepa para que sirve un rifle, ¿Verdad?.

-Pero hijo ellos no tienen la culpa, el banco les dice lo que tienen que hacer.

-Muy bien, ¿dónde está el banco?.

-En Tulsa, pero no vas a resolver nada allí, sólo está el apoderado. Y el pobre sólo trata de cumplir las órdenes de Nueva York.

-Entonces ¿ A quién matamos?

Podemos sacar muchas conclusiones interesantes tras ver esta obra, de alguna manera nos quedamos con la sensación de que todo ha cambiado pero que en el fondo es igual. Las grandes depresiones se producen por lo mismo aunque afortunadamente, hoy en día, con unos resultados muy distintos debido a los grandes avances sociales logrados. Una historia como la de la familia Joad es impensable hoy en día en el primer mundo. Puede que estemos en la pero crisis desde el año 29 pero al menos, la tenemos con aire acondicionado.

Hoy tenemos los millonarios rescates financieros al igual que en aquella época tuvieron el New Deal de Roosevelt y al final lo que levantó el país fue el esfuerzo y las ganas de trabajar de sus ciudadanos, unos héroes anónimos a los que nunca citan los libros de economíaDesgraciadamente seguimos sin tener la respuesta a la misma pregunta de siempre. ¿A quién matamos? (entiéndase como un “¿Quién es el culpable?”)

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Las uvas de la ira.

Microcreditos, microriesgo.

La cifra más significativa e imporante del sistema hindú de numeración es el 0.  Para los pensadores de la India la shunya (el vacío) en lugar de ser una nada pasiva resultaba ser una nada esencial o “activa”, La nada entendida de este modo tiene una especie de entidad y el cero es su símbolo, [...]

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