¿Dólar débil o euro fuerte?

220px-Thaler ¿Dólar débil o euro fuerte?Durante el siglo XVI, las monedas de plata acuñadas en St. Joachimsthal, un pueblo de Bohemia, contenían una plata muy pura. Esta moneda muy apreciada se llegó a conocer como la Joachimsthaler, una palabra que fue acortada a Thaler.
En algunos lugares de Europa, la palabra se convirtió en Daler. Este fue el nombre de algunas monedas españolas que se habían utilizado en las Colonias antes de la Independencia estadounidense. En 1792 la Casa de la Moneda estadounidense utilizó ese nombre para la unidad de su nueva moneda, pero resultó mucho menos popular que el dólar español (moneda de a ocho reales)  ya que éste era más pesado y tenía mejor plata. El uso del dólar español fue abolido en 1857, cuando tenía el mismo valor teórico que el dólar estadounidense. Pero su influencia quedó patente por ejemplo en Wall Street, donde el precio de las acciones del mercado de valores se medía en octavos de dólar, ya que el real de a 8 o dólar español tenía el valor de 8 reales. Esta denominación perduró hasta 1997 (en las pelis de la época solían verse cotizaciones del tipo 45 2/8$).

Hoy muchos quieren ver el final del dólar americano, si vemos sus cotizaciones cada vez vale menos ¿Está subiendo el dólar o bajando el Euro?

Imaginemos un mundo con un pequeño déficit de cuenta corriente en los EE.UU., un déficit algo mayor en la eurozona y un no demasiado excesivo superávit en Asia. Digamos que un mundo equilibrado. A largo plazo, y dada la tendencia sería algo insostenible y exigiría una reforma importante del sistema monetario internacional, pero como aquí todo el mundo piensa a corto plazo, una caída del tipo de cambio del dólar contribuiría a calmar la situación.

Un dólar bajo puede ayudar a América a alcanzar el tipo de recuperación adecuado. La economía estadounidense está muy restringida por el nivel de endeudamiento de los hogares y del sector financiero y posiblemente por la caída permanente del crecimiento potencial. En ausencia de otra burbuja inmobiliaria y auge del consumo, una recuperación basada en la exportación es la mejor estrategia de crecimiento que los EE.UU podrían utilizar.

Oficialmente desde todos lados lanzan mensajes de “Queremos una moneda fuerte“. Esa es la línea de la política oficial. Los mercados de bonos se volverían locos si fuera de otro modo. Pero un dólar fuerte es la última cosa que la economía estadounidense necesita en estos momentos.

Hay dos factores más que respaldan un dólar débil. El primero es, sin lugar a dudas, el déficit público de dos dígitos, que ya ha puesto nerviosos a los inversores y que no va a disminuir de la noche a la mañana. El segundo es la política monetaria con tipos cercanos a cero.

¿Y qué pasa con el resto del mundo? ¿No lucharían los europeos, por ejemplo, con uñas y dientes frente al debilitamiento del dólar? No necesariamente. Basta con ver la situación desde la perspectiva del Banco Central Europeo. De forma ideal, le gustaría salir pronto, retirando las ayudas de liquidez y subiendo los tipos de interés, pero está muy restringido debido a que los bancos europeos siguen dependiendo de tipos de interés bajos para subsistir.

Desde la perspectiva del BCE, un euro fuerte es probablemente el seguro más efectivo frente a la renaciente inflación, en un momento en el que la política de tipos de interés se mantiene restringida.

El objetivo prudente de una economía mundial más equilibrada es totalmente consecuente con un dólar más débil y un euro más fuerte. Todo tiene pinta de que el dólar seguirá flojo, ya que por una vez, la política y la economía van en la misma dirección.

Los tipos de interés no pueden resolver el problema de los desequilibrios mundiales. No lo han hecho en el pasado. Es necesaria la reforma del sistema monetario mundial para lograr un equilibrio sostenible. El aumento del papel internacional del euro, que ya es importante, no es un reflejo de la fuerza de la economía de la eurozona, sino de la liquidez de sus mercados de bonos y de la necesidad de inversores extranjeros para diversificar, básicamente invierten en Euros para evitar los riesgos del dólar, casi como un mal menor.

Es importante no confundir el papel internacional de una moneda y su tipo de cambio en un momento determinado. Pero en el caso del dólar, existe un vínculo. Una caída en el tipo de cambio del dólar podría ser una contribución muy útil al equilibrio mundial. Es necesaria una reforma del sistema monetario para garantizar que no vuelvan los desequilibrios. Aún no hemos llegado ahí, ni siquiera nos hemos aproximado. Pero algunos de los parámetros están empezando a encajar lentamente.

Por otro lado, un euro fuerte puede ayudar a controlar uno de los problemas que más obsesionan al BCE, la inflación, beneficiando a los países en crecimiento pero ahogando aún más a aquellos descolgados del crecimiento y con una competitividad más baja.

Para terminar os dejo una gráfica del valor del Euro con respecto al dólar desde sus inicios.

dolar ¿Dólar débil o euro fuerte?

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La gráfica del día: Guerra y mercados

Comportamiento de la bolsa y la inflación en periodos de paz.

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El Euro

Ahora que todo el mundo quiere matarle no está de más que recordemos un poco el tortuoso camino que ha tenido nuestro amado Euro para llegar a donde está.

¿Cómo surgió la idea?

La semilla originaria se plantó en 1946, cuando Winston Churchill sugirió la creación de unos «Estados Unidos de Europa». Sus objetivos eran fundamentalmente políticos, al esperar que un gobierno unificado traería paz a un continente que se había escindido como consecuencia de dos guerras mundiales.

Después, en 1952, seis países de Europa occidental adoptaron la sugerencia de Churchill y crearon la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). Estos recursos eran bastante estratégicos para el poder de cada país, motivo por el que un requisito de la CECA era que todos los países permitieran que una autoridad independiente controlara sus recursos. Su objetivo, como Churchill había pretendido, era contribuir a evitar el conflicto militar entre Francia y Alemania.

En 1957, se firmó el Tratado de Roma, en el que se declaraba el objetivo de crear un mercado común europeo. Lo firmaron Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

Después de muchos intentos fallidos, el proceso de creación del Euro empezó realmente en 1989, cuando Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea, publicó el informe Delors. Este importante informe hablaba de un plan de transición de tres fases, que crearía una moneda europea única. En las siguientes líneas hablaremos de estas fases.

El euro es fundamentalmente una herramienta para mejorar la solidaridad política. Esta motivación política surgió cuando la idea de la Unión Europea y de una moneda única fueron concebidas por primera vez. Al tiempo que todo esto también tiene el efecto económico de unificar las economías de los países participantes, en última instancia implica mucho más para la Unión Europea.

Desde una perspectiva económica, entre las ventajas del euro se encuentran:

  • Eliminación de las fluctuaciones del tipo de cambio – En cualquier momento, tanto un consumidor como una empresa, que cerraran un acuerdo para adquirir algo en otro país en el futuro (a precios futuros), se encontraban en la situación de tener que pagar mucho más (o menos) de lo que habían previsto inicialmente. El euro elimina las fluctuaciones de los valores de las divisas dentro de determinadas fronteras.
  • Transparencia de precios – Poder decir con facilidad si un precio en un país es mejor que otro precio en otro es también un gran beneficio, tanto para los consumidores como para las empresas. Con una ecualización de precios dentro de las fronteras, las empresas tienen que ser más competitivas. Aún así, los precios varían, pero los consumidores pueden detectar más fácilmente un buen o mal negocio.
  • Costes de las transacciones- Es especialmente útil para los turistas y otras personas que cruzan distintas fronteras durante un viaje. Antes, tenían que cambiar su dinero al entrar en otro país. Los costes de todos esos cambios de divisa incrementaban los costes de forma significativa. Con el euro, no son necesarios los cambios de divisa dentro de los países de la zona del euro.
  • Aumento del comercio internacional – La transparencia de los precios, la eliminación de las fluctuaciones de los tipos de cambio y la eliminación de los costes de cambio de divisa contribuyen a un aumento del comercio dentro de las fronteras de los países de la zona del euro.
  • Aumento del empleo internacional – No solo se pueden llevar a cabo negocios internacionales de forma más sencilla, sino que las personas son también más fácilmente empleables internacionalmente. Con una moneda única, a la gente le resulta menos engorroso ir a otro país a trabajar, porque le pagan su salario en la misma moneda que utiliza en su país de origen.
  • Facturación simplificada – La facturación de servicios, productos y otro tipo de pagos son más sencillos con el euro.
  • Expansión de los mercados para las empresas – Las empresas se pueden expandir más fácilmente en los países vecinos. En lugar de tener que establecer sistemas contables, cuentas, etc. por separado para realizar operaciones en países distintos al de origen, el euro facilita el proceso al permitir operar desde una única oficina central de contabilidad y hacer uso de un único banco.
  • Estabilidad del mercado financiero – A mayor escala, las bolsas y mercados financieros pueden cotizar todos los instrumentos financieros en euros, en lugar de tener que hacerlo en cada moneda local. Esto tiene otros efectos, ya que promueve un comercio con menos restricciones internacionales y fortalece los mercados financieros europeos.
  • Estabilidad macroeconómica – Gracias al Banco Central Europeo (BCE), introducir el euro también contribuye a reducir (y controlar) la inflación entre los países de la UE.
  • Tipo de interés más bajo – Como consecuencia de la reducción del riesgo del tipo de cambio, el euro incentiva tipos de interés más bajos. En el pasado, se cargaba un interés adicional para cubrir el riesgo de la fluctuación del tipo de cambio. Este riesgo desaparece con la introducción del euro.
  • Reforma estructural de las economías europeas – Los requisitos para entrar en el euro obligaron a muchos estados miembros de la UE que querían entrar en el euro a poner en forma a sus economías y mejorar su crecimiento económico. Con los requisitos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, también tienen que mantener ese control en el futuro o afrontar multas.

Estas son las ventajas, en cuanto a los inconvenientes, a parte del que todos notamos cuando pagamos un café en el bar, Krugman nos recuerda otro clave.

¿Y ahora qué? Si España todavía tuviera su propia moneda, como los Estados Unidos (o como Gran Bretaña, que comparte algunas de las mismas características) podría haber dejado caer que la moneda, por lo que su industria sería competitiva de nuevo. Pero con España en el euro, esa opción no está disponible. En su lugar, España debe lograr la “devaluación interna”: tiene que recortar los salarios y los precios hasta que sus costes estén otra vez en línea con los de sus vecinos.

Y la devaluación interna es un asunto feo. Por un lado, es lento: normalmente hacen falta años de alto desempleo para empujar los salarios hacia abajo. Más allá de eso, la caída de los salarios significa caída de los ingresos, mientras que la deuda sigue siendo la misma. Así, la devaluación interna empeora los problemas de endeudamiento del sector privado.

¿Debe España tratar de salir de esta trampa dejando el euro y restableciendo su propia moneda? ¿Lo hará? La respuesta a ambas preguntas es: probablemente no. España estaría mejor ahora si nunca hubiera adoptado el euro, pero tratar de dejarlo crearía una enorme crisis bancaria, ya que los depositantes se apresurarían a trasladar su dinero a otra parte. A menos que haya una crisis bancaria catastrófica de todos modos (lo cual parece verosímil para Grecia y cada vez más posible en Irlanda, pero poco probable -aunque no imposible- para España) es difícil ver a cualquier Gobierno español tomar el riesgo de salirse del euro.

Así que España es en realidad una prisionera del euro, que le deja sin ninguna opción buena.

Hoy me gustaría que debatiésemos entorno a este comentario ¿Creéis que España estaría mejor ahora si nunca hubiera adoptado el euro?

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El Euro

Inflación, mucha inflación y demasiada inflación.

La inflación es la madre del paro, y la ladrona invisible de quienes han ahorrado

Margaret Thatcher

O como diría el económico de Roosevelt, Leon Henderson

Tener un poco de inflación es como estar un poco embarazada

Muchas veces os habréis preguntado por qué los economistas tienen esa preocupación, en ocasiones obsesiva, sobre el control de los precios. Cuando la mayoría de nosotros piensa en la inflación, la vemos como una molestia menor que provoca la subida de los precios de forma paulatina, incluso cuando no la tenemos la echamos de menos. La inflación puede moverse mucho más rápido de lo que la mayoría en el mundo occidental está acostumbrada. De hecho, la inflación puede subir tan rápido que literalmente puede paralizar una economía y poner de rodillas a los países. Para demostrarlo nada mejor que mirar los peores ejemplos de inflación durante los últimos 100 años.

1. Zimbabwe

Cuando la mayoría de la gente piensa en una mala inflación, Zimbabwe suele ser el país que viene a la mente, hace unos meses recibíamos constantemente noticias sobre la increíble velocidad a la que la divisa del país perdía valor.

Remontándonos a 1980, el dólar de Zimbabwe valía unos 1,25 USD. No obstante, la caída de la economía dio lugar a una inflación galopante. Muchos consideraron que el origen de la hiperinflación se encuentra en la decisión de Robert Mugabe de quitarles tierras a los agricultores blancos para dárselas a los negros, lo que provocó que la producción de alimentos y los ingresos derivados de su exportación cayeran en picado. En 2004, la inflación del país alcanzó el 624 por ciento, y en 2006 se elevó al 1.730 por ciento. En junio de 2007, la inflación de Zimbabwe subió hasta el 11.000 por ciento interanual, y para hacer frente a la misma, el Bank of Zimbabwe emitió billetes valorados en 100 y 200 millones. Diez días después, se emitieron más billetes por valor de 500 millones de dólares de Zimbabwe, que equivalían a 2,5 dólares americanos. Esto continuó hasta el punto en que se emitieron billetes por valor de 100 mil millones de dólares y las previsiones de inflación del país alcanzaron los 9.000.000 %, lo que hizo que el valor de la divisa de Zimbabwe fuera de 688 mil millones de dólares por dólar estadounidense. Según parece, la inflación alcanzó su máximo en noviembre de 2008 con un tipo de interés del 89.700.000.000.000.000.000.000 por ciento. Finalmente, se dejó de utilizar la divisa y solo se usaron monedas extranjeras.

Europa, relativamente estable en estos momentos respecto de la inflación, pasó por períodos muy difíciles con ella.

Alemania tuvo su propio periodo de inflación en 1923, después de la Primera Guerra Mundial. En 1922, el valor máximo de la moneda alemana fue de 50.000 marcos. Sin embargo, en 1923, se emitieron billetes por valor de 100.000.000.000.000 marcos, a un tipo de cambio en diciembre de ese año de 4.200.000.000.000 marcos por USD. La tasa de inflación del país finalmente alcanzó el sorprendente 325.000.000% al mes, lo que significaba que los precios se duplicaban cada dos días. La gente literalmente cogía carretillas llenas de dinero para comprar una barra de pan.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Hungría pasó por la peor inflación de su historia entre 1945 y julio de 1946. En 1944, el máximo valor que se emitió en moneda húngara fueron 1.000 pengos. A finales de 1945, el nuevo billete de mayor valor fue de 10.000.000 pengos y en 1946, 100.000.000.000.000.000.000 pengos. Para solucionar la situación, se emitieron dos divisas distintas cuando la inflación alcanzó el 130.000.000.000.000.000 por ciento al mes, lo que dio lugar a que los precios se duplicaran cada 15 horas.

Polonia pasó por una hiperinflación después de la caída de la Unión Soviética, de 1989 a 1991. En 1989, la máxima denominación de los złotys fue de 200.000, en 1992 alcanzó los 2.000.000. A finales de agosto de 1992, el tipo de cambio era de 19.600 złotys por USD.

En Ucrania, después de que se sustituyera el rublo soviético por el karbóvanet, la mayor denominación fue de 1.000 karbovantsiv. En 1995, la máxima denominación alcanzó el 1.000.000. El tipo de cambio finalmente alcanzó los 1.400 al mes. En la actualidad, Ucrania ostenta el récord de mayor inflación en un año, alcanzado en 1993.

3. Sudamérica

Recientemente, Sudamérica ha pasado por una inmensa inflación a medida que los países en vías de desarrollo montaban en la montaña rusa para convertirse en países desarrollados. A continuación mostramos algunos ejemplos de la inflación sudamericana.

Argentina pasó por su peor inflación entre 1975 y 1991. En 1975, la máxima denominación era de 1.000 pesos, pero en 1976 subió hasta 5.000. Tres años después alcanzó los 10.000 pesos y en 1981 el 1.000.000 de pesos. La reforma monetaria dio lugar a un nuevo peso argentino cuyo valor ascendía a 10.000 pesos en 1985. En 1992, una vez superada la crisis económica, un peso de 1992 valía 100.000.000.000 pesos anteriores a 1983.

Bolivia pasó por su peor inflación durante los 80, entre 1984 y 1986, siendo su máxima denominación 1.000 pesos bolivianos en 1984. A finales de 1985, la máxima denominación fue de 10.000.000 pesos bolivianos. Esto colocó el valor de la divisa a 1.000.000 pesos por cada 55 céntimos de la moneda americana.

Brasil tuvo la peor inflación de su historia entre 1986 y 1994, momento en que la inflación subió de forma dramática. La inflación total del país alcanzó un máximo de 2.075,8 por ciento al final de la crisis.

4. Asia

China ha tenido ejemplos de hiperinflación remontándonos a antes del siglo XX, pero la República de China tuvo su peor inflación entre 1948 y 1949. En 1947, la máxima denominación de su moneda fueron los 50.000 yuanes, pero a mediados de 1948 alcanzó los 180.000.000 yuanes. La reforma monetaria de ese año dio lugar al yuan dorado que sustituyó al antiguo yuan, con un tipo de cambio de 1 yuan dorado igual a 3.000.000 yuanes. Sin embargo, a finales de 1948, se emitió una denominación de 10.000.000 yuanes dorados, y en 1949 se introdujo el yuan de plata, cuyo valor equivalía a 50.000.000 yuanes dorados.

Filipinas experimentó su propio período de hiperinflación cuando los japoneses las ocuparon durante la Segunda Guerra Mundial. Los japoneses emitieron su propia moneda, declarando ilegal la otra moneda como divisa de la guerrilla. La divisa fíat emitida por el gobierno japonés finalmente perdió su valor, y muchas personas acabaron llevando maletas llenas de dinero para comprar artículos baratos.

5. Estados Unidos

Incluso Estados Unidos no ha resultado inmune a la hiperinflación, sin embargo, los ejemplos más comunes datan de los siglos XVII y XIX, durante momentos de crisis para el país. Durante la Guerra Revolucionaria, el Congreso emitió la divisa continental, pero la moneda pudo ser falsificada muy fácilmente y ello hizo que su valor cayera rápidamente dejándola casi sin valor.

Durante la Guerra Civil americana, los estados confederados emitieron su propia divisa y eso provocó que el precio del índice de precios de materias primas de Lerner para las principales ciudades de la confederación del este subiera de 100 a 9.000. A medida que la Guerra Civil seguía su curso, entre 1861 y 1865, el dólar confederado fue perdiendo cada vez más valor, hasta justo antes del final de la guerra, cuando perdió todo su valor. Desde que el Sur perdió la guerra en 1865, se dejó de utilizar la divisa para volver a adoptar el dólar americano de nuevo.

Como véis, a salvo de la inflación parece que sólo está la Antártida.

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Inflación, mucha inflación y demasiada inflación.

Gráfica del día

El precio de la vivienda en EEUU ajustada a la inflación

Case-Shiller-UPDATED-575x455 Gráfica del día

Sacada del foro de bolsa.

Tal y como leo aquí:

En una encuesta anual realizada por los economistas Robert J. Shiller y Karl E. Case, cientos de nuevos propietarios en cuatro comunidades – Condado de Alameda, cerca de San Francisco, Boston, South Orange Condado de Los Angeles, y Milwaukee – una vez más, dijeron que creían que los precios aumentarían un 10 por ciento al año durante la próxima década.

Con cambios menores en el sentimiento, los últimos resultados reflejan lo que los nuevos compradores siempre parecen sentirse. En el pico del boom en 2005, dijo que los precios subirían. Cuando el mercado se deslizaba en 2008, todavía dijo que los precios subirían.

“La gente piensa que es una ley de la naturaleza”, dijo Shiller, profesor de Yale.

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