El impacto de la reducción del IVA en la compra de una vivienda
El Gobierno ha aprobado la reducción del IVA en la compra de una vivienda. Con este caramelo fiscal se pretende dar una solución al stock de viviendas vacías que hay sin vender. Pero quedan muchas dudas sobre las consecuencias de esta medida. ¿Bajarán más los precios de las casas? ¿Será más fácil lograr un préstamo? ¿Creará más empleo?
El Gobierno ha aprobado una medida para incentivar la compra de la vivienda. Se reducirá del 8% al 4% el IVA a la hora de adquirir una casa. ¿La finalidad? Dar salida al stock de casas vacías y sin vender, que ascendía a 688.000 pisos en diciembre de 2010, según los últimos datos del Ministerio de Fomento.
Con este incentivo fiscal temporal, que estará vigente hasta el próximo 31 de diciembre, el Ejecutivo da un pequeño caramelo a las inmobiliarias y a las entidades financieras. Un regalo que han agradecido. Representantes de ambas partes han solicitado reiteradamente al Ministerio de Fomento soluciones para animar el sector.
¿Esta reducción del IVA realmente animará al mercado inmobiliario? ¿Bajarán los precios? ¿Esa rebaja alentará a la demanda a comprar un piso nuevo? ¿Se creará empleo? Vamos a analizar esas dudas y más sobre las consecuencias de esta medida.
- ¿Los precios bajarán? El precio de la vivienda no bajará tanto como los descensos que lleva acumulando en los últimos años, según comentaron varios expertos a lainformacion.com. Esta reducción del IVA ya supone un descuento en el gasto total que asume el comprador a la hora de adquirir un inmueble. Por lo tanto, inmobiliarias y bancos no se verán obligadas a rebajar más los precios y probablemente evitarán vender con pérdidas.
- ¿Será más fácil conseguir un préstamo? De una manera indirecta esta ventaja fiscal mejorará el acceso de financiación por parte del comprador. Cuanto menos dinero pida prestado al banco, más posibilidades tiene de que le concedan el crédito. Este es el lado positivo. Ahora la cara negativa. Estas medidas no cambiarán los requisitos bancarios para conseguir un préstamo. Ese es el gran problema a la hora de comprar una casa. Mucha gente quiere adquirir una propiedad, pero el grifo del crédito está cerrado. Y seguirá cerrado tanto para los ciudadanos como para las inmobiliarias.
- ¿Generará empleo? No impulsará la creación de puestos de trabajo en el sector inmobiliario. Debido a la enorme cartera de stock de casas vacías y la falta de financiación, los proyectos están totalmente paralizados.
- ¿Se venderán casas? La mayoría de los expertos coinciden en que aquella persona que estaba planeando comprar una vivienda a corto plazo puede que adelante esta decisión para las próximos meses. Un directivo de una gran inmobiliaria explicó a este diario que esta medida atraerá la inversión extranjera. La mayoría del stock se sitúa en la costa española, los precios ya no pueden bajar más en esa zona y el remate lo pone la nueva reducción fiscal.
- ¿Quién se beneficia? Además del comprador, las entidades financieras se beneficiarán principalmente de la reducción del IVA. ¿Cómo? Venderán más casas, lo que su abultada cartera inmobiliaria se desinflará. Como consecuencia, podrán destinar más recursos para conceder préstamos. Una teoría que la propia Vicepresidenta económica, Elena Salgado, corroboró ayer en rueda de prensa. De hecho, señaló que esta medida permitirá a las entidades financieras abrir el grifo del crédito a otros sectores del país.
- ¿Se reactivará el mercado inmobiliario? Las patronales del sector, G-14 y APCE, aplauden la medida porque animará un poco el mercado, pero no lo reactivará. También el jefe de estudios de la web idealista.es, Fernando Encinar, respalda esta medida pero cree que no cambiará el rumbo bajista del sector.
-¿Deja el Estado de ingresar dinero? Al reducir el IVA, el Estado ingresará menos con las transacciones de compraventa. Para Salgado, es mejor que se cierren más ventas, que ninguna. De esta manera, algo se puede recaudar. Los técnicos de Hacienda, Gestha, ya han hecho sus cálculos. Se necesitaría duplicar las ventas hasta las 100.000 casas en los próximos cuatro meses para que se recaudase lo mismo.
Fuente: http://noticias.lainformacion.com
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¿Dólar débil o euro fuerte?
Durante el siglo XVI, las monedas de plata acuñadas en St. Joachimsthal, un pueblo de Bohemia, contenían una plata muy pura. Esta moneda muy apreciada se llegó a conocer como la Joachimsthaler, una palabra que fue acortada a Thaler.
En algunos lugares de Europa, la palabra se convirtió en Daler. Este fue el nombre de algunas monedas españolas que se habían utilizado en las Colonias antes de la Independencia estadounidense. En 1792 la Casa de la Moneda estadounidense utilizó ese nombre para la unidad de su nueva moneda, pero resultó mucho menos popular que el dólar español (moneda de a ocho reales) ya que éste era más pesado y tenía mejor plata. El uso del dólar español fue abolido en 1857, cuando tenía el mismo valor teórico que el dólar estadounidense. Pero su influencia quedó patente por ejemplo en Wall Street, donde el precio de las acciones del mercado de valores se medía en octavos de dólar, ya que el real de a 8 o dólar español tenía el valor de 8 reales. Esta denominación perduró hasta 1997 (en las pelis de la época solían verse cotizaciones del tipo 45 2/8$).
Hoy muchos quieren ver el final del dólar americano, si vemos sus cotizaciones cada vez vale menos ¿Está subiendo el dólar o bajando el Euro?
Imaginemos un mundo con un pequeño déficit de cuenta corriente en los EE.UU., un déficit algo mayor en la eurozona y un no demasiado excesivo superávit en Asia. Digamos que un mundo equilibrado. A largo plazo, y dada la tendencia sería algo insostenible y exigiría una reforma importante del sistema monetario internacional, pero como aquí todo el mundo piensa a corto plazo, una caída del tipo de cambio del dólar contribuiría a calmar la situación.
Un dólar bajo puede ayudar a América a alcanzar el tipo de recuperación adecuado. La economía estadounidense está muy restringida por el nivel de endeudamiento de los hogares y del sector financiero y posiblemente por la caída permanente del crecimiento potencial. En ausencia de otra burbuja inmobiliaria y auge del consumo, una recuperación basada en la exportación es la mejor estrategia de crecimiento que los EE.UU podrían utilizar.
Oficialmente desde todos lados lanzan mensajes de “Queremos una moneda fuerte“. Esa es la línea de la política oficial. Los mercados de bonos se volverían locos si fuera de otro modo. Pero un dólar fuerte es la última cosa que la economía estadounidense necesita en estos momentos.
Hay dos factores más que respaldan un dólar débil. El primero es, sin lugar a dudas, el déficit público de dos dígitos, que ya ha puesto nerviosos a los inversores y que no va a disminuir de la noche a la mañana. El segundo es la política monetaria con tipos cercanos a cero.
¿Y qué pasa con el resto del mundo? ¿No lucharían los europeos, por ejemplo, con uñas y dientes frente al debilitamiento del dólar? No necesariamente. Basta con ver la situación desde la perspectiva del Banco Central Europeo. De forma ideal, le gustaría salir pronto, retirando las ayudas de liquidez y subiendo los tipos de interés, pero está muy restringido debido a que los bancos europeos siguen dependiendo de tipos de interés bajos para subsistir.
Desde la perspectiva del BCE, un euro fuerte es probablemente el seguro más efectivo frente a la renaciente inflación, en un momento en el que la política de tipos de interés se mantiene restringida.
El objetivo prudente de una economía mundial más equilibrada es totalmente consecuente con un dólar más débil y un euro más fuerte. Todo tiene pinta de que el dólar seguirá flojo, ya que por una vez, la política y la economía van en la misma dirección.
Los tipos de interés no pueden resolver el problema de los desequilibrios mundiales. No lo han hecho en el pasado. Es necesaria la reforma del sistema monetario mundial para lograr un equilibrio sostenible. El aumento del papel internacional del euro, que ya es importante, no es un reflejo de la fuerza de la economía de la eurozona, sino de la liquidez de sus mercados de bonos y de la necesidad de inversores extranjeros para diversificar, básicamente invierten en Euros para evitar los riesgos del dólar, casi como un mal menor.
Es importante no confundir el papel internacional de una moneda y su tipo de cambio en un momento determinado. Pero en el caso del dólar, existe un vínculo. Una caída en el tipo de cambio del dólar podría ser una contribución muy útil al equilibrio mundial. Es necesaria una reforma del sistema monetario para garantizar que no vuelvan los desequilibrios. Aún no hemos llegado ahí, ni siquiera nos hemos aproximado. Pero algunos de los parámetros están empezando a encajar lentamente.
Por otro lado, un euro fuerte puede ayudar a controlar uno de los problemas que más obsesionan al BCE, la inflación, beneficiando a los países en crecimiento pero ahogando aún más a aquellos descolgados del crecimiento y con una competitividad más baja.
Para terminar os dejo una gráfica del valor del Euro con respecto al dólar desde sus inicios.
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Guerras de precios
En la primavera de 1992, la industria aérea estaba en pésima forma, debilitada por la recesión y por los distintos tipos de descuentos que aplicaban. En este entorno, American Airlines anunció un nuevo plan de “precios basados en el valor” lo que conllevó a un recorte de las tarifas al mismo tiempo que sustituyó los complejos descuentos por un sistema simple, de cuatro niveles, vamos, como si de repente a los operadores de móviles les diese por poner una tarifa que entendiésemos. Asumió que sus competidores lo seguirían, estabilizando los precios en el sector y normalizando la situación. En su lugar, T.W.A y USAir anunciaron recortes de tarifas aún mayores, igualadas y superadas en algunos casos por American. Las demás principales aerolíneas no tuvieron opción más que continuar, y la industria se vio inmersa en el medio de una real guerra de precios. En cuestión de meses, las aerolíneas perdieron colectivamente cuatro billones de dólares.
Esta fue, posiblemente “la madre de todas las batallas de precios”. Pero en el fondo fue igual que las demás guerras de precios: todas las empresas implicadas resultaron heridas.
El año pasado ocurrió otra batalla similar entre los distribuidores “online” y “offline” líderes mundiales. Wal-Mart comenzó por bajar los precios de diez best-sellers. Cuando Amazon, como era de esperar, igualó ese precio, Wal-Mart lo bajó a nueve dólares, y, cuando Amazon lo volvió a igualar, Wal-Mart lo bajó a 8.99$, punto al cual ya no quiso llegar Amazon. Como los precios de venta de los libros al por mayor tradicionalmente son el cincuenta por ciento del precio de los precios del libro, y estos libros habían bajado ya el sesenta por ciento o más, Amazon y Wal-Mart perdían dinero cada vez que vendían uno de los títulos con descuento. Cuanto más vendían, más perdían. Eso no parece ser un buen negocio.
En España recuerdo un suceso parecido en el año 2006, por Enero de aquel año el gobierno subió los impuestos al tabaco, Philip Morris en vez de repercutirlos a sus clientes bajó el precio un 15% de media lo cual forzó a su competencia a aplicar la misma estrategia, pocos días después Philip Morris volvió a atacar subiendo el precio, aquella fue una guerra de precios curiosa ya que iba tanto contra la competencia como contra el gobierno.
En sectores en los que muchos competidores venden el mismo producto, manzanas, gasolina, películas en DVD, el precio es el modo más sencillo de distinguirse (como la guerra Mercadona - Carrefour). Lo que se pretende es recortar los precios lo suficiente como para poder aumentar la cuota de mercado e incluso los beneficios. Pero esto solamente funciona si los competidores no quieren o no desean seguir esta reducción. Lo más probable es que ellos también recorten los precios, y que se termine por vender la misma cuota de manzanas, solamente que a un precio más bajo. Desde una perspectiva de teoría de juego, las guerras de precios son por lo general juegos negativos: todo el mundo pierde.
El mejor modo de ganar una Guerra de precios, entonces, es no jugar en el primer lugar. En su lugar, competir en otras áreas: servicio al cliente o calidad. O se puede operar ilegalmente con los competidores: ese es el motivo de la existencia de cárteles como OPEC o simplemente pactar precios (aunque al final te acaben multando).Como la conspiración manifesta suele ser ilegal, se pueden emplear tácticas más sutiles, como publicar declaraciones públicas sobre la importancia de los “precios estables”. La idea es hacer saber a los competidores que no se está dispuesto a recortar los precios pero que, en caso de que empiece una guerra de precios, se luchará hasta el amargo final. Un modo de establecer que la amenaza de preservar la paz ante la destrucción mutua segura es comprometerse con antelación, lo que ayuda a explicar porqué tantos minoristas prometen igualar cualquier precio anunciado de sus competidores. Los consumidores ven estas garantías como sinónimo de precios más bajos. Pero en realidad el hecho de ofrecer una garantía de igualar los precios hace menos probable que los competidores bajen los precios, puesto que saben que cualquier recorte será igualado inmediatamente. Es la versión comercial de la máquina del juicio final. En definitiva, las guerras de precios son como la guerra fría, mejor si a nadie le da por apretar el botón.
Estas técnicas y elementos disuasorios no siempre funcionan, y es por esto que sigue habiendo guerras de precios. A veces es racional: cuando una empresa es más eficiente que sus competidores, el bajar precios es un movimiento generalmente inteligente. (Así es como se supone que funciona la competencia). Con más frecuencia, las guerras de precios son apuestas imprudentes. En mercados poblados, los competidores más pequeños a veces se imaginan, equivocadamente, que pueden recortar precios y ganar más negocios sin que se enteren los grandes competidores. Además, muchos ejecutivos están obsesionados con la cuota de Mercado, incluso a expensas del beneficio, y la reducción de precios ganará clientes a corto plazo. El orgullo también juega su papel: los ejecutivos suelen creer que sus competidores se hundirán primero.
Sigamos con el caso Amazon Vs Wal-Mart ya que me parece especialmente interesante por las implicaciones que puede tener en las tendencias mundiales, estamos hablando de dos empresas que históricamente no son imprudentes. Entonces, ¿por qué fueron a la Guerra? La respuesta es que en realidad, no lo hicieron. Seguramente, Wal-Mart está declarando que es un participante en el mundo online, pero el objetivo real de este conflicto no es atraer a lectores desde Amazon, ni tampoco conseguir que la gente compre uno de esos diez libros. Es atraerlos, para después venderles otras cosas. Por lo general, las guerras de precios causan estragos porque erosionan el poder de los precios de un negocio entero. Pero, debido a que esta Guerra de precios solamente implicaba a diez elementos, su efecto sobre los ingresos será menor y sobrepasado por los efectos positivos de toda la publicidad. (ha cosechado publicidad porque implica a libros, si hubiese sido una guerra de plátanos nadie se habría dado cuenta).
Evidentemente, el resto de los vendedores de libros se quejaron diciendo que esa guerra iba a destrozar una su negocio y quizás la cultura, aunque tienen razón en una cosa. La competencia real en esta guerra de precios no es entre Wal-Mart y Amazon sino entre los gigantes y los demás; y el daño que todo el mundo está sufriendo es un daño deliberado, y no colateral. Wal -Mart y Amazon han comprendido cómo entrar en una guerra de precios y cómo ganar: asegurarse de que los demás reciban un duro golpe.
Así que hoy me gustaría que hablásemos sobre guerras de precios. ¿Cuáles recordáis? ¿Os habéis aprovechado de alguna?
Aunque las guerras de precios pueden ser la mar de curiosas…
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