Invirtiendo.

El comienzo de Septiembre suele ser una época en la que hacemos borrón y cuenta nueva. Al igual que el 1 de Enero muchos se hacen promesas imposibles como ir al gimnasio, mejorar su inglés, aprender a tocar la guitarra, empezar un coleccionable, cambiar de trabajo o incluso los más atrevidos empezar a invertir en algo sus ahorros.

Un consejo de inversión frecuente, que suele ser cierto, es que el mejor momento para empezar a invertir es ahora mismo. Pero también hay que recordar que para invertir se precisa de un plan personalizado. Se debe invertir teniendo en cuenta el momento personal que se está viviendo y la situación financiera personal. Con demasiada frecuencia la gente invierte en lo que otros dicen o creen. No olvidemos nunca que los medios, por norma general (y más tras la subida de ayer en la bolsa), son alcitas siempre. Cuando hay subidas porque hay subidas y cuando hay bajadas porque es un excelente momento para cazar gangas.

Un ejemplo de este comportamiento lo vemos en el blog de Hodar en Expansión, veamos cual fue uno de los últimos artículos que escribió en su blog antes de irse de vacaciones.

La experiencia de haber vivido varias crisis nos enseña cosas de las que sacar enseñanzas.  Una cosa tonta, pero que ha funcionado, es observar  la tinta que se emplea en los cuadros de cotizaciones de Expansión. Cuando un valor está en mínimos anuales, la cotización va en negrilla.  Pues bien, cuando vea casi toda la página de cotizaciones en negrilla, comience comprar. No falla. Más pronto que tarde, entrará en beneficios.

Como diría Cárpatos es una frase de “vendedor de crecepelo” utilizando eslóganes del tipo “tu puedes ser más listo que el mercado”, vale que a veces se cumpla la ley del sentimiento contrario pero de ahí a aconsejar vender cuando todo está por los suelos, me parece un suicidio financiero. Por tanto, una vez aislados de lo que nos puedan vender los medios, debemos mirarnos en el espejo y revisar nuestras cuentas. Por ejemplo, al preguntarnos ¿debo liquidar mi hipoteca o invertir? (podría darse el caso que por cuestiones fiscales nos interese mantener la hipoteca por un lado y efectivo por otro) la gente debería considerar su situación personal y darle prioridad sobre todo lo demás. Esto se debe a que es el espejo y no el Ibex ni el Dow Jones, el mejor indicador sobre cuál es la elección acertada. Invertir «ahora» solo porque suele ser lo correcto puede ser un error en muchos casos.

Te faltan conocimientos básicos sobre inversión

Hace tiempo leí esta frase en un blog americano

¿Recuerda el viejo dicho sobre lo sabio que es «aprender de los propios errores»? Es un buen consejo. Pero es más sabio aprender de los errores de otros.

Hay muchas lecciones que aprender a la hora de invertir, y no se debería empezar a invertir mientras no se tengan unos conocimientos básicos sobre inversión. Lo normal es no saber sobre inversiones ya que nadie nos lo ha enseñado, no pasa nada si no tenemos ni idea, en ese caso nuestra primera inversión debe ser en formación. Si estás pensando en fondos de inversión, entonces deberás aprender los fundamentos sobre los fondos de inversión. Puede que no sea necesario retrasar la inversión de forma indefinida, pero emplear un mes en aprender, investigar y leer (y preguntar aquí) puede suponer un camino largo hasta que se empieza a ir por el buen camino. ¿Cuántas horas le dedicas a comprar una televisión o una nevera? ¿Por qué no dedicar el mismo tiempo a una inversión?. Una vez que se sabe como empezar a invertir, se pueden tomar las decisiones acertadas para hacerlo.

Tienes deudas

Lo hemos comentado antes, es posible que si tienes una hipoteca fiscalmente sea mejor mantenerla e invertir los ahorros, esto es lo que te diría un buen asesor económico. Aunque hay ciertas excepciones a esta regla, a la mayoría de la gente que tiene deudas le iría mejor emocionalmente reducir sus deudas, lamentablemente el Excel no calcula las emociones, la tranquilidad y la comodidad, deberíamos tenerlo en cuenta como si formase parte de la rentabilidad. ¿Serías capaz de calcular cuánto vale para ti esa tranquilidad?

El futuro es muy oscuro…

Nadie puede conocer todos tus planes futuros con certeza. No obstante, al invertir, es necesario contar con una sólida idea de cómo se quiere invertir el dinero y cuánto tiempo se puede tener el dinero en el mercado. El tiempo es un componente necesario para reducir el riesgo. Cuanto más tiempo se tenga, menor riesgo se asume. Si se tiene dinero y no se sabe cuándo se va a necesitar, es mejor mantenerlo en una cuenta bancaria con rendimiento a alto interés. Este mes de Septiembre promete ser movidito (por ejemplo, el otro día el Banco Popular sacó un depósito al 4.5%), así que ¿Por qué no utilizar un comparador de depósitos en vez de dejar la pasta en una cuenta corriente que no te de nada?

A menudo, comprar, vender y hacer transferencias implican unas comisiones, por experiencia personal las amenazas (con sacar todo tu dinero) funcionan muy bien con los bancos para reducir drásticamente las comisiones. Asimismo, es necesario tomarse el tiempo imprescindible para asegurarse de que el tipo de inversión es el correcto para las propias necesidades e incluso para necesidades que ahora parecen resueltas pero que en un futuro son inciertas, sí, hablo de la jubilación.

Ya sabéis, invertir es una actividad muy personal basada por completo en la situación individual de cada persona y el mejor momento para empezar a invertir es ahora…. o no.

Hoy, me gustaría que desde el anonimato, me contéis cómo tenéis vuestras inversiones si es que sois de los afortunados que pueden ahorrar.

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Invirtiendo.

Vaivenes millonarios

Nota del autor: La siguiente es una nota de ficción financiera, basada en hechos que pueden (o no) ser tomados de la experiencia práctica del narrador.

El objetivo de la misma es plantear aspectos importantes de la relación siempre asimétrica entre el asesor financiero y el cliente inversor, y aprender al mismo tiempo del proceso de toma de decisiones de inversión en tiempo real.

Lunes 4 de agosto de 2008

hotel-175x151 Vaivenes millonariosMarcos salió del restaurante convencido de haber realizado un buen trabajo y conseguido un nuevo cliente. Al principio se había mostrado un tanto dubitativo frente a las preguntas de Horacio, pero con el correr de los minutos sintió que lograba transmitir  con seguridad su filosofía de inversión y que aquél “compraba” su discurso. Para cuando la conversación giró hacia temas más vinculados con su currículum, sus gustos y amistades, pudo percibir cómo se afianzaba el clima de confianza que pretendía generar en ese tipo de encuentros.

Al despedirse, notó que Horacio evaluaba la posibilidad de contratarlo en ese mismo momento como su nuevo “administrador de cartera”. Sin embargo, como era de esperar, debió conformarse con un simple “nos mantenemos en contacto”.

Para cuando el aparcacoches del hotel de donde se había celebrado el encuentro le acercó el coche, Marcos ya había calculado mentalmente en cuánto se incrementarían sus ingresos si sumaba a Horacio a su porfolio: éste le había hablado de 2 millones de dólares para invertir, y dado el 1% fijo anual de gastos administrativos que les cobraba a sus clientes más el 15% sobre las ganancias obtenidas con el capital, estimó su ingreso en unos 52.000 dólares anuales, cifra nada despreciable que lo acompañó durante todo el trayecto hasta su oficina.

Al llegar, su secretaria le dijo que no había recibido llamadas importantes, por lo que se dirigió directamente a su escritorio dispuesto a seguir las últimas dos horas de operaciones del mercado.

Martes 5 de agosto

pantalla-175x150 Vaivenes millonariosMarcos llegó más temprano que lo habitual a su oficina. Después de encender la computadora, decidió evaluar la situación actual de su cartera y sus perspectivas: tenía bajo administración 6,3 millones de dólares propiedad de dos clientes, Juan S. y Sebastián N., a quienes conocía desde los tiempos en que trabajaba en BankBoston de Argentina, hoy Standard Bank.

En lo que iba del año, el S&P 500 había subido apenas 3,2%, mientras que su cartera se había incrementado en un 3,7% gracias a la correcta decisión de asignar desde principios de año un 20% del total de los fondos a distintos ETF de mercados emergentes.

Marcos pasó el resto del día evaluando alternativas de inversión: oro, petróleo y un ETF de bienes raíces. Mientras tanto, el mercado comenzó a caer producto de malas noticias en el sector financiero: la crisis de las subprime (hipotecas con alto riesgo de incobrabilidad) golpeaba nuevamente a las plazas internacionales.

Miércoles 6 de agosto

A las 14  recibió la llamada tan esperada: Horacio habló con su secretaria y solicitó las instrucciones para la apertura de cuenta y su posterior fondeo.

Entusiasmado, Marcos siguió analizando potenciales inversiones mientras el mercado y su cartera parecían no encontrar suelo y perdían alrededor del 1,50% por segundo día consecutivo.

Las ganancias marginales del año para el S&P 500 y su porfolio prácticamente se habían evaporado, hecho que preocupaba pero no angustiaba a Marcos, conocedor de los vaivenes del mercado y consciente de la necesidad de mantener la calma en épocas de alta volatilidad. Proyectaba cambios favorables para lo que quedaba del año mientras recordaba aquella máxima según la cual las acciones norteamericanas observan sus mínimos anuales en octubre y registran su mejor rendimiento entre ese mes y marzo.

Por lo tanto, reflexionó, sería conveniente armar una cartera menos correlacionada con el mercado que la actual, siguiendo el rendimiento del S&P 500 pero moderando los movimientos a fin de limitar las pérdidas en caso de bajas y las ganancias en caso de subas. Sabía que la mejor forma de hacerlo era reduciendo la Beta, es decir, el coeficiente de correlación entre sus títulos y el índice de referencia.

“Los porfolios manager profesionales son evaluados por el rendimiento que logran en comparación con el resto del mercado. Por lo tanto, mi misión será ganarle al S&P 500”, se dijo, y comenzó a buscar activos “defensivos” o con Beta bajo para reemplazar los actuales “ofensivos”.

Jueves 7 de agosto

Brian, la persona que lo atendía en forma directa en el broker con el que trabajaba, lo llamó al mediodía para confirmarle que había recibido un depósito de 2 millones de dólares en una cuenta a nombre de Horacio L. vinculada -como dictaba la norma- a una cuenta madre a nombre de Financial Reports S.A., la sociedad que él mismo manejaba. De esta manera, el total administrado por nuestro protagonista ascendía a 8,1 millones de dólares una vez contabilizada la pérdida de los últimos días.

A los pocos minutos, su secretaria le informó que tenía a Horacio en el teléfono. El nuevo cliente quería confirmar la transferencia y desearle éxitos. Marcos le agradeció la confianza y, tras cortar, decidió no perder un segundo más y ponerse en acción: vendió los papeles de Beta alto (los ETF emergentes, algunas acciones de empresas tecnológicas y el ETF del Russel 2000 -el índice de PyMEs estadounidenses-) y compró el ETF del oro, papeles de consumo masivo y de empresas de salud. Luego colocó la totalidad de la posición de Horacio replicando las inversiones realizadas para Juan y Sebastián y justo antes del cierre del mercado concluyó la operación. Ahora la Beta de la cartera había bajado a 0,52, desde los 0,98 anteriores. De esta forma, si el S&P 500 caía un 1%, su cartera debía caer aproximadamente 0,50%, y si el índice subía 2%, su cartera debía ganar alrededor de un 1%.

Se aseguró de que la Beta de la cartera estuviera bien calculada realizando un promedio ponderado de las Betas de los activos que la componían en función de su participación en el total y se retiró de la oficina horas más tarde.

Viernes 8 de agosto

Varios minutos antes de que abrieran los mercados en los EE.UU. un fuerte rumor ganaba peso y derrumbaba las bolsas europeas: uno de los bancos grandes de Norteamérica estaría a punto de quebrar debido a la creciente morosidad de sus deudores hipotecarios y del retiro masivo de depósitos de sus clientes.

Los futuros del S&P 500, el Dow Jones Industrial y del Nasdaq presagiaban lo peor. En la apertura, los tres índices abrieron con un fuerte gap bajista, esto es, con una brecha importante y a la baja respecto de los valores del último cierre. La caída se fue profundizando con el correr de las horas y el cierre encontró al S&P derrapando un 3,5%.

Marcos miró de reojo el rendimiento de su cartera: -2,2%. Un sabor agridulce lo invadió: si bien estaba perdiendo menos que el mercado, no dejaba de hacerlo. Hubiera preferido haber vendido toda la posición el día anterior en lugar de solamente bajar la Beta de la cartera, pero sabía que en el mundo financiero no había lugar para los pensamientos melancólicos. “A la hecho, pecho”, dijo en voz alta y se mentalizó para que el traspié no lo amargara.

Lunes 11 de agosto

preocupa Vaivenes millonariosLa nueva semana comenzaba cargada de nerviosismo. Los bancos y las financieras vinculadas con las hipotecas seguían en caída libre y los índices, perdiendo terreno pese a algunos rebotes intradiarios.

Marcos miró el reloj de pared de su oficina con cierta desazón: el día había pasado y su cartera había bajado otro 1,55% frente al descenso del 2,95% del mercado. A lo lejos escuchó a su secretaria despedirse pero no tuvo fuerzas siquiera para contestarle. Horacio tenía 74.000 dólares menos que al comienzo, mientras que el capital del porfolio que administraba se había reducido en nada menos que 546.000 dólares.

Sabía, porque ya había vivido experiencias similares, que Juan S. y Sebastián N. no estarían demasiado preocupados, pero no podía adivinar el estado de ánimo de su nuevo cliente. De todas maneras, pensó, podía defender su gestión: desde que redujo la Beta de la cartera el mercado había cedido cerca de un 6,5% y sus cuentas, un 3,7%.

Martes 12 de agosto

Marcos llegó más temprano que de costumbre a su oficina. Su secretaria se asombró al encontrarlo sumamente concentrado en las pantallas de cotizaciones. Había dormido mal la noche anterior, aunque al amanecer una sensación de seguridad le trajo cierta calma: tras analizar la situación, llegó a la conclusión de que el mercado había estado sobreactuando en su caída y que el rebote era inminente.

Aprovechó la primera apertura tranquila del mercado en los últimos días para hacer un nuevo rebalanceo de la cartera. Vendió los papeles de bajo Beta adquiridos recientemente y se posicionó en activos con Betas iguales o mayores a 1 (activos “ofensivos”).

En el preciso instante en que desde el broker le confirmaron la última operación, su secretaria le pasó un llamado que esperaba: con la voz nerviosa y hasta temblorosa, Horacio le recriminó las pérdidas sufridas en tan poco tiempo. Marcos le ofreció encontrarse ese mismo día para almorzar y una hora más tarde se estaban saludando -esta vez, de manera más fría y distante por parte de Horacio- en el mismo hotel del primer encuentro.

Marcos dejó que Horacio hablara primero sin interrumpirlo. En estas situaciones solía preguntarse cuánto de común tendría su tarea con la de un psicólogo. Entonces, una vez que Horacio calló, Marcos se plantó firme y le recordó lo hablado la primera vez: él había sido contratado para ganarle al mercado, para lograr un mejor rendimiento que éste, tanto en las alzas como en las bajas, tarea que al fin y al cabo estaba cumpliendo. Abrió su notebook y le enseñó las planillas de excel con los resúmenes de las cotizaciones y las cuentas. Asimismo, le ofreció la posibilidad de que retirar el dinero sin pagar un centavo de comisión. Horacio no tuvo más remedio que retroceder y terminar pidiendo disculpas por el arrebato, disculpas que enseguida fueron aceptadas por Marcos.

Antes de despedirse, Marcos le contó sobre las operaciones realizadas ese mismo día y le advirtió sobre un probable incremento de la volatilidad de la cartera.

Miércoles 13 de agosto

Los cables inundaban los monitores de operadores y analistas: quince minutos antes de que abriera el mercado la Reserva Federal (Fed) de los EE.UU. anunciaba su decisión de rescatar a los bancos en problemas, hecho que despejaba al menos momentáneamente los fantasmas de default en las entidades comprometidas.

El timing no podía haber sido mejor. Un rally alcista se impuso con fuerza y los mercados subieron durante todo el día. Al final de la jornada el S&P había ganado un 3,5% -incluyendo cierta recuperación observada minutos antes del cierre previo, cuando los rumores comenzaron a correr- y su porfolio, un 4,2%.

El valor de mercado de la cartera totalizaba ahora los 8,5 millones de dólares, mientras que el saldo de Horacio regresaba a los 2 millones. “¡Al fin un buen día!”, celebró Marcos y cerró la puerta de su oficina.

Jueves 14 de agosto

El alza del miércoles se consolidó el jueves con otra del 1,50% del S&P. Su apuesta volvió a ganarle al promedio y aumentó un 1,80%. El mercado hacía honor a su fama de ciclotímico y ahora los mismos que días atrás veían sólo nubes negras en el horizonte, no dejaban de alabar a la Fed por sus rápidos reflejos. Marcos tomó nota, se acercaba el momento de vender.

Viernes 15 de agosto

cuentas-175x129 Vaivenes millonariosHoracio llamó a primera hora de la mañana. Deseaba retirar sus fondos al final del día. Decía “no tener estómago” para tanta variación de precios. La llamada no sorprendió a Marcos. Lo tomó con la naturalidad de quien espera suceda un hecho en principio negativo pero necesario. Contabilizando la subida de los activos al cierre, el saldo de Horacio ascendía a 2,1 millones de dólares. Había ganado, después de tantas idas y vueltas, 100.000 dólares en apenas 15 días.

Marcos afinó el lápiz para calcular su comisión por los servicios prestados. Aunque estaba en su derecho, no cobraría el proporcional del 1% en concepto de gastos administrativos, por lo que el monto a percibir totalizaba 15.000 dólares, el 15% de las ganancias de Horacio.

El vínculo contractual había finalizado y Marcos sabía que no debía buscarle responsables al hecho. Es más, estaba convencido de que era lo mejor para ambos. Para el futuro se prometió ser más claro con sus potenciales clientes en relación con las condiciones que deben reunirse para realizar este tipo de inversiones y no dejarse llevar (tanto) por las emociones. Al fin y al cabo, de subidas y bajas está hecho este mundo.

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Dutchfobia

El otro dia en el portal MSN publicaban un ranking con las 10 fobias más extrañas de las cuales os rescato el Top 5:

5. Consecotaleofobia; El miedo irracional hacia los palillos chinos.

4. Megalofobia; El miedo a las cosas grandes.

3. Dutchfobia, el miedo a los alemanes u holadeses, así como a su cultura.

2. Sesquipedaliofobia, el miedo a equivocarse al pronunciar palabras largas, complicadas o inusuales.

1. Panofibia: El miedo a todo. Las personas que la padecen experimentan miedo a cualquier cosa, pero más precisamente temen morbosamente al miedo mismo. Se trata de una condición médica conocida como ‘miedo no específico’ o ‘el miedo a todo’ y consiste en una vaga y persistente alerta ante algún mal desconocido. Con frecuencia se encuentra como una condición secundaria de la esquizofrenia.

A los españoles no sólo se nos podría diagnosticar “Ergofobia” (miedo al trabajo) si no también algo de Dutchfobia a tenor de las últimas noticias provenientes de allí

Así que puestos a buscar fobias, a los Alemanes les toca una ración “Inflacionfobia” vocablo que no sé si existe pero seguro que entendéis y las razones de este miedo hay que buscarlas en su historia, concretamente durante la República de Weimar.

“Fue horrible. ¡Horrible! Como si hubiera caído un relámpago. Nadie estaba preparado. Las estanterías de los negocios vacías. No se podía comprar nada con el papel moneda.” – Profesor de derecho de la Universidad Harvard, Friedrich Kessler, sobre la hiperinflación de Weimar (entrevista en 1993).

Este trauma está profundamente arraigado en la mente alemana que les lleva a veces a extremos irracionales de control de precios y déficit. De ahí que los países en el punto de mira de los rescates nos veamos forzados a asumir un estilo germánico en el ámbito económico, porque la respuesta fiscal obvia está sujeta a las reglas autoimpuestas inherentes a las normas que gobiernan la Unión Monetaria Europea. Estas normas son consideradas, casi sin excepción, como «normas económicas saludables» por los políticos alemanes y la mayoría de sus ciudadanos.

Teniendo en cuenta la reacción de los mercados a los diversos paquetes y medidas de rescate, el euro, parece que ha esquivado una bala por el momento. Pero los problemas de los PIIGS continúan. Por ejemplo, las recientes medidas de austeridad tanto de Grecia como de España ralentizarán tanto su economía como la de toda la UE, que ya es peligrosamente débil, hasta el punto de promover mayores déficits presupuestarios a través de menores ingresos por impuestos y elevadas transferencias. Todo ello sirve para debilitar más aún la solvencia de todos los países miembros.

Los países más fuertes siguen pensando en ofrecer una «garantía» lo suficientemente grande para que los mercados asuman la fragilidad y financien a Grecia o Epaña en su lugar. Sin embargo, los mercados ahora quieren ver efectivo, y, más aún, quieren una firme muestra de que las garantías de financiación proporcionadas contribuyen al mantenimiento de la capacidad de países más débiles para pagar sus deudas. Los mercados ya no creen que la fortaleza del Euro equivalga a la fortaleza de sus economías más fuertes.

La idea es sencilla, si por ejemplo un impago de California no supondría una mayor amenaza para la viabilidad del dólar, un impago de Grecia o España tampoco debería hacerlo para el euro. Aqunue tenemos un problema, los Estados Unidos de América son una autoridad fiscal nacional que puede responder al creciente problema de la insolvencia estatal a través de la creación de dólares y el correspondiente reparto de ingresos con los estados. Aún no existe una entidad fiscal comparable en la zona del euro.

Encontramos ciertos paralelismos entre el rescate a Grecia y el ocurrido a los bancos en EEUU en 2008. El «rescate» de Bear en Marzo de aquel año, parecía que permitiría a los merados financieros mundiales impedir inicialmente una creciente crisis en los mercados de valores respaldados por activos. Lo que hizo en realidad fue esconder el polvo debajo de la alfombra, en la medida en que los problemas estructurales subyacentes que generaron la crisis en un primer momento siguieron sin resolverse. La crisis crediticia que comenzó en agosto de 2007, incluye el impago tanto de los activos disponibles como de los sistemas de riesgo de solvencia. La consiguiente congelación surgió porque la posterior quiebra de Lehman y la caída de AIG destruyeron las expectativas del mercado (construidas por años de rescates) de ser un creador de mercado supremo, que siempre podría negociar estos instrumentos negociables en el mercado de capitales.

De igual modo, la creación de una divisa común a través de la unión monetaria ha dado lugar a que el mercado tenga las expectativas de que los valores de un país sean tan buenos como los de otro, lo que explica que durante tantos años, los países «fiscalmente derrochadores» pudieran pedir prestado a tipos de interés alemanes. Pero la decisión de hace unos meses del Banco Central Europeo de bloquear una función básica «repo»*, es decir, las adquisiciones de deuda pública griega por parte de muchos bancos comerciales europeos que cambiaron esta deuda a través de repos con el BCE para valores alemanes y franceses, es lo que parece haber detonado inicialmente la crisis griega y generado los problemas de la potencial insolvencia de Atenas.

El cese de esta función “repo” se llevó a cabo en gran parte a instancia de los alemanes, que vieron esta actividad como una forma de «monetización por la puerta de atrás», lo que conduciría de forma inevitable a la inflación. Esto, a pesar del hecho de que toda la zona del euro se caracteriza por una elevada tasa de desempleo, elevada capacidad de disponibilidad productiva y caída del consumo interior. Todo ello en el fondo es motivado por el miedo patológico alemán por la inflación, que ellos consideran como la inevitable consecuencia de los excesivos déficits del gobierno.

Pero el miedo irracional alemán hacia la inflación está acumulando las condiciones para una crisis mucho mayor en el futuro. El virus del euro podría expandirse ahora perfectamente a Italia, Portugal, España e Irlanda, y todo ellos (bajo las condiciones de este paquete) tienen que prestar a Grecia alrededor de un 5%. Entonces ¿qué pasa con sus gastos de financiación? Irán más allá del 5% como paso siguiente. En EE.UU., cuando los bancos buenos absorbían a los malos, se convertían en bancos malos (por ejemplo Bank of America y Countrywide). Y, ¿qué pasa con la estructura jerárquica de estos préstamos? ¿Están subordinados a los titulares de bonos del gobierno griego? Se supone que sí, pero no está claro por el paquete de rescate. En pocas palabras, parece ser una solución de parches, y no funcionará para una España o una Italia.

La obsesión con una «defensa» frente a la amenaza «externa» de inflación está cegando a Alemania, que no ve el riesgo de que caiga la demanda agregada dentro de la Unión Europea Monetaria, que conducirá en última instancia a una caída del sector de la exportación en Alemania (una gran parte del cual es el producto del comercio intraeuropeo), y a la correspondiente extensión de la enfermedad de los «PIIGS» de crecimiento lento y elevado desempleo al corazón de la zona del euro. Buena muestra de este pensamiento lo encontramos en la figura de Trichet que siempre ha estado más preocupado por la inflación que por el crecimiento, lo cual le llevó a subir tipos justo cuando debía haberlos bajado (Julio 2008)

Por tanto, el debate de hoy podría ser ¿Es justa la Dutchfobia actual de los medios españoles? ¿Hasta que punto es echar balones fuera?

*Repo: Operación financiera en la que una entidad vende un activo (frecuentemente un título de deuda pública) a un inversor, al tiempo que pacta su compra futura a un precio determinado.

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Hipoteca Naranja en ING Direct con Euribor + 0,69

hipoteca-naranja Hipoteca Naranja en ING Direct con Euribor + 0,69Hacía bastante tiempo que no tenía ocasión de revisar la famosa hipoteca naranja que ofrece el banco online ING Direct y que durante mucho tiempo ocupó un lugar privilegiado en nuestro listado de hipotecas baratas.

La crisis económica que comenzase con problemas de crédito para los bancos ha provocado que estos hayan aumentado las exigencias para conceder una hipoteca, de forma que en la actualidad el tipo de interés que encontraremos se eleva al Euribor + 0,69%.

Curiosamente este tipo de interés es válido exclusivamente para hipotecas con un importe superior a los 150.000 euros, ya que si solicitásemos menos dinero el tipo de interés ascendería al Euribor + 0,79%.

Para rematar la faena este préstamo hipotecario está condicionado a que contratemos un seguro de hogar y otro de vida, lo que eleva el interés a un 2,47% TAE. E igualmente tendremos que domiciliar nuestra nómina, si bien esto ya es un clásico en todos los bancos.

En resumen no es un buen momento para comprar una vivienda, y tampoco resulta aconsejable suscribir una hipoteca, de forma que será mejor retrasar la adquisición de una vivienda hasta que lleguen tiempos mejores y nuestro horóscopo semanal nos anuncie el fin de la crisis hipotecaria.

 Hipoteca Naranja en ING Direct con Euribor + 0,69

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Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre

boda Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombreEstas proféticas palabras que simbolizan la fuerza del matrimonio han derivado en otras más acordes a la crisis económica que estamos viviendo, y más en concreto al boom inmobiliario y la posterior crisis hipotecarias.

Lo que la hipoteca ha unido, que no lo separe el hombre. Mt 19,3-6

Y es que la unión provocada por este contrato económico con una entidad bancaria parece tener más fuerza en nuestros días que la propia unión en el seno de una iglesia.

Comento esto a raíz de varios casos que he conocido en los que una joven pareja que decide separarse por diferencias personales, tienen que postergar la decisión debido a la carga hipotecaria que ambos soportan.

En un primer momento podría parecer que el problema es el piso, pero en realidad es la hipoteca la que impone la carga, ya que a día de hoy es imposible deshacernos, es decir, vender, una vivienda tratando de recuperar el dinero que aún debemos al banco.

Parte de la culpa es por supuesto de bancos y cajas que abrieron sus brazos a tanta solicitud de préstamos como fue posible, sin tener en cuenta las consecuencias. Pero no quiero dejar de lado nuestra parte de culpa al no considerar correctamente la carga que implica una hipoteca.

PD: Tal vez la hipoteca sea una estrategia de la iglesia para mantener unida a la pareja … y a fé que lo está consiguiendo.

 Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre

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¿Por qué nos preocupamos tanto por la banca?

¿Tan importantes son los bancos?
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Hipotecas Madrid

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Hipotecas Huelva

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Hipotecas Guadalajara

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