Un día en la reserva federal

trichet Un día en la reserva federalHoy se reune el BCE, entre copas y pinchos de tortilla Trichet y sus amigos hablarán amistosamente sobre el final de la champion, la boda real y si los billetes de 500€ deberían dejar de llamarse Bin Laden. Trás varios chascarrillos, imitaciones de Chiquito de la Calzada y bromas del estilo “Trichet, como echaremos de menos este vino francés cuando te vayas en Julio” se pondrán a hablar sobre la política monetaria. Desde euribor.com.es tenemos a varios espías en la reunión y os podemos adelantar un dato en exclusiva. Ya han tomado la decisión y no van a tocar los tipos de interés.

El pasado 26 y 27 de Abril hicieron lo mismo los americanos, como tenía curiosidad por conocer cómo eran las reuniones de allí, le coloqué un micro a uno de los asistentes y me hizo un resumen.

Veamos… un día en la FED

El FOMC (el grupo dentro del Sistema de la Reserva Federal encargado de fijar la política monetaria) se reúne regularmente – por lo general cada seis a ocho semanas – en Washington, DC, aunque el Comité puede  reunirse más a menudo por teléfono o videoconferencia, si es necesario. Las reuniones son en general de uno o dos días. Una reunión típica de un día comienza el martes a las 8:30 am y termina a las 13:00-14:00.

Alrededor de la mesa en la sede de la Reserva Federal se sientan los 19 participantes del FOMC (7 gobernadores y 12 presidentes Banco de la Reserva), así como cierto personal seleccionado. Debido a la naturaleza de los debates, la asistencia es restringida. Un presidente del Banco de la Reserva  por lo general trae consigo un solo miembro del personal, generalmente su director de investigación.

La misión de cada reunión es establecer los tipos de interés a un nivel que apoye los dos objetivos clave de la política monetaria de EE.UU.: la estabilidad de precios y un máximo crecimiento económico sostenible.

La reunión comienza con un informe del director del Sistema de operaciones de mercado abierto (SOMA) en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, que es responsable de mantener la tasa de fondos federales cerca del nivel objetivo fijado por el FOMC. El gerente explica sus logros desde la útima reunión y se analiza la evolución reciente de los mercados financieros y de divisas.

El siguiente es el director de la Reserva Federal de la División de Investigación y Estadísticas, junto con el director de la División de Finanzas Internacionales que se encargan de analizar tanto la economía americana como la mundial, este informe ha sido entregado a los asistentes de la reunión una semana antes y es llamado el “Greenbook” (libro verde), llamado así por su cubierta vegetal en los días en que se trataba de un documento impreso (que al final, como ocurre con los presupuestos generales del estado, acaban en una memoria USB).

Posteriormente la reunión avanza a la primera de las dos “rondas”, que son el núcleo de las reuniones del FOMC. Durante la primera, todos los gobernadores de la Fed y los presidentes de Banco de la Reserva discuten cómo ven las condiciones económicas y financieras. Los presidentes de los Bancos de la Reserva (hay 12) hablan sobre las condiciones en sus distritos, además de ofrecer sus puntos de vista sobre la situación económica.

Los datos y la información discutida varían por región y por lo tanto de una amplia gama de sectores. Por ejemplo, los análisis del distrito de San Francisco dan una visión en el sector tecnológico de Silicon Valley, mientras que el distrito de Chicago cubre una región que depende en gran medida de fabricación y los automóviles y el Distrito de Filadelfia represente a otros sectores más diversos y representativos de la economía nacional.

Las autoridades se preparan para esta ronda recopilando información durante semanas. Antes de la reunión del FOMC, cada Banco de la Reserva prepara un “Resumen de las observaciones sobre la actual situación económica”, que se publica dos semanas antes de cada reunión, lo que la mayoría de la gente llama el “Libro Beige“, por el color de su cubierta. Un Banco de la Reserva Federal, designado en forma rotativa, publica el resumen general de todos. Los presidentes de la Reserva del Banco también se encargan de recopilar información a través de sus departamentos de análisis así como reuniones con directivos de empresas de diversos sectores, por tanto llevan un análisis que cubre tanto la economía empresarial local, como nacional e internacional.

Esta primera ronda muestra información importante sobre la actividad económica en todo el país, medida en datos duros, los últimos acontecimientos, así como el análisis y la interpretación transmitida por los políticos sentados a la mesa. Esta es una forma clave en la que cada región de los EE.UU. participa en la elaboración de la política monetaria nacional. Esta parte de la reunión concluye con el Presidente del FOMC resumiendo la situación y ofreciendo su propio punto de vista de la economía.

En este punto, la discusión política se inicia con el director de la Reserva Federal, Junta de la División de Asuntos Monetarios, que esboza varias opciones por el Comité de política. Los políticos reciben estas opciones por lo general el Viernes antes de la reunión en el “Libro Azul” ¿adivináis por qué se llama así’?.

Las opciones incluyen perspectivas de ningún cambio, un aumento y una disminución en la tasa objetivo de fondos federales. Cada opción se describe, junto con una justificación clara, los pros y los contras, y algunas alternativas para la forma en que el Comité podría explicar su decisión en una declaración pública que se publicará por la tarde.

Entonces, hay una segunda vuelta. Los presidentes Banco de la Reserva y los gobernadores de cada uno indican la alternativa política que prefieren, dadas las actuales condiciones económicas y sus perspectivas personales para la economía. También comentan sobre la forma en que piensan que la declaración que se debe dar para explicar la decisión.

Uno de los aspectos más importantes de una reunión del FOMC es que todas las opiniones cuentan. El análisis y puntos de vista de cada participante en el Comité – si un miembro votante o no – juegan un papel fundamental en las decisiones de política del FOMC.

Al final de esta ronda, el Presidente resume una propuesta de acción sobre la base de las deliberaciones del Comité, así como una propuesta de declaración para explicar la decisión política. Los Gobernadores y el presidente de la Fed dan una última oportunidad para cuestionar o debatir la decisión tomada. Una vez que está puesta sobre la mesa, la Comisión intenta llegar a un consenso a través de sus deliberaciones. Aunque la decisión final generalmente es apoyada por mayoría, hay momentos en que algunas diferencias de opinión pueden permanecer, y los miembros votantes pueden disentir.

El proceso ofrece una valiosa diversidad de puntos de vista de las decisiones de política monetaria. La capacidad del Comité para tomar decisiones se ve reforzado por la interacción de los políticos con diferentes perspectivas y experiencias. Como escritor y periodista Walter Lippmann dijo una vez: “Cuando todos los hombres piensan igual, nadie piensa mucho.” El toma y daca en las reuniones del FOMC refleja la naturaleza de lo deliberado y reflexivo que es la formulación de políticas económicas y hace, por tanto, el proceso más constructivo.

Al final de la discusión política, los 7 miembros de la junta de gobernadores y los 5 representantes de los bancos de la reserva federal emiten un voto formal sobre la decisión propuesta así como el texto de la declaración.

Después de que la votación haya sido tomada, el FOMC anuncia públicamente su decisión política a las 14:15 pm. El anuncio incluye la decisión sobre los tipos de interés, una declaración que explica sus acciones, y el conteo de votos, incluyendo los nombres de los votantes y la acción preferida de los que disentían.

Y después… las copas.

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El mejor país del mundo

El 17 de Noviembre de 2004, The Economist publicó un artículo en el que declaraba a Irlanda como el mejor país del mundo para vivir.

¿Cuál será el mejor lugar para vivir en el 2005? The Economista en su atrabajo  ”El mundo en 2005″ ha creado un índice de  ”calidad de vida”  con de 111 países. Resultado: Irlanda cómodamente encabeza la liga. América, pese a ser el segundo país más rico (por detrás de Luxemburgo) en el PIB per cápita, se desliza al 13 en la calidad de vida. Gran Bretaña languidece en el lugar 29.

Por algo la llamaban el “Tigre Celta

El primer período de Tigre Celta se produjo a finales de los años noventa y duró hasta la recesión económica mundial de 2001. Entre 1991 y 2003 la economía irlandesa creció a un ritmo promedio anual del 6.8%, aumentando el nivel de vida irlandés de modo espectacular hasta el punto de sobrepasar el de muchos estados del resto de Europa Occidental. El punto de mayor crecimiento fue 1999, año en que el PIB creció el 11.1%, tras subidas del 8.7% y el 10.8% en 1998 y 1997 respectivamente. A pesar de esta alto nivel de crecimiento continuado, la economía siguió creciendo alrededor de un 6% en 2001, 2002 y 2003.

Me enteré del artículo del The Economís ayer mismo, ya que estaba escuchando un podcast de Gomaespuma en el que entrevistaban a Frank McCourt, el cuál relató su infancia en Irlanda en la novela “Las cenizas de Ángela”, veamos alguna de las cosas que cuenta sobre la economía Irlandesa de entonces (año 2004):

Es un milagro, Irlanda era un país muy pobre, alguna gente diría que era un país del tercer mundo, en los años 90 el dinero empezó a llegar de Europa. No lo hicieron ellos solitos pero utilizaron muy bien el dinero que vino de Europa y se volvieron tan ricos y tan prósperos que los emigrantes volvieron a Irlanda y ahora tienen problemas de emigración de gente que viene de todo el mundo. (…)

Irlanda ahora (2004) es completamente diferente hay una gran sensación de libertad, es muy materialista, el tráfico en Dublín es horroroso y el coste de la vida es muy alto, pero lo más importante es que los jóvenes viajan mucho, hay dinero, hay rock and roll, hay internet y a nadie le importa la iglesia, esos son los ingredientes principales de la nueva irlanda. Ya no ves pobres en la calle como cuando era pequeño auqnue al igual que en EEUU los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. (…)

El milagro Irlandés, el milagro Español o incluso el milagro Islandés (que le permitió en 2007 y 2008 ser el país con mayor índice de desarrollo humano)… mucho me temo que los milagros no existen. En el caso de Irlanda y España el milagro no vino de Dios si no de la UE, un empujón económico que nos sirvió para cambiar el trabajo por el rock and roll, convirtiéndonos en una sociedad materialista.

Un claro ejemplo lo tenemos en la burbuja inmobiliaria Irlandesa, sólo comparable en magnitudes a la española ya que son los dos países con tasas de vivienda en propiedad más altas de Europa, veamos que contaba Idealista (que de inmuebles saben algo) en Marzo de 2007, para que luego nos digan que nos pillaba sin avisar.

La falacia de la teoría económica española es que el gran volumen de inmigración pueda mantener el boom inmobiliario indefinidamente. Según los últimos datos europeos, en españa el sector de la construcción e inmobiliario representa el 18,5% del pib, en torno a dos veces la cifra en la zona euro. Las explicaciones dadas para este incremento son: una afluencia neta de inmigrantes, muchos de ellos de iberoamérica, que encuentran más fácil comprar que alquilar; los jóvenes ahora dejan antes el hogar familiar y la continua popularidad de españa entre los europeos del norte amantes del sol. (…). España tiene una de las tasas más bajas de productividad en la UE. El resto de la economía es probable que no sea lo suficientemente fuerte para rellenar el hueco dejado por la construcción. La idea de que los inmigrantes iberoamericanos continuarán subiendo peldaños en la escalera inmobiliaria y rescatarán el mercado inmobiliario es un poco optimista.

Respecto a irlanda la proporción de PIB dedicado a la construcción y la vivienda es aún mayor: 20,7%. Mientras que el rendimiento de la economía irlandesa durante las últimas décadas fue notable, existen algunos profundos problemas estructurales subyacentes que están ahora saliendo a la superficie. En particular, Irlanda ha estado perdiendo competitividad rápidamente dentro de la eurozona. Con la subida de los tipos de interés y un lento retorno a la cordura en el sector financiero irlanda está siguiendo la misma ruta que España, sólo que quizás más rápido. La recesión inmobiliaria estadounidense aún no ha terminado. En el pasado la correlación entre los movimientos de los precios de la vivienda estadounidenses y europeos ha sido muy alta. Si el tsunami transatlántico llega, quizás sea mejor evitar algunos estados costeros europeos occidentales durante un tiempo

Y vaya que si les llegó el Tsunami… La semana pasada el Irish Time publicaba un artículo en que que comentaba lo siguiente:

Los banqueros y funcionarios públicos corruptos han hecho más daño a la economía que el IRA y deben ser “tratados como subversivos” (…)

La gente está furiosa de que ninguna de estas personas han sido llevados ante la justicia y tienen razón y no podemos seguir adelante hasta que sean procesados”, dijo.

Como véis el ambiente ahí está muy caldeado y es normal ya que se calcula que el rescate a la banca les va a costar cerca del 20% del PIB.

¿Veis similitudes entre España e Irlanda? ¿Creéis que nos hemos vuelto en una sociedad más materialista? ¿Quién lo tiene peor a largo plazo, Irlanda o España?

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El síndrome de China.

El síndrome de China es una hipótesis extrema de la fusión de un reactor nuclear, en la cual en el caso de que hubiese un accidente de este tipo en EEUU, el material fundido atravesaría la barrera de hormigón debajo de él, pasaría por el suelo y  podría hipotéticamente atravesar la corteza de la Tierra y alcanzar las antípodas de los Estados Unidos, popularmente asociadas a China.

Este concepto se puso muy de moda a raíz de la película, con el mismo título, protagonizada en 1979 por Jack Lemon y Michael Douglas.

Es lo que tiene el vivir en un mundo esférico, que si el que está en el otro lado la lía parda, puede afectarte a ti que estás tan tranquilamente a 20.000 Km y esto nos vale tanto cuando Homer Simpson le da al botón equivocado en su planta nuclear como cuando Obama hace un plan de estímulo económico en la Casa Blanca, en ambos casos se produce el síndrome de China.

En el pasado, cuando, por ejemplo, el gobierno de los EEUU realizaba un plan de estímulo de la demanda para su país lo que ocurría era lo obvio, se estimulaba una expansión de la inversión dentro de ese mismo país. Las empresas invertían en la expansión nacional a fin de aumentar su oferta de productos y satisfacer así la renovada demanda estadounidense. Esta expansión en la inversión se veía reflejada en un crecimiento del empleo, lo que ponía en marcha un ciclo de expansión económica.

Sin embargo, en la actualidad, las empresas no necesitan expandirse dentro de los EE.UU para satisfacer la demanda estimulada EE.UU. Ya que en este caso amplían su capacidad productiva mediante las instalaciones que tienen en otros países, generalmente en China, con el fin de cumplir la demanda estadounidense. Así este estímulo no crea un ciclo de expansión económica sostenible dentro de los EE.UU como antes ya que lo que realmente crea son puestos de trabajo en China (por ejemplo Foxconn, el fabricante del iPhone, anunció hace poco que quiere hacer 400.000 contrataciones‎) resulta cuanto menos curioso ver que en la parte trasera del Iphone pone “Designed by Apple in California, Assembled in China

También es cierto que nos encontramos con excepciones y habrá algunas empresas que respondan dentro de su país a los estímulos de este pero lamentablemente es una proporción mucho más pequeña de lo que ocurría, por ejemplo en la década de 1950, cuando los americanos se compraban un coche de la General Motors diseñado y fabricado en Detroit (buy american).

Con esto no quiero decir que haya que estar en contra de cualquier forma de estímulo económico, simplemente que los planes que históricamente han funcionado ya no lo hacen. Lamentablemente el “atajo” del soltar pasta para que inmediatamente se consuma en el país tiene que reemplazarse por caminos mucho más lentos como es el incremento de la productividad, mucho me temo que nos tocará competir, como mano de obra, con los chinos.

Y para complicar un poco más la cosa nos encontramos ante la paradoja de que al final los dólares gastados en los planes de estímulo de EEUU acaban en el país que les compra la deuda. ¿Cómo saldremos de este círculo? ¿Y si en vez de estimular la economía lo que necesitamos es desestimularla?

Ayer mismo, Obama volvió a tirar de talonario y anunció una inversión de 38.800 millones en infraestructuras que permita impulsar la creación de empleo, a lo cual, como si fuese el síndrome de China,  las grandes constructoras españolas, se interesaron en el plan de infraestructuras de Obama (por no hablar de que las constructoras que más facturan son chinas). Para liar la cosa un poco más, por aquí hacemos las cosas al rever y vemos como Salgado comenta que la estrategia de austeridad de la UE es “la correcta” frente al plan de estímulo de EEUU, claro que mucho me temo que en nuesto caso la austeridad no es por falta de ganas si no por falta de dinero.

¿Qué opináis vosotros? ¿Debe primar la austeridad o el estímulo de la economía?

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El síndrome de China.

Recesión en vulcano

vulcano Recesión en vulcanoImagínate una recesión en el planeta Vulcano. Debido a la débil demanda, un empleado vulcano eficaz  y trabajador no genera el suficiente negocio para justificar su salario.

El jefe vulcano (Spock) llama a su subordinado para ver que opciones hay. Están de acuerdo en que no sería lógico mantener las condiciones existentes hasta el momento, y el empleado acepta una reducción del 20 por ciento de su salario en adelante. Ambos se alegran de evitar esta práctica humana tan extraña de despedir empleados con una rentabilidad marginal en lugar de ajustar sus salarios.

De vuelta a la Tierra, la realidad es que en momentos de recesión se despide a la gente, y la creencia popular indica que se debe a que los salarios no se ajustan. Algunos economistas hablan del «desempleo voluntario». Este extraño término trae a la mente el escenario del vulcano decidiendo que preferiría pasar el rato en la playa a que le redujeran el salario. Otros economistas hablan de «rigidez salarial». Independientemente de como lo denominemos, la inflexibilidad de los salarios es un enigma, mientras que la perspectiva vulcana parece tener lógica.

Aún así, la historia que cuentan muchos economistas es que los salarios no se ajustan lo suficiente durante los momentos de recesión, y este hecho contribuye a explicar por qué el desempleo aguanta la tensión, descendiendo y aumentando con el ciclo económico.

Sin embargo, incluso si los testarudos humanos no admiten que se renegocien sus salarios, aún debería ser posible un ajuste salarial, porque la gente está encontrando y perdiendo trabajos constantemente. Si las empresas hicieran ofertas generosas durante los momentos de prosperidad y ofertas miserables durante los momentos de recesión, veríamos mayor flexibilidad salarial y menores fluctuaciones en el desempleo en función de los altibajos de la economía. Pero no lo hacemos.

¿O sí lo hacemos? Christopher Pissarides de la London School of Economics señala que los estudios reflejan que los trabajadores que van de un trabajo a otro durante momentos de prosperidad disfrutan de un considerable aumento de su sueldo neto, mientras que trabajadores que cambian de trabajo durante épocas de recesión no. Esto sugiere, según Pissarides, que los salarios (o al menos los salarios ofrecidos a los recién contratados) son más flexibles de lo que muchos teóricos económicos admiten.

No tan rápido, responden los teóricos. En un reciente artículo, Mark Gertler y Antonella Trigari explicaban la razón por la que los estudios que indica Pissarides pueden no significar lo que el cree: «supongamos, por ejemplo, que un maquinista altamente cualificado empieza a trabajar como taxista mal remunerado durante la recesión y que después vuelve a ser contratado como maquinista bien pagado durante una época de prosperidad.» Así, es posible que un individuo padezca salarios cíclicos cambiando de profesiones que por sí mismas tienen salarios rígidos.

No obstante, históricamente los salarios no disminuyen en los períodos de recesión después de todo. Un incremento de la tasa de desempleo en un punto porcentual parece ocultar los verdaderos salarios ofrecidos a nuevos empleados en un 1,8 por ciento. En otras palabras, un aumento del desempleo de entre un 6 y un 9 por ciento reduciría los salarios de las nuevas incorporaciones solo en algo más de un 5 por ciento.

Esto no significa que los salarios sean tan flexibles como deberían. Los vulcanos señalarían a nuestras tasas de desempleo enormemente fluctuantes y sugerirían que los salarios no absorben suficientemente las tensiones de las crisis económicas. Después de todo, una reducción salarial duele. Perder el trabajo duele aún más.

Estos datos nos ofrecen muchas posibilidades para el debate y sobretodo un interesante consejo, cuando pase la crisis, cámbiate de trabajo.

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Disparando a un pájaro

 Disparando a un pájaroEn este post analizaremos dos aspectos importantes que cualquier inversor bursátil debería tener en claro antes de comenzar a invertir: la relevancia en la elección de los asesores y, luego, de su propia filosofía de inversión.

Para ello comenzaremos incorporando una distinción no muy popular (pero claramente importante) referente a la responsabilidad que tenemos como inversores al momento de elegir un asesor financiero, y, más adelante veremos una clara definición extraída de uno de los libros de finanzas más consultados de la historia que nos ayudará a dilucidar la manera mediante la cuál nos acercamos al mercado.

Disparando a un pájaro en un cuarto oscuro: claves para elegir al asesor financiero.

Así como los doctores/as son interrogados por temas de salud a toda hora y en cualquier lugar, o todos tenemos más ganas de hablar de nuestros problemas si conocemos a un psicólogo/a, los economistas (y más los que estamos activamente en el mercado) estamos acostumbrados a que nos pregunten al poco tiempo de conocernos: “¿Que va a pasar con la bolsa? ¿Sigue bajando o rebota?”- y más en tiempos tan convulsionados como los actuales.

Esto no es ninguna molestia para mí en particular, al fin y al cabo es mi trabajo y agradezco estar haciendo lo que me gusta.

Pero lo que me sigue llamando la atención es que me lo preguntan como si yo supiese a ciencia cierta la respuesta; no deja de asombrarme como muchos inversores en el fondo de su ser piensan que hay alguien (en este caso yo, pero puede ser también cualquier otra persona, desde Nouriel Rubini, Joseph Stiglitz o el ejecutivo de cuenta que los atiende ocasionalmente) que conoce con certeza que es lo que va a pasar con las acciones; en síntesis: que sabe con exactitud para donde saldrá el mercado en los próximos meses.

Esta necesidad de que alguien les diga que hacer tiene un fuerte arraigo en los deseos de delegar en otra persona la responsabilidad sobre el destino de sus ahorros, pero no al 100% (sino directamente le darían el dinero para que lo maneje un tercero si hacer preguntas); algo más o menos así: Rubini me dice que hacer, si sale mal la culpa es de él y si sale bien el que compró fui yo, la ganancia es mía y luego lo llamo para agradecer.

Lo extraordinario aquí es que muchos inversores no parecen darse cuenta de que, si las cosas salen mal, por mas que la culpa sea de otro, los que terminan perdiendo dinero son ellos mismos, no el que dio la recomendación.

Esto se complica aún más cuando la persona (el experto!) que le va a dar la recomendación tiene algún tipo de interés en lo que haga el inversor o simplemente en que haga algo, y no le importan los resultados.

Para ilustrar esto, es que pensé en el siguiente ejemplo.

Imaginemos que la bolsa es un pájaro que se mueve dentro de un cuarto oscuro. Hay mucho dinero para aquél que entre en el cuarto y, sin ver nada, dispare y acierte. Tiene solo un par de disparos.

Los inversores amateurs piensan: “esto es muy fácil, entro, espero que los ojos se me acostumbren un poco a la oscuridad, y aguardo en silencio y muy atento que el pájaro hago un ruido para saber donde está”. El tema es que el pájaro es muy engañoso, usa los ecos para hacer un ruido en un lado cuando en realidad está en otro, y la mayoría termina desperdiciando sus tiros disparando en cualquier dirección.

Pero también están los asesores financieros, que los podemos separar en dos grupos:

  • Los dueños del cuarto: Estos son la mayoría de los asesores financieros. Le cobran la entrada al inversor cuando ingresa al cuarto y también cuando sale. Aunque no les importa mucho que este acierte o no y no tienen la más mínima idea de donde se encuentra el pájaro, cuando son requeridos acerca del tema tienen preparados algunos argumentos “intelectualmente válidos” al respecto. El verdadero interés de este tipo de asesor cae de maduro: que el inversor entre y salga del cuarto la mayor cantidad de veces posible.
  • Los que acompañan al inversor dentro del cuarto: Son la minoría, pero a mi juicio, los que valen la pena. Por supuesto, no saben a ciencia cierta donde está el pájaro, pero luego de años y años entrando y saliendo del cuarto oscuro, saben que mas o menos se mueve por aquel lado, que hace ruidos a la derecha cuando en realidad está a la izquierda, que en determinados meses es más probable encontrarlo en una zona que en otra…y aciertan más de lo que se equivocan. Estos asesores entran con el inversor al cuarto y lo ayudan a disparar. Cuando este acierta, se quedan con un porcentaje de las ganancias por derribar al ave.

Es responsabilidad del inversor ser asesorado por uno u otro y entender cuales son los complejos engranajes e intereses que se mueven atrás de la simple e inocente pregunta: “¿Que va a pasar con mercado?”

Una vez que encuentro el asesor correcto lejos de terminar la cuestión acaba de comenzar: ¿debo ahora definir mi perfil de inversiones contestando la siguiente pregunta: voy a invertir o a especular?

Es común pensar en una persona que invierte dinero como un inversor, y esta definición es utilizada de forma general para todos aquellos que compran acciones, bonos, real state, etc….

Ahora bien, ¿que pasaría si el maestro de Warren Buffett, aquel que le enseño todo lo que sabe al hombre mas rico del mundo, se parase frente a usted y le dijese que, en realidad, la mayor parte de las personas que invierten en el mercado son mas especuladores que inversores y ni siquiera lo saben?

 Disparando a un pájaroAlgunas de las ideas que veremos a continuación fueron sacadas del famoso libro “El Inversor Inteligente”, de Benjamin Graham, brindándole al lector una oportunidad única para que defina su filosofía de inversión dentro de un universo de dos polos: Inversores o especuladores.

Los Inversores

Una operación de inversión es aquella que, después de un análisis, promete la seguridad del dinero (principal) y un retorno satisfactorio. Cualquier otra operación que no cumpla con estos requisitos es puramente especulativa.

La primera regla de una “inversión inteligente” dice que un inversor nunca se embarcara en una operación que no comprende en detalle y de la cual no pueda justificar su rendimiento futuro en base al estudio realizado.

Bajo esta aproximación, las inversiones se realizan de largo plazo y no se efectuan cambios en la cartera a no ser que haya variado en ese lapso algunas de las condiciones intrínsecas de la empresa elegida. Graham opina que el valor intrínseco hallado en un análisis se ve reflejado en el precio de una cotización recién a los 18 o 24 meses, en promedio.

Los inversores inteligentes ponen en riesgo su capital con un margen de seguridad, pensando en el largo plazo, y cuando compran acciones manejan el siguiente ratio: las acciones de una empresa bien elegida puede triplicar sus ganancias y cuadriplicar su valor en el mercado, mientras que las malas elecciones solo pueden perder una parte de su valor, aunque sustancial. Mientras que las ganancias son ilimitadas para las exitosas, las perdidas son limitadas para las equivocaciones.

Graham sostiene convencido que un inversor tiene que tener presente tres aspectos básicos para ser exitoso:

  1. Inteligencia promedio.
  2. Principios claros y disciplina para actuar según los mismos.
  3. Asesoramiento de gente capacitada, a quienes les hace las preguntas correctas.

Con esto en claro, sostiene que un inversor inteligente puede duplicar los retornos de los índices usualmente utilizados como puntos de referencias, como el S&P 500 o el Dow Jones Industrial.

Los especuladores

Los especuladores no tienen margen de error en sus inversiones: o están en lo cierto o están equivocados, y ganan o pierden dinero por ello al poco tiempo de realizada la operación.

Graham define 2 tipos de especuladores:

  1. Los especuladores del “Trading General”: buscan anticiparse y participar luego de los movimientos generales del mercado, siguiendo los índices generales (hoy en día operando, por ejemplo, los distintos ETFs).
  2. Los especuladores del “Trading Selectivo”: buscan seleccionar acciones de empresas individuales (picking up) con el afán de superar el rendimiento promedio del mercado.

En ambos casos el tiempo de las operaciones puede variar desde un máximo de un año hasta un mínimo de minutos (aquellos que operan intradiariamente gran cantidad de operaciones son conocidos como scalpers), y el research llevado a cabo antes de invertir no tiene nada que ver con los fundamentals de la empresa sino que se siguen otras técnicas.

Para tener en claro: ¿soy un inversor o soy un especulador?

Si el lector aún no pudo contestar esta pregunta, existe una última y genial definición que debería dar un poco luz sobre el tema: mientras que los inversores inteligentes son y se sienten dueños de las empresas más importantes del país en el que operan, y sus ingresos provienen exclusivamente de los negocios de la empresa (vía pago de dividendos o aumento de valor de la misma en el largo plazo y su consecuente incremento de precio en sus acciones); el ingreso de los especuladores proviene exclusivamente de las pérdidas de sus colegas.

Para estos últimos, la bolsa es un juego de suma cero donde uno gana lo que otro pierde.

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