
El sentido común, el menos común de los sentidos.
Sin duda esta crisis económica no la hemos iniciado ninguno de nosotros ni vamos a salir de ella individualmente. Hay agentes económicos externos que apenas podemos entender. Grupos de poder que manejan los hilos del mundo, fuera de nuestro control.
El Euribor que encarece nuestras hipotecas, el paro que nos deja en la calle y la inflación que se come nuestros ahorros; son realidades a las que apenas podemos asomarnos, sin tocar. Los Gobiernos de turno arrasan con nuestros menguados ingresos y los utilizan para abrir y cerrar zanjas o para que los banqueros puedan cobrar bonus después de una patética gestión del dinero de sus depositantes y accionistas.
Todas estas y muchas más cosas son ciertas, en mayor o menor medida. Pero también son excusas, de mal pagador como se dice en mi tierra. Es con sentido común, esfuerzo, capacidad de sacrificio, amistad, ingenio y voluntad que se sale de las crisis.
Crisis todos viviremos muchas, hasta llegar al final de todo. Perderemos seres queridos, enfermaremos, nos arruinaremos o el amor de nuestra vida nos dejara por otro más joven. La vida, en cierta manera, es una crisis constante. Tormenta tras tormenta, con momentos en que sale el Sol y la vida nos regala el olor a tierra mojada.
A mi generación, al igual que imagino que a muchas otras, nos han educado mal. Ni el hombre es bueno por naturaleza ni somos lobos para los demás hombres. La responsabilidad de lo que hacemos es nuestra, independientemente de las circunstancias en las que nos ha tocado vivir.
Cada acción propia nos hunde más en la crisis del momento, afecta a los nuestros. O nos ayuda a remontar. Todos sufrimos en mayor o menor medida las penurias económicas de la recesión, pero quejarnos no nos dará de comer.
La responsabilidad individual la hemos dejado de lado, aceptando que no podemos influir en un mundo globalizado. Acatamos como borregos lo que ocurre a nuestro alrededor, y los chacales controlan el mundo porque les dejamos. Y no al revés: no es cierto que debido a que los chacales nos controlan no podemos hacer nada.
Es porque no hacemos nada que los chacales lo hacen por nosotros.
La indignación que empieza a verse en las calles de nuestras ciudades es un buen síntoma de catarsis colectiva, pero ni es suficiente ni sirve para nada si no va acompañado de sacrificio personal. Cada uno puede cambiar su situación económica, de escalón en escalón, ciertamente. Pero sólo así se sale del sótano.
Cada uno de nosotros debemos reflexionar sobre nuestra situación:
¿Has perdido tu trabajo por qué dedicaste tu vida a un sector de baja cualificación profesional al darte pereza estudiar?
¿Ganabas mucho dinero siendo jefe de ventas y ahora no consigues ni vender aspiradoras?
¿Vas a ser sufrir uno de los múltiples ERE que se avecinan en banca y no sabes hacer otra cosa que colocar productos?
¿Pediste una hipoteca de 300.000 euros ganando 900 euros de nómina y 3.000 en B?
¿O simplemente has estudiado, te has formado, dedicas tiempo a tus amigos, a tu red de contactos, colaboras con proyectos que te ilusionan trabajando casi por nada y has tenido mala suerte?
La culpa de tu situación puede que sea del Club Bilderberg u otros lobbys de presión, pero no serán ellos los que paguen la hipoteca o te encuentren trabajo.
El sentido común, la perseverancia, el esfuerzo y la ayuda de nuestros amigos y contactos puede que sí.
Un pensador que no es precisamente de mi generación, Aristóteles, ya puso el acento en el sentido común y algunas otras virtudes humanas:
- Entre las virtudes éticas: la fortaleza, la templanza y la justicia.
- Y las virtudes que dependen de nuestro intelecto: la sabiduría y la prudencia.
El esfuerzo tal vez no garantice el éxito, pero sin éste lo que si se garantiza es ser un vago. Y sin trabajo no hay recompensa.
No hay ni una solución práctica en toda esta disquisición. En realidad, no soy nadie para dar respuestas. Pero las preguntas, en cierta manera, son la base de las respuestas.
Con estas palabras no pretendo adoctrinar a nadie. Con que cada uno reflexionemos sobre nuestra responsabilidad en la situación actual y lo que podemos hacer para remontar.
Los lectores de este articulo tambien leyeron:
Leer mas:
De la crisis se sale con sentido común y esfuerzo