Desgravación fiscal, menos impuestos y más crédito

El PP ha ganado las elecciones. Ha barrido al PSOE con una holgada mayoría absoluta y ahora le toca convertir en realidad las promesas electorales para salir de la crisis. La tarea de resucitar la vivienda será un difícil reto que, según su programa, se conseguirá con desgravación fiscal, menos impuestos y más crédito.

La crisis apenas deja tiempo para las celebraciones. El propio Financial Times asegura que en España “this is no time for a fiesta” (”no hay tiempo para fiestas”).

El Partido Popular ha obtenido una aplastante victoria que le otorga una amplia mayoría absoluta para gobernar un país al borde de nuevo de la recesión. Los ciudadanos le han dado al líder popular, Mariano Rajoy, todo el poder y confianza para evitar males mayores. El cambio político está en marcha y toca ponerse manos a la obra para llevar a cabo cuanto antes las medidas prometidas durante la campaña electoral.

Uno de los sectores más castigados por la crisis, el inmobiliario, necesita pronto un revulsivo. El mercado residencial ha recaído este año y se encuentra paralizado con unas ventas en caída libre, un crédito que no fluye y un stock que apenas se absorbe. La construcción no encuentra hueco posible mientras no se drene el exceso de inmuebles y las entidades financieras sigan acumulando activos procedentes de embargos. Los expertos ven cada vez más lejos el horizonte de recuperación de la vivienda si nada lo remedia.

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Información y bolsa

eniac Información y bolsaAntes de internet recuerdo que si había suerte se podía hojear el Expansión o el Cinco Días en la oficina o las páginas de economía de algún periódico generalista para intentar saber qué pasaba en los mercados pero desde que existe la red la información es tanta que se hace preciso –más que nunca- seleccionar. En economía y en todo: el otro día leí que cada minuto se suben a youtube 48 horas de video… es imposible para un ser humano poder verlo todo. ¿Es buena tanta “información” en la bolsa?

Voy a hacer de “abuelo Cebolleta” y contar mis primeras experiencias en bolsa. Las primeras compras que yo hice –la número uno fue en Asland Cataluña- fueron yendo a una sucursal, rellenando una orden por escrito y esperando a que unos días después me llegara por correo la operación. Luego me abrí una cuenta en un bróker al que le podía dar órdenes por teléfono que me confirmaban en tiempo real y me enteré, además, que, aún no disponiendo del efectivo, podía comprar un lunes y vender antes del viernes ya que la liquidación se hacía una vez a la semana. Este sistema –que conocíamos pocos incluso dentro del sector financiero- perduró si mi memoria no me falla hasta 1992 pero no fue tan provechoso como pudiera parecer, ya que las comisiones eran muy altas y no era tan fácil en el mercado de entonces –sólo se podía comprar y al contado- sacar la suficiente rentabilidad en 3-4 días como para que mereciera la pena, más bien era un sistema que inducía a tomar demasiado riesgo a los novatos, como yo era entonces. Cuando un ministro dijo con orgullo a finales de los ´80 aquello de que “España es el país donde es más fácil enriquecerse en menor tiempo” no se refería a la bolsa, que no era muy popular, en parte porque no parecía la panacea cuando por ejemplo las letras del Tesoro a un año daban una rentabilidad superior al 10% y por aquellos tiempos hasta las cotizaciones de los precios resultaban confusas ya que no eran por su valor real en pesetas sino que había que saber el nominal de la acción para saber cuánto costaba comprarlas. Por otra parte, para seguir los precios en casa se tenía que confiar en el teletexto –si se tenía- con las cotizaciones con más de media hora de retraso. Pero se avanzó y el salmón de la páginas de información económica (de ese color por imitación del Financial Times), se amplió a la par que nacía el mercado continuo primero (que unificaba las bolsas regionales) y el índice Ibex después.

A finales de los 90, cuando internet empezó a ser utilizada por los que operábamos en bolsa, muchos creímos que tantos datos nos daban un mayor poder, además los mercados mundiales llevaban casi un cuarto de siglo de euforia alcista y la bolsa española no paraba de subir con el run-rún de la entrada en el € y la bajada de tipos. Por suerte para mi, por aquellos años ya sabía que intentar participar en los mercados buscando un pelotazo es el mejor camino para la ruina y no caí en la trampa de las .com, primero advirtiendo cómo los demás literalmente se forraban con empresas como Terra o Telepizza y luego viendo cómo según caían más compraban y se doblaban y volvían a doblar. Conocí a gente que según cobraba la nómina compraba algunas acciones más para promediar. Yo esa lección la aprendí -con mi ruina total- en 1994 comprando futuros del bono español aunque esa es otra historia. El caso es que internet y los medios en general fueron un obstáculo porque la inmensa mayoría de las fuentes animaban a seguir comprando mientras las cotizaciones se hundían e incluso algunas empresas desaparecían. Además, empezaban los primeros foros de bolsa en los que circulaban rumores, casi siempre interesados, y como la inmensa mayoría –ya que las posiciones cortas no estaban al alcance del gran público- tenía la misma posición comprada, todos se decían unos a otros lo que querían oir: que su valor era el mejor y que si vendías te perderías el rebote.

Ahora el panorama se ha profesionalizado más, no sólo hay multitud de productos diferentes y la operativa es mucho más barata, además disponemos en internet de datos sobre cotizaciones y noticias en tiempo real muy fiables, además de consejos de todo tipo, muchos de ellos de calidad y bienintencionados. Podría pensarse que esto nos da un poder superior al que podíamos tener hace décadas pero lo dudo mucho. La información es poderosa cuando pertenece a unos pocos, en la actualidad cualquiera con una cuenta de twitter puede tener el mismo servicio de noticias al instante que un trader de un banco. No es conocer el dato de la subida del IPC o el de la bajada del PIB lo que puede proporcionarnos un beneficio constante sino saber algo que los demás no saben, es decir, el poder está en manos de los de siempre: los que conocen los flujos de dinero de los grandes clientes y los que recomiendan un valor después de haberlo adquirido. Y últimamente de los que poseen las máquinas de alta frecuencia.

Yo creo que he cometido todos los errores posibles en bolsa: comprar valores de empresas que quebraron, comprar acciones de empresas en quiebra que cuando salen de ella no dan nada a los accionistas, especular brutalmente con derechos de ampliación y warrants (aunque en estos casos gané más veces que las que perdí sigo pensando que fue un error), invertir en smallcaps norteamericanos que se cruzaban por encima de cómo tenía mi orden de venta pero mi bróker no me las podía vender porque aquello va por plataformas (es decir, meterme en mercados que no conocía), comprar en tendencia bajista, vender en tendencia alcista, operar basándome en rumores, creerme más listo que nadie, creerme las recomendaciones de los analistas, subir el volumen al obtener beneficios confiándome en exceso, no dejar correr los beneficios…y por supuesto, el más grave por lo peligroso, no cortar las pérdidas a tiempo. Gran parte de todos esos errores se debieron a un exceso de información que por supuesto yo administré mal, ¿Por qué? Porque la información es importante pero la clave es la formación. Y la que se puede encontrar de forma gratuita en la red, es el auténtico tesoro que internet nos ofrece y que espero que –bien seleccionada- os pueda ahorrar pasar por algunos de los muchos sustos económicos que yo he padecido.

Y animo al foro a que también haga de abuelo Cebolleta y cuente de la primera vez que invirtió en bolsa…quien ya se haya estrenado.

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La publicación de los tipos de interés y los movimientos de los precios en las inversiones en forex de un solo día
La mayoría de los inversores entienden que los tipos de interés son los que dirigen, en mayor medida, los movimientos de las divisas a largo plazo. Sin embargo, muy pocos saben cómo aprovechar las oportunidades de inversión a corto plazo de los efectos directos de la publicación de los tipos de interés. En este artículo, analizaremos por qué los tipos de interés son los que dirigen en mayor medida los movimientos de las divisas a largo plazo y luego veremos cómo los inversores pueden aprovechar las oportunidades a corto plazo de los efectos directos de la publicación de los tipos de interés.
Todos sobre alfa
La principal obligación de todos los gestores del dinero y de los gestores de fondos del mundo es, simplemente, producir alfa para sus clientes. Por lo tanto, a los grandes inversores de capital, como los fondos de inversión y las grandes instituciones financieras, les preocupa mucho saber dónde pueden encontrar un fuerte rendimiento para sus clientes. Esta sencilla verdad es por lo que los tipos de interés tienden a dirigir los movimientos de las divisas a largo plazo: el capital tiende a fluir hacia divisas con tipos de interés al alza y a salir de las divisas con tipos de interés decrecientes.
Cómo los tipos de interés afectan a los movimientos de las divisas
Hemos establecido que las divisas con un tipo de interés alto o alcista tenderán a fortalecerse, y las divisas con un tipo de interés débil o decreciente tenderán a caer. El siguiente paso será saber cuándo las divisas ascienden o caen según la especulación de los tipos de interés.
Los participantes en el mercado constantemente custodian una gran cantidad de datos económicos, como las cifras de empleo, el producto interior bruto, la inflación, etc., para determinar qué es lo que puede hacer en un futuro próximo el Banco Central de un país. Normalmente, si las cifras económicas empiezan a dibujar un panorama constante en el que un Banco Central necesitará aumentar los tipos de interés por la creciente inflación, el mercado empezará a mover capital hacia esa divisa mucho antes de que un Banco Central haga el anuncio.
Ahora vamos a mostrar un ejemplo. Pensemos que las cifras sobre la inflación han salido de forma potente durante varios meses seguidos en Inglaterra. El Banco de Inglaterra tiene fijado su objetivo de inflación en un 2,0%, pero las cifras sobre la inflación han estado en un 2,5% durante los últimos tres meses. En general, un Banco Central aumentará los tipos de interés para combatir la creciente inflación. Por lo tanto, en este ejemplo, el mercado compraría libras británicas antes de que tuviera lugar un posible aumento de los tipos de interés.
Iremos más allá y pensaremos que los principales dirigentes del Banco de Inglaterra han estado diciendo que este banco se toma muy en serio las amenazas inflacionistas y que está analizando el posible aumento de los intereses en el próximo trimestre. Si esto sale a la luz, el mercado se pondrá más agresivo a la hora de mover capital hacia las libras británicas en el mercado de divisas a la espera de que aumente el tipo de interés.
Todo esto es, claro está, desde un punto de vista macroeconómico. ¿Cómo puede un inversor a corto plazo aprovechar los movimientos de los tipos de interés? Una de las formas es buscar oportunidades de inversión el día en que se anuncian los tipos de interés. Volvamos al ejemplo hipotético del Banco de Inglaterra. Recuerda que el mercado a estado esperando que el Banco de Inglaterra aumente los tipos de interés durante varios meses, y recientemente los miembros de este banco han empezado a confirmar que quizá aumenten los tipos de interés en el siguiente trimestre. Ahora vayamos al día en que se anuncian los tipos de interés en ese siguiente trimestre. El mercado forex ya ha empujado la libra británica hacia arriba considerablemente a la espera de un aumento de los tipos de interés. El día del anuncio, el Banco Central no aumenta los tipos de interés y publica una declaración en la que dice que no espera aumentar los intereses en un futuro cercano. ¿Qué crees que le pasará a la libra británica ese día concreto? ¡Caerá de forma fulminante!
Una forma de jugar con las publicaciones acerca de los tipos de interés desde una perspectiva a corto plazo sería esperar a que surjan oportunidades de inversión cuando un Banco Central se mueva en el sentido opuesto a lo que la mayoría de los participantes del mercado habían estado esperando.
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Información, seguridad, estímulo y crecimiento

electico Información, seguridad, estímulo y crecimientoImaginemos que al gobierno le da por ofrecer garantías de préstamos para todas las empresas que apuesten por el coche eléctrico, desde fabricantes de automóviles hasta talleres y parkings. Cualquier compañía, incluyendo las nuevas, podrían beneficiarse. El gobierno llevaría a cabo algunas auditorías aleatorias, sólo para determinar si la empresa en cuestión podría invertir el capital que obtuviese en proyectos reales  vinculados con coche eléctrio en vez de dedicarlo a otras cosas como sería bastante común en nuestro país.

¿No constituiría dicho programa un estímulo a la economía? Si el sector es medianamente atractivo, muchos emprendedores se lanzarían a la piscina y crearían en poco tiempo empresas con muy poco patrimonio neto y muchas deudas baratas garantizadas.  Dicho programa podría ser una forma bastante directa de estímulo fiscal. Aunque los políticos y los financieros se diviertan fingiendo otra cosa, el pasivo sigue siendo pasivo, y ofrecer garantías de préstamos a todos los que iniciaran proyectos arriesgados es, de algún modo, sólo una forma más de financiar un gasto del gobierno equivalente a las pérdidas esperadas del programa.

Pero, hay que tener en cuenta, que si, por suerte, a las nuevas empresas estimuladas de forma artificial les fuera sorprendentemente bien y se pagaran muy pocas garantías, eso no eliminaría el efecto estímulo del programa (aunque el gobierno no haya soltado un euro). Si el porgrama está bien pensado, el estímulo acaba saliendo gratis y crearía riqueza al país. No es la transferencia real del dinero del gobierno lo que sirve como estímulo. El estímulo viene única y precisamente de la seguridad que  proporciona el programa sobre la devolución del capital invertido con intereses a los inversores.

Por tanto, supongamos que el gobierno no hace nada, pero «el mercado» tiene la certeza (de forma correcta o no) de que, por ejemplo, el coche eléctrico es algo seguro, es el futuro. En la medida en la que el coste del capital de esas empresas sea suficiente, la misma dinámica tendrá lugar. Ya hemos visto como ocurría en dos ocasiones. Cuando el capital de las empresas de Internet se volvió muy barato, los emprendedores entendieron (y lo comentaron de forma bastante abierta) que era una oferta muy interesante. Dijeron ¿por qué no entrar?. Se creó una burbuja. sí, y en términos generales todos (salvo los que llegaron al final) acabaron ganando y se creó una nueva industria.

El derrumbe, tanto en aquella burbuja como en las más recientes, tiene lugar cuando el mercado no está seguro de nada, cuando los participantes en el mercado perciben un riesgo, cuando es mucho más fácil, seguro y rentable invertir en letras del tesoro que en cualquier negocio.

La información es estímulo. En la medida en la que los mercados estén más informados, el dinero se creará y prestará dentro de la economía de forma tan segura como si el gobierno lo imprimiera y lo gastara. El estímulo mal elegido y las burbujas especulativas son gemelos encubiertos, lo único que cambia son las identidades de las personas que toman malas decisiones. En cambio, las buenas elecciones económicas del gobierno pueden dar lugar a resultados tan saludables como un mercado sano.

Si tuviesemos que definir el momento actual creo que no lo podríamos poner ni en un momento “bien informado” (crecimiento saludable) ni en uno “mal informado” (creación de burbujas) lo pondríamos en uno en el cual nadie se fía de la información que recibe, ni de los mercados porque están manipulados, ni de las autoridades públicas porque mienten, con lo que las expectativas de crecimiento son nulas ya que ningún inversor (o prestamista) arriesgará a meter dinero en el sistema.

No estamos sólo en una crisis económica, estamos en una crisis de información y es ésta última la que genera la confianza y los estímulos para iniciar la recuperación. Mientras no veamos que las administraciones públicas toman decisiones inteligentes más allá de poner parches, tanto los consumidores como los inversores estamos en nuestro derecho de dejar el dinero debajo del colchón.

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3 años ya del inicio oficial

wal 3 años ya del inicio oficialUna o dos veces al mes, poco después de la medianoche, los sonidos de los escáneres del supermercado Walmart de algún remoto lugar de los EUA comienzan a sonar. No son las únicas, en tiendas de alimentos de todo el país, las cajas registradoras empiezan una frenética actividad minutos después de que el dinero con que el gobierno asiste a las familias más pobres es depositado en sus cuentas. Gente que ha estado racionando cosas básicas como la leche, la carne picada y el papel higiénico puede finalmente llenar sus estanterías de nuevo. Son miles de personas que llevan haciendo la compra desde las 11 de la noche pero no pasan por caja hasta pasadas las 12, que es la hora a la que el gobierno ingresa el dinero de la ayuda social en sus cuentas. No es una situación atípica, 1 de cada 7 personas vive en la pobreza y más de 41 millones de habitantes reciben cupones alimenticios, comparados con los 35 millones del año pasado. Sin contar las pensiones del servicio de bienestar social conocido como Social Security, una de cada seis personas recibe alguna forma de asistencia del gobierno en Estados Unidos, incluidos cupones alimenticios, seguro médico y seguro de desempleo.

Las tiendas ya saben que en los días previos a los pagos del gobierno, generalmente el 1 y el 15 de cada mes, la actividad disminuye y que en cuanto se deposita ese dinero, hay un frenesí de compras. Walmart, Kroger, Kmart y otras cadenas de tiendas reciben más leche y otros productos básicos al principio del mes. En los días previos a los pagos, cuando la gente ya no tiene dinero, tienden a exhibir paquetes más pequeños y baratos. Walmart está trabajando con algunos abastecedores para que le entreguen productos en envases pequeños, que puedan vender por menos de un dólar, para evitar que la gente acuda a los negocios en los que todo se vende a 99 centavos. “Eso es normal ahora”, y según Richard Hastings, especialista en hábitos del consumidor de la firma Global Hunter Securities, aludiendo a los negocios que ofrecen cantidades pequeñas de un artículo. “Es algo que va a durar años”. “No es común que a esta altura de la etapa de recuperación haya tanta gente que dependa de estos beneficios”, opina David Rosenberg, economista de la firma de inversiones Gluskin Sheff. Sin embargo, según los informes del Buró Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER), cuyos análisis son ampliamente respetados por su reconocido prestigio,, desde 1854 los EUA han experimentado 64 recesiones “oficiales” y la última, que se inició oficialmente en diciembre del 2007, acabó en Junio de 2009.

Si bien el consenso económico dice que una recesión se da por dos caídas consecutivas del PIB trimestral, el NBER no se guía sólo por ese indicador sino que toma en cuenta los datos sobre empleo, el ingreso personal real, las ventas mayoristas y la producción industrial. El comportamiento de estos indicadores llevó al NBER a “oficializar” la recesión hace ahora 3 años y a finalizarla al año y medio, si bien la comunicación de estas fechas fue bastante tiempo después. No es algo raro, desde 1871, Estados Unidos ha estado en recesión el 29,8 % del tiempo. De hecho, este siglo lo empezamos con crisis, la que finalizó, siempre según el NBER, en octubre de 2001. Afortunadamente las condiciones económicas han mejorado gradualmente durante este período de tiempo:

  • De 1871-1900 las recesiones fueron el 48,3 % del tiempo
  • De 1901-1950 las recesiones fueron el 36,8 % del tiempo
  • De 1951-2010 las recesiones fueron el 15,2 % del tiempo

Sin embargo, con 18 meses de duración, la última recesión ha sido la más larga desde los 43 meses de la Gran Depresión (agosto 1929-marzo 1933). Y, como pasó entonces, los efectos de la crisis es evidente que permanecen durante mucho más tiempo del que dictan los informes oficiales. Esto ensombrece aún más la situación en España, cuando aún no podemos decir que la recesión acabó vemos que en la primera economía del mundo ni con crecimientos del PIB se dejan de notar sus efectos. Y es que ésta no es una crisis normal, ni a nivel global ni a nivel nacional. Los gobiernos en 2009 decidieron aumentar la deuda para crear empleo y fallaron, especialmente en España y los EUA. Como claramente se ve en este gráfico de la primera potencia mundial el gasto público (azul) aumenta sin pausa mientras los ingresos primero empeoran y luego mejoran pero poco, lo que mantiene el déficit en niveles peligrosísimos

fredgraph 3 años ya del inicio oficial

Y en España la deuda pública aumenta y la privada se mantiene. A principios de 2008, la deuda vinculada al crédito al promotor, que financiaba directamente la construcción de promociones, ascendía a 320.000 millones de euros. Dos años después, y tras más de un centenar de procesos de refinanciación, la cifra sigue apenas inalterable. La principal razón: la acumulación de intereses. “Estos 320.000 millones se mantienen prácticamente igual ya que, aunque se han entregado viviendas, el resto del crédito genera unos intereses que vuelven al mismo montante”, explica Mikel Echavarren, consejero delegado de la consultora Irea.

Cuando intento ser optimista recuerdo el artículo que publiqué hace año y medio por qué esta crisis va para largo y las 3 principales razones que di para el título fueron:

  • Nadie sabe a ciencia cierta cuántos activos tóxicos hay en el sistema financiero
  • El desempleo sigue creciendo
  • La ineficacia de las autoridades

La primera sigue siendo vigente –y no puedo entender cómo es posible- a nivel mundial, la segunda parece haberse frenado pero en tasas que al menos en España son inasumibles y la tercera…bueno, eso ya lo dejo a juicio del lector. Eso sí, dejando a un lado cargos políticos recuerdo que las autoridades económicas que más nos afectan: Bernanke, Trichet, MAFO… son los mismos que no evitaron la crisis financiera, que la negaron, que la minimizaron, que alabaron una y otra vez la fortaleza del sistema bancario…y que llevan años aplaudiendo que los recursos públicos arreglen lo que según ellos estaba bien supervisado. Voy a acabar el artículo como lo acabé hace más de dos años

Sin exigir responsabilidades monetarias, políticas e incluso penales si llega el caso, considero que no se resolverá la falta de confianza en el sistema.

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