Los hipotecados reúnen firmas en favor de la dación

El movimiento ha logrado parar ya casi 70 desahucios

El movimiento crece, se organiza por toda España y ayer se vieron las caras por primera vez. Una treintena de Plataformas de Afectados por la Hipoteca (PAH) llegados de toda la península e incluso de Lanzarote se reunieron en Barcelona, donde fijaron estrategias y mecanismos de coordinación y consolidación ante la magnitud que está tomando el fenómeno. A través de la movilización ciudadana, las PAH han parado 68 desahucios, recontaron, sobre todo en Cataluña -donde surgió el movimiento- y en Murcia.

Con la presencia de Plataformas de Madrid, Valencia, La Rioja, Cartagena, Almería, Granada, Gijón o la citada Murcia, el centenar de participantes debatieron sobre la campaña Stop Desahucios y “sobre nuevas estrategias de movilización para lograr evitarlos ante las nuevas estrategias judiciales y policiales” para lograr consumarlos, explicó una de las portavoces del movimiento en Cataluña, Ada Colau.

Además de la próxima cita en el calendario de movilizaciones de la PAH -una convocatoria de protesta en más de 25 ciudades para el próximo domingo 25-, la asamblea analizó la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre la dación en pago, para que la devolución de un piso salde la deuda con el banco.

Dada la situación de bloqueo de la ILP en la mesa del Congreso, que no permitirá tramitarla antes de las elecciones generales del 20N, los representantes de las PAH decidieron no esperar y emprender una recogida de firmas a favor de la dación. La iniciativa llevará por lema La ILP de la vergüenza y buscará “evidenciar que encima de los pocos mecanismos democráticos que hay, los partidos políticos los obstaculizan”, apuntó Colau.

Fuente: http://www.elpais.com

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¿Qué nos va a vender la banca del futuro?

1297296591_7abb0cdb1f_m-175x175 ¿Qué nos va a vender la banca del futuro?Por mucho test de estrés que se publique, la banca está tocada. No de muerte, ya que en este caso el futuro económico sí que es del todo impredecible, pero bien herida.

El crédito moroso del sistema financiero español en mayo ha alcanzado el 6,5% (hace apenas un año era del 5,5%), la tasa más alta de impagos desde 1995. Y este dato es bajo en relación a la verdadera situación, ya que muchas operaciones de promotores se han refinanciado o se han adjudicado el suelo, contabilizándolo por la deuda pendiente.

117.592 millones de euros en la partida de dudosos. Y esta cifra seguirá aumentando, con bastantes probabilidad de alcanzar la cota psicológica del 7% a finales de año. El aumento de impagos, junto al menor volumen de créditos concedidos, incide directamente en el corazón del negocio bancario.

La estructura comercial bancaria tradicional en España ha sido la sucursal, extendiendo su área de influencia por todas las ciudades y pueblos del territorio. La formación profunda en productos bancarios pasó a ser menos importante que la capacidad comercial. El mensaje era vender, colocar productos en campaña; asesorar no aportaba ingresos a la cuenta de resultados de la sucursal ni suponía un incremento del bonus.

Esta estrategia, penosa a mi modo de ver, ha dado muchas alegrías a la banca. El cliente tomaba las palabras del director como si fueran del médico o del farmacéutico (o del cura), y contrataba en función de ellas. Pero las cosas están cambiando; ya no nos fíamos del comercial de banca. Además en la Red uno puede informarse a coste cero, de fuentes más o menos independientes e ir preparado a la entrevista en la oficina.

El producto estrella de las sucursales era el activo:

En base a estos productos, que el cliente necesitaba al fin y al cabo, se fidelizaba y se hacía venta cruzada. Es muy fácil vender un seguro de vida o de hogar a cambio de conceder una hipoteca. O un seguro de autónomos por renovar la póliza de crédito. El problema viene cuando no se concede financiación.

Todo el castillo empieza a desmoronarse. Vender depósitos y cuentas remuneradas puede ser sencillo si se ofrecen tipos altos, pero para el banco suponen pérdidas contables. Si se ofrece el dinero más barato de lo que cuesta (simplificando, el Euribor es una medida del coste del dinero para el banco), se pierde dinero. Otras fuentes de captación de recursos, como los fondos de inversión, ETF, bonos estructurados, que también se han vendido a granel, requieren de un asesoramiento adecuado, que no se ofrece en la mayoría de pequeñas sucursales (por falta de tiempo y de capacidad). Y cuando se colocan en campaña pasa lo que pasa.

Los bancarios no saben vender seguros de la misma forma que los profesionales del ramo, ya que el perfil es muy diferente, aparte de la formación en la materia. Sin financiación que ofrecer a sus clientes, el arsenal comercial se deteriora de forma alarmante.

De momento han tirado de las comisiones para compensar la caída de ingresos , pero la situación empieza a llegar a un límite que les hará perder más clientes. Hay entidades financieras que cobran hasta por pedir un extracto de la cuenta en la sucursal.

La banca, lo que creo que nos venderá en un futuro, es más de lo mismo: financiación vinculada a otro tipo de productos, pero de otra forma. Las sucursales “todo a cien” irán cerrando, ya que el cliente cada vez tiene más cultura financiera y exige un valor añadido a la presencia física. También incorporará productos más complejos, que dejan un buen pico en comisiones, pero con un asesoramiento previo adecuado al nuevo cliente.

Gran parte del negocio se canalizará por otros medios, primordialmente Internet. En las oficinas tendrán puntos de contratación e información, con más asesoramiento especializado. Y habrá muchas menos sucursales, para poder rentabilizar el mejor servicio.

Puede que me equivoque y volvamos a las andadas. Pero mi apuesta es que algo ha cambiado para siempre en el cliente bancario. Y no creo que haya vuelta atrás.

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Sucursales bancarias: un virus que se ha vuelto contra su creador

3423422881_2cdef3f8ba_m-175x175 Sucursales bancarias: un virus que se ha vuelto contra su creadorLas entidades financieras idearon una estrategia ganadora: parasitar las calles de nuestras ciudades de sucursales bancarias. Un virus que se expandió con rapidez y especial virulencia por todo el territorio nacional.

Recuerdo la primera vez que tuve la oportunidad de escuchar este plan de boca del responsable de RR.HH. a nivel nacional de un banco en el que trabajé. Hace más de 11 años de ello, y realmente me estaba leyendo el futuro de lo que quería hacer la banca:

  1. Quitar la figura del cajero.
  2. Transformar al interventor en un comercial en oficina, que hiciera las veces las funciones de caja.
  3. Tener un director orientado en exclusiva a la labor comercial.
  4. Transformar la sucursal en un punto de venta puro y duro y expandirse territorialmente.

Admito que escuchaba a ese señor con atención, con una mezcla de reverencia e incredulidad. Por una parte, creía que las palabras de una persona con su cargo y conocimiento eran casi Ley. Por otra, me chirriaban algunos de los puntos de la estrategia.

Internet aún no era lo que es ahora, de hecho no teníamos correo electrónico propio y nos comunicábamos por unos mensajitos molestos que aparecían en pantalla. Sin embargo su potencial ya era evidente y se empezaba a tratar de dirigir a la gente a la banca a distancia y al uso de cajeros. Mi duda era la siguiente:

¿Para qué ampliar el número de sucursales como punto de venta si, en realidad, se está invitando al cliente a no entrar en la oficina?

En cuanto a eliminar la figura del cajero, me cuadraba. Su valor añadido era muy pequeño. Pero transformar al interventor en un comercial y dejar un director-vendedor sin apenas conocimientos del funcionamiento de la oficina me parecía algo inaudito. Admito que nunca me ha gustado tener un director de oficina comercial, ya que la labor comercial que se quería era la de colocar lo que hiciera falta a quien no lo necesitara y a quien no, al mayor precio posible.

Para mi un verdadero comercial es quien vende un buen producto a quien lo necesita. Ni más ni menos. Pero la venta que se ha potenciado en sucursal no ha tenido en cuenta las necesidades del cliente, sino las del banco. El asesoramiento no era una variable que influyera en la consecución de los objetivos de la unidad de negocio y, por tanto, se consideraba un coste y no un beneficio.

Se eliminó intencionadamente la figura del respetado director de toda la vida y del apoderado que nos solucionaba los pequeños problemas habituales por comerciales de banca, cuyo objetivo debía ser vender a toda costa algún producto de la campaña de colocación vigente.

Que esta estrategia de expandir virus comerciales por toda la geografía española se podría haber hecho de otra manera, creo que ya pocos directivos de banca lo dudan. Sobran sucursales, un 30% por lo menos. Unos costes fijos que provocan quebraderos de cabeza diarios a los gerifaltes de la banca.

Y además de tener una red de sucursales sobredimensionada, han conseguido que los clientes ya no nos fiemos del personal bancario. El asesoramiento era vital, para fidelizar a sus clientes, señores!

Al igual que nos ocurre con los médicos o los abogados, tenemos la tendencia a pensar que los directivos de banca saben lo que hacen. Yo siempre he tenido dudas al respecto, pero claro, ¿quién soy yo en un mar de estadistas y equipos de investigación de mercados? nadie.

Pero, por ser nadie, al igual que no consideraron mi opinión (ni la pidieron) no consideraron las necesidades de sus clientes. Y en tiempos de crisis este distanciamiento de la realidad se paga muy caro. Es una opinión de nadie, que conste.

 

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