Dinero, activos, crédito

mesopo Dinero, activos, créditoEn la Antigua Mesopotamia –hace más de 4 mil años- se usaban tablas de arcilla como dinero, o como rudimentarios cheques, ya que estaba escrito sobre ellas “se pagará al portador” tanto trigo o tanta cebada, exactamente lo que pone en los billetes, que un papel vale algo, es decir, una simple cuestión de confianza. En la actualidad se ha llegado al extremo de que confiamos en algo tan virtual como las anotaciones que vemos en el ordenador hasta tal punto que se calcula que todos los días 3 billones de $ cambian de mano en los mercados de divisas sin que nadie los vea. En el mundo hay aproximadamente 60 billones de $ de dinero y los economistas lo diferencian de un modo que ya se ha explicado alguna vez en esta web siendo la más importante la M3, que prácticamente engloba todo el efectivo que hay.

Si entráis en el vínculo veréis que en ninguna de las clasificaciones se habla de activos, y es que aunque algunos lo confundan una cosa es el dinero y otra los activos. Un activo es cualquier bien que se puede convertir en dinero pero sólo es dinero cuando se convierte y no antes. Y es el movimiento alcista o bajista del precio de los activos lo que últimamente más influye en las expansiones y recesiones económicas. Una sobrevaloración de activos, sean bursátiles o inmobiliarios, nos lleva a creer que tenemos más dinero y lo contrario a sentirnos más pobres, aunque el asunto no es sólo psicológico porque es el valor de nuestros activos lo que determina también cuanto crédito tenemos. Si pedimos un crédito utilizando como aval un activo, el precio al que ese activo se puede convertir en dinero es vital. Si tenemos 1000 acciones de Santander y valen 10 euros, dispondremos de 10 mil euros si las vendemos, pero si basándonos en esa propiedad solicitamos un préstamo de 8 mil euros, si el precio de las acciones baja de 8 tenemos un problema, y lo mismo ocurre con las hipotecas.

El crédito (que viene de la misma raíz latina que creer) también se basa en la confianza, y sin él no es explicable el desarrollo de la civilización tal y como la conocemos ya que las grandes inversiones comerciales e industriales se han podido desarrollar gracias a él. Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci (famoso por el número áureo y en los mercados financieros por el uso de sus proporciones en el análisis técnico), escribió en 1202 el Liber Abaci (o Libro acerca del Ábaco), una extensa obra que contiene casi todo el conocimiento algebraico y aritmético de la época. En ella Fibonacci exponía entre otras cosas, la importancia del sistema de numeración indo-arábigo y demostró que el sistema numérico romano no era útil para el comercio y las matemáticas (por ejemplo para calcular porcentajes) y explicó la conveniencia de adoptar los números que conocemos a día de hoy por lo que es considerado como el impulsor de los créditos, ya que los animó.

Los créditos de la Italia medieval, al estar basados en actividades comerciales arriesgadas, obligaban a los prestamistas a exigir intereses onerosos –de ahí el nombre de usureros- a los prestatarios, algo prohibido por la iglesia católica pero no en la judía (siempre y cuando fuera a un no judío), por lo que rápidamente monopolizaron ese mercado, lo cual ayudó a su exclusión social. Algo que ha trascendido a nuestra época: los que conceden créditos en la actualidad –los banqueros- suelen estar mal vistos en la sociedad. De hecho, los usureros judíos tenían problemas para conseguir presionar de forma no violenta a un moroso, ya que éste tenía un fuerte apoyo social a no devolver el dinero a un judío, lo que provocaba continuos problemas con la ley. Probablemente los bancos nacen –en el siglo XV- como reacción a los problemas que los usureros judíos tenían para cobrar sus préstamos, lo que permitía a un cristiano inteligente dominar ese mercado con poca competencia. ¿Cómo pudo un cristiano cobrar intereses sin ser atacado por la iglesia en aquella época? El truco para resolverlo fue ocultar los créditos por interés (prohibidos) con cambios de moneda por los que cobraban comisión (cada vez mayor según había más demora) que sí eran legales. Esta argucia no les libraba del problema con los morosos pero era mucho más fácil para un banco de cristianos como la Banca Médici –que además pronto se expandió de Florencia a Venecia y Roma- conseguir tener a la ley de su lado que a un usurero judío. También ayudaba que pagaban impuestos. Es decir, la banca se convirtió en un negocio rentable y respetado y ya entonces el poder de los banqueros era tan grande que de hecho en el caso de los Médici era mayor que el del poder civil de Florencia y en ocasiones incluso del religioso (3 papas fueron de la familia).

Los Médici acabaron quebrando por conceder demasiados créditos a la nobleza, personas que luego no resultaron ser tan solventes como parecían. Pero muchos bancos modernos en la última orgía de crédito ni siquiera tienen la excusa de dejarse llevar por la apariencia. Como recuerda el profesor de Harvard Niall Ferguson analizando la actual crisis, las entidades financieras prestaron durante años dinero a personas poco solventes, especialmente en los EUA. Él pone como ejemplo Menphis, una ciudad deprimida en la que prosperan negocios como el de venta de sangre por 25$ o el de los recuperadores de coches de los morosos a veces a punta de pistola (y los que los compran baratos en las subastas posteriores) o el de los abogados de quiebras. Y es que las leyes de bancarrota personal ayudan a que los morosos no vayan a la cárcel por sus deudas en los EUA, por lo que los norteamericanos son más proclives al riesgo financiero. Absurdo que los bancos, conociendo esto, no fueran más estrictos en sus préstamos y, sobre todo, que se consideren inocentes de que esos créditos pasaran a ser colaterales de emisiones de bonos globalizando los problemas financieros de personas de baja solvencia.

En resumen, el dinero es inocente de esta crisis. De hecho, la historia desde hace milenios nos enseña que no es posible que la economía –tal y como la entendemos- se desarrolle en su ausencia pues el dinero posibilita la especialización en el trabajo, la innovación y la acumulación de capital. Sin estos factores, difícilmente puede aumentar la productividad y, por tanto, desarrollarse la sociedad. Es el precio poco realista de los activos y los créditos concedidos basados en esa valoración irreal los responsables de la actual depresión económica. Ahí tenemos la pista de cómo salir de ésta: ajustando precios y reduciendo deuda (desapalancamiento). No es un proceso fácil pero el concepto sí lo es, lástima que los que manejan el mundo sigan empeñados en mantener artificialmente altos el valor de algunos activos -como la vivienda en España- y se empeñen en combatir una crisis de deuda con más deuda y debilitando –como Bernanke- el valor del dinero.

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John Law

jlaw John LawLa figura de este escocés nacido a finales del siglo XVII tiene algo de personaje literario de novela de aventuras: hijo de un banquero o un joyero (según las fuentes), jugador empedernido, de gran atractivo físico, mató en un duelo de honor al marido de su amante (que se dice años atrás lo había sido del rey Guillermo III de Inglaterra) y eso le llevó a huir a Amsterdam, la entonces capital de la innovación económica. Hacía ya 100 años que en esa ciudad existían las sociedades accionariales de responsabilidad limitada (lo que hoy conocemos como acciones de bolsa), inventadas para poder financiar los mercaderes de forma conjunta la construcción y equipamiento de barcos que hicieran los largos y peligrosos viajes a las Indias, ya que los onerosos rendimientos requerían una amplia inversión. Con lo que aprendió allí elaboró unas ideas propias (¿por qué limitar el número de acciones a la venta, porque no crear un banco público que emitiera el dinero que hiciera falta?…) que supo llevar a cabo en Francia, país en el que llegó a ser el más querido y el más odiado en pocos años y que le hizo rico y también acabó convirtiéndolo en un fugitivo que murió en Venecia, según algunos en la casi indigencia, según otros invirtiendo su amplio capital en obras de arte, siempre sin dejar de jugar a las cartas como en su juventud.

En su tumba en Venecia dice:

En honor y memoria de John Law de Edinburgo, el más distinguido tesorero de los reyes de Francia.

law-575x282 John Law

¿Qué hizo a este personaje tan controvertido y por qué ocupa hoy un lugar en un blog de economía?

Puede haber varios motivos, por ejemplo en su libro El dinero y el comercio: una propuesta para proveer de dinero a la nación anticipaba una de las ideas más discutidas de toda la historia del pensamiento económico: la conveniencia de incrementar la circulación monetaria para estimular la actividad económica, también fue el responsable de la primera gran burbuja bursátil de la historia (y eso que en Holanda seguro debió conocer la de los tulipanes de 1630) si bien en el mundo económico fue más famoso por ser considerado el inventor del billete bancario. Y es que lo normal en su época era pagar con monedas de oro o plata, joyas o títulos de propiedad lo que ralentizaba el intercambio comercial. Por ejemplo, en Francia la Corona y sus súbditos estaban tan endeudados y faltos de metales preciosos que ni se acuñaba ni se movía capital lo que provocaba la deflación y la anemia que tenían al país entero paralizado. Seguro ese fue uno de los argumentos que utilizó para convencer al regente del trono de Francia Felipe de Orlenas – acuciado por la necesidad de aligerar el peso de la deuda pública que había dejado Luis XIV al morir-, que le concedió una autorización para poner en marcha un banco privado emisor de billetes convertibles al portador (el Banco General) en 1716.

En 1717 creó una compañía privilegiada de comercio ligada al banco (la Compañía de Occidente o del Mississippi, luego llamada Compañía de Indias), que explotaba negocios como el comercio con la Luisiana, la recaudación de los impuestos reales o la acuñación de moneda. Consiguió tantos favores porque redujo la deuda pública por la vía de pagar a los acreedores de la Monarquía entregándoles acciones de la Compañía y del Banco por lo que en 1718 el Banco General fue nacionalizado y se transformó en banco de la Corona. Law fue elevado al rango de ministro de Finanzas del rey de Francia. De este modo ligó la política monetaria del país a la buena salud de las acciones de una gran empresa. Como  director general de las finanzas controló los impuestos de toda Francia, así como la deuda pública, la emisión de dinero y la Compañía de las Indias (que a su vez controlaba el monopolio de la importación de tabaco, monopolio del comercio con África, Asia y Luisiana, que era la cuarta parte de los EUA entonces). Confiado en el éxito de un sistema en el que lo controlaba aparentemente todo (acuñó la frase “La economía soy yo”), Law aumentó la emisión de billetes muy por encima de lo que le permitían los recursos de su Banco. Hasta entonces, se entendía por dinero a las monedas de oro y plata, la novedad de Law fue hacer circular billetes cuyo valor residía en su convertibilidad en metálico; en teoría, cualquier tenedor de esos billetes podía ir al banco y convertir en oro o plata la suma expresada en ellos (de algún modo fue el inventor del patrón oro), por eso emitir demasiados sin respaldo era, de hecho, una estafa.

Una activa propaganda y unos rumores fantasiosos sobre la riqueza de Luisiana consiguieron que la cotización de las acciones de la Compañía subiera extraordinariamente, en medio de una fiebre especulativa generalizada: cuanto más subían más interés había en comprarlas. Cuando las acciones de la Compañía se vendían a diez veces su valor de emisión, Law hizo emitir tres nuevas series (ampliaciones de capital). En noviembre de 1719 las acciones cotizaban a 36 veces el valor de emisión (habían pasado de 500 a 18 mil). Por ese entonces, la gente de toda Francia iba a París a comprar acciones en tal número que los asientos de carruajes públicos estaban vendidos con días de anticipación. Los problemas empezaron curiosamente por la generosidad del dividendo, cuando a fines de 1719 se abonó un 40% muchos accionistas lo cobraron en oro en lugar de en billetes o acciones. Para que esto no pasara, a principios de 1720, Felipe de Orleans prohibió tener joyas y más de 500 libras en metálico dentro de casa. Si el Gobierno prohibía el oro y las joyas, el mensaje que lanzaba era que precisamente el oro y las joyas era lo que valía. Si a eso le sumamos que todo se basaba en la supuesta “generosidad” de las las tierras de Lousiana, bastó la vuelta de varios emigrantes contando que aquello era una tierra de pantanos y ciénagas para que se iniciara una aguda crisis de confianza.

Para evitar que el castillo de naipes se derrumbara, John Law entonces decidió fusionar la Compañía y el banco. Los accionistas tuvieron derecho a cambiar sus participaciones por billetes, al precio todavía notable de 9 mil. Pero para reembolsar las acciones, tuvo que emitir (sin respaldo alguno) una cantidad tal de billetes que duplicó bruscamente la oferta monetaria. La consecuencia fue que la inflación llegó a un 23 % mensual en enero de 1720 y la cotización de las acciones se hundiera, a la vez que reclamaban al banco la conversión de sus billetes en oro y plata. El papel moneda y las acciones, que sólo unos días antes todos querían tener, eran abiertamente repudiados. Para calmar los ánimos, el regente Felipe anunció que se habían encontrado minas de oro en América, e hizo desfilar por París a 6.000 vagabundos vestidos como mineros. Con esa estratagema ganó tiempo y pudo colocar algunas acciones de la Compañía de las Indias y siguió imprimiendo billetes cargando las culpas sobre John Law pero evidentemente era el Estado el que debía responder de la estafa.

Fue la primera gran burbuja bursátil (salieron a cotizar a 500, llegaron a 18 mil y acabaron valiendo 200) y vino acompañada por una fuerte crisis financiera. Pero lo peor, más allá del desastre de la compañía, fue el coste social. Los inversores se dirigieron al Banco Real a reclamar el reintegro de las acciones sin éxito pero peor era la situación de los asalariados. ya que se les pagaba en papel, esos billetes que no tenían respaldo ya que habían sido emitidos por un banco insolvente. Muchos iban a hacer cola desde el amanecer ante las puertas del banco para cambiarlos –sin éxito- por oro. El 17 de julio de 1720 hubo un tumulto, y 15 personas murieron. Law tuvo que huir del país. Francia volvió a la quiebra en la que le había dejado Luis XIV acrecentada por la ruina de muchos ahorradores privados Hay autores que defienden a John Law como Claude Cueni:

El problema saltó ante la imposibilidad de frenar a toda la nobleza. Obligaron a emitir tanto papel para financiar sus extravagancias, que arruinaron todo el sistema.

Aunque no le exculpa, algo de eso también hubo, de hecho el dinero corría de tal manera que en plena euforia el regente compró el mayor diamante del mundo, una gema de 140 kilates, obnubilado con la cantidad de beneficios que daban las acciones. El diamante, denominado Le Régent, está expuesto en el museo del Louvre como testigo mudo de aquella época de despilfarro.

John Law sobrevivió nueve años al desastre, cuando llegó la noticia a Francia, un periódico le dedicó estas palabras:

Murió un escocés célebre, un calculador sin igual, que con las reglas del álgebra ha puesto a Francia en el hospital.

Su sistema, frustrado por la ambición excesiva de ganancias especulativas, sembró entre la opinión pública francesa una desconfianza duradera hacia instituciones como el papel moneda, los bancos centrales y toda experiencia financiera, lo cual contribuyó a retrasar la modernización del sistema bancario hasta el siglo XIX y se dice que ese retraso y la pobreza que originó fue un germen para la Revolución Francesa. Pero mi reflexión personal va un poco más allá, ¿Es tan diferente la política actual de la FED a la de John Law? ¿No se está acaso emitiendo demasiado papel sin respaldo? ¿No reconoció Greenspan la importancia de una bolsa alcista para el buen desempeño de la economía? ¿No está ligada la solvencia de las naciones a las de sus más grandes bancos y de ahí la expresión “demasiados grandes para caer”? ¿No están reaccionando los inversores como entonces acumulando materias primas ante la desconfianza en el dinero de papel?

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La fórmula del día

Agárrense que vienen curvas:

∏A = gUG + min(k-g, (1-g)(1-r))

¿Que significa esto?

Básicamente nos dice que para comprar el billete de avión más barato por Internet, tienes que hacerlo en horario fuera de oficina y 8 semanas antes del vuelo.

Eso es lo que nos cuenta el economista Makoto Watanabe y su colega Marc Möller.

Más información, aquí.

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La fórmula del día

La reforma financiera (y 2)

printer La reforma financiera (y 2)Muchos creen que el dinero lo crean los bancos centrales pero en realidad la multiplicidad del dinero es generada por el sistema financiero. Veamos por qué:

Yo ingreso 1000 euros en mi caja de ahorros. El banco destina a reservas el 2% de ese capital (20€) y destina el resto a 3 préstamos:

  1. 380€ son destinadas a Pepe, que compra un billete de avión a Iberia. Iberia compra con ese dinero unos pañuelos para las azafatas, la empresa que vende los pañuelos ingresa el dinero en su banco. En el banco destinan de los 380€ un 2% a reservas (7.6€) y el resto lo prestan curiosamente a alguien que se lo gasta en un billete de avión de Spanair.-..etc. etc.
  2. 300€ se los lleva Pepa, que compra en Ebay un disco a alguien del Perú que a su vez con ese dinero compra on-line un móvil Nokia por lo que los euros vuelven a Europa. Nokia los ingresa en el banco, que se queda con un 2% en reservas etc. etc.
  3. 300€ los utiliza otro cliente que se los gasta en unas nuevas ruedas, el vendedor de los neumáticos se gasta el dinero en el supermercado que finalmente los ingresa en su caja rural etc. etc.

Es decir, el sistema financiero convierte los 1000 euros reales en una cantidad muy superior que origina una interacción económica muy beneficiosa. Es lo que se llama el multiplicador monetario. Hay fórmulas para calcularlo pero lo que me interesa resaltar es que las matemáticas por sí mismas no sirven de nada sin tener en cuenta el contexto. En épocas de bonanza esos mil euros pueden convertirse fácilmente en 50 mil, en épocas de crisis mucho menos y en una crisis de solvencia del sistema financiero como la actual puede que todo el dinero se paralice en el banco y no circule… En cualquier caso, es labor del Banco Central vigilar el multiplicador monetario para ampliar o reducir la oferta monetaria e incluso aumentar o reducir el coeficiente de caja, y así evitar un sobrecalentamiento o un enfriamiento de la economía. La actual crisis es tan grave y tan única que la masiva inyección de liquidez que otras veces había funcionado no ha servido para aumentar lo suficiente el multiplicador monetario, lo que da la razón una vez más a los que dicen que la economía es un estado de ánimo. De hecho, de poco sirve el multiplicador monetario si hay dinero guardado debajo de un colchón.

Todo esto lo he sacado a colación para que entendamos el impacto colosal en la economía real que supone que un solo banco quiebre y porque la reforma financiera, no lo debemos olvidar, reducirá el multiplicador monetario: el coeficiente de caja se verá ampliado por mayores exigencias de liquidez -y los aumentos de aportaciones al FGD- y la circulación reducida por una menor aversión al riesgo, lo digo porque muchos insisten en que la solución a la crisis es simplemente que gastemos y movamos el dinero y esto es una zancadilla a esa “solución”, por lo que muchas veces se cae en la contradicción –Krugman es el mayor ejemplo- de insistir en ambas cosas cuando una torpedea a la otra: si una reforma financiera limita la capacidad de mover dinero del banco, habrá menos dinero en el sistema lo que repercutirá en el gasto.

Pocas  propuestas recibí para la reforma del sistema financiero por lo que me es fácil resumirlas:

  • El ejemplo español donde claramente las cajas de ahorros están en peor salud financiera que los bancos creo dejan claro que nacionalizar la banca no es una opción. Es mejor que sean los accionistas y no los políticos los que intervengan en la gestión de nuestros ahorros. Estoy de acuerdo en exigir a la banca que destinen un porcentaje mayor de sus beneficios a obras sociales, culturales e incluso a participar en ciertas infraestructuras públicas pero ya hemos visto a qué conduce el intervencionismo político. Recordemos que el inicio de la crisis inmobiliaria en los EUA procede de dos agencias semiestatales (Fannie Mae y Freddie Mac, que siguen dominando el mercado hipotecario del país incluso quebradas y nacionalizadas al completo) que por presiones gubernamentales empezaron a conceder miles de hipotecas a clientes de baja fiabilidad económica (lo que en España pasó a conocerse como NINJAs).
  • También se comentó que un banca pública podría dar intereses al 0%…he de decir que eso nunca ha pasado y que si pasara sería desastroso ya que prestar un dinero de todos a cambio de nada es un ejemplo de pésima gestión…un banco privado puede regalar el dinero si quiere, pero un banco que dispone de los recursos que le damos todos no sólo debe intentar no perder dinero, además ganar lo suficiente como para compensar posibles créditos fallidos.
  • Lo mismo ocurre con las agencias de calificación. Deben ser independientes y debe exigírseles profesionalidad. Del error y de las presiones económicas nunca vamos a estar a salvo pero si se convierten en agencias gubernamentales la influencia política se añadirá al problema. Por otra parte, a la hora de juzgar los ratings de países podrían abrirse conflictos internacionales: ¿Una agencia de la UE va a calificar mal a Grecia, se atreverá a rebajar el rating a Reino Unido, se fiarían los inversores norteamericanos de la calificación que le pondrían pro ejemplo a EADS, en conflicto permanente con Airbus?
  • El tema de la eliminación del dinero en metálico para que todas las transacciones se hagan mediante operaciones bancarias, “lo cual permitiría un control casi absoluto de la fiscalidad, eliminando el manejo de dinero negro” podría ser una buena idea pero es una situación que veo irrealizable a día de hoy, tanto cultural como tecnológicamente. Recordemos que aún votamos en las elecciones con sobres de papel depositados en urnas de cristal.
  • También se criticó que el banco preste un dinero que no tiene pero esa es la esencia de su negocio, multiplicar el dinero. Si eliminamos esa característica, desaparecería esa profesión y la base del crecimiento económico de las últimas décadas/siglos. Si sólo pudiéramos invertir lo que tenemos no habría capital suficiente para mantener el mundo en marcha. Los expertos son los que -mediante los tratados de Basilea- han decidido cual es la cifra prudente de dinero real que puede sostener sin problemas todo lo demás. Supongo que se podrá ampliar y que se podrán considerar como activos de riesgos algunos que no entraban en esa clasificación, pero más allá de eso…
  • En cuanto a la creación de un “rating” personal para intentar minimizar el riesgo a la hora de conceder un crédito, incluso se sugirió externalizarlo, es una teoría buena pero muy difícil de poner en práctica: primero porque las circunstancias de cada persona pueden variar sustancialmente y segundo porque el riesgo es un concepto subjetivo, los fundadores de Google no consiguieron créditos de ningún banco porque no le veían estabilidad financiera al proyecto y sin embargo Fernando Martín recibió montañas de liquidez para el malogrado proyecto Martinsa. Además no olvidemos que los grandes riesgos financieros son los créditos a empresas y las inversiones equivocadas, no los créditos personales.

Por último, un gráfico en el que se puede ver el enorme peso del sectorial financiero en el principal índice bursátil del mundo, sólo superado por el de tecnología, y sobre todo la fuerte recuperación que ha tenido desde los mínimos bursátiles de marzo de 2009, gracias sobre todo a la gigantesca inyección de dinero público en los principales valores del sector impulsada tanto por Bush como por Obama. Hace pocos días el déficit público norteamericano superó el billón de $… ¿Se ve la relación?

image0012-525x211 La reforma financiera (y 2)

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Subir los impuestos vs. contener el gasto

iva18 Subir los impuestos vs. contener el gastoLa situación económica de nuestro país no pasa por uno de sus momentos más boyantes, y al igual que otros tantos países europeos nos tambaleamos por la cuerda floja a la espera de que cualquier movimiento en falso nos precipite al vacío.

Tal es la situación a la que hemos llegado que el Gobierno por fin ha decidido tomar las riendas. Solemos decir que más vale tarde que nunca, y aunque sea cierto son muchas las familias para las que las medidas llegan demasiado tarde.

Ante tal situación el Gobierno tomó una primera decisión consistente en aumentar los impuestos, una vía que engaña, y que aún pareciendo la solución para evitar los números rojos, en realidad es una trampa similar a una reunificación de deudas que tan bien conocemos por este blog.

Antes de subir los impuestos hay que hacer un análisis exhaustivo y ver por donde se está yendo el dinero para enmendar la situación, es decir, lo que se conoce como contención del gasto público.

Por desgracia, se invirtieron los términos, y se decidió subir los impuestos antes de contener el gasto. Esto provoca inevitablemente una sensación de desamparo al ver como se queman billetes con el dinero que tanto te cuesta ganar.

Difícil ha sido la decisión que ha tenido que tomar el Gobierno en las últimas semanas, contención, y surgirán críticas de todos los colores, si bien es un primer movimiento en la dirección correcta.

Otras sugerencias para reorientarnos por el buen camino serían la disminución del gasto público en proyectos innecesarios (PlanE), subvenciones que aumentan el flujo de dinero negro, prestación por desempleo que desincentiva al trabajador y despilfarros en temas que no interesan al pueblo (de estos hay demasiados).

Por desgracia a estas alturas mucho me temo que la clase política ha logrado cansarnos a todos y no me extrañaría que las próximas elecciones sean una de las que cuenten con menor participación ciudadana. Mucho maquillaje van a necesitar para enmendar la situación y ni así lograrán devolvernos la ilusión.

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