La estanflación, los baby boomers y el precio del Oro.
Mientras que en todo el mundo se sigue hablando de la crisis, la economía global creció a una tasa anualizada del 5,25% en el primer semestre de 2010; y se piensa que si bien en el período en curso el alza será menor, el fuerte crecimiento tenderá a mantenerse, al menos por ahora.
La mayor parte deriva del aumento del PBI de los países Emergentes, que vienen creciendo a tasas del 9,5% anual desde el año 2003, veamos los datos y las previsiones globales:
Los fríos números no hacen más que mostrar un cambio importante en el paradigma global que tiende a acelerarse en la última década: fuerte crecimiento en los países emergentes y estancamiento en los G7.
Este estancamiento es aún más preocupante al observar el precio de las materias primas (en niveles máximos históricos) y del Oro, cuya incremento suele anticipar presiones inflacionarias y que, después de subir 30% en 2009, ya lleva casi 18% de suba faltando poco más de 3 meses para que termine el 2010.
¿Es posible entonces pensar en un escenario de estancamiento con inflación para las potencias globales en los próximos años?
Para poder contestar esta pregunta necesitaríamos primero definir lo que se conoce en Economía como Estanflación y realizar luego una visión histórica de las ocasiones en las cuales este fenómeno se dio en la historia reciente.
Estanflación: Definición e historia.
Estanflación: “La estanflación indica el momento o coyuntura económica, en que, en una situación inflacionaria se produce un estancamiento de la economía y el ritmo de la inflación no cede. Definiendo el término, podemos decir que estanflación es la situación económica que indica la simultaneidad del alza de precios, el aumento del desempleo y el estancamiento económico”.
Fuente: www.investopedia.com
Cuando el PIB decrece durante dos trimestres consecutivos, se dice técnicamente que existe una recesión. Cuando esta recesión es acompañada por una fuerte subida de precios en forma sostenida, se llega a uno de los peores escenarios económicos posibles, la estanflación, en donde las políticas monetarias y fiscales que suelen utilizarse para reactivar la economía y contener la inflación no hacen más que empeorar la situación, que se torna difícil de manejar y corregir.
Entre 1973 y 1975, el precio del barril del petróleo aumentó un 77,3%, hecho que repercutió en la economía global vía reducción de la producción y aumento de los precios.
1974 y 1975 fueron años de crecimiento nulo o negativo para el PIB americano y el resto del planeta en mayor o menor medida. Mientras el PIB se estancaba, la inflación aumentaba año tras año, influenciada por el precio del “oro negro”.
Los analistas financieros y economistas académicos se encontraban en estado de “shock”, y la aparición de la estanflación fue el detonante de una gran cantidad de investigaciones sobre los efectos de las perturbaciones de la oferta durante el resto de la década.
A finales de los ´70 se produjo una segunda crisis del petróleo, pero ahora los economistas estaban mejor equipados para comprenderla, al “apalancarse” en la experiencia anterior, y el gasto social y militar de John F. Kennedy y Lyndon B. Jhonson desencadenaron un período de altos niveles de demanda, que junto con el aumento de los precios del petróleo aumentaron las presiones inflacionarias.
Ya a fines de los ´80, los países Europeos tomaron la decisión de reducir la inflación por medio de la contracción monetaria. Inglaterra, bajo el mandato de Margaret Thatcher, fue el país que primero actuó, seguido unos años mas tarde por casi todos los demás. El resultado fue el mismo que el de EE.UU, el país de origen del “virus”: un brusco aumento del desempleo.
Los baby boomers y las estrategias de inversión para un escenario de estanflación.
Sin querer ser alarmistas, debemos tener en cuenta además de todo lo planteado un dato fundamental: los baby boomers (término usado para describir a una persona que nació durante la explosión de natalidad que siguió el período posterior a la Segunda Guerra Mundial entre los años 1946 y principios del decenio de 1960) comenzarán a retirarse masivamente en los próximos 10 años, pudiendo generar una importante crisis fiscal y frenando el crecimiento de la fuerza laboral americana.
Frente a este panorama, me parece útil terminar este artículo analizando que es lo que tendría que hacer un inversor que busca mantener el poder adquisitivo de sus ahorros en el largo plazo.
En los contextos de estanflación del pasado, los sectores mas castigados fueron los industriales, dado que el petróleo es uno de los suministros mas utilizados por los mismos, no solo para los transportes si no para la mayoría de las fábricas que utilizan el oil como energía en la producción. Las empresas de servicios, en cambio, se las arreglan mejor en un escenario de este tipo, sufriendo solo uno de los dos males, el recesivo, pero enfrentado de mejor manera los riesgos inflacionarios.
Dicho esto, el porcentaje de acciones en nuestra cartera debería estar compuesto en su mayoría por empresas de servicios. Los bancos y las empresas de servicios financieros son, por excelencia, los que más experiencia tienen en el tema y sus acciones pueden convertirse en una buena alternativa. Y, desde ya, el Oro y la inversión en empresas productoras y exportadoras de materias primas se presentan como algo a tener muy en cuenta.
Los lectores de este articulo tambien leyeron:
Leer mas:
La estanflación, los baby boomers y el precio del Oro.
