Sobredosis

greenspan1 SobredosisEse es el título de un documental sueco  que en apenas 45 minutos intenta explicar el origen de la actual crisis financiera sobre la base de que en realidad todo comenzó con las políticas aplicadas para resolver la burbuja de las .com y el impacto psicológico del 11-S. De hecho, es en esa fecha donde empieza el relato con la imagen de Greenspan asegurando que la economía se recuperaría y sus autores criticando la fuerte bajada de los tipos de interés que la FED decidió. De hecho, señala que en las memorias que el expresidente de la FED publicó él reconoció el riesgo de generar una enorme burbuja debido al abaratamiento excesivo del dinero. Explica que los bajos tipos de interés durante un gran periodo de tiempo conducen a inversores particulares y empresas financieras a asumir más riesgos para conseguir mayores rentabilidades y favorecen el excesivo aumento del crédito. Esto es tan sabido que cada vez que se vislumbra la salida de una recesión lo primero que hacen los bancos centrales es elevar los tipos, y así evitar un sobrecalentamiento.

Salen unas imágenes de la CNBC de verano de 2006  en las que el analista P.Schiff dice textualmente: “Cuando veas a la bolsa derrumbarse y estallar la burbuja inmobiliaria toda esa riqueza ficticia se evaporará y todo lo que quedará es una gran deuda” mientras otro personaje intenta disimular una sonrisa sarcástica. Él hace responsable a la FED del alto endeudamiento del ciudadano norteamericano. Y añade que como el estado garantiza los depósitos personales, había muy poca preocupación por lo que hacían los bancos. Es más, en la teoría de que la vivienda siempre sube y que si no lo hace, basta con devolver la casa al banco, se creó una falsa seguridad en el hipotecado medio. Respecto a la crisis inmobiliaria, salen unas imágenes de Bush en 2002 identificando como parte del sueño americano el ser dueño de una casa. Y explica cómo, ante la subida de precios inmobiliarios, se generalizó la utilización de la garantía hipotecaria para conseguir créditos al consumo que los bancos raramente negaban.

Vernon Smith, nobel de economía en 2002 y considerado experto en burbujas, también advirtió de ello. Se hace una especial crítica a las 2 agencias hipotecarias creadas por el Congreso y avaladas por el estado pero de capital privado –Fannie Mae y Freddie Mac- especializadas en dar créditos a personas sin recursos, algo que los políticos de ambos partidos aplaudían como motor de crecimiento a pesar de su obvio riesgo. En concreto salen escenas de Bush animando a adelantar incluso la entrada de la hipoteca a las personas de bajos ingresos para que así pudieran ser propietarios. La excusa del presidente americano era hacer accesible la vivienda y frenar el alza de los precios pero provocó que se acelerara la subida. Las hipotecas concedidas, y eso ya es familiar para todos, se titulizaron, las agencias las sobrecalificaron confiados en un aumento permanente de valor de las propiedades inmobiliarias y fueron vendidas por medio mundo, contagiando el riesgo de esos créditos que nunca debieron concederse. P.Schiff  denuncia la corrupción del sistema en la que el estado autoriza a las agencias que son pagadas por los colocadores de la deuda…¿cómo no iban a ser serviles si era una relación “incestuosa”? Y lo denomina como la antítesis del libremercado.

Verano de 2005: en unas imágenes se ve a una periodista interrogando a Bernanke sobre la posibilidad de una bajada de precios del mercado inmobiliario, ¿Su respuesta? “No creo que eso ocurra porque nunca tuvimos una baja en los precios de las viviendas a escala nacional” En 2006 era nombrado sucesor de Greenspan. Justo en ese año la vuelta al alza de los tipos de interés dificultó la refinanciación de muchos créditos y si bien el crash no vino hasta finales de 2007 y 2008, ya se podían ver señales claras de bajadas en los precios de la vivienda. De nuevo unas imágenes de Bernanke en febrero de 2007 negando la extensión del efecto de las hipotecas subprime y lo saludable del mercado inmobiliario recalcan lo falso o equivocado del discurso de este personaje tan querido por los mercados financieros. Ese mismo verano aún anticipaba que en 2008 se crecería más que en la segunda mitad de 2007 pero eso era imposible y él debía saberlo ya que al bajar los precios de los activos inmobiliarios, empezaron las prisas por colocar todo el papel que estaba supeditado a que esto no pudiera ocurrir… y empezó la actual crisis financiera. Bear Stearns, Lehman Brothers, Fannie Mae, Freddie Mac… de repente se descapitalizaron y se quedaron sin posibilidad de obtener más liquidez.

El documental insiste que las “soluciones” ofrecidas para la actual crisis son iguales a las de las .com, ya que en ambas se está inflando de nuevo una burbuja, sólo que la actual es aún más grande y global: “la burbuja del rescate” caracterizada por los “planes de estímulo” originados en septiembre de 2008, tras la quiebra de Lehman y el miedo y la retracción del crédito que provocó. De nuevo salen las imágenes de Bush anunciando un plan para salvar al sistema financiero inyectando dinero a todos los bancos para que no se supiera quién era el que realmente lo necesitaba y frenar el pánico. Todos los políticos de todos los países y todas las ideologías se sumaron a esta política. David Walker, interventor general de los EUA desde 1998, renunció a su cargo entonces al advertir que puede que los rescates fueran necesarios pero que no se podía permitir el despilfarro de dinero público que supuso sin definir objetivos, sin seleccionar las entidades que merecían la inyección y sin establecer normas claras sobre lo que los bancos podían hacer y no hacer con ese dinero. Algo similar ocurrió con GM y Chrysler, que amenazaron con un importante aumento del desempleo si no les ayudaban pero como afirma Megan McArdle, analista de la revista The Atlantic, hubiera resultado más barato dar ese dinero -100 mil millones de $- directamente a cada uno de los trabajadores.

La FED a finales de 2008 bajó los tipos de interés a prácticamente 0%, intentando arreglar una crisis de crédito animando a que hubiera más créditos, como resume P.Schiff la solución fue: “Animemos a los endeudados a que se endeuden más,  ayudemos a apostar a los excesos en Wall Street e imprimamos dinero para los bancos”. Tras ofrecer la imagen de Obama en 2009 anunciando su plan de estímulo “el más radical en la historia”, seguidamente hace un seguimiento de algunos de los gastos que se hicieron con este dinero, como repavimentar la acera donde Julia Roberts compraba en tiendas de lujo en “Pretty Woman”  y denunciando –con ejemplos- todo el dinero perdido en burocracia y malas elecciones. Según D. Walker dos tercios de todo el paquete de estímulo se gastó en actividades que nadie quiso pagar durante los años de bonanza económica (creo todo esto recuerda al Plan E español) y que se aprovecharon del aumento del gasto público para conseguirlas.

El documental entra en sus últimos minutos en una dinámica muy pesimista e insiste en que si las medidas de 2001 produjeron un crecimiento ficticio durante 6 años, esta vez las de 2008 y 2009 aún reducirán más sus efectos benéficos en el tiempo ya que la deuda se ha multiplicado y es que todo lo que se ha hecho para recuperarnos de la crisis es lo mismo que nos llevó a ella: bajos tipos de interés, endeudamiento masivo, salvamento del sector financiero… Y aparece la imagen de Obama en enero de 2010 asegurando que lo peor de la tormenta había pasado gracias a todo ello. También describe el contraste entre la subida de las bolsas, los beneficios de las multinacionales e incluso la recuperación de algunas zonas ricas del país en contraste con la opinión de un simple barbero.

Bush creó durante su mandato más deuda que todos los presidentes de la historia de los EUA juntos y Obama va a superarle” si bien insiste en que el problema es de todas las naciones desarrollados que copiaron el mismo sistema. Advierte que incluso los EUA pueden perder su categoría de AAA y lanza una pregunta muy actual: ¿Si la quiebra de Lehman fue tan grave y al fin y al cabo era sólo un banco, qué pasará si el siguiente en quebrar es una nación? Habla de Islandia y de Grecia pero advierte que Italia, España, Portugal o Reino Unido tienen problemas similares. Y finaliza denunciando que se están inflando muchas burbujas y alguna de ellas estallará originando una profunda depresión porque nos habremos quedado sin armas para combatirla y estamos hipotecando el futuro de nuestros hijos.

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Los lobistas son los lobos; nosotros: su presa.

lobby Los lobistas son los lobos; nosotros: su presa.Se denomina lobby (del inglés “entrada”, “salón de espera”) o sala de espera a todo aquél grupo de presión que, por medio de distintas estrategias, trata de influir en centros de poder ejecutivo o legislativo con el fin de favorecer sus propios intereses o los de aquellos a quienes representa. Los lobbies no suelen participar directa y activamente en política (por lo que no suelen formar su propio partido), pero sí procuran ganarse la complicidad de algún grupo político que pueda terminar aceptando o defendiendo los objetivos del lobby.

Estos suelen ser filósofos, economistas, sociólogos, políticos retirados, periodistas; expertos de diversos ámbitos y especialidades que optan por convertirse en vehículos de transmisión entre las demandas de los clientes que los contratan y las Cámaras Legislativas.

Cuando parecía que las sombras que caían sobre Grecia (y por consiguiente, Europa) se habían disipado, nuevamente los temores de los inversores hicieron que las bolsas tengan su “Black Monday” y los precios de algunos activos (mayoritariamente bancarios) caigan en picada.

Esta caída se da justo en el comienzo de la temporada de reporte de ganancias para las empresas americanas, en meses en los cuales el volumen suele disminuir notablemente por las vacaciones del verano boreal.

El rumor que circula entre los operadores es que los líderes Europeos habrían cambiado de opinión con respecto a Grecia y ahora serían más proclives a soltarle la mano y obligarla a declarar un default parcial de su deuda, lo cuál incrementaría las dudas que existen con respecto al efecto contagio en el resto de los países de la eurozona.

Italia, país que siempre se consideró como uno de los de “segunda importancia” en cuanto a la gravedad de la crisis (detrás de Irlanda, Portugal y España) concentra ahora la preocupación por parte de la comunidad financiera, y la tasa que pagan sus bonos aumentó drásticamente en los últimos días, coincidiendo con el anuncio de Silvio Berlusconi sobre su renuncia a presentarse como candidato para las próximas elecciones (tendrá información privilegiada de lo que se viene?). Los analistas italianos más pesimistas creen que es probable que ni siquiera llegue a concluir su mandato.

Sumado a todo esto, los datos macroeconómicos dados a conocer en las últimas jornadas para la economía americana dan cuenta de que la velocidad de la salida de la recesión que comenzó con la explosión de la burbuja de las hipotecas en 2008 no está siendo la esperada, ya que la creación de empleo continúa siendo débil y el gasto de los consumidores no se decide a repuntar. Como si fuese poco, los republicanos siguen poniéndole palos en la rueda a Barak Obama en temas de presupuestos fiscales y gastos, llevando la situación al límite ante la atenta mirada de las calificadoras de riesgo que ahora buscan actuar de manera más severa que de costumbre para no ser nuevamente acusadas de cómplices en derrumbes no previstos.

Pero…como se llegó a esta situación tan complicada? La respuesta es muy simple: gracias a las políticas neoliberales de libre mercado que terminaron comprobando lo que las finanzas del comportamiento vienen advirtiendo desde hace ya más de una década. El “espíritu animal” de Adam Smith fue el error de cálculo más grosero de la historia económica moderna.

Veamos porqué.

De la mano invisible al favoritismo empresarial.

La teoría de la mano invisible (pilar de las ideas capitalistas) nos dicen, al mejor estilo Gordon Gekko en la película Wall Street, que la codicia es buena para el conjunto de la sociedad. En el afán de hacerse cada vez más rico, un empresario monta su empresa y genera puestos de trabajo, estimula el crecimiento de las empresas proveedoras de insumos al comprarles el material necesario para su producción y paga impuestos.

Hasta aquí todo bien: el problema nace cuando, apoyados en esta teoría, el poder de lobby de los círculos empresariales comienzan a presionar al gobernante de turno para conseguir beneficios fiscales extraordinarios. La teoría que sigue a este razonamiento (siempre sobre las bases del libre mercado, la mano invisible y el espíritu animal) es que si a las empresas les alivian su carga impositiva, ese dinero extra se destinará a crear puestos de trabajo y aumentar la producción. Resumiendo: la empresas invertirán el dinero de manera más favorable para la sociedad de lo que lo haría el “ineficiente y corrupto” estado. Por ende, deberían pagar menos impuestos y poder traer, cada tanto, el dinero generado en el exterior, de manera de poder invertirlo en el país y comenzar a hacer girar la rueda económica. La ecuación pareciera ser simple: Empresas + Dinero Extra = Más Producción y Puestos de Trabajo.

Estas ideas dominaron las últimas dos décadas desde el epicentro de los EEUU, y los resultados están a la vista.

Dos burbujas financieras en menos de diez años, los índices bursátiles de los países desarrollados que se encuentran en los mismos niveles ahora que en el año 1999 (habiendo desperdiciado ya 13 años) y Europa con la soga al cuello.

¿En que fallan “ingenuamente” los lobistas?

El lobo se equivoca y perdemos todos.

La historia económica reciente ha demostrado que la ecuación expuesta no se cumple, ya que, cuando las empresas fueron favorecidas con beneficios fiscales y otras políticas (como las que llevaron a cabo de manera salvaje George Bush y otros líderes mundiales) ese dinero se usó para gastos innecesarios y ostentosos, recompra de acciones, pago de dividendos y cancelación de deudas anteriores (en el mejor de los casos) pero no fue bajo ningún punto de vista reinvertido en aumentar la oferta y crear puestos de trabajo.

La realidad marca que no es mayor dinero en manos de las empresas lo que aumenta la oferta. Lo que hace que esto suceda es, como se enseña en las primeras materias de economía de cualquier universidad, el aumento de la demanda.

Y para que aumente la demanda hay que poner dinero en los bolsillos de las personas que tiene una mayor propensión marginal a consumir, es decir, las de menores ingresos.

La mejor forma de que esto suceda es que el estado cree puestos de trabajo de manera directa, evitando caer en el clientelismo pero haciendo girar la rueda de manera inversa a como lo viene haciendo últimamente.

La ecuación que realmente habría que llevar a la práctica es: Personas de Bajos Recursos + Dinero = Aumento de Demanda

Y luego: Aumento de Demanda= Aumento de Oferta.

Cuando la rueda comienza a girar de esta forma, son las empresas las que se ven obligadas a invertir para poder calzar una demanda creciente.

Pero para que eso suceda hace falta primero enfrentar a los poderosos lobistas que hunden a las empresas que equivocadamente representan al sumergirlas en una poderosa y negativa contradicción: ganar dinero sin correr ningún riesgo a costa del bolsillo de los consumidores, que terminan pagando los dividendos de los accionistas.

Por lo menos hasta que todo explote y no hay más dinero ni en uno ni entro lado.

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Los psicópatas en la empresa

5169875398_c972c68f19_m-175x175 Los psicópatas en la empresaProbablemente no haya ni un sólo lector que desconozca el término psicopatía. Las películas están repletas de asesinos fríos y calculadores que matan por el simple placer de hacerlo. Sin embargo, si tuviéramos que definir este tipo de individuos, tal vez ni podríamos asegurar si son enfermos mentales o personas con responsabilidad penal plena.

Por desgracia la mente humana es capaz de las mayores atrocidades, además de los más virtuosos sacrificios. Estigmatizar determinados comportamientos y señalar a sus ejecutores como monstruos es una manera de aislarnos de la verdad: el ser humano es capaz de los actos más execrables.

Intentaremos primero definir la psicopatía, para después identificar este tipo de conductas en el ámbito empresarial. No todos los psicópatas matan, ni mucho menos. Pero todos hacen daño de una forma u otra.

Robert D. Hare lo define de la siguiente forma:

El psicópata es un sujeto superficial, locuaz y encantador; con una gran capacidad de manipulación y de control sobre las demás personas. Su emocionalidad es poco profunda, no se vincula efectivamente con nadie y tiene una manifiesta incapacidad de sentir culpa o remordimiento por el daño causado a sus víctimas. En general es buscador de emociones fuertes, irresponsable, y tiene un estilo de vida que depende del impulso del momento. No planifica su futuro y resta importancia a los problemas que sus acciones delictuales o transgresiones éticas pudiesen acarrearle. Adicionalmente, hay un desprecio total hacia las demás personas.

Con esta aproximación, muchas gente conocemos en nuestro entorno que puede ser un psicópata. Vayamos a ver que nos dicen los manuales de diagnóstico de trastornos mentales aceptados por la comunidad psiquiátrica (básicamente el DSM-IV y el CIE-10). La psicopatía se enmarca en el trastorno antisocial de la personalidad (F60.2 del DSM-IV y 301.7 CIE-10), también conocido como sociopatía o trastorno disocial de la personalidad.

Los criterios para el diagnóstico psiquiátrico del trastorno son:

A.- Un patrón general de desprecio de los derechos de los demás presente ya desde los 15 años, que se podrá inferir si cumple al menos 3 de los siguientes ítems:

  • fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.
  • deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.
  • impulsividad o incapacidad para planificar el futuro.
  • irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones.
  • despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.
  • irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas.
  • falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros.

B.- El sujeto ha de tener al menos 18 años para poder diagnosticar su psicopatía.

C.- Pruebas de la existencia de un trastorno disocial antes de los 15 años.

D.- El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente durante episodios maníacos o en el trascurso de una esquizofrenia.

El psicópata en la empresa

Con la información que tenemos, vayamos a hacer un perfil del directivo, colaborador o compañero cuyo comportamiento nos debería alertar. Evidentemente hay grados, no vayamos a ponernos paranoicos, que éste es otro trastorno mental. Es importante saber que a pesar de ser un comportamiento crónico, a partir de los 40 años desciende la severidad y número de síntomas, por lo que al menos tenemos la tranquilidad de saber que los psicópatas mayores, que suelen estar en la cúpula directiva, son menos letales que los jovenes tiburones.

El comportamiento delictivo del trastornado no tiene como finalidad principal conseguir un beneficio sino hacer daño. Seguramente el psicópata de nuestro entorno no habrá sido detenido, pero con toda probabilidad habrá infringido la ley.

Estos virus humanos frecuentemente engañan y manipulan para conseguir dinero, sexo o poder. Con mucha mayor frecuencia son hombres (un 3% de hombre frente a un 1% de mujeres del total de la población en general), de posición socioeconómica baja (al contrario de lo que se suele creer) y del medio urbano. No hay que lanzarse al primero que tenga un perfil agresivo en la empresa, sobretodo si el ambiente del negocio propicia este comportamiento para sobrevivir. El psicópata no trata de protegerse con su agresividad, pretende dañar a los demás.

Tienden a ser irresponsables, y en la esfera económica pueden cambiar continuamente de trabajo sin meta alguna, estar frecuentemente de baja o acumular deudas y no mantener adecuadamente a sus hijos. El consumo de drogas es frecuente.

No pide nunca perdón y justifica su comportamiento en base a que “los demás se lo merecen” o “son unos débiles”. Este tipo de individuos suelen ser engreídos, arrogantes, tercos y autosuficientes, además de fanfarrones y con facilidad de verbo y encanto superficial.

Todos tenemos algún rasgo de los citados, lo que identifica al psicópata es la acumulación de ellos, como hemos visto  en el apartado de diagnóstico. Si conoces a alguien en tu entorno laboral que cumpla con la mayoría de rasgos, o tu mismo, te recomiendo tratamiento (el problema es que el psicópata no tiene consciencia de estar enfermo).

Espero haberos ayudado a interpretar mejor el episodio de esta semana de “Mentes Criminales“, al menos.

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Decodificando a Warren Buffet

warren1 Decodificando a Warren BuffetWarren es, sin duda, el inversor estrella de todos los tiempos en el ambiente bursátil. En este post, utilizaré mi propia experiencia en el mercado para analizar y decodificar sus más célebres dichos, buscando que el lector pueda entender y ampliar los conocimientos de uno de los hombres más sabios del mundo en temas financieros y trasladar estos secretos a sus propias inversiones.

A continuación, 8 Consejos de uno de los hombres más ricos del mundo (y el único del Top 10 que hizo toda su fortuna en la Bolsa) analizados al detalle.

No intente predecir la dirección del mercado de valores, la economía, los tipos de interés o las elecciones.

Los analistas más prestigiosos siempre terminan en algún momento quedando en ridículo al errar sus pronósticos sobre los escenarios futuros para la bolsa, la economía, las tasas o las elecciones. Si eso le ocurre a personas estudiosas, generalmente docentes de las más prestigiosas universidades americanas y europeas… ¿Qué le queda para el inversor minoritario?

La solución a esto es invertir en negocios particulares, hacer micro y no macroeconomía. Detectar una empresa con un modelo de negocios simple, probado, con un management inteligente y orientado a los accionistas, con cierta historia y valores, e invertir en ella sin tratar de predecir la variación de corto plazo de las variables enunciadas anteriormente.

Si no puede ver caer un 50% su inversión sin pánico, no invierta en el mercado de valores.

warren3 Decodificando a Warren BuffetEste consejo debería ser una máxima que tiene que saber cualquier persona que está analizando invertir en bolsa por primera vez. El universo de las finanzas puede ser dividido en inversiones de renta fija e inversiones de renta variable. Para un perfil de inversor conservador, aquellos que no soportan ver variaciones en su capital porque enseguida les agarra el pánico a perder todo, la renta fija (por ejemplo los bonos) parece ser lo más apropiado, porque el desvío standard (esto es, el desvío que puede llegar a tener el rendimiento real del rendimiento esperado) es generalmente bajo.

Pero para aquellos inversores más arriesgados la renta variable es “el” lugar para estar, dado que las acciones presentan un retorno esperado que es mayor a la de cualquier otro tipo de inversión, aunque el desvío standard también aumenta.

El horizonte temporal de la inversión también es un factor a tener en cuenta para entender esto. Si la inversión es de largo plazo, entonces las variaciones de corto plazo no deberían ser motivo de preocupación.

En este sentido, Buffet exclama que si fuese por él, las bolsas podrían cerrar por tres años una vez que realiza una inversión, dada la poca relevancia que le da en lo inmediato a la variación de precios de las acciones compradas.

Existe un viejo refrán que resume un tanto estas ideas, que dice que “para ganar dinero en la bolsa hay que tener las tres P: Plata (dinero), Pelotas y Paciencia.

Nunca invierta en un negocio que no pueda entender, como tecnologías complicadas.

Este consejo puede también ser analizado desde un punto de vista emocional. Al comprar el inversor acciones de una empresa de la cuál posee información pobre o incompleta, es probable que ante un escenario de bajas repentinas la posibilidad de asustarse y sentir un fuerte deseo de vender la posición con pérdidas aumente significativamente.

El miedo a perder todo su capital, la sensación de haberse equivocado con la compra y un fuerte impulso a desprenderse a cualquier precio de la posición se vuelven predominantes, pareciera ser que las opciones son vender ahora y asumir pérdidas o quedarse y perder todo, no existe otra cosa.

En cambio, cuando se invierte en acciones sobre las cuales previamente se ha realizado un estudio responsable, en cuanto al negocio que la misma realiza, su historia, su respuesta en otros momentos de crisis, su Management, etc… la cosmovisión del tema cambia radicalmente.

En este último caso, ante fuertes caídas posteriores a la compra, se trata de un tema temporal. El inversor está convencido que en algún momento volverá a ver a la empresa cotizando en valores iguales o superiores al precio de compra, no sabe bien cuando, podrían ser meses o años, pero confía en que la crisis pasará y la empresa seguirá estando y las cosas volverán a su sitio.

Esta seguridad lo lleva a “quedarse quieto” y no malvender su posición, a pesar de las caídas y los escenarios catastróficos que emiten los medios y los analistas.

Visto así, me parece oportuno relacionar este consejo con la ansiedad del inversor. El inversor ansioso, primero compra y después averigua, porque no quiere que se “vaya el tren”, “hay que subirse ahora o nunca”. Al inversor paciente no le preocupa que el precio de las acciones emitidas por la empresa que se encuentra analizando esté subiendo fuerte de precio en esos momentos, porque sabe que es preferible dejar pasar una oportunidad que entrar apurado en un papel del cuál no conoce demasiado.

Para terminar, la única crítica que se le puede hacer a este consejo es sobre el final, cuando pone como ejemplo “tecnológicas complicadas”. Yo diría que cualquier negocio demasiado difícil de explicar, sea tecnológico, financiero, de retail o de cualquier otra industria, son los más peligrosos para invertir.

Compre compañías con buen historial de beneficios y posición dominante de mercado.

La tentación de elegir la próxima Google es muchas veces la causante de pérdidas millonarias para los inversores. Comprar acciones de una start-up empresa que no conoce nadie y que luego “explota” es sin dudas el sueño de muchas, habida cuenta de la firma posibilidad que otorga esta situación de multiplicar varias veces el capital invertido. Pero más allá de la ganancia económica, existe también un tema emocional de ser “el descubridor”, uno de los primeros en llegar, una especia de ansias de colonización.

Seguramente que comprar acciones de empresas grandes y que ya tienen una posición de dominio en el mercado suena como algo aburrido, hasta obvio. Sin embargo, como bien dijo Warren alguna vez, generalmente los buenos negocios son aburridos.

Mantenga el perfil bajo.

warren2 Decodificando a Warren Buffet

A pesar de estar entre los 3 hombres más ricos del mundo, Buffet suele rechazar la ostentación y los lujos. Las siguientes son características de su comportamiento que ratifican esta máxima.

  • Sostiene que tiene todo lo que necesita en su casa, la que compró hace 50 años. La misma no posee rejas.
  • No tiene chofer, maneja su propio auto y tampoco cuenta con personal de seguridad.
  • Jamás viaja en aviones particulares, a pesar de ser dueño de la compañía aérea de jets privados más grande del mundo.
  • Su empresa Berkshire Hathaway es dueña de 63 compañías, y él le escribe una carta por año a cada CEO de las mismas deseándoles buenos augurios para el año próximo.
  • Jamás mantienen reuniones ni los llama regularmente por teléfono.
  • Les dio dos únicas reglas a sus directivos. Número uno: nunca perder plata de los accionistas, y número dos: nunca se olvide la regla número uno.
  • No socializa con la clase alta. Su pasatiempo cuando llega a su casa es prepararse pochoclo y mirar televisión.
  • No usa celular ni computadora.

Como se ve, la mayor virtud de este gurú de las finanzas es su brutal coherencia, realmente lo que se llama “educar con el ejemplo”.

Gran parte del éxito puede atribuirse a la inactividad. La mayoría de los inversores no resiste la tentación de comprar y vender constantemente, pero la piedra angular debe ser el letargo, bordeando la pereza.

Manejar una cartera de inversión no es un trabajo en el sentido común del término. Para un artesano, el éxito en su trabajo estará relacionado con la cantidad de artesanías que produzca, para un vendedor de seguros su éxito laboral estará relacionado con la cantidad de clientes a los cuales visite. A la hora de tomar riesgos en el mercado financiero, esta relación no solo no se cumple sino que es inversa: luego de realizada la inversión, si la apreciación fue correcta, no se necesita trabajar más, mientras mejor se desempeñe la cartera menos trabajo hay que llevar a cabo.

Este pienso que es un punto de importancia y que puede ser de gran utilidad para los inversores: es un llamado a no operar de más, a dejar correr las ganancias y a no pensar que nuestro éxito en el campo de las inversiones estará relacionado con la cantidad de operaciones que realicemos.

El trabajo duro para un inversor de largo plazo es el research, pero una vez realizada la inversión, lo único que hay que hacer es estar atento a los puntos de inflexión, que no son demasiado frecuentes.

“Las oscilaciones salvajes de precios están más relacionadas al comportamiento de los inversores que a los resultados empresarios”.

De hecho, el sentimiento que un inversor cualquiera tenga hacia el mercado dependerá en gran medida de su reciente experiencia en el mismo. Si un inversor no participó de las ganancias recientes que otros inversores si disfrutaron, se puede experimentar una suerte de depresión y nostalgia. Estos sentimientos son considerados altamente motivantes por los psicólogos.

Cuando un individuo conoce a otra persona que ganó mas en el mercado de capitales que lo que él mismo ganó trabajando arduamente, es muy probable que experimente una sensación dolorosa, que incluso tiende a disminuir el ego personal.

Es entonces que esa persona puede pensar que si pudiese participar en solamente un año de alza en el mercado, esa sensación dolorosa podría desaparecer.

Quizás, el individuo podría incluso llegar a pensar que las potenciales pérdidas podrían no ser tan importantes como soportar nuevamente estar afuera de un mercado alcista y ver como sus amigos embolsan suculentas ganancias producto de sus inteligentes inversiones, con lo cual, la única decisión segura parecería ser estar  “dentro” del mercado.

Cuando esto ocurre la bolsa puede subir exponencialmente sin que los resultados de las empresas en su conjunto justifique esto, o, por el contrario, caer estrepitosamente sin que exista una justificación tampoco.

Por ello cuando vemos movimientos muy violentos (como por ejemplo, la caída de 38% en durante el mes de octubre de 2008) debemos pensar que esto se debe más bien a motivaciones psicológicas de corto plazo por parte de los inversores y no a resultados financieros de las empresas, que, al fin y al cabo, es lo que realmente interesa.

“Sea temeroso cuando otros son codiciosos y viceversa”.

Este es uno de los consejos más famosos de Buffet. Es lo que yo llamo ir en contra del “efecto mandada”. Si un inversor quiere ganar dinero en la bolsa, debe necesariamente comprar barato y vender caro.

Aquí sucede un hecho por demás curioso. Muy pocos discuten que para comprar barato hay que hacerlo cuando la bolsa esté bajando, aunque también son pocos los que se animan a hacerlo cuando esto sucede.

Pero mi experiencia personal y de asesoramiento a inversores individuales me llevó a darme cuenta que cuesta mucho más vender caro que comprar barato. En que momento vender las acciones previamente compradas es uno de los temas más importantes de este arte que es la inversión en bolsa.

Cuando el mercado está subiendo, es común que el inversor que entró para “ganar un 10% y salir” decida ahora no vender a pesar de estar superando ese objetivo y decida quedarse un tiempo más con su tenencia porque “está todo muy firme, no voy salir a vender ahora porque esto seguirá subiendo”.

Pero cuando todo el mercado se pone codicioso (por ejemplo, durante la formación de las burbujas financieras, algo cada vez más común últimamente) es cuando las cosas se ponen realmente feas y eso debería llevar muchas veces a vender aunque exista el “riesgo” de que el mercado siga subiendo fuerte a posteriori.

Resumiendo: es necesario tener un espíritu criticador y cuestionador en el mercado, desafiando constantemente la opinión de las mayorías. Y, fundamentalmente, cumplir con los niveles de entrada y salida analizados previamente, aunque ello signifique salir a comprar en los días en los cuales todas las cotizaciones están en rojo y parecería que se viene el fin del mundo y vender cuando los analistas opinan que las subas “recién comienzan”.

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China y la guerra

pekin-175x156 China y la guerraPekín es una macrourbe que se distribuye en anillos concéntricos, siendo el número 1 la turística “Ciudad Prohibida” (donde vivía el emperador), la 2 donde están los hoteles, viviendas  y comercios de más lujo…y autopistas radiales van separando las zonas que son peores según se alejan de la zona centro. Cuando una chica china me dijo que había cortado con su novio porque ella vivía en el círculo 3 y él en el 4 y que para salir bien pero que ella si se casaba era para vivir mejor y mejorar su calidad de vida por lo que nunca lo haría con alguien que no fuera del círculo 2 o del 3, se confirmó la impresión que en las 2 semanas que estuve en el país me había formado: En ningún otro país del mundo de la veintena que he visitado me he encontrado una sociedad más materialista, más interesada en acumular capital a pesar de la etiqueta “comunista” del partido gobernante. Por supuesto es una visión subjetiva pero que coincide con la capacidad de trabajo y ahorro de la comunidad china en España e incluso con la estrategia política de sus dirigentes. China se encamina hacia el liderazgo mundial y no ha necesitado participar bélicamente en dos guerras ayudando a la anterior potencia global como hicieron los EUA con Reino Unido, le está bastando un hábil manejo de la situación económica.

La fuerte capacidad de ahorro del estado chino y las masivas entradas de divisas procedentes de su capacidad exportadora han creado una potencia con liquidez abundante que sólo parcialmente ha sido utilizada para mejorar la calidad de vida de sus habitantes (aunque en menos de 30 años más de 400 millones de personas han salido de la pobreza al dividir su PIB por el número de habitantes pasa de ser la segunda potencia mundial en cifras absolutas a rondar los 3600 dólares per cápita, similares a El Salvador o Albania). Tiene las más grandes reservas de divisas del mundo: 2.45 billones de dólares: 65% en dólares, un 26% en euros, un 5% en libras esterlinas y un 3% en yenes. Para obtener beneficio financiero de todo esto hace ya décadas empezaron a comprar deuda americana, rentable y segura. Quién sabe si ya en su planteamiento inicial había motivaciones políticas o fue una decisión lógica dado su alto saldo de $, el caso es que la situación actual recuerda al malvado de las viejas películas del Oeste que compra las deudas del rancho para obligar al dueño a vendérselo. El economista jefe del HSBC, Stephen King, ha asegurado que los países occidentales han perdido el control de la agenda económica internacional y que, con la globalización, el mundo occidental se está hundiendo lentamente, al tiempo que otras naciones están emergiendo y se están haciendo fuertes más rápidamente y China se convertirá en la primera potencia económica del mundo en veinte o treinta años, por lo que, en su opinión, el yuan sustituirá al dólar como principal divisa.

De hecho, en el mundo económico pocas dudas hay sobre el futuro liderazgo chino, la economía de Estados Unidos hace muchos años que eligió convertirse en una economía de servicios, dejando la responsabilidad de la producción industrial en manos de China, que se ha convertido en el mayor exportador y receptor de inversión extrajera directa, el mayor consumidor de energía, el mayor productor de televisores, DVD, computadoras y manufacturas en general, el más grande destino turístico, el mayor consumidor de artículos de lujo y gran generador de ingenieros y científicos… Lo que no parece tener sentido es que en Occidente asistamos impávidos a este giro contribuyendo a él sin luchar; y que incluso midamos con el mismo rasero los datos chinos que los europeos o norteamericanos, si ya de por sí parece absurdo que los mercados se muevan tanto por encuestas como el IFO o el PMI que por datos como el PIB o el paro, aún lo es más que se otorgue credibilidad a las cifras oficiales de una dictadura famosa por coartar el libre acceso a la información. Pongamos un ejemplo real: en China hay cerca de 64 millones de pisos que han permanecido vacíos en los últimos seis meses, y sin embargo los precios inmobiliarios subieron un 9,3% interanual según el gobierno. Es evidente que algo falla, tras escandalizarnos tanto con la burbuja inmobiliaria norteamericana se asume con normalidad que exista en China y no por eso se reduce la inversión extranjera.

Todo esto no es nuevo pero está de actualidad. Las buenas cifras de crecimiento alemanas, impulsadas por las exportaciones a las que ayudaron el € débil y la reacción japonesa de intervenir unilateralmente vendiendo masivamente su propio divisa para debilitar el yen, han llevado a la gran otra zona económica, los EUA, a intentar ganar crecimiento también debilitando su moneda, cuya primera víctima ha sido la que menos oposición podía hacer: Latinoamérica. De hecho, Guido Mantega, ministro brasileño de Finanzas, reconoció hace 7 días que el mundo estaba en una “guerra de divisas” , que los gobiernos de todo el mundo están tratando de debilitar sus monedas para promover la competitividad y eso les perjudica. Por supuesto los EUA también están intentando conseguir que China devalúe el yuan para que los norteamericanos compren más caro lo que viene de China y para los chinos sea más atractivo comprar productos de las empresas de los EUA pero eso no es tan fácil: China ha declarado que “el Yuan se moverá según su evaluación propia y no por la presión de nadie”. Una guerra comercial usando el valor de la moneda como arma. Si excluimos Hong Kong, sus cuatro primeros socios comerciales a quienes China exportó 1.3 billones de dólares en 2009 fueron: Estados Unidos (20%), Japón (8.2%), Corea del Sur (4.5%) y Alemania (4.3%), mientras que las importaciones realizadas en el 2009 por 1.02 billones procedieron de: Japón  (12.2%), Corea del Sur (9.1%) Estados Unidos (7.6%) y Alemania (5.5%). Parece muy claro el desequilibrio con los EUA que aún es más grave ya que las exportaciones chinas son mayormente productos de venta al público mientras que las importaciones no están principalmente destinadas al consumidor chino sino a su tejido industrial.

La única solución, si China se niega a devaluar el yuan, es imponer aranceles, algo que ya ocurre puntualmente y en ambos sentidos (China establece fuerte arancel al pollo americano ) pero que puede conducir a una guerra comercial que debilite el comercio mundial en el peor momento. Sería una guerra sin ganadores, todos perderíamos aunque no estuviéramos directamente implicados como es el caso español y europeo. “Desafortunadamente, el euro está siendo dirigido actualmente por fuerzas que son, en gran medida, externas a la eurozona. Una vez que los puertos seguros de la primera mitad del año, el yen y el franco suizo, están siendo sometidos a control por sus propias autoridades monetarias y que China ha expresado su preocupación por las perspectivas del dólar, a los inversores no les quedan muchas alternativas “, resume Simon Derrick, estratega jefe de divisas de Bank of New York-Mellon. El resultado es que el euro se ha apreciado un 16% frente al dólar desde los mínimos de junio, haciendo un viaje desde 1,19 hasta 1,38 dólares. Eso nos perjudica ya que Europa necesita exportar: las restricciones del gasto público y las subidas de impuestos no constituyen un incentivo al consumo interno y por tanto no se espera que éste repunte de forma sostenida. Otra opción es que esta guerra comercial mundial que parece está dando sus primeros pasos tenga algo que ver con la búsqueda de más inflación por parte de los gobiernos y utilizar el encarecimiento de las importaciones como una forma de combatir la temida deflación

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