La bajada de precio parece que anima las ventas

Después de que Sociedad de Tasación cifrara la semana pasada el ajuste medio de los precios inmobiliarios en un 4% anual, ayer Tinsa dio a conocer su estudio referente a 2011 en el que estima dicho abaratamiento en un 8,1%.

Y, mientras, el INE aseguró que en noviembre se vendieron 27.549 casas, un espectacular 22,5% más que un mes antes, pero todavía un desconsolador 14,4% menos que en idéntico periodo de 2010. Se trata del primer aumento intermensual después de cinco caídas consecutivas y coincide en el tiempo con el aumento de los descuentos. ¿Será que a menor precio, más ventas? El mercado inmobiliario también funciona.

Una vez más parece demostrarse que el mecanismo más potente del que dispone la oferta para atraer a la demanda es el precio. Y eso teniendo en cuenta todas las particularidades que registra en estos momentos el mercado inmobiliario español. Atendiendo a la serie de Tinsa, se observa cómo justo después del verano los precios comenzaron a acelerar su descenso y pasaron de moverse de rebajas del 6% a alcanzar el 8%. Y las cifras del INE constatan que noviembre fue la primera ocasión en la que después de cinco meses consecutivos se ha logrado aumentar el nivel de ventas. Leer más

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Conociendo los índices de la bolsa americana

stocks Conociendo los índices de la bolsa americanaEs habitual que la gente hable sobre «el mercado» o «la bolsa» como si hubiera un significado común de la palabra. Aunque en realidad, hay muchos índices y no siempre se mueven en tándem y si lo hicieran, no habría razón para que existiesen varios. Entendiendo de forma clara cómo se crean y que particularidades tienen estos índices, se puede ver el sentido de los movimientos diarios del mercado. Veamos los principales índices del mercado americano para que la próxima vez que oigas hablar de la bolsa de Estados Unidos entiendas algo mejor a qué se refiere.

El Dow
Si se pregunta a un inversor cómo va el «mercado», seguramente te de una respuesta basada en el Dow.  El Dow Jones Industrial Average (DJIA) es uno de los índices más antiguos, más conocidos y utilizados con más frecuencia del mundo. Incluye las acciones de 30 de las empresas más grandes e influyentes de los EEUU (y del mundo). El DJIA es lo que se conoce como un índice de precios ponderado. Originariamente se calculaba sumando el precio por acción de las acciones de cada compañía del índice y dividiendo dicha cantidad por el número de empresas, por este motivo se le denomina promedio. Lamentablemente, ya no es tan sencillo de calcular. A lo largo de los años, los fraccionamientos de las acciones, cesiones de activos y otros acontecimientos han dado lugar a cambios en el divisor, convirtiéndolo en un número muy pequeño (menos de 0,2).

El DJIA representa entorno a un cuarto del valor de toda la bolsa estadounidense, pero un porcentaje de cambio en el Dow no debería interpretarse como un indicativo definitivo de que todo el mercado ha caído en ese porcentaje. Esto se debe a la función de precio ponderado del Dow. El problema básico es que un cambio de 1$ en el precio de una acción de 120$ dentro del índice tendrá el mismo efecto sobre el DJIA que un cambio de 1$ en el precio de una acción de 20$, incluso una acción puede haber cambiado un 0,8% y la otra un 5%.

Un cambio en el Dow representa cambios en las expectativas de los inversores respecto a las ganancias y riesgos incluidos en el promedio. Como consecuencia de la actitud general respecto a las acciones de alta capitalización difiere de la actitud respecto a las acciones de baja capitalización, acciones internacionales o tecnológicas, el Dow no debería utilizarse para representar la psicología en otras áreas del mercado. Por otro lado, como el Dow está integrado por algunos de las empresas más conocidas de los estados unidos, oscilaciones importantes de este índice normalmente corresponden al movimiento de todo el mercado, aunque no necesariamente a la misma escala.

El S&P 500
Cuando los inversores afirman que sus carteras han «batido al mercado», normalmente hacen referencia al rendimiento del S&P 500. El Standard & Poor’s 500 Stock Index es un índice mayor y más diverso que el DJIA. Compuesto de 500 de las acciones más ampliamente negociadas en los EE.UU., representa entorno al 70% del valor total de las bolsas estadounidenses. En general, el índice S&P 500 es un buen indicativo del movimiento del mercado estadounidense en su conjunto.

Como el índice S&P 500 es ponderado (también denominado ponderado por capitalización), cada acción del índice está representada en proporción a su capitalización de mercado total. En otras palabras, si el valor total del mercado de todas las 500 compañías del S&P 500 cae un 10%, el valor del índice también cae un 10%. Un movimiento del 10% en todas las acciones del DJIA, por el contrario, no provocaría necesariamente un cambio del 10% en el índice. Mucha gente considera que la ponderación de mercado utilizada en el S&P 500 es una medida mejor del movimiento del mercado, porque dos carteras pueden ser más fácilmente comparables cuando los cambios se miden en porcentajes en lugar de cuantías en dólares.

El índice S&P 500 incluye compañías de diversos sectores, incluyendo el energético, industrial, tecnología de la información, asistencia sanitaria, financiero y consumo de alimentos básicos.

El Wilshire 5000
El Wilshire 5000 es a veces denominado el «índice bursátil total» o «índice de todo el mercado» porque incluye a más de 7.000 de los 10.000 valores que cotizan en los Estados Unidos. Todas las empresas cotizadas con matriz en los EE.UU y que tengan datos fácilmente disponibles sobre sus precios se incluyen en el Wilshire 5000. Finalizado en 1974, este índice es extremadamente diverso, incluyendo acciones de todos los sectores. Aunque es una medida casi perfecta de todo el mercado estadounidense, el Wilshire 5000 es un índice al que se hace menos referencia respecto al menos completo S&P 500 cuando la gente habla sobre todo el mercado.

El Nasdaq Composite Index
La mayoría de los inversores saben que el Nasdaq es la bolsa en la que cotizan las acciones tecnológicas. El Nasdaq Composite Index es un índice de valor de mercado ponderado de todas las acciones que cotizan en la bolsa de Nasdaq. Este índice incluye más de 5.000 compañías, entre otras algunas no basadas en los EE.UU. Aunque este índice es conocido por su elevada proporción de acciones tecnológicas, el Nasdaq Composite también está formado por acciones de los sectores financiero, industrial, asegurador y del transporte, entre otros. El Nasdaq Composite incluye empresas grandes y pequeñas, pero, a diferencia del Dow y del S&P 500, también incluye muchas empresas especulativas con capitalizaciones de mercado pequeñas. Por consiguiente, su movimiento suele indicar el desempeño del sector tecnológico, así como la actitud de los inversores frente a acciones más especulativas.

El Russell 2000
El Russell 2000 es un índice de valor de mercado ponderado de las 2.000 acciones más pequeñas dentro del Russell 3000, un índice de las 3.000 mayores empresas cotizadas, basado en la capitalización del mercado, dentro de la bolsa estadounidense. El índice Russell 2000 ganó popularidad en los 90, cuando las acciones de baja capitalización se dispararon y los inversores movieron más dinero dentro del sector. El Russell 2000 es el indicador más conocido del rendimiento de las pequeñas empresas del mercado, no está dominado por un único sector.

Conclusión
Es bueno saber lo que ocurre en muchos segmentos distintos de los mercados estadounidenses e internacionales. Si sólo te vas a fijar en uno, es mejor centrarse en el S&P 500, que ofrece un buen indicador de los movimientos del mercado estadounidense en general. Observando los índices y manteniendo un registro de sus movimientos a lo largo del tiempo, se puede captar bien la actitud del público en general respecto a las empresas de distintos tamaños y sectores.

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El número áureo

indio El número áureoHay un chiste que creo resume muy bien los comportamientos que a veces vemos en la bolsa y ,en general, en algunos productos de los mercados financieros:

Los indios de una remota reserva preguntaron a su joven y nuevo Jefe:

- ¿El próximo invierno será frío o apacible?

Dado que el jefe había sido educado en una sociedad moderna no conocía los viejos trucos indios, así que, cuando miró el cielo se vio incapaz de adivinar qué iba a suceder con el tiempo y se arriesgó a decir que el invierno sería verdaderamente frío, y los miembros de la tribu debían recoger leña para estar preparados.
No obstante, como también era un dirigente práctico, a los pocos días tuvo la idea de telefonear al Servicio Nacional de meteorología.

- ¿El próximo invierno será muy frío? – preguntó.
- Sí, parece que el próximo invierno será bastante frío respondió el meteorólogo de guardia.

De modo que el jefe volvió con su gente y les dijo:

- Deberéis juntar todavía más leña, para estar aún más preparados.

Una semana después…, el jefe llamó otra vez al Servicio de meteorología y preguntó:

-¿Será un invierno muy frío?
-Sí -respondió el meteorólogo- va a ser un invierno muy frío.

Honestamente preocupado por su gente, el jefe volvió al campamento, ordenó a sus hermanos que recogiesen toda la leña posible, el invierno iba a ser verdaderamente crudo.

Dos semanas más tarde, el jefe llamó nuevamente al Servicio Nacional de Meteorología:

-¿Están ustedes absolutamente seguros de que el próximo invierno será muy frío.
-Absolutamente, sin duda alguna – respondió el meteorólogo- va a ser uno de los inviernos más fríos que se hayan conocido.
-¿Y cómo pueden estar ustedes tan seguros?
-No tenemos duda porque los indios están recogiendo leña como locos.

Como vemos, un “jefe” apuesta a algo sin tener ningún motivo racional para ello, y todos le siguen hasta el punto que la profecía se autocumple porque incluso los que deberían saber cual es la apuesta correcta se dejan guiar por el movimiento masivo… Sustituyamos al jefe por Goldman y en lugar de la previsión meteorológica la del precio de la plata por ejemplo y se comprende fácil. También podríamos incluir en esta “profecías autocumplidas” todas las recomendaciones de analistas que hacen subir a un valor el día que son de compra o bajar el día que son de venta, si bien su impacto suele ser corto en el tiempo. Y por qué no, al propio análisis técnico cuando determina niveles de soporte y resistencia por todos conocidos. Ya poco importa si el cálculo es correcto o el motivo de por qué lo es, tan sólo que la inmensa mayoría lo considera así.

Pero aún así, llama la atención cómo una proporción matemática que se repite en la Naturaleza aparezca también en los gráficos bursátiles. El número áureo –también conocido como el de la proporción divina o el de la belleza- es un número algebraico que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como “unidad” sino como relación o proporción. Esta proporción se encuentra tanto en algunas figuras geométricas como en la naturaleza en elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas, etc.. Se suele representar como la letra griega φ (fi) y su fórmula matemática sería la siguiente …

image001 El número áureo

ear-spiral El número áureoLo verdaderamente misterioso es que esta cifra que podemos encontrar en la Naturaleza se repite en el carné de identidad, en las tarjetas de crédito, en casi todas las cajetillas de tabaco y hasta en el Partenón. Incluso en el ejemplo de lo que es un cuerpo armonioso: el hombre de Vitrubio, de Leonardo da Vinci, ya que si dividimos la altura del ser humano por la distancia del ombligo a la punta de los dedos obtendremos esa proporción. Y como podemos observar incluso aparece en nuestras orejas:

Pues aplicando eso a los gráficos de la bolsa (o de cualquier activo) resulta que se pueden obtener niveles interesantes de soporte y resistencia que suelen cumplirse. Primero hay que identificar un impulso u onda, de tal modo tendremos dos niveles, de donde parte el impulso (A) y el nivel donde termina (B). Tenemos que tener en cuenta que los impulsos pueden ser alcistas o bajistas así actuaremos en consecuencia siendo los más relevantes el 38,2% y el 61,8%. De hecho, hay hasta calculadores de soportes/resistencias (depende si el movimiento es a la baja o al alza) en la red basados en esto. Por ejemplo, en este gráfico del Ibex desde los mínimos de 2002 podemos apreciar la importancia de estos dos niveles (en verde) respecto a los demás

sg2011062077307-575x411 El número áureo

Otra cosa es basar una operativa sólo en esto, claro.

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La propiedad difusa: el propietario fiduciario

2274634393_7c876485b7_m-175x175 La propiedad difusa: el propietario fiduciarioHay conceptos jurídicos que, por mucha hermenéutica que uno haya estudiado, se nos resisten. La sustitución fideicomisaria es uno de ellos.

Esta figura difumina el concepto de propiedad e introduce una temporalidad muy curiosa. Presente en nuestro Código Civil y con múltiples variaciones en los diferentes derechos forales, es una disposición testamentaria que instituye una forma de propiedad temporal (diferente al usufructo).

Si bien es raro encontrarse con ella, a mi me tocó heredar así, por lo que existir, existe. No voy a profundizar demasiado en la esfera jurídica, pero creo que es una forma de propiedad tan extraña que merece la pena conocerla, aunque sea por mera curiosidad.

En virtud de la sustitución fideicomisaria se encarga al heredero (fiduciario) que conserve y transmita a un tercero (heredero fideicomisario) el todo o parte de la herencia.

Por tanto estamos hablando de la posibilidad de dejar una herencia o parte de ella a dos grupos de herederos diferentes en dos momentos diferentes del tiempo. E incluso se puede estipular un heredero o herederos en segundo lugar que no han sido ni concebido, como veremos más adelante.

La normativa, para evitar la herencia perpetua en el seno de una familia, establece un tope de dos momentos hereditarios sucesivos: dos son los llamamientos que se pueden establecer en el testamento.

Para no perdernos en el camino tenemos que tener claro las 3 figuras que operan en la herencia:

  1. El que fallece y deja una herencia gravada con una sustitución fideicomisaria (fideicomitente).
  2. El que hereda en primer lugar, con una herencia gravada a favor de otro, llamado heredero fiduciario.
  3. El heredero fideicomisario, que heredará a la muerte del fiduciario.

Esta triada hereditaria permite combinaciones endiabladas, que pueden complicar la vida a los herederos y a la propia Hacienda, ya que la tributación en determinados impuestos no está nada clara. Realmente solamente el impuesto de sucesiones recoge claramente la figura (equipara el heredero fiduciario a un usufructuario de por vida).

Por ejemplo, sería posible la siguiente combinación:

Declaro heredero fiduciario a mi hijo, gravado con una sutitución fideicomisaria en favor de sus hijos si los hubiere“.

En primer llamamiento hereda el hijo, una herencia que será de los nietos si en algún momento los tiene. En caso de no tenerlos, y a falta de otras menciones, la herencia pasaría a ser en plena propiedad del heredero fiduciario (el hijo).

Acabamos de ser testigos de una herencia que en un primer lugar es de una persona concreta (el hijo) y en segundo llamamiento de uno o varios herederos que aún no han sido ni concebidos (y que pueden no llegar a serlo nunca). Para estos casos la ley marca unos límites:

  • El heredero fiduciario debe vivir en el momento de la herencia.
  • El heredero fideicomisario no puede pasar de la segunda generación (no sería válido instituir a los nietos del hijo, por ejemplo).

El heredero fiduciario

Si bien su figura es similar a la del usufructuario, no es tal, ya que es propietario de los bienes y así figura en el Registro de la Propiedad (en el caso de bienes inmuebles). Con una carga a favor del fideicomisario, eso sí.

El propietario fiduciario no puede disponer libremente del bien (venderlo o hipotecarlo) sin el permiso del heredero fideicomisario. Sin embargo tiene la posibilidad de acudir al Juez en caso de problemas y que éste decida.

Puede disfrutar del bien y de sus frutos (por ejemplo, podría alquilar la vivienda).

A su muerte los bienes en fideicomiso no pasan sus herederos ya que no puede disponer de ellos. Pasarán al heredero fideicomisario.

El heredero fideicomisario

Si ya es compleja la figura anterior, la del fideicomisario es aún más curiosa. No es propietario y no puede disponer del bien ni de sus frutos.

Figura en el Registro de la Propiedad como una carga. Y heredará a la muerte del fiduciario. Por tanto, lo que tiene es una expectativa de propiedad. Ni más, ni menos.

Y como ya hemos visto podría ser un eventual heredero, ya que podría ni existir en el momento de la herencia primera.

Por tanto, estamos ante una propiedad difusa de dos personas que pueden ni vivir en el mismo tiempo. Sería una forma de intentar dejar atada la herencia al menos hasta la segunda generación.  Si le dejamos la herencia a nuestro hijo e instituimos herederos fideicomisarios a los nietos, por mucho que quiera el hijo (o su pareja si se casa), no podrá disponer de los bienes ya que los deberá trasmitir libre de cargas a sus hijos.

Lo que nos permite el derecho hereditario y las implicaciones prácticas y fiscales tan variadas que puede provocar, ¿verdad?

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Ibex y Dow Jones: fin de un paralelismo

stocks Ibex y Dow Jones: fin de un paralelismoLos índices bursátiles más famosos de los EUA –el Dow Jones Industrial- y de España –el Ibex- en apariencia no se parecen demasiado: el americano en teoría sólo tiene valores industriales –lo que no es cierto puesto que incluye bancos- y el peso de sus componentes se mide por una complicada fórmula en la que influye sobremanera el precio de la cotización y no la capitalización de las compañías como en España. Es decir, si utilizáramos el mismo sistema en España en vez de pelearse Santander y Telefónica por el primer puesto, la que más importancia tendría podría ser una empresa que en la actualidad ni siquiera llega a tener un 1%: Acciona ya que su precio de cotización es muy alto. Con todo, hay un par de similitudes que unen al Ibex y al DJI, una es el número de sus componentes (35 uno, 30 otro) y la segunda y más notable es la similitud de sus cotizaciones, que hace que nos sea fácil compararlas de un vistazo a pesar de estar denominadas en divisas diferentes.

Por este motivo he elaborado, gracias a Bloomberg -con cierres mensuales, por eso no salen los mínimos de comienzos de marzo de 2009 por ejemplo-, este gráfico en el que están sobrepuestos los dos índices desde hace 14 años y en el que se puede observar muy bien su paralela evolución:

sg2011060139758-575x411 Ibex y Dow Jones: fin de un paralelismo

Como se puede apreciar, en 1998 es la primera vez que el Ibex supera al Dow Jones en precio y lo hace con tanta fuerza que se adelanta en un año al índice americano en la conquista de los 10 mil. La primera vez que el Ibex alcanzó los 5 dígitos fue en Marzo de 1998, año en el que al final del verano casi se tocan los 7000 por efecto de la crisis rusa. Las malas finanzas de aquel país nos influyeron negativamente más a nosotros que al DJI y nos volvimos a igualar. El Ibex recuperó los 10 mil en Enero de 1999, año en el que la mayor del tiempo estuvo por debajo pero que terminó por encima del nivel, prolegómeno del pico –casi en 13 mil- alcanzado en febrero de 2000 con la burbuja .com. A pesar de ser una burbuja básicamente importada de los EUA, como se puede apreciar afectó más –por arriba y por abajo- al Ibex que al Dow Jones, ya que en los EUA fue el índice tecnológico Nasdaq el que sufrió la mayor volatilidad.

A finales del 2000 el Ibex se despidió de los 10 mil que no se recuperaron con contundencia hasta Julio de 2005, ya dentro de la última gran tendencia alcista que culminó en los casi 16 mil de finales de 2007. El Dow Jones cayó menos, no llegó a estar ni dos años por debajo de los 10 mil, pero no subió tanto y se quedó a 2 mil puntos del máximo del Ibex. Una vez más, nuestro índice exageró más los movimientos. Menos de un año después de máximos históricos el Ibex perdía de nuevo los 10 mil y en marzo de 2009 llegó a cotizar por debajo de 7000. En un fuerte rebote -que culminó en los 12000 de enero de 2010- en Julio de 2009 superó una vez más los 10 mil, nivel que perdió y recuperó media docena de veces en 2010 y bajo el que comenzó 2011. En Enero de este año los volvió a conquistar y aunque en marzo y mayo ha estado a punto de perderlos, de momento aguanta.

No es el caso del Dow Jones, que también estuvo sólo un año por debajo de los 10 mil pero no tocó los 12 mil hasta 2011 manteniéndose en la actualidad más de 2 mil puntos por encima del índice español. Si nos fijamos, es la primera vez que en una tendencia alcista desde mínimos el Ibex se queda por debajo del Dow Jones. De hecho, desde hace casi un año el Ibex se mueve en lateral a pesar de la tendencia alcista del Dow Jones, es decir, es la primera vez que la bolsa española no sigue a la americana. En el pasado exageraba los movimientos pero siempre en la misma dirección, sólo en esta ocasión el índice español ignora la tendencia del principal mercado bursátil mundial (el norteamericano). Esto tiene 2 posibles lecturas bursátiles, la positiva (el recorrido al alza de la bolsa española es enorme) y la negativa (si no subimos cuando lo hacen los demás, ¿cómo lo haremos cuando las otras bolsas corrijan sus actuales excesos?).

Este análisis esconde una gran mentira y es que estamos hablando del Ibex y el Dow Jones como si no influyera el cambio de divisa y como si fuera el mismo índice en 1998 que en 2011 y no sólo no son los mismos sus componentes, tampoco es igual el peso de sus principales valores pero creo queda claro con un simple vistazo al gráfico la delicada y excepcional situación actual del Ibex. Y si sólo fuera un problema bursátil (esto nos ofrece una lección sobre lo ineficaz del análisis fundamental de las compañías si no se combina con un análisis de la solvencia del país) no tendría tanta importancia pero como el origen de este comportamiento anómalo no está en la mala salud de sus cotizadas sino en la subida del riesgo país y a la necesidad de pagar más que los demás para poder colocar nuestra deuda, es evidente que es un síntoma más de los problemas económicos de España.

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