El impacto de Internet en el PIB

Es evidente que Internet está cambiando nuestras vidas, nuestra forma de trabajar, comprar, buscar información, comunicarse y conocer gente. Dosmil millones de personas están conectadas a Internet, y este número está creciendo en 200 millones cada año. Pero la magnitud del impacto económico de las actividades relacionadas con Internet no es evidente. Hay muchos estudios sobre el impacto de las TI y las telecomunicaciones, pero poco análisis, sobre el impacto mundial de Internet en el crecimiento, el empleo y la creación de riqueza. ¿Internet realmente crea riqueza, o simplemente la desplaza? ¿Cuál es el impacto económico de Internet en términos objetivos?

Hace poco más de un mes salió un estudio en España que decía que Internet aporta más de 23.000 millones al PIB español,

El estudio también estima el impacto “directo” de Internet en la evolución del PIB en los próximos años, que se elevará a una contribución de 63.000 millones de euros en 2015, lo que supondría un incremento del 18% anual, pues llegaría a representar un 5,1% del PIB, esto es, 2,9 puntos porcentuales más que en 2009

Y hace unos días, McKinsey sacó otro informe en el que intentaban calcular el impacto de Internet a la economía mundial, veamos unos datos.

  • 2.000.000.000 de Internautas en el mundo.
  • Internet supone el 3.4% del PIB en los 13 países estuidados.
  • Ha contribuído en un 21% al crecimiento de los países
  • Ha creado 2.6 trabajos por cada uno que ha destruido
  • El 75% del impacto total proviene de sectores tradicionales
  • Incrementa un 10% la productividad en las PYMES
  • Las PYMES que utilizan activamente tecnologías web crecen y exportan el doble que las que no lo hacen

Contribución al PIB mundial por sectores (Internet, el 3.4%)

Internet1 El impacto de Internet en el PIB

Contribución al crecimiento del PIB de Internet por países

Internet2 El impacto de Internet en el PIB

Crecimiento de las PYMEs en función de su grado de expsición a Internet

internet3 El impacto de Internet en el PIB

Entender hasta qué punto Internet contribuye a las economías nacionales animar a los políticos y las empresas a buscar formas de optimizar su participación en el ecosistema global de Internet. Hemos visto cómo afecta a la productividad de la empresa privada, cómo pueden vender más y escuchar mejor a los clientes, también hemos comprobado cómo ha colaborado en el crecimiento mundial, creo que el siguiente paso lógico es utilizarlo como herramienta para optimizar el gasto público y la participación ciudadana.

Hay lecciones importantes para los responsables de la política del gobierno de este informe. Esto demuestra que los países que ayudaron a poner en marcha la infraestructura de Internet y promovieron su uso, finalmente han cosechado los beneficios de sus esfuerzos mediante una mayor contribución al crecimiento. El dinamismo del sector privado ha sido clave a la velocidad de despliegue de Internet y al desarrollo de sus aplicaciones, pero los orígenes de Internet y su transición hacia una red global también debe algo a las apuestas que muchos gobiernos hicieron en su día. Los gobiernos como usuarios también son un catalizador clave para la difusión de las tecnologías de Internet. El crecimiento futuro de Internet requerirá de la cooperación entre los gobiernos y el tipo de regulación inteligente y el apoyo, tanto a nivel nacional e internacional. Otra lección importante para la política es que Internet es una de las tecnologías emergentes que está obligando a los cambios económicos y la flexibilidad que exige. Este informe revela que Internet es una fuente de empleo neto, contribuyendo a algunas pérdidas de empleo per creando muchas más.

Lástima que en nuestro país, Internet más que ser tomada como la oportunidad para alcanzar el crecimiento necesario se ha tomado como la amenaza para los sectores en decadencia, fijándose más en cada empleo perdido en vez de los 2,6 que proporcionalmente se crean.

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No quebrar no es suficiente

greciausa No quebrar no es suficienteLas últimas semanas la deuda pública ha vuelto a la actualidad de forma negativa, con 2 protagonistas: por un lado Grecia y por otro los EUA. En el fondo hay una gran similitud entre los problemas de ambos: se creyeron invulnerables a gastar mucho más de lo que ingresaban y a mantener el sistema en funcionamiento confiando en que la enorme deuda generada por el descuadre iba a ser absorbida sin problemas debido al prestigio del país en el caso norteamericano, y de la €zona en el caso heleno. Pero en este segundo caso, y a pesar de todo el apoyo político y económico del resto de miembros, no ha sido suficiente. ¿Y en el caso de los EUA, es sostenible que no ajuste los desequilibrios de su economía? Mi respuesta es que no, pero de momento no van a adoptar ninguna medida extrema.

Mi teoría es que los EUA juegan con fuego porque pueden hacerlo, y ya que pueden, lo hacen. Sería relativamente sencillo para un país tan poderoso y con tan grandes recursos recortar el déficit aumentando los impuestos a sus multinacionales que son de los más bajos del mundo o establecer un IVA estatal que en la sociedad más consumista del mundo produciría, aunque fuera a un tipo mínimo, unos enormes ingresos. También podría reducir sus gastos, si de verdad estuvieran tan apurados como para que su solvencia peligrara, ¿De qué serviría mantener tropas en Afganistán, no es acaso la ruina más peligrosa que un posible ataque terrorista? Pero cuando un país dispara su deuda y aumenta su déficit y aún así consigue colocar billones de deuda en los mercados a unos tipos de interés bajísimos y si se beneficia de que su moneda, que es la divisa de referencia mundial, se deprecie porque así aumentan los beneficios de sus multinacionales y aún así de momento su inflación sigue en niveles bajos, ¿Para qué cambiar?

Si la crisis global es tan grave es porque gobiernos -locales y estatales- particulares y empresas se endeudaron demasiado y los bancos les prestaron ese dinero con demasiada alegría. Todos estamos sufriendo con ello excepto quien más se ha endeudado: los EUA. Cierto que todo esto lo consiguen porque la Reserva Federal está comprando gran parte de esa deuda que el país emite y de ese modo hace trampas en la competencia con el resto de países emisores pero, ¿Alguien se lo impide? No. Es más, algunos premios nobel como Krugman apoyan y alientan esa política que convierte a la economía en una cuestión de impunidad. Como todo el planeta se vería gravemente perjudicado por una nueva recesión en los EUA y temblamos ante la posibilidad de que aumenten los tipos de interés, tengan problemas para colocar su deuda o simplemente les rebajen el rating, todas las autoridades económicas mundiales aceptan unas reglas que no se le permitiría a otro país. Es similar a la complacencia política que se tiene con China o Qatar gracias a su enorme liquidez y que lleva a todos nuestros políticos a obviar que son dictaduras donde se violan derechos humanos.

Y poco importa que de repente las agencias calificadoras demuestren algo de honestidad y amenacen con una rebaja de rating…de hecho el día del anuncio de S&P de situar la perspectiva en negativo mejoró la rentabilidad de la deuda de los EUA que se negoció. Al final los inversores mundiales confían en la solvencia del país más poderoso de la Tierra porque saben que no es posible que ésta se dañe gravemente porque a nadie le interesa que eso ocurra. Más que una cuestión de confianza es una cuestión de supervivencia, porque si los EUA no fueran solventes el sistema financiero mundial colapsaría. Por supuesto nada es seguro al 100%, y argumentos similares se decían de Grecia: “¿Cómo va a dejar la €zona que quiebre uno de sus miembros, más siendo tan pequeño?” Pero no es lo mismo, porque al final lo de Grecia ni siquiera hundirá a la €zona, si acaso sólo a algunos miembros. No es pues comparable, es como si suspendiera pagos el pequeño estado de Conécticut. De hecho, los problemas de solvencia de estados grandes como Illinois o California no han mermado la confianza en el país.

Pero el que los EUA puedan ser invulnerables a una crisis de deuda soberana no significa que su deuda local y privada sea inmune ni que sus ciudadanos no puedan sentir una recesión económica grave. Lo mismo pasa con Europa, en España es normal sentirnos aliviados porque la quiebra del país parece que vuelve a ser una posibilidad remota pero eso no va a resolver el drama del paro. En mi opinión nos enfrentamos a una segunda fase de la crisis financiera en la que puede que la deuda soberana pierda protagonismo pero que se verá potenciada por aspectos similares a la recesión de los años ´70 del siglo pasado ya que estará marcada por la inflación y los altos precio del crudo. De hecho, aquella también empezó por la manipulación norteamericana –concretamente de Nixon- de abandonar el patrón oro para debilitar el $ y que motivó la decidida respuesta de los productores del petróleo que se vieron afectados por ello. Las grandes diferencias/incógnitas: saber si un mundo tan endeudado como el actual podrá soportar la fuerte subida de los tipos de interés que podría darse y si la globalización y el ciclo económico diferente de las economías emergentes pueden influir positiva o negativamente.

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Buttonwood

¿Qué veis raro en esta foto de una tienda de brújulas?. Miradla atentamente.

brujulas Buttonwood

Si os fijáis bien, todas deberían señalar al Norte pero cada una lo hace para un lado. Una posible explicación de lo que ocurre es que las brújulas tienen campo magnético y podrían interferir entre ellas. Esto me recuerda, de alguna manera, a lo que ocurre actualmente con las divisas, cada una gira para el lado que quiere e interfieren entre si. Carecemos de un punto de referencia universal que nos indique el valor real de cada una, cual es el Norte.

El otro día, el presidente del Banco Mundial escribió en el Financial Times un artículo acerca de la necesidad de regresar al patrón oro como base de cambio de las monedas. La idea básica es tener un punto de referencia sobre el que valorar las monedas.

Intentando entender mejor la raiz de los problemas, me topé con un interesante artículo del “The Economist” de Mayo de 2009 (un pelín largo, pero muy didáctico), titulado Brettonwood. Esto es lo que nos cuenta.

Todos los sistemas monetarios y económicos consisten en una lucha entre los “prestados”, que favorecen la inflación, y los “prestadores”, que están dispuestos a mantener el poder adquisitivo de la divisa. En democracia, esto es una batalla fluida. Los prestadores (en adelante, para simplificar les llamaremos bancos) tienen el poder y, por lo tanto, la atención de la élite política; los prestados suelen tener los votos.

Los bancos han impuesto periódicamente anclas monetarias en un intento de vencer al lobby de los prestados. Estas anclas son ideales en tiempos prósperos pero presentan dificultades durante épocas de recesión. El patrón oro no sobrevivió a la depresión. Para las naciones con escasez de oro, lo “correcto” era aumentar los tipos de interés para volver a revalorizar el oro; la austeridad que ello impuso al resto de la economía fue políticamene inaceptable.

La era de Bretton Woods sustituyó al patrón oro por el patrón dólar (a pesar del teórico vínculo de la divisa americana a los lingotes). El sistema funcionó bien durante más de dos décadas, ayudado por el boom económico de la posguerra, especialmente en Alemania y Japón, que empezaron el período con tipos de cambio subvalorados. Se desmoronó porque América se negó a pagar el precio nacional de cargar con el peso del sistema.

Cuando Bretton Woods fracasó, no fue inmediatamente obvio lo que le iba a sustituir. Los países europeos, concretamente, mantuvieron el deseo de establecer tipos de cambio fijos. Sin embargo, prevalecieron finalmente los tipos fluctuantes, en especial, para las principales divisas respecto al dólar: el yen y el marco alemán.

El problema para los bancos era que el sistema de tipos fluctuantes estaba basado en dinero (en papel) de curso legal. ¿Qué controlaría el instinto inflacionista de los gobiernos? La respuesta tardó un par de décadas (y de recesiones) en hallarse.

Una vez aceptado que los mercados podían establecer los tipos de cambio, no había necesidad real de controlar el capital; y una vez que el capital podía circular libremente, los gobiernos indisciplinados podían ser castigados por unos mayores rendimientos de las obligaciones. En consecuencia, los políticos intentaron reafirmar los mercados dándole un mayor poder a los bancos centrales, algunos de los cuales fijaron objetivos de inflación explícitos.

El sistema posterior al de Bretton Woods funcionó bien, dando lugar a un largo período de baja inflación y crecimiento estable conocido como la Gran Moderación. Sin embargo, una de las razones del aparente éxito —el crecimiento de India y China— podría haber provocado su desaparición. La adhesión de estas dos grandes naciones al sistema financiero internacional fue como una descarga eléctrica que ejerció una presión descendente en los tipos de interés.

Como ha señalado Stephen King, economista en HSBC, el resultado podría haber sido una deflación benigna que impulsó el nivel de vida occidental. Sin embargo, los bancos centrales lucharon por evitar unas consecuencias deflacionistas; el resultado fue la implentación de una política monetaria holgada que fomentó la burbuja de los activos financieros. Esta burbuja duró más de lo esperado porque el desbordamiento de los ahorros procedente de los mercados en desarrollo contuvieron el tipo libre de riesgos.

Ahora parece reconocerse que el objetivo de inflación no es suficiente. Dada la explícita garantía de los gobiernos detrás del sistema bancario, los bancos centrales deben controlar la estabilidad financiera y los precios de los activos. Al mismo tiempo, algunos bancos centrales han adpotado (a través de la expansión monetaria cuantitativa) una política de creación de dinero para impulsar los mercados que también tiene el conveniente efecto secundario de financiar el déficit presupuestario. Eso es justo lo que los contrarios al dinero de curso legal temían que pasara a largo plazo.

Se producirá el mismo dilema de siempre. Tras haber gastado una fortuna en avalar a sus bancos, los gobiernos occidentales tendrán que pagar un precio en términos de impuestos más elevados para pagar el interés de la deuda. En el caso de países como Gran Bretaña o Estados Unidos, que tienen déficit comercial y presupuestario, esos impuestos más altos deberán cubrir los reclamos de los acreedores extranjeros. Dadas las implicaciones políticas de tal austeridad, la tentación será el impago cauteloso, dejar que sus divisas se deprecien. Los inversores sobreviven cada vez más a este peligro; el rendimiento de las obligaciones del estado a diez años está cerca de un punto porcentual por encima con respecto a principios de año.

Las naciones acreedoras tienden a establecer reglas y el nuevo sistema monetario global no podrá funcionar sin la aprobación de China, un país acreedor con controles de capital y una divisa administrada. Se ha dado por sentado que China tendrá que avanzar hacia el modelo occidental, pero ¿por qué no al revés? Los países occidentales adoptaron los mercados de capital libre, como Gran Bretaña adoptó el libre comercio en el siglo XIX, porque les convenía. ¿Será China ahora capaz de llevar la batuta? Por muy incómodo que sea para Occidente, es muy probable que el próximo orden monetario se realice en Pekín.

Para finalizar, os dejo una interesante gráfica que muestra por un lado el valor de Yuan Chino con el dólar y por otro las exportaciones a EEUU.

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Los sindicatos

Es evidente siguiendo la Historia que estamos en camino de trabajar cada vez menos horas sin por ello reducir nuestra productividad. A eso ha ayudado la evolución técnica y tecnológica pero también los movimientos sociales iniciados hace casi dos siglos que consiguieron que la sociedad de los países más avanzados tuviera más en cuenta a los trabajadores. No se puede excluir una cosa sin la otra: en Corea del Sur, por poner un ejemplo donde todo ha ocurrido mucho más rápido que en Europa, en pocos años la tecnología y el trabajo a destajo les llevó a convertirse en una potencia económica pero si no llega a ser por los sindicatos todavía estarían trabajando, a pesar de la tecnología, jornadas de 60 horas semanales (actualmente son de 44 gracias a la Ley sobre normas del trabajo –LSA- y la Ley sobre sindicatos y ajustes de relaciones laborales –TULRAA-, enmendadas por última vez el 20 de febrero de 1998). De hecho, sólo las grandes empresas –las que disponen de convenios colectivos – dan más de una semana de vacaciones pagadas, y normalmente se limitan a dos semanas.

El sindicalismo europeo actual nace a partir de 1945 en el que el movimiento comunista europeo, siguiendo las consignas de la Tercera Internacional –curiosamente inspirada por Stalin- debía cambiar sus estrategias de asalto violento al poder, trocándolas por la vías parlamentarias, copiando el modelo socialista. En lo político, triunfó la socialdemocracia y en lo sindical se instauró una estrategia de conciliación: ya no hacía falta luchar contra el poder, sino participar de él con el objetivo de la defensa de los intereses de los afiliados primero y de los trabajadores en general después. Pronto se impusieron más las fronteras de los países que la “internacionalización”. Tampoco se pretendió la cogestión, la representación sindical quedó excluida de los órganos de dirección de las empresas y en su lugar se establecieron organismos de encuentro, negociación y arbitraje a distintos niveles (desde la empresa al estado pasando por los convenios sectoriales), convirtiéndose en un contrapoder de la dirección de las empresas y también de la propia labor intervencionista de los estados. No fue el caso de España en el que hasta hace 35 años había un sindicato único y varios clandestinos de los que derivan los actuales, quizás por ello menos modernos –y más dependientes del dinero público- que los de otros países de nuestro entorno.

Es probable que muchos crean que los sindicatos no tienen mucho sentido y por ello tengan tan poco éxito pero es cierto que a veces medidas que el gobierno considera inaceptables son tomadas sólo después de la presión de una huelga, y eso sólo se puede conseguir con organización. Los sindicatos deben conseguir menos horas y más salarios pero sin mermar los beneficios de la empresa pues viven de ella, es una labor dura pero creo es necesaria. Muchos creen que la tecnología por sí misma seguirá reduciendo las horas de trabajo y creo eso puede ser cierto en el sector industrial pero no en otros porque nuestra cada vez mayor sed de ocio provoca que las tiendas abran festivos o incluso ininterrumpidamente por poner un ejemplo. Es bien cierto que Internet ahorra tiempo y costes. Como resulta más barato muchos americanos confían en asesores fiscales de la India para hacerles la declaración, todo “on-line”, sin desplazamientos. Es un buen ejemplo de globalización pero también es cierto que las compras por Internet que hacemos habitualmente movilizan a un sector de distribución que hasta hace pocos años era mucho más reducido: empaquetadores, camioneros, transportistas…sectores en los que hay pocas posibilidades de trabajar por vocación, lo que sería la situación ideal.

Por eso es importante que no perdamos de vista los derechos de los trabajadores, debemos seguir luchando por trabajar menos horas, porque los lunes empecemos después y los viernes acabemos antes y por una mejor retribución si se trabaja en festivo y no olvidar que la tecnología por sí misma no nos arreglará la vida laboral. El trabajo, salvo que sea una vocación que entonces es más ocio que trabajo, es un arma para conseguir dinero y con ese dinero vivir mejor, si más de la mitad del tiempo que estamos despiertos lo dedicamos a trabajar, quizás ese dinero resulte demasiado caro de obtener. Que en otras zonas económicas la situación sea mucho peor, no significa que en el nuestro sea ideal. También hay que mejorar sus derechos, por supuesto, pero poco podemos hacer para mejorar la vida laboral de alguien del Tercer Mundo, salvo confiar en que la parte buena de la globalización acabe alcanzándolo.

Como dice Pedro Larrea el sindicalismo actual en Occidente está en crisis porque “¿Contra qué capital tiene sentido cargar la munición reivindicativa? En una economía donde el capitalismo empresarial va adoptando un peso residual en beneficio del capitalismo patrimonial-financiero, las empresas pequeñas y medianas son las primeras víctimas de la crisis y el preludio del posterior desastre laboral. ¿Y enfrentarse a los gobiernos? En la medida en que los poderes locales se ven obligados a acatar la disciplina soberana de los mercados, su capacidad de maniobra como reguladores del sistema propende a desaparecer. La acción sindical prototípica a lo largo de la historia ha consistido en ejercitar toda la presión posible sobre unos agentes con nombres y apellidos, cara y ojos, nítidamente identificados, presuntos culpables de los fallos de un sistema por lo demás válido. Pero hoy no es fácil encontrar ni el quién ni el dónde ni el cómo.”

Efectivamente, en tiempos como los actuales es complicado discernir, pero si todos estamos de acuerdo en que hay que reducir los gastos cabe preguntarse si los propios sindicatos a veces son parte del problema. Esa es la sensación que muchos tienen en España, y es que según los PGE tanto UGT como CCOO reciben del estado 15.895.049,85 euros, sin incluir las subvenciones autonómicas. Según algunas fuentes ocupan 600 mil metros cuadrados de sedes cedidas por la Administración por la que se ahorran en alquileres en torno a 180 millones de euros. También está el escándalo del 1.65% de fondos que nos retiran de la nómina para “formación continua” (2.235.874 millones) de los que UGT, CCOO (y también la CEOE) cobran un 3% de comisión –que cobran por adelantado- por cursos que muchas veces ni se imparten o quedan vacíos y que –estoy convencido- la inmensa mayoría preferiría desaparecieran a cambio de ese 1.65%. Por último los 350 mil liberados de 57 sindicatos diferentes son una rémora para la productividad española. Aparte de escándalos como el dinero que ganan los sindicatos por negociar los ERES –según ellos por gastos en abogados y mediadores- que ha sido denunciado incluso por otros sindicatos, la verdad es que en España los sindicatos no gozan de gran popularidad y la inmensa mayoría querríamos que sólo se financiaran por las cuotas de sus afiliados. Lo que tenemos que entender es que eso es una contradicción, si queremos que hagan su –a mi juicio necesario- trabajo, deben tener fondos, y aunque estoy seguro podían recortar gastos, si no nos afiliamos más, no dispondrán de los suficientes.

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Comerciar en tiempos revueltos.

humor Comerciar en tiempos revueltos.

Ahí dónde veis ese chiste sacado de El Mundo tiene ya casi 3 años y sigue todavía de total actualidad. Así que en este entorno tan “seco” lo que no mata, fortalece y al igual que las sequías nos ayudan a entender el valor del agua, esta crisis no ha hecho ver el valor del dinero así como la necesidad de gestionarlo bien. A mucha gente le cuesta reconocer que las restrictivas normas de crédito hayan servido en realidad para beneficiar a muchos pequeños negocios en varios sentidos.

Estas son algunas razones por las que un crédito más estricto ha favorecido a algunas empresas (y en cierto sentido, también a las familias y porque no los gobiernos):

No hay efectivo, no hay gasto

Muchas empresas pequeñas han tenido tal facilidad en sus comienzos para acceder al crédito que nunca han tenido que adoptar buenas decisiones sobre sus gastos. Como niños malcriados, los propietarios de empresas pequeñas, nunca han tenido que adoptar decisiones difíciles sobre sus gastos. Si los propietarios de estas empresas querían algo, lo compraban sin preguntas.

La falta de crédito, sin embargo, ha forzado a muchos propietarios de empresas pequeñas a volver al pensamiento de generaciones anteriores: «si no tengo el efectivo para comprarlo, simplemente no puedo comprarlo.»

Precaución forzosa

Aunque los negocios se han visto obligados a restringir sus gastos, los propietarios de empresas pequeñas siguen teniendo necesidades que deben cubrir para seguir teniendo sus negocios en funcionamiento. Como consecuencia de ello, muchos se han visto obligados a la contención y a preocuparse por los precios de las compras que realizan.

Estos propietarios buscan de pronto productos en oferta, descuentos y liquidaciones de equipos de oficina y suministros. Aunque nunca había parecido importante en el pasado ahorrar unos euros en los suministros de la oficina, saber cómo comprar esos artículos con descuentos importantes ha sido de vital importancia para muchos en apuros, que buscan el ahorro de cualquier manera posible. Ahorrar dinero y saber cómo comprar esos bienes y servicios de forma barata ha sido otro beneficio significativo para de la restricción de crédito.


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