¿Hay talento comercial en las sucursales bancarias?

A mis manos ha llegado el Manager Business magazine nº33 de la consultora Tatum. Uno de los artículos habla de la gestión óptima del talento comercial en las sucursales bancarias. Una temática muy interesante del que comentaré en base a mi visión personal y profesional del tema, ya que de joven trabajé en una sucursal bancaria.

La gestión del talento no significa métodos para explotar más a los directores y personal de sucursal, ya aviso a los directores regionales y otros jefes de departamento vetustos que me estén leyendo.

Pensaba que las cosas cambiaron desde mis tiempos mozos, en que la gestión del talento suponía mandar emails amenazantes, gritos por teléfono y reuniones al estilo Raíces, serie mítica sobre el esclavo Kunta Kinte. Pero atendiendo a las conversaciones que en ocasiones he tenido con gente de banca que prefiere mantenerse en el anonimato (qué misterioso suena esta frase), las cosas poco han cambiado en muchas entidades.

Define David Ulrich al talento como:

Talento = Capacidad x Compromiso

Un colaborador eficaz y eficiente es aquel que dispone de habilidades personales y profesionales en constante mejora y además se involucra en los objetivos de la empresa.
La capacidad se paga con dinero, pero no el compromiso. Tome nota el vetusto directivo y mejorará en su gestión de recursos humanos.

En España tenemos más de 44.000 oficinas, de las cuales un número nada despreciables no consiguen ni ser rentables. La bonanza del sector propició la expansión de la red de oficinas con unas debilidades que afloran en el nuevo entorno de recesión:

  1. Falta de optimización del punto de venta y del personal. Hace poco un amigo me contó que fue a su oficina a pagar los impuestos trimestrales y la chica de la caja le pidió de malos modos que le quitara las grapas a los impresos, que a ella se le rompían las uñas (verídico).
  2. Escasa proactividad comercial de las oficinas, llevadas por la inercia de los buenos tiempos en que firmar operaciones no era el problema.
  3. Orientación a las operaciones grandes por volumen y desatención de la base de clientes. Si cada dos por tres cambian al personal de oficina, poco o nada conocen los empleados a sus clientes habituales.
  4. Falta de sistematización de los procesos comerciales. Qué a mi me tuvieron mil tardes llamando a los clientes para que nos domiciliaran los recibos de luz y agua. Y alguno me confundía con un comercial de la compañía.
  5. Gran dependencia de sectores en crisis profunda, básicamente el sector de la construcción, el mercado inmobiliario y determinados sectores industriales.
  6. Escasa gestión del riesgo en sucursal, que ha favorecido la galopante morosidad de los balances. Los bonus iban en función del volumen, no de la calidad crediticia.
  7. Directivos sin experiencia en la gestión de crisis.

Una rápida ojeada a estas deficiencias sistémicas de la red de oficina ya nos indica que hay mucho que hacer para mejorar. De hecho no veo muchas diferencias con las sucursales en las que yo trabajé hace más de 10 años. Salvo que nos intentan alejar de ellas con los servicios de banca a distancia y los cajeros de siempre (¿no toca ya modernizarlos?).

Si se define el talento comercial en la red de sucursales como:

Una internalización en el día a día del logro de objetivos y resultados del negocio, mediante el dominio de habilidades comerciales y profesionales, con el compromiso con un proyecto común, y la búsqueda de la excelencia en el desempeño individual y de equipo.

Podemos decir que el talento comercial no solo se basa en vender, sino cómo y qué se vende. La cuantificación del talento comercial, por tanto, no se puede basar sólo en el cumplimiento de los presupuestos impuestos por la cúpula (a veces me pregunto quién es culpable de que a mi amigo director le hagan vender robots de cocina por teléfono) sino en la profesionalidad en que se asesora al cliente y la calidad y precio de los productos financieros.

En una fórmula:

TC = f(O,IC) + f(M,H,C)

Dónde TC es el Talento Comercial.

f(O,IC) es una función con las variables Objetivos cumplidosIndicador de Clientes (satisfacción, vinculación).

f(M,H,C) una función en base a Método (metodología aplicada a la comercialización),  Habilidades (empatía, coherencia, madurez, capacidad comercial, liderazgo) y compromiso del profesional.

Todas estas variables pueden ser modelizadas y cuantificadas para detectar los mejores comerciales, los comerciales de base y los neutros y decidir en base a ello los proyectos de desarrollo comercial en cada caso.

Un equipo comercial profesional y motivado ayudará a la entidad financiera a conseguir una ventajas competitiva respecto a su competencia y, de paso, una mejor atención a sus clientes.

Tener una gestión adecuada del talento comercial en la red permite:

  • Mejorar la productividad y la satisfacción del personal.
  • Conseguir negocio recurrente.
  • La confianza y satisfacción de los clientes, que se fidelizan.
  • La identificación de nuevas áreas de negocio, proactividad y dinamismo comercial.
  • Equipos integrados, alineados y motivados (a los que no les importe romperse una uña con las grapas, vamos).
  • Un capital intelectual en las sucursales vinculado con la empresa y con poca rotación entre entidades.

Pero nunca olvidemos una cosa: el primer problemas de muchas entidades financieras reside en sus cúpulas directivas. Hay mucho mediocre con tarjeta de jefe de todo. No es aceptable poner en manos de según que gente las ingentes cantidades de dinero y poder que representa dirigir una entidad financiera. Desde políticos vestidos de banqueros hasta hijos de papá con traje de miles de euros.

Ser banquero y directivo bancario es una profesión vital para el sistema financiero y para la sociedad. Los que están en estos puestos deben ser los mejores, profesional y personalmente. Al fin y al cabo, gestionan nuestro dinero, nuestros sueños y nuestro bienestar.

Pau A. Monserrat Valentí, economista y responsable de contenidos de Bankimia.

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¿Hay talento comercial en las sucursales bancarias?

El mejor país del mundo

El 17 de Noviembre de 2004, The Economist publicó un artículo en el que declaraba a Irlanda como el mejor país del mundo para vivir.

¿Cuál será el mejor lugar para vivir en el 2005? The Economista en su atrabajo  ”El mundo en 2005″ ha creado un índice de  ”calidad de vida”  con de 111 países. Resultado: Irlanda cómodamente encabeza la liga. América, pese a ser el segundo país más rico (por detrás de Luxemburgo) en el PIB per cápita, se desliza al 13 en la calidad de vida. Gran Bretaña languidece en el lugar 29.

Por algo la llamaban el “Tigre Celta

El primer período de Tigre Celta se produjo a finales de los años noventa y duró hasta la recesión económica mundial de 2001. Entre 1991 y 2003 la economía irlandesa creció a un ritmo promedio anual del 6.8%, aumentando el nivel de vida irlandés de modo espectacular hasta el punto de sobrepasar el de muchos estados del resto de Europa Occidental. El punto de mayor crecimiento fue 1999, año en que el PIB creció el 11.1%, tras subidas del 8.7% y el 10.8% en 1998 y 1997 respectivamente. A pesar de esta alto nivel de crecimiento continuado, la economía siguió creciendo alrededor de un 6% en 2001, 2002 y 2003.

Me enteré del artículo del The Economís ayer mismo, ya que estaba escuchando un podcast de Gomaespuma en el que entrevistaban a Frank McCourt, el cuál relató su infancia en Irlanda en la novela “Las cenizas de Ángela”, veamos alguna de las cosas que cuenta sobre la economía Irlandesa de entonces (año 2004):

Es un milagro, Irlanda era un país muy pobre, alguna gente diría que era un país del tercer mundo, en los años 90 el dinero empezó a llegar de Europa. No lo hicieron ellos solitos pero utilizaron muy bien el dinero que vino de Europa y se volvieron tan ricos y tan prósperos que los emigrantes volvieron a Irlanda y ahora tienen problemas de emigración de gente que viene de todo el mundo. (…)

Irlanda ahora (2004) es completamente diferente hay una gran sensación de libertad, es muy materialista, el tráfico en Dublín es horroroso y el coste de la vida es muy alto, pero lo más importante es que los jóvenes viajan mucho, hay dinero, hay rock and roll, hay internet y a nadie le importa la iglesia, esos son los ingredientes principales de la nueva irlanda. Ya no ves pobres en la calle como cuando era pequeño auqnue al igual que en EEUU los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. (…)

El milagro Irlandés, el milagro Español o incluso el milagro Islandés (que le permitió en 2007 y 2008 ser el país con mayor índice de desarrollo humano)… mucho me temo que los milagros no existen. En el caso de Irlanda y España el milagro no vino de Dios si no de la UE, un empujón económico que nos sirvió para cambiar el trabajo por el rock and roll, convirtiéndonos en una sociedad materialista.

Un claro ejemplo lo tenemos en la burbuja inmobiliaria Irlandesa, sólo comparable en magnitudes a la española ya que son los dos países con tasas de vivienda en propiedad más altas de Europa, veamos que contaba Idealista (que de inmuebles saben algo) en Marzo de 2007, para que luego nos digan que nos pillaba sin avisar.

La falacia de la teoría económica española es que el gran volumen de inmigración pueda mantener el boom inmobiliario indefinidamente. Según los últimos datos europeos, en españa el sector de la construcción e inmobiliario representa el 18,5% del pib, en torno a dos veces la cifra en la zona euro. Las explicaciones dadas para este incremento son: una afluencia neta de inmigrantes, muchos de ellos de iberoamérica, que encuentran más fácil comprar que alquilar; los jóvenes ahora dejan antes el hogar familiar y la continua popularidad de españa entre los europeos del norte amantes del sol. (…). España tiene una de las tasas más bajas de productividad en la UE. El resto de la economía es probable que no sea lo suficientemente fuerte para rellenar el hueco dejado por la construcción. La idea de que los inmigrantes iberoamericanos continuarán subiendo peldaños en la escalera inmobiliaria y rescatarán el mercado inmobiliario es un poco optimista.

Respecto a irlanda la proporción de PIB dedicado a la construcción y la vivienda es aún mayor: 20,7%. Mientras que el rendimiento de la economía irlandesa durante las últimas décadas fue notable, existen algunos profundos problemas estructurales subyacentes que están ahora saliendo a la superficie. En particular, Irlanda ha estado perdiendo competitividad rápidamente dentro de la eurozona. Con la subida de los tipos de interés y un lento retorno a la cordura en el sector financiero irlanda está siguiendo la misma ruta que España, sólo que quizás más rápido. La recesión inmobiliaria estadounidense aún no ha terminado. En el pasado la correlación entre los movimientos de los precios de la vivienda estadounidenses y europeos ha sido muy alta. Si el tsunami transatlántico llega, quizás sea mejor evitar algunos estados costeros europeos occidentales durante un tiempo

Y vaya que si les llegó el Tsunami… La semana pasada el Irish Time publicaba un artículo en que que comentaba lo siguiente:

Los banqueros y funcionarios públicos corruptos han hecho más daño a la economía que el IRA y deben ser “tratados como subversivos” (…)

La gente está furiosa de que ninguna de estas personas han sido llevados ante la justicia y tienen razón y no podemos seguir adelante hasta que sean procesados”, dijo.

Como véis el ambiente ahí está muy caldeado y es normal ya que se calcula que el rescate a la banca les va a costar cerca del 20% del PIB.

¿Veis similitudes entre España e Irlanda? ¿Creéis que nos hemos vuelto en una sociedad más materialista? ¿Quién lo tiene peor a largo plazo, Irlanda o España?

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El mejor país del mundo

El mejor país del mundo

El 17 de Noviembre de 2004, The Economist publicó un artículo en el que declaraba a Irlanda como el mejor país del mundo para vivir.

¿Cuál será el mejor lugar para vivir en el 2005? The Economista en su atrabajo  ”El mundo en 2005″ ha creado un índice de  ”calidad de vida”  con de 111 países. Resultado: Irlanda cómodamente encabeza la liga. América, pese a ser el segundo país más rico (por detrás de Luxemburgo) en el PIB per cápita, se desliza al 13 en la calidad de vida. Gran Bretaña languidece en el lugar 29.

Por algo la llamaban el “Tigre Celta

El primer período de Tigre Celta se produjo a finales de los años noventa y duró hasta la recesión económica mundial de 2001. Entre 1991 y 2003 la economía irlandesa creció a un ritmo promedio anual del 6.8%, aumentando el nivel de vida irlandés de modo espectacular hasta el punto de sobrepasar el de muchos estados del resto de Europa Occidental. El punto de mayor crecimiento fue 1999, año en que el PIB creció el 11.1%, tras subidas del 8.7% y el 10.8% en 1998 y 1997 respectivamente. A pesar de esta alto nivel de crecimiento continuado, la economía siguió creciendo alrededor de un 6% en 2001, 2002 y 2003.

Me enteré del artículo del The Economís ayer mismo, ya que estaba escuchando un podcast de Gomaespuma en el que entrevistaban a Frank McCourt, el cuál relató su infancia en Irlanda en la novela “Las cenizas de Ángela”, veamos alguna de las cosas que cuenta sobre la economía Irlandesa de entonces (año 2004):

Es un milagro, Irlanda era un país muy pobre, alguna gente diría que era un país del tercer mundo, en los años 90 el dinero empezó a llegar de Europa. No lo hicieron ellos solitos pero utilizaron muy bien el dinero que vino de Europa y se volvieron tan ricos y tan prósperos que los emigrantes volvieron a Irlanda y ahora tienen problemas de emigración de gente que viene de todo el mundo. (…)

Irlanda ahora (2004) es completamente diferente hay una gran sensación de libertad, es muy materialista, el tráfico en Dublín es horroroso y el coste de la vida es muy alto, pero lo más importante es que los jóvenes viajan mucho, hay dinero, hay rock and roll, hay internet y a nadie le importa la iglesia, esos son los ingredientes principales de la nueva irlanda. Ya no ves pobres en la calle como cuando era pequeño auqnue al igual que en EEUU los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. (…)

El milagro Irlandés, el milagro Español o incluso el milagro Islandés (que le permitió en 2007 y 2008 ser el país con mayor índice de desarrollo humano)… mucho me temo que los milagros no existen. En el caso de Irlanda y España el milagro no vino de Dios si no de la UE, un empujón económico que nos sirvió para cambiar el trabajo por el rock and roll, convirtiéndonos en una sociedad materialista.

Un claro ejemplo lo tenemos en la burbuja inmobiliaria Irlandesa, sólo comparable en magnitudes a la española ya que son los dos países con tasas de vivienda en propiedad más altas de Europa, veamos que contaba Idealista (que de inmuebles saben algo) en Marzo de 2007, para que luego nos digan que nos pillaba sin avisar.

La falacia de la teoría económica española es que el gran volumen de inmigración pueda mantener el boom inmobiliario indefinidamente. Según los últimos datos europeos, en españa el sector de la construcción e inmobiliario representa el 18,5% del pib, en torno a dos veces la cifra en la zona euro. Las explicaciones dadas para este incremento son: una afluencia neta de inmigrantes, muchos de ellos de iberoamérica, que encuentran más fácil comprar que alquilar; los jóvenes ahora dejan antes el hogar familiar y la continua popularidad de españa entre los europeos del norte amantes del sol. (…). España tiene una de las tasas más bajas de productividad en la UE. El resto de la economía es probable que no sea lo suficientemente fuerte para rellenar el hueco dejado por la construcción. La idea de que los inmigrantes iberoamericanos continuarán subiendo peldaños en la escalera inmobiliaria y rescatarán el mercado inmobiliario es un poco optimista.

Respecto a irlanda la proporción de PIB dedicado a la construcción y la vivienda es aún mayor: 20,7%. Mientras que el rendimiento de la economía irlandesa durante las últimas décadas fue notable, existen algunos profundos problemas estructurales subyacentes que están ahora saliendo a la superficie. En particular, Irlanda ha estado perdiendo competitividad rápidamente dentro de la eurozona. Con la subida de los tipos de interés y un lento retorno a la cordura en el sector financiero irlanda está siguiendo la misma ruta que España, sólo que quizás más rápido. La recesión inmobiliaria estadounidense aún no ha terminado. En el pasado la correlación entre los movimientos de los precios de la vivienda estadounidenses y europeos ha sido muy alta. Si el tsunami transatlántico llega, quizás sea mejor evitar algunos estados costeros europeos occidentales durante un tiempo

Y vaya que si les llegó el Tsunami… La semana pasada el Irish Time publicaba un artículo en que que comentaba lo siguiente:

Los banqueros y funcionarios públicos corruptos han hecho más daño a la economía que el IRA y deben ser “tratados como subversivos” (…)

La gente está furiosa de que ninguna de estas personas han sido llevados ante la justicia y tienen razón y no podemos seguir adelante hasta que sean procesados”, dijo.

Como véis el ambiente ahí está muy caldeado y es normal ya que se calcula que el rescate a la banca les va a costar cerca del 20% del PIB.

¿Veis similitudes entre España e Irlanda? ¿Creéis que nos hemos vuelto en una sociedad más materialista? ¿Quién lo tiene peor a largo plazo, Irlanda o España?

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El mejor país del mundo

El síndrome de China.

El síndrome de China es una hipótesis extrema de la fusión de un reactor nuclear, en la cual en el caso de que hubiese un accidente de este tipo en EEUU, el material fundido atravesaría la barrera de hormigón debajo de él, pasaría por el suelo y  podría hipotéticamente atravesar la corteza de la Tierra y alcanzar las antípodas de los Estados Unidos, popularmente asociadas a China.

Este concepto se puso muy de moda a raíz de la película, con el mismo título, protagonizada en 1979 por Jack Lemon y Michael Douglas.

Es lo que tiene el vivir en un mundo esférico, que si el que está en el otro lado la lía parda, puede afectarte a ti que estás tan tranquilamente a 20.000 Km y esto nos vale tanto cuando Homer Simpson le da al botón equivocado en su planta nuclear como cuando Obama hace un plan de estímulo económico en la Casa Blanca, en ambos casos se produce el síndrome de China.

En el pasado, cuando, por ejemplo, el gobierno de los EEUU realizaba un plan de estímulo de la demanda para su país lo que ocurría era lo obvio, se estimulaba una expansión de la inversión dentro de ese mismo país. Las empresas invertían en la expansión nacional a fin de aumentar su oferta de productos y satisfacer así la renovada demanda estadounidense. Esta expansión en la inversión se veía reflejada en un crecimiento del empleo, lo que ponía en marcha un ciclo de expansión económica.

Sin embargo, en la actualidad, las empresas no necesitan expandirse dentro de los EE.UU para satisfacer la demanda estimulada EE.UU. Ya que en este caso amplían su capacidad productiva mediante las instalaciones que tienen en otros países, generalmente en China, con el fin de cumplir la demanda estadounidense. Así este estímulo no crea un ciclo de expansión económica sostenible dentro de los EE.UU como antes ya que lo que realmente crea son puestos de trabajo en China (por ejemplo Foxconn, el fabricante del iPhone, anunció hace poco que quiere hacer 400.000 contrataciones‎) resulta cuanto menos curioso ver que en la parte trasera del Iphone pone “Designed by Apple in California, Assembled in China

También es cierto que nos encontramos con excepciones y habrá algunas empresas que respondan dentro de su país a los estímulos de este pero lamentablemente es una proporción mucho más pequeña de lo que ocurría, por ejemplo en la década de 1950, cuando los americanos se compraban un coche de la General Motors diseñado y fabricado en Detroit (buy american).

Con esto no quiero decir que haya que estar en contra de cualquier forma de estímulo económico, simplemente que los planes que históricamente han funcionado ya no lo hacen. Lamentablemente el “atajo” del soltar pasta para que inmediatamente se consuma en el país tiene que reemplazarse por caminos mucho más lentos como es el incremento de la productividad, mucho me temo que nos tocará competir, como mano de obra, con los chinos.

Y para complicar un poco más la cosa nos encontramos ante la paradoja de que al final los dólares gastados en los planes de estímulo de EEUU acaban en el país que les compra la deuda. ¿Cómo saldremos de este círculo? ¿Y si en vez de estimular la economía lo que necesitamos es desestimularla?

Ayer mismo, Obama volvió a tirar de talonario y anunció una inversión de 38.800 millones en infraestructuras que permita impulsar la creación de empleo, a lo cual, como si fuese el síndrome de China,  las grandes constructoras españolas, se interesaron en el plan de infraestructuras de Obama (por no hablar de que las constructoras que más facturan son chinas). Para liar la cosa un poco más, por aquí hacemos las cosas al rever y vemos como Salgado comenta que la estrategia de austeridad de la UE es “la correcta” frente al plan de estímulo de EEUU, claro que mucho me temo que en nuesto caso la austeridad no es por falta de ganas si no por falta de dinero.

¿Qué opináis vosotros? ¿Debe primar la austeridad o el estímulo de la economía?

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El síndrome de China.

Biflación.

Japón está lleno de contradicciones y para muestra de ello os dejo esta foto sacada en un mercadillo y publicada en la web Kirai (un geek en Japón)

contradicciones Biflación.

Tenemos de todo, simbología nazi, simbología antinazi, el che, la bandera americana con el símbolo de la paz… vaya lío….

Como esta crisis los nipones nos llevan 20 años de ventaja, estas contradicciones también nos están llegando a los indicadores económicos. Si miramos los últimos datos del IPC uno se queda como estaba, no sabría decir si los precios suben o bajan. Si escuchamos las últimas declaraciones de Trichet o Bernanke tampoco nos ayuda mucho a salir de la duda y es que según donde miremos nos encontramos con que estamos tanto en un periodo inflacionista (por ejemplo, el de las materias primas) como en uno deflacionista (por ejemplo el de la vivienda). ¿En que quedamos?.

Esto es como el pin de la bandera americana con el símbolo de la paz, lo mismo y lo contrario a la vez, así que puestos a ponerle un nombre lo bautizamos como  ”biflación”, un concepto descrito por el economista F. Osborne Brown en 2003 y que poco a poco va ganando adeptos en los medios económicos. El término se define generalmente como la inflación y la deflación que ocurren simultáneamente en diferentes partes de la economía, específicamente, el aumento de precios de los productos básicos que se comercializan en los mercados mundiales y la caída de los precios por las cosas compradas con tarjetas de crédito en el país, como casas y automóviles. Al tratarse de un concepto emergente, muchos economistas están en desacuerdo con lo que se refiere a su definición. A pesar de ello, su definición más popular es la de que se trata de un escenario económico donde la inflación de los activos basados en los productos básicos se produce junto a la deflación de los activos basados en la deuda.

Me resulta sorprendente que se hable justo ahora de la biflación, ¿o es que no tuvimos biflación incluso antes de la crisis?. Basta con ver como ciertos productos tales como las televisiones, pequeños electrodomésticos, juguetes, e incluso los viajes estaban pasando por un proceso deflactario mientras que los alimentos, la gasolina, la electricidad y la vivienda (antes de la crisis) estaban pasando por la inflación.

El problema no es que los síntomas sean ahora los mismos que hace 5 años, lo grave es que la enfermedad es distinta, antes teníamos deflación debido a la reducción en los costes productivos ahora la tenemos por la debilidad de la demanda al igual que la inflación no se debe a nuestra demanda doméstica si no a la internacional. Dicho de otra manera, sube lo que se compra en China e India y baja lo que se compra en EEUU y Europa. Que cosas…

Resolver este problema es como la raíz cuadrada de menos uno, tendremos que utilizar herramientas “imaginarias”, vamos que basta con subir y bajar los tipos a la vez, y cambiar a Trichet y Bernanke por el Rey de corazones y un conejo blanco.

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Biflación.