Los políticos no entienden a los internautas. ¿Y los internautas a los políticos?

Este artículo es una crítica a una forma de actuar y relacionarse, no un ataque a ninguna persona en concreto. No conozco personal ni profesionalmente a nadie de los que mencionaré, y no me cabe duda de que sus capacidades están por encima de la media, en la cual me encuentro, a tenor del veredicto de un jefe de RR.HH de un banco; bueno, siendo sincero creo que más que en la media quería decir “en la mediocridad que nos gusta”, pero esto es otra historia de la selección de personal bancaria.

Por tanto se puede entender este post como un canto a la luna de un lobo estepario cualquiera.

A menudo oímos criticar a los políticos, muchos de ellos desconectados de la realidad del pueblo llano, otros con importantes lagunas en cuanto a la comunicación online actual, que ha cambiado la forma de llegar y comunicarse con los electores. Y los peores sin capacidad ni formación para gestionar la res publica. No los defenderé, he conocido un buen puñado de ellos y pocos pasan la prueba del algodón.

Sin embargo tampoco es que por ello los demás seamos unos lumbreras. Ni los trabajadores, ni los empresarios de éxito ni los charlatanes económicos de la red. Llegados a este punto uno se preguntará: ¿y a cuento de qué viene toda esta perorata?

Del twitter de Martin Varsavsky. Ayer informó por este medio de que Rubalcaba le había pedido verse con él. Y después que le había propuesto verse con otros gurús de la red. A lo que les pregunté un escueto pero malintencionado:

¿Perfecto, en base a qué?

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No tengo respuesta a la simple pregunta. ¿Será que no soy tan importante como Rubalcaba? Seguro que los que me estáis leyendo pensaréis: envidia que les tienes. Sin duda, hablar con un político que puede gestionar millones de nuestro dinero es algo que me encantaría. Pero no es envidia lo que mueve mis dedos sobre el teclado, lo que quiero destacar es que la cercanía y la humildad son más importantes que el poder y la notoriedad.

¿En base a qué Martin Varsavsky recibe una invitación a ver al candidato del PSOE, y además concierta otra con otros notables de la Red?

Uno dirá que es bueno que Rubalcaba se vea con la gente de Internet. Sin duda. Pero tal vez no haya elegido los interlocutores ideales (o los únicos). Este es el problema de Internet y del mundo: prima la notoriedad a la capacidad.

No es por criticar, o sí, pero no me inspira mucha confianza, en el conocimiento profundo de según que aspectos, que el líder de opinión Varsavsky diga que le ha preguntado a Rubalcaba si un propietario puede arrendar una vivienda por menos de 5 años y el candidato le haya dicho que sí. Lean la LAU, por favor.

Las propuestas que dice Varsavsky presentó al político tienen que ver con la creación de empleo, como nos explica en este vídeo. Propone una carencia fiscal para las empresas que incrementen el número de trabajadores en el 2012, en resumen. Con lo poco que he leído y oído, la propuesta no tiene mucha viabilidad económica que digamos.

Estoy seguro que Martin tiene una gran experiencia en la creación de empleo, y que los políticos podrían aprender de mantener reuniones de trabajo con empresarios de este nivel. Pero anunciar estas reuniones sin presentar el plan estructurado, sin un compromiso determinado, sin nada más que palabras, parece simple publicidad. De Varsavsky y, sobretodo, de Rubalcaba.

Los internautas no entienden a los políticos. Reunirse con ellos, sin levantarse con un compromiso firmado y dinero sobre la mesa, es perder el tiempo. Saldrá el encuentro en los medios y poco más.

Las medidas planteadas por Martin a Rubalcaba, me temo, no llegarán a ningún sitio. Y tal vez hubiera sido mucho más útil para todos una reunión con los técnicos de ambas partes. Pero bueno, probablemente lo que pienso está emponzoñado por la envidia…

El tiempo, al igual que el resto de recursos, es limitado. Y no acabo de estar convencido que esta reunión haya sido provechosa para el país.

Martin Varsavsky, que la próxima reunión con los próceres de la Red esté más preparada, con documentación económica que avale las propuestas. Y procurad obtener algún tipo de acuerdo de Rubalcaba. O todo quedará en un brindis al Sol.

Queridos lectores, ya os iré informando de lo que me comuniquen los líderes de opinión.

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Conociendo los índices de la bolsa americana

stocks Conociendo los índices de la bolsa americanaEs habitual que la gente hable sobre «el mercado» o «la bolsa» como si hubiera un significado común de la palabra. Aunque en realidad, hay muchos índices y no siempre se mueven en tándem y si lo hicieran, no habría razón para que existiesen varios. Entendiendo de forma clara cómo se crean y que particularidades tienen estos índices, se puede ver el sentido de los movimientos diarios del mercado. Veamos los principales índices del mercado americano para que la próxima vez que oigas hablar de la bolsa de Estados Unidos entiendas algo mejor a qué se refiere.

El Dow
Si se pregunta a un inversor cómo va el «mercado», seguramente te de una respuesta basada en el Dow.  El Dow Jones Industrial Average (DJIA) es uno de los índices más antiguos, más conocidos y utilizados con más frecuencia del mundo. Incluye las acciones de 30 de las empresas más grandes e influyentes de los EEUU (y del mundo). El DJIA es lo que se conoce como un índice de precios ponderado. Originariamente se calculaba sumando el precio por acción de las acciones de cada compañía del índice y dividiendo dicha cantidad por el número de empresas, por este motivo se le denomina promedio. Lamentablemente, ya no es tan sencillo de calcular. A lo largo de los años, los fraccionamientos de las acciones, cesiones de activos y otros acontecimientos han dado lugar a cambios en el divisor, convirtiéndolo en un número muy pequeño (menos de 0,2).

El DJIA representa entorno a un cuarto del valor de toda la bolsa estadounidense, pero un porcentaje de cambio en el Dow no debería interpretarse como un indicativo definitivo de que todo el mercado ha caído en ese porcentaje. Esto se debe a la función de precio ponderado del Dow. El problema básico es que un cambio de 1$ en el precio de una acción de 120$ dentro del índice tendrá el mismo efecto sobre el DJIA que un cambio de 1$ en el precio de una acción de 20$, incluso una acción puede haber cambiado un 0,8% y la otra un 5%.

Un cambio en el Dow representa cambios en las expectativas de los inversores respecto a las ganancias y riesgos incluidos en el promedio. Como consecuencia de la actitud general respecto a las acciones de alta capitalización difiere de la actitud respecto a las acciones de baja capitalización, acciones internacionales o tecnológicas, el Dow no debería utilizarse para representar la psicología en otras áreas del mercado. Por otro lado, como el Dow está integrado por algunos de las empresas más conocidas de los estados unidos, oscilaciones importantes de este índice normalmente corresponden al movimiento de todo el mercado, aunque no necesariamente a la misma escala.

El S&P 500
Cuando los inversores afirman que sus carteras han «batido al mercado», normalmente hacen referencia al rendimiento del S&P 500. El Standard & Poor’s 500 Stock Index es un índice mayor y más diverso que el DJIA. Compuesto de 500 de las acciones más ampliamente negociadas en los EE.UU., representa entorno al 70% del valor total de las bolsas estadounidenses. En general, el índice S&P 500 es un buen indicativo del movimiento del mercado estadounidense en su conjunto.

Como el índice S&P 500 es ponderado (también denominado ponderado por capitalización), cada acción del índice está representada en proporción a su capitalización de mercado total. En otras palabras, si el valor total del mercado de todas las 500 compañías del S&P 500 cae un 10%, el valor del índice también cae un 10%. Un movimiento del 10% en todas las acciones del DJIA, por el contrario, no provocaría necesariamente un cambio del 10% en el índice. Mucha gente considera que la ponderación de mercado utilizada en el S&P 500 es una medida mejor del movimiento del mercado, porque dos carteras pueden ser más fácilmente comparables cuando los cambios se miden en porcentajes en lugar de cuantías en dólares.

El índice S&P 500 incluye compañías de diversos sectores, incluyendo el energético, industrial, tecnología de la información, asistencia sanitaria, financiero y consumo de alimentos básicos.

El Wilshire 5000
El Wilshire 5000 es a veces denominado el «índice bursátil total» o «índice de todo el mercado» porque incluye a más de 7.000 de los 10.000 valores que cotizan en los Estados Unidos. Todas las empresas cotizadas con matriz en los EE.UU y que tengan datos fácilmente disponibles sobre sus precios se incluyen en el Wilshire 5000. Finalizado en 1974, este índice es extremadamente diverso, incluyendo acciones de todos los sectores. Aunque es una medida casi perfecta de todo el mercado estadounidense, el Wilshire 5000 es un índice al que se hace menos referencia respecto al menos completo S&P 500 cuando la gente habla sobre todo el mercado.

El Nasdaq Composite Index
La mayoría de los inversores saben que el Nasdaq es la bolsa en la que cotizan las acciones tecnológicas. El Nasdaq Composite Index es un índice de valor de mercado ponderado de todas las acciones que cotizan en la bolsa de Nasdaq. Este índice incluye más de 5.000 compañías, entre otras algunas no basadas en los EE.UU. Aunque este índice es conocido por su elevada proporción de acciones tecnológicas, el Nasdaq Composite también está formado por acciones de los sectores financiero, industrial, asegurador y del transporte, entre otros. El Nasdaq Composite incluye empresas grandes y pequeñas, pero, a diferencia del Dow y del S&P 500, también incluye muchas empresas especulativas con capitalizaciones de mercado pequeñas. Por consiguiente, su movimiento suele indicar el desempeño del sector tecnológico, así como la actitud de los inversores frente a acciones más especulativas.

El Russell 2000
El Russell 2000 es un índice de valor de mercado ponderado de las 2.000 acciones más pequeñas dentro del Russell 3000, un índice de las 3.000 mayores empresas cotizadas, basado en la capitalización del mercado, dentro de la bolsa estadounidense. El índice Russell 2000 ganó popularidad en los 90, cuando las acciones de baja capitalización se dispararon y los inversores movieron más dinero dentro del sector. El Russell 2000 es el indicador más conocido del rendimiento de las pequeñas empresas del mercado, no está dominado por un único sector.

Conclusión
Es bueno saber lo que ocurre en muchos segmentos distintos de los mercados estadounidenses e internacionales. Si sólo te vas a fijar en uno, es mejor centrarse en el S&P 500, que ofrece un buen indicador de los movimientos del mercado estadounidense en general. Observando los índices y manteniendo un registro de sus movimientos a lo largo del tiempo, se puede captar bien la actitud del público en general respecto a las empresas de distintos tamaños y sectores.

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La portada del día

Portada del último número del New Yorker

tumblr_lpnl5lkWWF1qzyllfo1_500 La portada del día

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Y el mundo sigue girando

negro Y el mundo sigue girandoHace 3 años, los investigadores de la Universidad Rice en Houston consiguieron un material de color negro que es más negro que el más negro de los negros. Un material que absorbe el 99,9% de la luz que recibe, treinta veces más negro que la muestra de material de carbono que utiliza el organismo nacional de mediciones de aquel país para medir reflexión de los materiales.

Ayer, trás ta rebaja de la calificación de la deuda americana, todos nos esperábamos un Lunes más negro que el más negro de los Lunes. Finalmente se quedó en negro oscuro y es que pese a todo, hay motivos para creer que el mundo seguirá girando aunque EEUU haya perdido la triple A.

Aunque el impago por parte de un país respecto a la posición global de los EE.UU posiblemente cause estragos en los mercados financieros, la historia sugiere que perder una calificacion de triple A puede no supone los enormes daños para el mercado que algunos temen.

Japón, Canadá o Australia, entre otros (además de los recientes países Europeos), han experimentado el trauma de bajar de categoría desde las cimas más altas de la solvencia crediticia y en general, los costes de los préstamos se mantuvieron bastante constantes, incluso en algunos casos, finalmente disminuyeron. Las bolsas se tambalearon pero en general rebotaron, al tiempo que la respuesta de los mercados de divisa varió mucho.

Para los EE.UU., la historia sugiere que el resultado podría incluso ser positivo a largo plazo si una reducción en la calificación impulsa a los políticos a poner en order la situación fiscal del gobierno. Todo el mundo conocía la debilidad de la economía americana y era cuestión de tiempo que alguna agencia de calificación se atreviese a bajarle la nota (pese a que no sigan el mismo criterio para ambos lados del Atlántico)

Si revisamos la historia de las reducciones de calificaciones de las deudas soberanas, y su efecto sobre los mercados de bonos, desde 1990, descubriremos que que cuando bajaban las calificaciones de la deuda soberana en un grado desde la triple A, los rendimientos de los bonos apenas cambiaron. A fin de cuentas es bajar de “Matrícula de honor” a un “Sobresaliente”

Es distinto cuando los países reciben calificaciones aún inferiores, como una A o entran casi en territorio «basura». Cuando la reducción de la calificación es a grados muy bajos, el efecto es muy importante.

Cierto es que el caso americano es bastante especial ya que la deuda del Tesoro estadounidense es la inversión con mayor profusión, siendo titulares de importantes partes otras naciones como China o Japón. A diferencia de Japón, cuyos bonos están en poder principalmente de titulares nacionales. Asimismo, el dólar estadounidense es la divisa más frecuentemente utilizada para las transacciones y las cuentas de ahorro. Ambos son considerados inversiones seguras.

En 1998, Moody’s Investors Service rebajó la calificación de la deuda japonesa de su máxima valoración de Aaa a Aa1, esa rebaja no fue seguida de forma inmediata por otras compañías de calificación. Standard & Poor’s mantuvo la máxima calificación de Japón en triple A hasta febrero de 2001, momento en que la rebajó un grado hasta doble A+.

El día de 1998 en que se produjo la rebaja, el yen cayó un 0,7%, según los datos recopilados por Wells Fargo. Tres meses después, el yen subió un 1,1% desde antes de la rebaja, y seis meses más tarde, el yen estaba un 2,7% más bajo.

Entre tanto, la respuesta de las acciones y bonos japoneses el día de la rebaja fue «bastante escasa», el índice bursátil Nikkei bajó un 2% un mes después.

En el caso de Japón, la rebaja de Moody’s se produjo cuando el país salía de una recesión y el día en que la Reserva Federal estadounidense rebajaba los tipos de interés como respuesta a la crisis derivada del fondo de cobertura Long Term Capital Management. Dos semanas después de la rebaja de Moody’s, las acciones japonesas estaban más altas.

Canadá también sufrió una rebaja de múltiples etapas durante un período de varios años.

En octubre de 1992, cuando S&P redujo la calificación de la deuda extranjera de Canadá en un grado desde triple A, se produjo un efecto muy leve sobre los mercados canadienses. Pero cuando Moody’s se sumó en 1994, los rendimientos de la deuda a 10 años subieron un 0,45% durante el mes siguiente y las acciones cayeron un 6%.

Posteriormente, en abril de 1995, Moody’s rebajó la calificación de la deuda canadiense en un grado desde Aaa. Ese día, hubo poca reacción en los mercados de bonos, acciones o divisas.

Pero la calma no duró mucho ya que ña diferencia entre los bonos a 10 años estadounidenses y canadienses subió de 1,30 a 1,88 punto porcentuales durante cuatro meses.

Impulsado en parte por la rebaja de las calificaciones, Canadá promulgó estrictas reformas presupuestarias, y el mercado de bonos cambió de curso. En noviembre, los rendimientos a 10 años eran parecidos a los estadounidenses.

Se pusieron muy serios con el equilibrio de su presupuesto, la rebaja de la calificación les sirvió para acelerar las reformas.

Ha habido otros ejemplos, en los que la respuesta del mercado ha sido más dramática. Cuando Suecia sufrió una crisis bancaria y una recesión, la rebaja de su calificación triple A en 1991 presenció la pérdida de un 11,4% de la corona durante los siguientes seis meses, al contrario de lo que ocurrió en 1986 con la rebaja de Australia que trajo una subida de un 12,6% del dólar australiano.

No obstante, la calificación crediticia AAA es muy difícil de recuperar cuando se ha perdido y la prioridad es no perder nunca la calificación, algo que finalmente ha ocurrido en EEUU. Ayer mismo, S&P recordaba que los países que han perdido la máxima nota tardaron al menos 9 años en recuperarla

Por otro lado, el director general de S&P, John Chambers, indicó que, históricamente, sólo cinco emisores soberanos entre todos aquellos que perdieron la máxima nota de solvencia lograron recuperarla, para lo que necesitaron entre “9 y 18 años”.

En concreto, los cinco países que, hasta la fecha, han logrado regresar a la máxima categoría crediticia tras haber perdido la ‘triple A’ son Canadá, Suecia, Finlandia, Australia y Dinamarca.

“Cinco (países) han recuperado su ‘triple A’ y todos lo hicieron asumiendo, durante un periodo sostenido de tiempo, programas sustanciales de consolidación fiscal y no sólo estabilizando su deuda, sino reduciendo su peso en la misma”, añadió.

Como comentaban ayer en el foro de bolsa, el problema es la economía y no lo que diga una agencia de rating Mientras tanto, esperemos que la administración Obama, aunque sea por orgullo hagan todo lo posible por recuperar la triple A.

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El número áureo

indio El número áureoHay un chiste que creo resume muy bien los comportamientos que a veces vemos en la bolsa y ,en general, en algunos productos de los mercados financieros:

Los indios de una remota reserva preguntaron a su joven y nuevo Jefe:

- ¿El próximo invierno será frío o apacible?

Dado que el jefe había sido educado en una sociedad moderna no conocía los viejos trucos indios, así que, cuando miró el cielo se vio incapaz de adivinar qué iba a suceder con el tiempo y se arriesgó a decir que el invierno sería verdaderamente frío, y los miembros de la tribu debían recoger leña para estar preparados.
No obstante, como también era un dirigente práctico, a los pocos días tuvo la idea de telefonear al Servicio Nacional de meteorología.

- ¿El próximo invierno será muy frío? – preguntó.
- Sí, parece que el próximo invierno será bastante frío respondió el meteorólogo de guardia.

De modo que el jefe volvió con su gente y les dijo:

- Deberéis juntar todavía más leña, para estar aún más preparados.

Una semana después…, el jefe llamó otra vez al Servicio de meteorología y preguntó:

-¿Será un invierno muy frío?
-Sí -respondió el meteorólogo- va a ser un invierno muy frío.

Honestamente preocupado por su gente, el jefe volvió al campamento, ordenó a sus hermanos que recogiesen toda la leña posible, el invierno iba a ser verdaderamente crudo.

Dos semanas más tarde, el jefe llamó nuevamente al Servicio Nacional de Meteorología:

-¿Están ustedes absolutamente seguros de que el próximo invierno será muy frío.
-Absolutamente, sin duda alguna – respondió el meteorólogo- va a ser uno de los inviernos más fríos que se hayan conocido.
-¿Y cómo pueden estar ustedes tan seguros?
-No tenemos duda porque los indios están recogiendo leña como locos.

Como vemos, un “jefe” apuesta a algo sin tener ningún motivo racional para ello, y todos le siguen hasta el punto que la profecía se autocumple porque incluso los que deberían saber cual es la apuesta correcta se dejan guiar por el movimiento masivo… Sustituyamos al jefe por Goldman y en lugar de la previsión meteorológica la del precio de la plata por ejemplo y se comprende fácil. También podríamos incluir en esta “profecías autocumplidas” todas las recomendaciones de analistas que hacen subir a un valor el día que son de compra o bajar el día que son de venta, si bien su impacto suele ser corto en el tiempo. Y por qué no, al propio análisis técnico cuando determina niveles de soporte y resistencia por todos conocidos. Ya poco importa si el cálculo es correcto o el motivo de por qué lo es, tan sólo que la inmensa mayoría lo considera así.

Pero aún así, llama la atención cómo una proporción matemática que se repite en la Naturaleza aparezca también en los gráficos bursátiles. El número áureo –también conocido como el de la proporción divina o el de la belleza- es un número algebraico que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como “unidad” sino como relación o proporción. Esta proporción se encuentra tanto en algunas figuras geométricas como en la naturaleza en elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas, etc.. Se suele representar como la letra griega φ (fi) y su fórmula matemática sería la siguiente …

image001 El número áureo

ear-spiral El número áureoLo verdaderamente misterioso es que esta cifra que podemos encontrar en la Naturaleza se repite en el carné de identidad, en las tarjetas de crédito, en casi todas las cajetillas de tabaco y hasta en el Partenón. Incluso en el ejemplo de lo que es un cuerpo armonioso: el hombre de Vitrubio, de Leonardo da Vinci, ya que si dividimos la altura del ser humano por la distancia del ombligo a la punta de los dedos obtendremos esa proporción. Y como podemos observar incluso aparece en nuestras orejas:

Pues aplicando eso a los gráficos de la bolsa (o de cualquier activo) resulta que se pueden obtener niveles interesantes de soporte y resistencia que suelen cumplirse. Primero hay que identificar un impulso u onda, de tal modo tendremos dos niveles, de donde parte el impulso (A) y el nivel donde termina (B). Tenemos que tener en cuenta que los impulsos pueden ser alcistas o bajistas así actuaremos en consecuencia siendo los más relevantes el 38,2% y el 61,8%. De hecho, hay hasta calculadores de soportes/resistencias (depende si el movimiento es a la baja o al alza) en la red basados en esto. Por ejemplo, en este gráfico del Ibex desde los mínimos de 2002 podemos apreciar la importancia de estos dos niveles (en verde) respecto a los demás

sg2011062077307-575x411 El número áureo

Otra cosa es basar una operativa sólo en esto, claro.

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