Que calor.

La temperatura más alta jamás registrada en la Tierra fue de 57’3º C, en el desierto de Libia en agosto de 1923, el termómetro estaba situado a 5 metros de altura así que en tierra podría haber superado los 66ºC…. ¡A la sombra!. En España, el récord lo tenemos en Sevilla el 30 de Julio de 1876 cuándo se alcanzaron los  51,0 °C.

¿Y qué por qué os cuento esto? ¿Es que me voy a poner a hablar del tiempo?. Sí, aunque como siempre, el tiempo relacionado con la pela, que es lo que nos gusta aquí. El comportamiento del consumidor se puede ver influenciado por una gran variedad de factores, uno de los cuales es el clima. Vale, no es tan importante como una gran campaña de Marketing, pero sigue siendo bastante importante entender cómo los patrones y los cambios en la previsión pueden afectar al consumo. Un estudio ha puesto de manifiesto que el clima, y las condiciones relacionadas pueden ser responsables de los cambios en la demanda de productos, el momento de la compra y en la intención de compra de los consumidores. Ojo, no hablo de la venta de bañadores, si no del comercio en general.

Que calor que hace….

El verano es el momento perfecto para salir y disfrutar los grandes espacios abiertos inundados de sol. Ya sea tumbado junto a la piscina y tomando el sol o caminando por un parque al lado de casa, no puede haber duda alguna de que el verano es una estación que la mayoría de la gente disfruta de forma activa. Sabiendo esto, muchos pueden imaginar que poca gente tiene el tiempo o las ganas de ir a los grandes almacenes y hacer muchas compras por diversión. Varios estudios sobre la relación entre la luz del sol y la conducta de los consumidores, no obstante, prueban justo lo contrario. En tres estudios distintos llevados a cabo por Kyle B. Murray, la exposición del ser humano al cálido clima veraniego y a la luz solar reduce el mal humor y está directamente relacionada con un aumento de la actividad consumista. Los estudios, que recogían datos de ventas de tiendas locales y las comparaba con los informes climatológicos de los días en cuestión, mostraron que había más ventas en los días soleados que en los no soleados.

Otro hallazgo interesante del estudio de Murray fue que la luz del sol estaba relacionada con un aumento de la actividad al por menor, en especial cuando la temperatura exterior era baja. Este dato parece indicar que el sol de los días fríos aumenta el buen humor y disminuye las emociones negativas, dando lugar a un mayor deseo por comprar. O quizás, se trate de que los días soleados nos hacen pensar en poner al día nuestro ropero y en prepararnos para los meses de verano que se aproximan, todo ello nos vuelve a encerrar en los establecimientos con aire acondicionado.

Brrr… Hace frío aquí

Los meses de invierno, en particular en las zonas del norte del país, se caracterizan por carreteras nevadas, caminos helados, y, en general, condiciones externas incómodas. Pero no dejes que el clima desapacible te engañe y te haga creer que la gente se queda en casa y evita ir de compras. De hecho, ocurre justo lo contrario. Por ejemplo, un estudio realizadaopor el Yakima Herald, (en Washington, donde hace bastante rasca en invierno) revela que, incluso en un área del país en la que nieva mucho, las compras no se ven afectadas por las gélidas temperaturas, a diferencia de lo que muchos puedan pensar. De los que fueron entrevistados por el periódico, el 36% respondió que «se quedaba en casa lo máximo posible para evitar conducir.» Sin embargo, una mayoría del 47% afirmaba que «nada había cambiado» en su comportamiento dentro o fuera de casa. La encuesta también reveló que un reducido número de personas, o aproximadamente el cuatro por ciento, salía a comprar «solo por salir de casa.» De hecho, los meses de invierno tienen el horrible hábito de encerrarnos, e irse de compras es una cura perfectamente aceptable para la claustrofobia.

Cambios estacionales

Los consumidores planifican y esperan la predecible estacionalidad. Es de sobra conocido que hará más calor en verano, más frío en invierno, que lloverá a principios de la primavera y que habrá un tiempo seco y fresco en otoño. Estos cambios son coherentes, anuales y los acepta todo el mundo que vive en las distintas áreas del país. Para anticiparse a estos cambios estacionales, los consumidores gastan de maneras bastante predecibles, comprando ropa de abrigo, chaquetas, sombreros y guantes a finales del otoño/principios del invierno, y abarrotando los establecimientos en busca de pantalones cortos, camisetas, bañadores y sandalias en primavera. Los aparatos de aire acondicionado tienen un gran pico de ventas a finales de primavera/principios de verano, conforme la gente empieza a notar algo del tiempo más cálido de la estación, del mismo modo que los calentadores portátiles tienen un pico a finales de otoño que se extiende a lo largo del invierno.

Cambios de tiempo y momento para comprar

Mientras hay cierta previsibilidad a la hora de comprar, los cambios repentinos del tiempo pueden dar lugar a cambios rápidos en los momentos de compra. Un libro producido por la empresa de marketing de investigación Greenlight, examinaba este fenómeno en  relación con las compras a través de Internet y descubrió una correlación interesante entre los cambios de tiempo no estacionales y el comportamiento del consumidor. Este estudio muestra que los compradores decidirán de repente comprar cosas que podrían haber esperado para adquirir, como consecuencia de los cambios repentinos de tiempo. Como un ejemplo, algunas personas comprarán ropa de verano el primer día cálido del año, incluso si aún queda mucho tiempo para que llegue el verano y mucho antes de que hayan planificado comprar su nuevo conjunto. De modo parecido, Greenlight descubrió que una tormenta de nieve muy temprana puede provocar un aumento de las compras navideñas, en la medida en que la gente de pronto entra en el espíritu de las vacaciones, incluso si apenas unos días antes se ha estado vaciando calabazas.

El tiempo y los cambios en el consumo

El libro de  Greenlight también arroja luz sobre otro interesante fenómeno consumista durante cambios repentinos e inesperados de tiempo. «La sustitución», como ellos lo llaman, tiene lugar cuando los cambios en el tiempo dan lugar a los cambios en el consumo. Por ejemplo, durante períodos de intensa lluvia y nieve, el consumo de películas y libros suele aumentar, al tratarse de actividades y productos que pueden disfrutarse dentro de casa, lejos de las inclemencias del tiempo. Durante estas mismas condiciones climatológicas, los restaurantes y bares ven una caída en las ventas, porque los consumidores tendrían que salir de sus casas para disfrutar de tales servicios. Por otro lado, Greenlight informa de que los cambios contrarios en el tiempo pueden dar lugar a que los consumidores compren en los establecimientos locales en lugar de a través de Internet. Una ola de calor, por ejemplo, puede incentivar que los consumidores compren el material para su piscina, evitando que esperen a recibirla de un comercio en línea.

¿Y a ti? ¿Cómo te afecta el tiempo a la hora de consumir?

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Que calor.

Guerras de precios

En la primavera de 1992, la industria aérea estaba en pésima forma, debilitada por la recesión y por los distintos tipos de descuentos que aplicaban. En este entorno, American Airlines anunció un nuevo  plan de “precios basados en el valor” lo que conllevó a un recorte de las tarifas al mismo tiempo que sustituyó los complejos descuentos por un sistema simple, de cuatro niveles, vamos, como si de repente a los operadores de móviles les diese por poner una tarifa que entendiésemos. Asumió que sus competidores lo seguirían, estabilizando los precios en el sector y normalizando la situación. En su lugar, T.W.A y USAir anunciaron recortes de tarifas aún mayores, igualadas y superadas en algunos casos por American. Las demás principales aerolíneas no tuvieron opción más que continuar, y la industria se vio inmersa en el medio de una real guerra de precios. En cuestión de meses, las aerolíneas perdieron colectivamente cuatro billones de dólares.

Esta fue, posiblemente “la madre de todas las batallas de precios”. Pero en el fondo fue igual que las demás guerras de precios: todas las empresas implicadas resultaron heridas.

El año pasado ocurrió otra batalla similar entre los distribuidores “online” y “offline”  líderes mundiales. Wal-Mart comenzó por bajar los precios de diez best-sellers. Cuando Amazon, como era de esperar, igualó ese precio, Wal-Mart lo bajó a nueve dólares, y, cuando Amazon lo volvió a igualar, Wal-Mart lo bajó a 8.99$, punto al cual ya no quiso llegar Amazon. Como los precios de venta de los libros al por mayor tradicionalmente son el cincuenta por ciento del precio de los precios del libro, y estos libros habían bajado ya el sesenta por ciento o más, Amazon y Wal-Mart perdían dinero cada vez que vendían uno de los títulos con descuento. Cuanto más vendían, más perdían. Eso no parece ser un buen negocio.

En España recuerdo un suceso parecido en el año 2006, por Enero de aquel año el gobierno subió los impuestos al tabaco, Philip Morris en vez de repercutirlos a sus clientes bajó el precio un 15% de media lo cual forzó a su competencia a aplicar la misma estrategia, pocos días después Philip Morris volvió a atacar subiendo el precio, aquella fue una guerra de precios curiosa ya que iba tanto contra la competencia como contra el gobierno.

En sectores en los que muchos competidores venden el mismo producto, manzanas, gasolina, películas en DVD, el precio es el modo más sencillo de distinguirse (como la guerra Mercadona -  Carrefour). Lo que se pretende es recortar los precios lo suficiente como para poder aumentar la cuota de mercado e incluso los beneficios. Pero esto solamente funciona si los competidores no quieren o no desean seguir esta reducción. Lo más probable es que ellos también recorten los precios, y que se termine por vender la misma cuota de manzanas, solamente que a un precio más bajo. Desde una perspectiva de teoría de juego, las guerras de precios son por lo general juegos negativos: todo el mundo pierde.

El mejor modo de ganar una Guerra de precios, entonces, es no jugar en el primer lugar. En su lugar, competir en otras áreas: servicio al cliente o calidad. O se puede operar ilegalmente con los competidores: ese es el motivo de la existencia de cárteles como OPEC o simplemente pactar precios (aunque al final te acaben multando).Como la conspiración manifesta suele ser ilegal, se pueden emplear tácticas más sutiles, como publicar declaraciones públicas sobre la importancia de los “precios estables”. La idea es hacer saber a los competidores que no se está dispuesto a recortar los precios pero que, en caso de que empiece una guerra de precios, se  luchará hasta el amargo final. Un modo de establecer que la amenaza de preservar la paz ante la destrucción mutua segura es comprometerse con antelación, lo que ayuda a explicar porqué tantos minoristas prometen igualar cualquier precio anunciado de sus competidores. Los consumidores ven estas garantías como sinónimo de precios más bajos. Pero en realidad el hecho de ofrecer una garantía de igualar los precios hace menos probable que los competidores bajen los precios, puesto que saben que cualquier recorte será igualado inmediatamente. Es la versión comercial de la máquina del juicio final. En definitiva, las guerras de precios son como la guerra fría, mejor si a nadie le da por apretar el botón.

Estas técnicas y elementos disuasorios no siempre funcionan, y es por esto que sigue habiendo guerras de precios. A veces es racional: cuando una empresa es más eficiente que sus competidores, el bajar precios es un movimiento generalmente inteligente. (Así es como se supone que funciona la competencia). Con más frecuencia, las guerras de precios son apuestas imprudentes. En mercados poblados, los competidores más pequeños a veces se imaginan, equivocadamente, que pueden recortar precios y ganar más negocios sin que se enteren los grandes competidores. Además, muchos ejecutivos están obsesionados con la cuota de Mercado, incluso a expensas del beneficio, y la reducción de precios ganará clientes a corto plazo. El orgullo también juega su papel: los ejecutivos suelen creer que sus competidores se hundirán primero.

Sigamos con el caso Amazon Vs Wal-Mart ya que me parece especialmente interesante por las implicaciones que puede tener en las tendencias mundiales, estamos hablando de dos empresas que históricamente no son imprudentes. Entonces, ¿por qué fueron a la Guerra? La respuesta es que en realidad, no lo hicieron. Seguramente, Wal-Mart está declarando que es un participante en el mundo online, pero el objetivo real de este conflicto no es atraer a lectores desde Amazon, ni tampoco conseguir que la gente compre uno de esos diez libros. Es atraerlos, para después venderles otras cosas. Por lo general, las guerras de precios causan estragos porque erosionan el poder de los precios de un negocio entero. Pero, debido a que esta Guerra de precios solamente implicaba a diez elementos, su efecto sobre los ingresos será menor y sobrepasado por los efectos positivos de toda la publicidad. (ha cosechado publicidad porque implica a libros, si hubiese sido una guerra de plátanos nadie se habría dado cuenta).

Evidentemente, el resto de los vendedores de libros se quejaron diciendo que esa guerra iba a destrozar una su negocio y quizás la cultura, aunque tienen razón en una cosa. La competencia real en esta guerra de precios no es entre Wal-Mart y Amazon sino entre los gigantes y los demás; y el daño que todo el mundo está sufriendo es un daño deliberado, y no colateral. Wal -Mart y Amazon han comprendido cómo entrar en una guerra de precios y cómo ganar: asegurarse de que los demás reciban un duro golpe.

Así que hoy me gustaría que hablásemos sobre guerras de precios. ¿Cuáles recordáis? ¿Os habéis aprovechado de alguna?

Aunque las guerras de precios pueden ser la mar de curiosas…

fail-carrefour Guerras de precios

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Guerras de precios

El Mundial

sudafrica El MundialSudáfrica es un país considerado “emergente”, está en torno al 25º del mundo por PIB, con una economía –la primera de áfrica seguida de cerca por Egipto- volcada en el sector servicios, con fuertes desigualdades sociales (en términos absolutos la peor junto a Brasil) y una tasa de paro (25%) superior a la española. Sus tipos de interés de dos dígitos se explican por la alta inflación y la necesidad de ofrecer una alta rentabilidad para la inversión extranjera. Precisamente el motivo principal para desear organizar el mundial es colocar a Sudáfrica en el mapa para inversores y turistas, es más una inversión de futuro que la búsqueda de una rentabilidad puntual.

Cada país y cada época son diferentes pero de otros mundiales podemos sacar algunas conclusiones que nos sirvan para dilucidar si el país, además de la FIFA que espera obtener 1.000 millones de $ y ha sido criticada hasta por la “insalubre” calidad de los productos ofrecidos por los patrocinadores , se verá beneficiado por elmundial. Según un estudio de BOA-M. Lynch durante el mes en el que se desarrolla el mundial en los países que lo organizan el turismo –lógicamente- sube pero la producción industrial –lo que dice poco de la profesionalidad de los trabajadores- baja fuertemente. Las ventas al por menor suben durante la celebración pero esa mejora no tiene continuidad después si bien el turismo sí.

Pero yendo al caso más concreto de Sudáfrica, la organización del mundial no ha conseguido frenar la destrucción de empleo (en 2009 se perdieron un millón de puestos en un país con una población de casi 50) a pesar que los analistas esperan que la organización del evento suponga medio punto de crecimiento más en 2010, que puede parecer poco pero puede suponer una quinta parte del total. Y eso a pesar de que desde la aprobación de la sede a la actualidad el empeoramiento de la crisis ha rebajado las expectativas de visitantes y de lo que se gastarán. Siendo el primer mundial de fútbol en suelo africano sólo el 4% de los turistas foráneos esperados para el evento serán del continente.

Las previsiones más optimistas hablan de un gasto por turista –algunos de los cuales irán aunque no vayan a los estadios- de unos 3 mil euros. El gobierno cree que el gasto de éstos sumado al de la FIFA, prensa, visitantes oficiales y equipos será de 1.300 millones de euros, lo que significa el 0,5% de la economía del país. Además, defienden que la inversión en infraestructuras ha supuesto la contratación de más de 695.000 trabajadores en la construcción en 2009 de los que aún se mantienen 280.000, es decir, el mundial ha servido para que el impacto de la crisis económica global fuera más limitado. Parece que también está sirviendo a los sindicatos para presionar por mejoras salariales que, como ocurre en España, son muy criticadas por el Banco central

El dinero invertido en la organización del Mundial se cuantifica en unos 5.500 millones de euros, 4000 de ellos del erario público, que se han ido en infraestructuras (carreteras, transporte público, aeropuertos, estadios) que quedarán ahí y ofrecerán al mundo una imagen moderna de un país que intenta lavar la mala imagen histórica que padece desde el apartheid. Si bien es difícil de explicar en un país con un gran déficit educacional y sanitario y en el que 1 de cada 4 sudafricanos no dispone de agua corriente, 1 de cada 5 no tiene electricidad en su hogar y el SIDA provocó la muerte de mil personas al día en 2009.

Dejando de lado la economía, otro aspecto muy curioso de Sudáfrica es su presidente Zuma, elegido por las dos terceras partes de los votantes, veterano militante contra el ‘apartheid’, zulú, amante de los voluptuosos bailes tribales, y padre de veinte hijos. Fue un niño demasiado pobre para ir a la escuela rural y pasó su infancia pastoreando rebaños de cabras. Cuando se postuló para presidente, los procesos abiertos contra él por corrupción, fraude, blanqueo de dinero, chantaje y violación fueron declarados nulos A sus 68 años se ha casado cinco veces y en la actualidad tiene tres esposas (de una se divorció y otra acabó suicidándose) y en febrero de este mismo año se vio obligado a reconocer a una niña fruto de una relación extramatrimonial. ¿Lo más curioso? Que este polígamo empedernido tachado de “viejo verde” encima es celoso y ha repudiado a su segunda mujer por flirtear con un guardaespaldas y la ha acusado de cometer «una ofensa a mí y a mis ancestros».

Y ya que el tema de hoy invita a ello os dejo un vídeo con los 10 mejores goles de la Historia de los Mundiales de Fútbol

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Subir los impuestos vs. contener el gasto

iva18 Subir los impuestos vs. contener el gastoLa situación económica de nuestro país no pasa por uno de sus momentos más boyantes, y al igual que otros tantos países europeos nos tambaleamos por la cuerda floja a la espera de que cualquier movimiento en falso nos precipite al vacío.

Tal es la situación a la que hemos llegado que el Gobierno por fin ha decidido tomar las riendas. Solemos decir que más vale tarde que nunca, y aunque sea cierto son muchas las familias para las que las medidas llegan demasiado tarde.

Ante tal situación el Gobierno tomó una primera decisión consistente en aumentar los impuestos, una vía que engaña, y que aún pareciendo la solución para evitar los números rojos, en realidad es una trampa similar a una reunificación de deudas que tan bien conocemos por este blog.

Antes de subir los impuestos hay que hacer un análisis exhaustivo y ver por donde se está yendo el dinero para enmendar la situación, es decir, lo que se conoce como contención del gasto público.

Por desgracia, se invirtieron los términos, y se decidió subir los impuestos antes de contener el gasto. Esto provoca inevitablemente una sensación de desamparo al ver como se queman billetes con el dinero que tanto te cuesta ganar.

Difícil ha sido la decisión que ha tenido que tomar el Gobierno en las últimas semanas, contención, y surgirán críticas de todos los colores, si bien es un primer movimiento en la dirección correcta.

Otras sugerencias para reorientarnos por el buen camino serían la disminución del gasto público en proyectos innecesarios (PlanE), subvenciones que aumentan el flujo de dinero negro, prestación por desempleo que desincentiva al trabajador y despilfarros en temas que no interesan al pueblo (de estos hay demasiados).

Por desgracia a estas alturas mucho me temo que la clase política ha logrado cansarnos a todos y no me extrañaría que las próximas elecciones sean una de las que cuenten con menor participación ciudadana. Mucho maquillaje van a necesitar para enmendar la situación y ni así lograrán devolvernos la ilusión.

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Problemas de familia

Hace un año y medio, cuando lo más gordo de la crisis estaba por llegar y sólamente había afectado a los ciudadanos pero no a los países, comentabamos por aquí la parábola del hijo pródigo con la siguiente conclusión.
No deja de ser asombroso, que al final al hijo que se trata bien es el [...]

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Problemas de familia