Algunos datos de China que te sorprenderán

La economa China ceció en la pasada decada 7 veces mas que la americana (316% frente al 43%) El PIB per capita de China es el 91 del mundo, justo por debajo de de Bosnia El 85 % de los arboles de Navidad artificiales proceden de China. Un 80% en el caso de los juguetes [...]

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Henry Ford

Henry Ford fue uno de los hombres más influyentes de la primera parte del siglo XX, nació en plena guerra civil americana (1863), le gustaba la escuela como forma de huir de la granja familiar y 3 hechos le marcaron en su niñez: el regalo de un reloj que supo desmontar y volver a montar [...]

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Grecia e Irlanda para dummies.

ireland Grecia e Irlanda para dummies.Trás ver algo de historia económica con “Keynes para dummies” y forrarnos con “Ser millonario para dummies” hoy tocaremos el espinoso tema de “Los rescates de Grecia e Irlanda para dummies”, un resumen sobre todo lo ocurrido con estos dos países en lo que llevamos de año.

Grecia se endeudó para cubrir sus gastos ordinarios y fue castigada por los mercados cuando se dieron cuenta de que habían falsificado sus cuentas. El caso de Irlanda es distinto ya que los mercados la castigaron cuando se dieron cuenta de que sus bancos principales (AIB y Anglo Iris Bank) estaban en serios problemas con una gran cantidad de préstamos de dudoso cobro realizados a promotores inmobiliarios pillados en plena burbuja; para entender mejor su magnitud veamos el precio medio de las casas tanto en Irlanda como en su capital.

house-prices Grecia e Irlanda para dummies.

Como diría Murphy, los problemas nunca vienen sólos y para ambos países les resultó muy difícil pedir nuevos préstamos. Lo que para nosotros es una hipoteca a 25 años, para los gobiernos son bonos. Ellos los venden a cambio de prometer un pago del principal más el interés en un periodo determinado de tiempo que suelen ser 3, 5, 10, 15, 20 o 30 años. En el caso de España, si son a 3 o 5 años, se llaman bonos del Estado y si son por 10, 15 o 30 se llaman obligaciones del Estado. Por tanto, si el tipo de interés al que se coloca la deuda es muy alto, más tendrá que pagar el estado por el préstamo.

En el caso de Irlanda y Grecia (y en menor medida España y Portugal) tenían muy difícil conseguir nuevos préstamos ya que el tipo de interés al que colocaban los bonos era muy alto. Este tipo de interés sube cuando se incrementan las posibilidades de que los países no paguen lo prometido en sus bonos y es justo lo que pasó, el mercado de bonos pensó que Irlanda y Grecia no serían capaces de pagar su deuda con lo cual el tipo de interés de sus bonos subió rápidamente, lo que significa que no podrían pedir nuevos préstamos en un futuro. Y era normal lo que estaba ocurriendo, tendemos a pensar en “el mercado” como un ente maléfico que hace que los países quiebren, sin darnos cuenta de que todos somos el mercado y si tu vecino te pide un préstamo y sabes que es un bala perdida, le pedirás má interés que el que le pedirías a tu vecino Rudolff, el alemán del quinto piso, conocido en el vecindario como “El rata”. Esta seguridad en el pago es una de las causas por las que los americanos tienen tanta facilidad para emitir bonos a un bajísimo interés ya que nunca han dejado de pagar sus deudas siendo su reputación, en estos momentos, su mayor activo.

Como no todos los días los países emiten bonos (en España suele ser dos veces al mes) la única herramienta que tenemos para conocer a diario el sentimiento del mercado son los CDS, o lo que es lo mismo, lo que cuesta asegurar el pago de esa deuda (a un seguro más alto, significa que hay más posibilidades de impago). De ahí la importancia que se ha dado a estos como termómetro económico, ya que en cierta medida son capaces de darnos una idea el interés que tendrá que pagar cada país en su próxima emisión de bonos. Si los mercados estuviesen completamente seguros de que un país va a pagar su deuda, su CDS tenderían a cero ya que no habría casi nada que asegurar.

cds-575x431 Grecia e Irlanda para dummies.

Una pequeña diferencia entre lo ocurrido en Irlanda y Grecia es que el gobierno Irlandés tenia suficiente dinero hasta el verano, mientras que Grecia no tenía dinero desde mucho antes. El reconocer que no se pueden pagar las deudas, que no tienes dinero y que necesitas que te ayuden, es algo que no queda muy bien ni en casa ni en los mercados internacionales y es lo que ha estado evitando a toda costa los irlandeses. Además, el rescate no les saldrá gratis ya que a parte del interés a pagar, seguramente se deban ceder a ciertas presiones por parte del resto de los miembros de la UE, por no hablar de los esfuerzos financieros que tendrán que hacer sus ciudadanos para devolver el préstamo (por ejemplo, subidas de impuestos y bajadas de sueldo a funcionarios)

Si tu vecino, el bala perdida, deja de pagar la hipoteca y le embargan el piso, a ti ni te va ni te viene, el problema es que Irlanda y Grecia son países de la zona Euro, lo que afecta a la estabilidad de la moneda común, los préstamos entre los países y una desconfianza ante cualquiera de los países con una economía más delicada.

En esta gráfica podéis ver el lío de préstamos que tenemos en la UE

02marsh-image-custom1-v3-575x568 Grecia e Irlanda para dummies.Pese a que nuestro gobierno haya repetido una y otra vez que España no es Grecia o Irlanda, los mercados son libres de pensar lo que les de la gana (lo vemos a diario en los CDS) y si por algo se mueven es por dos sentimientos, el del miedo y el de la avaricia. Dos sentimientos que muchas veces están por encima de la razón y si piensan (por miedo) que España va a dejar de pagar la deuda, esta se volverá más cara dejando al país en una situación muy delicada. Es una profecía autocumplida cuyo detonante es la falta de confianza.

Volviendo al caso heleno, dado que los mercados no se fiaban de Grecia porque ésta había falsificado sus cuentas, en un acto que podríamos denominar solidario, cada país de la UE le prestó dinero. Digo solidario porque prestaron dinero a quién nadie quería hacerlo, no obstante no es lo mismo ser solidario que ser tonto y este se hizo a un elevado tipo de interés, por ejemplo España prestó a Grecia 9.800 millones de Euros a un 5%, lo cual es un excelente negocio para nosotros siempre y cuando nos acaben pagando. ¿De dónde sacó España esos 9.800 millones?. Pues de donde se saca el dinero… de la deuda, con lo cual lanzamos una emisión de bonos para pagar la deuda de otro. La cosa se puede complicar todavía más, ya que Irlanda también puso su parte en el rescate griego y es ahora ella la rescatada.

Trás el lío griego, quedó en evidencia que la UE necesitaba tener un plan claro de rescate a cualquier país en riesgo, debían actuar unidos ante un eventual problema financiero de cualquiera de sus miembros, ser firmes y rápidos para que los mercados no dudasen y todos se beneficiasen de una financiación más baja. Algo, que a juzgar por el cachondeo de las últimas semanas, no ha ocurrido. Lo contaba ayer mismo Cárpatos en su web:

Y la cuestión es que algo estamos haciendo mal en la zona euro. Muy mal. Nos están comiendo, por nuestras divisiones. Ha quedado demostrado para la historia, que una unión monetaria sin una unión política o al menos un fuerte grado de política económica es un fracaso. Soluciones hay muchas, pero pasan por que los que mejor van, cedan. Por ejemplo la propuesta del eurobono sería una muy buena solución, pero Alemania ya ha dicho que no. Nadie recrimina a Alemania su resistencia a pagar por los que no han hecho los deberes, pero si esto sigue así…

No obstante, todos estos movimientos representan un gran paso en la integración de la unión monetaria europea, algo ante lo que los fundadores del Euro raramente pensaron que se tendrían que enfrentar. ¿Quién se iba a imaginar entonces que iba a pasar todo esto? (mañana veremos el caso de uno que sí se lo imaginó en los años 20 y le tacharon de agorero)

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Grecia e Irlanda para dummies.

Dinero, activos, crédito

mesopo Dinero, activos, créditoEn la Antigua Mesopotamia –hace más de 4 mil años- se usaban tablas de arcilla como dinero, o como rudimentarios cheques, ya que estaba escrito sobre ellas “se pagará al portador” tanto trigo o tanta cebada, exactamente lo que pone en los billetes, que un papel vale algo, es decir, una simple cuestión de confianza. En la actualidad se ha llegado al extremo de que confiamos en algo tan virtual como las anotaciones que vemos en el ordenador hasta tal punto que se calcula que todos los días 3 billones de $ cambian de mano en los mercados de divisas sin que nadie los vea. En el mundo hay aproximadamente 60 billones de $ de dinero y los economistas lo diferencian de un modo que ya se ha explicado alguna vez en esta web siendo la más importante la M3, que prácticamente engloba todo el efectivo que hay.

Si entráis en el vínculo veréis que en ninguna de las clasificaciones se habla de activos, y es que aunque algunos lo confundan una cosa es el dinero y otra los activos. Un activo es cualquier bien que se puede convertir en dinero pero sólo es dinero cuando se convierte y no antes. Y es el movimiento alcista o bajista del precio de los activos lo que últimamente más influye en las expansiones y recesiones económicas. Una sobrevaloración de activos, sean bursátiles o inmobiliarios, nos lleva a creer que tenemos más dinero y lo contrario a sentirnos más pobres, aunque el asunto no es sólo psicológico porque es el valor de nuestros activos lo que determina también cuanto crédito tenemos. Si pedimos un crédito utilizando como aval un activo, el precio al que ese activo se puede convertir en dinero es vital. Si tenemos 1000 acciones de Santander y valen 10 euros, dispondremos de 10 mil euros si las vendemos, pero si basándonos en esa propiedad solicitamos un préstamo de 8 mil euros, si el precio de las acciones baja de 8 tenemos un problema, y lo mismo ocurre con las hipotecas.

El crédito (que viene de la misma raíz latina que creer) también se basa en la confianza, y sin él no es explicable el desarrollo de la civilización tal y como la conocemos ya que las grandes inversiones comerciales e industriales se han podido desarrollar gracias a él. Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci (famoso por el número áureo y en los mercados financieros por el uso de sus proporciones en el análisis técnico), escribió en 1202 el Liber Abaci (o Libro acerca del Ábaco), una extensa obra que contiene casi todo el conocimiento algebraico y aritmético de la época. En ella Fibonacci exponía entre otras cosas, la importancia del sistema de numeración indo-arábigo y demostró que el sistema numérico romano no era útil para el comercio y las matemáticas (por ejemplo para calcular porcentajes) y explicó la conveniencia de adoptar los números que conocemos a día de hoy por lo que es considerado como el impulsor de los créditos, ya que los animó.

Los créditos de la Italia medieval, al estar basados en actividades comerciales arriesgadas, obligaban a los prestamistas a exigir intereses onerosos –de ahí el nombre de usureros- a los prestatarios, algo prohibido por la iglesia católica pero no en la judía (siempre y cuando fuera a un no judío), por lo que rápidamente monopolizaron ese mercado, lo cual ayudó a su exclusión social. Algo que ha trascendido a nuestra época: los que conceden créditos en la actualidad –los banqueros- suelen estar mal vistos en la sociedad. De hecho, los usureros judíos tenían problemas para conseguir presionar de forma no violenta a un moroso, ya que éste tenía un fuerte apoyo social a no devolver el dinero a un judío, lo que provocaba continuos problemas con la ley. Probablemente los bancos nacen –en el siglo XV- como reacción a los problemas que los usureros judíos tenían para cobrar sus préstamos, lo que permitía a un cristiano inteligente dominar ese mercado con poca competencia. ¿Cómo pudo un cristiano cobrar intereses sin ser atacado por la iglesia en aquella época? El truco para resolverlo fue ocultar los créditos por interés (prohibidos) con cambios de moneda por los que cobraban comisión (cada vez mayor según había más demora) que sí eran legales. Esta argucia no les libraba del problema con los morosos pero era mucho más fácil para un banco de cristianos como la Banca Médici –que además pronto se expandió de Florencia a Venecia y Roma- conseguir tener a la ley de su lado que a un usurero judío. También ayudaba que pagaban impuestos. Es decir, la banca se convirtió en un negocio rentable y respetado y ya entonces el poder de los banqueros era tan grande que de hecho en el caso de los Médici era mayor que el del poder civil de Florencia y en ocasiones incluso del religioso (3 papas fueron de la familia).

Los Médici acabaron quebrando por conceder demasiados créditos a la nobleza, personas que luego no resultaron ser tan solventes como parecían. Pero muchos bancos modernos en la última orgía de crédito ni siquiera tienen la excusa de dejarse llevar por la apariencia. Como recuerda el profesor de Harvard Niall Ferguson analizando la actual crisis, las entidades financieras prestaron durante años dinero a personas poco solventes, especialmente en los EUA. Él pone como ejemplo Menphis, una ciudad deprimida en la que prosperan negocios como el de venta de sangre por 25$ o el de los recuperadores de coches de los morosos a veces a punta de pistola (y los que los compran baratos en las subastas posteriores) o el de los abogados de quiebras. Y es que las leyes de bancarrota personal ayudan a que los morosos no vayan a la cárcel por sus deudas en los EUA, por lo que los norteamericanos son más proclives al riesgo financiero. Absurdo que los bancos, conociendo esto, no fueran más estrictos en sus préstamos y, sobre todo, que se consideren inocentes de que esos créditos pasaran a ser colaterales de emisiones de bonos globalizando los problemas financieros de personas de baja solvencia.

En resumen, el dinero es inocente de esta crisis. De hecho, la historia desde hace milenios nos enseña que no es posible que la economía –tal y como la entendemos- se desarrolle en su ausencia pues el dinero posibilita la especialización en el trabajo, la innovación y la acumulación de capital. Sin estos factores, difícilmente puede aumentar la productividad y, por tanto, desarrollarse la sociedad. Es el precio poco realista de los activos y los créditos concedidos basados en esa valoración irreal los responsables de la actual depresión económica. Ahí tenemos la pista de cómo salir de ésta: ajustando precios y reduciendo deuda (desapalancamiento). No es un proceso fácil pero el concepto sí lo es, lástima que los que manejan el mundo sigan empeñados en mantener artificialmente altos el valor de algunos activos -como la vivienda en España- y se empeñen en combatir una crisis de deuda con más deuda y debilitando –como Bernanke- el valor del dinero.

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Decodificando a Warren Buffet

warren1 Decodificando a Warren BuffetWarren es, sin duda, el inversor estrella de todos los tiempos en el ambiente bursátil. En este post, utilizaré mi propia experiencia en el mercado para analizar y decodificar sus más célebres dichos, buscando que el lector pueda entender y ampliar los conocimientos de uno de los hombres más sabios del mundo en temas financieros y trasladar estos secretos a sus propias inversiones.

A continuación, 8 Consejos de uno de los hombres más ricos del mundo (y el único del Top 10 que hizo toda su fortuna en la Bolsa) analizados al detalle.

No intente predecir la dirección del mercado de valores, la economía, los tipos de interés o las elecciones.

Los analistas más prestigiosos siempre terminan en algún momento quedando en ridículo al errar sus pronósticos sobre los escenarios futuros para la bolsa, la economía, las tasas o las elecciones. Si eso le ocurre a personas estudiosas, generalmente docentes de las más prestigiosas universidades americanas y europeas… ¿Qué le queda para el inversor minoritario?

La solución a esto es invertir en negocios particulares, hacer micro y no macroeconomía. Detectar una empresa con un modelo de negocios simple, probado, con un management inteligente y orientado a los accionistas, con cierta historia y valores, e invertir en ella sin tratar de predecir la variación de corto plazo de las variables enunciadas anteriormente.

Si no puede ver caer un 50% su inversión sin pánico, no invierta en el mercado de valores.

warren3 Decodificando a Warren BuffetEste consejo debería ser una máxima que tiene que saber cualquier persona que está analizando invertir en bolsa por primera vez. El universo de las finanzas puede ser dividido en inversiones de renta fija e inversiones de renta variable. Para un perfil de inversor conservador, aquellos que no soportan ver variaciones en su capital porque enseguida les agarra el pánico a perder todo, la renta fija (por ejemplo los bonos) parece ser lo más apropiado, porque el desvío standard (esto es, el desvío que puede llegar a tener el rendimiento real del rendimiento esperado) es generalmente bajo.

Pero para aquellos inversores más arriesgados la renta variable es “el” lugar para estar, dado que las acciones presentan un retorno esperado que es mayor a la de cualquier otro tipo de inversión, aunque el desvío standard también aumenta.

El horizonte temporal de la inversión también es un factor a tener en cuenta para entender esto. Si la inversión es de largo plazo, entonces las variaciones de corto plazo no deberían ser motivo de preocupación.

En este sentido, Buffet exclama que si fuese por él, las bolsas podrían cerrar por tres años una vez que realiza una inversión, dada la poca relevancia que le da en lo inmediato a la variación de precios de las acciones compradas.

Existe un viejo refrán que resume un tanto estas ideas, que dice que “para ganar dinero en la bolsa hay que tener las tres P: Plata (dinero), Pelotas y Paciencia.

Nunca invierta en un negocio que no pueda entender, como tecnologías complicadas.

Este consejo puede también ser analizado desde un punto de vista emocional. Al comprar el inversor acciones de una empresa de la cuál posee información pobre o incompleta, es probable que ante un escenario de bajas repentinas la posibilidad de asustarse y sentir un fuerte deseo de vender la posición con pérdidas aumente significativamente.

El miedo a perder todo su capital, la sensación de haberse equivocado con la compra y un fuerte impulso a desprenderse a cualquier precio de la posición se vuelven predominantes, pareciera ser que las opciones son vender ahora y asumir pérdidas o quedarse y perder todo, no existe otra cosa.

En cambio, cuando se invierte en acciones sobre las cuales previamente se ha realizado un estudio responsable, en cuanto al negocio que la misma realiza, su historia, su respuesta en otros momentos de crisis, su Management, etc… la cosmovisión del tema cambia radicalmente.

En este último caso, ante fuertes caídas posteriores a la compra, se trata de un tema temporal. El inversor está convencido que en algún momento volverá a ver a la empresa cotizando en valores iguales o superiores al precio de compra, no sabe bien cuando, podrían ser meses o años, pero confía en que la crisis pasará y la empresa seguirá estando y las cosas volverán a su sitio.

Esta seguridad lo lleva a “quedarse quieto” y no malvender su posición, a pesar de las caídas y los escenarios catastróficos que emiten los medios y los analistas.

Visto así, me parece oportuno relacionar este consejo con la ansiedad del inversor. El inversor ansioso, primero compra y después averigua, porque no quiere que se “vaya el tren”, “hay que subirse ahora o nunca”. Al inversor paciente no le preocupa que el precio de las acciones emitidas por la empresa que se encuentra analizando esté subiendo fuerte de precio en esos momentos, porque sabe que es preferible dejar pasar una oportunidad que entrar apurado en un papel del cuál no conoce demasiado.

Para terminar, la única crítica que se le puede hacer a este consejo es sobre el final, cuando pone como ejemplo “tecnológicas complicadas”. Yo diría que cualquier negocio demasiado difícil de explicar, sea tecnológico, financiero, de retail o de cualquier otra industria, son los más peligrosos para invertir.

Compre compañías con buen historial de beneficios y posición dominante de mercado.

La tentación de elegir la próxima Google es muchas veces la causante de pérdidas millonarias para los inversores. Comprar acciones de una start-up empresa que no conoce nadie y que luego “explota” es sin dudas el sueño de muchas, habida cuenta de la firma posibilidad que otorga esta situación de multiplicar varias veces el capital invertido. Pero más allá de la ganancia económica, existe también un tema emocional de ser “el descubridor”, uno de los primeros en llegar, una especia de ansias de colonización.

Seguramente que comprar acciones de empresas grandes y que ya tienen una posición de dominio en el mercado suena como algo aburrido, hasta obvio. Sin embargo, como bien dijo Warren alguna vez, generalmente los buenos negocios son aburridos.

Mantenga el perfil bajo.

warren2 Decodificando a Warren Buffet

A pesar de estar entre los 3 hombres más ricos del mundo, Buffet suele rechazar la ostentación y los lujos. Las siguientes son características de su comportamiento que ratifican esta máxima.

  • Sostiene que tiene todo lo que necesita en su casa, la que compró hace 50 años. La misma no posee rejas.
  • No tiene chofer, maneja su propio auto y tampoco cuenta con personal de seguridad.
  • Jamás viaja en aviones particulares, a pesar de ser dueño de la compañía aérea de jets privados más grande del mundo.
  • Su empresa Berkshire Hathaway es dueña de 63 compañías, y él le escribe una carta por año a cada CEO de las mismas deseándoles buenos augurios para el año próximo.
  • Jamás mantienen reuniones ni los llama regularmente por teléfono.
  • Les dio dos únicas reglas a sus directivos. Número uno: nunca perder plata de los accionistas, y número dos: nunca se olvide la regla número uno.
  • No socializa con la clase alta. Su pasatiempo cuando llega a su casa es prepararse pochoclo y mirar televisión.
  • No usa celular ni computadora.

Como se ve, la mayor virtud de este gurú de las finanzas es su brutal coherencia, realmente lo que se llama “educar con el ejemplo”.

Gran parte del éxito puede atribuirse a la inactividad. La mayoría de los inversores no resiste la tentación de comprar y vender constantemente, pero la piedra angular debe ser el letargo, bordeando la pereza.

Manejar una cartera de inversión no es un trabajo en el sentido común del término. Para un artesano, el éxito en su trabajo estará relacionado con la cantidad de artesanías que produzca, para un vendedor de seguros su éxito laboral estará relacionado con la cantidad de clientes a los cuales visite. A la hora de tomar riesgos en el mercado financiero, esta relación no solo no se cumple sino que es inversa: luego de realizada la inversión, si la apreciación fue correcta, no se necesita trabajar más, mientras mejor se desempeñe la cartera menos trabajo hay que llevar a cabo.

Este pienso que es un punto de importancia y que puede ser de gran utilidad para los inversores: es un llamado a no operar de más, a dejar correr las ganancias y a no pensar que nuestro éxito en el campo de las inversiones estará relacionado con la cantidad de operaciones que realicemos.

El trabajo duro para un inversor de largo plazo es el research, pero una vez realizada la inversión, lo único que hay que hacer es estar atento a los puntos de inflexión, que no son demasiado frecuentes.

“Las oscilaciones salvajes de precios están más relacionadas al comportamiento de los inversores que a los resultados empresarios”.

De hecho, el sentimiento que un inversor cualquiera tenga hacia el mercado dependerá en gran medida de su reciente experiencia en el mismo. Si un inversor no participó de las ganancias recientes que otros inversores si disfrutaron, se puede experimentar una suerte de depresión y nostalgia. Estos sentimientos son considerados altamente motivantes por los psicólogos.

Cuando un individuo conoce a otra persona que ganó mas en el mercado de capitales que lo que él mismo ganó trabajando arduamente, es muy probable que experimente una sensación dolorosa, que incluso tiende a disminuir el ego personal.

Es entonces que esa persona puede pensar que si pudiese participar en solamente un año de alza en el mercado, esa sensación dolorosa podría desaparecer.

Quizás, el individuo podría incluso llegar a pensar que las potenciales pérdidas podrían no ser tan importantes como soportar nuevamente estar afuera de un mercado alcista y ver como sus amigos embolsan suculentas ganancias producto de sus inteligentes inversiones, con lo cual, la única decisión segura parecería ser estar  “dentro” del mercado.

Cuando esto ocurre la bolsa puede subir exponencialmente sin que los resultados de las empresas en su conjunto justifique esto, o, por el contrario, caer estrepitosamente sin que exista una justificación tampoco.

Por ello cuando vemos movimientos muy violentos (como por ejemplo, la caída de 38% en durante el mes de octubre de 2008) debemos pensar que esto se debe más bien a motivaciones psicológicas de corto plazo por parte de los inversores y no a resultados financieros de las empresas, que, al fin y al cabo, es lo que realmente interesa.

“Sea temeroso cuando otros son codiciosos y viceversa”.

Este es uno de los consejos más famosos de Buffet. Es lo que yo llamo ir en contra del “efecto mandada”. Si un inversor quiere ganar dinero en la bolsa, debe necesariamente comprar barato y vender caro.

Aquí sucede un hecho por demás curioso. Muy pocos discuten que para comprar barato hay que hacerlo cuando la bolsa esté bajando, aunque también son pocos los que se animan a hacerlo cuando esto sucede.

Pero mi experiencia personal y de asesoramiento a inversores individuales me llevó a darme cuenta que cuesta mucho más vender caro que comprar barato. En que momento vender las acciones previamente compradas es uno de los temas más importantes de este arte que es la inversión en bolsa.

Cuando el mercado está subiendo, es común que el inversor que entró para “ganar un 10% y salir” decida ahora no vender a pesar de estar superando ese objetivo y decida quedarse un tiempo más con su tenencia porque “está todo muy firme, no voy salir a vender ahora porque esto seguirá subiendo”.

Pero cuando todo el mercado se pone codicioso (por ejemplo, durante la formación de las burbujas financieras, algo cada vez más común últimamente) es cuando las cosas se ponen realmente feas y eso debería llevar muchas veces a vender aunque exista el “riesgo” de que el mercado siga subiendo fuerte a posteriori.

Resumiendo: es necesario tener un espíritu criticador y cuestionador en el mercado, desafiando constantemente la opinión de las mayorías. Y, fundamentalmente, cumplir con los niveles de entrada y salida analizados previamente, aunque ello signifique salir a comprar en los días en los cuales todas las cotizaciones están en rojo y parecería que se viene el fin del mundo y vender cuando los analistas opinan que las subas “recién comienzan”.

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